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miércoles, 9 de marzo de 2016

El pecado de Sodoma y el Dios que salva



Por. Víctor Hernández, España*
¿En qué consistió el pecado de Sodoma? ¿Es realmente un pecado sexual, como quiere interpretarlo el debate contemporáneo sobre la homosexualidad? ¿Qué mensaje ofrece Génesis 19 si partimos desde la misma propuesta del texto bíblico? Estas notas quieren evitar interpretaciones reduccionistas y plantean la importancia que tiene el uso de una adecuada hermenéutica.
Dos observaciones previas. La primera, se debe tener en cuenta que no es sencillo definir “pecado”, porque remite a un problema complejo que ha acompañado la historia humana: el problema del mal[1]. Existe una tendencia a definir el pecado como meras “transgresiones” a reglas morales; y no es así, pues aunque incluye la transgresión y la culpabilidad, la noción de pecado es algo más mucho más profundo: incluye el misterio de la ceguera humana, y su apego, a la capacidad de destruir a los demás y a sí mismo.
Segunda observación, el pecado se define de un modo en el lenguaje doctrinal, o en la teología dogmática, pero en la Biblia se muestra de modo diferente, con un lenguaje que tiene la forma literaria y que comunica un mensaje de salvación[2]. Es fundamental darse cuenta que la Biblia no es un manual de moralidad ni un libro con definiciones doctrinales; no, la Biblia es historia de salvación que nos interpela. El Dios que se revela en las Escrituras siempre está llamando a la conversión, a reconocerle y a responder de acuerdo a la misericordia con que Dios actúa.
El pecado de Sodoma, y su castigo, se narra en Génesis 19, pero el relato comienza en el capítulo 18. Allí, Dios visita a Abraham en Mamré y tiene lugar la conversación en la que Dios reitera su promesa de darle un hijo a Abraham (eran ya largos años de espera con respecto a esa promesa), Sara se ríe y Dios le dice que al año siguiente tendrá un hijo y se llamará Isaac (risa). La risa de Sara es por lo que está pensando (el v. 12, en hebreo, dice: “después de gastada, voy a sentir placer sexual [‘edná]?) pero en esa situación tan imposible, reside el poder de Dios para cumplir su promesa (v. 14 ¿qué hay imposible para Dios?), que es una promesa de salvación para todos, pues en Abraham serán bendecidas todas las familias de la tierra.
Y entonces, antes de partir, Dios le habla a Abraham sobre Sodoma. La expresión del v. 17 es peculiar: Dios se pregunta cómo puede ocultarle a Abraham lo que viene y los vs.18 y 19 muestran la confianza de Dios puesta en Abraham y la intimidad que les une. La expresión hebrea yêda’tiv (le conozco) tiene el sentido de esa confianza íntima. Aquí podemos destacar dos cosas que contrastan con el pecado de Sodoma: Abraham es un estupendo y diligente hospedador con sus invitados (18:2-8) y los habitantes de Sodoma actuarán de modo radicalmente opuesto. Por otro lado, vemos dos significados opuestos del verbo hebreo yadá’ (conocer íntimamente, tener sexo): mientras que la relación de Dios con Abraham es cercana, de confianza total (v. 19, yêda’tiv), en cambio los de Sodoma quieren agredir sexualmente a los invitados de Lot (19:5 yêda’h). Son las acciones y actitudes en el relato, radicalmente opuestas, las que determinan el sentido que tiene el verbo hebreo.
En 18:20 Dios dice que han llegado a sus oídos una “denuncia” (en hebreo ze’acá, “querella”, es un término técnico jurídico que designa la petición de ayuda de quien se siente gravemente lesionado en su derecho, la RV60 traduce “clamor”) de la extrema maldad de Sodoma y Gomorra.
Como vemos, Dios se dirige a verificar este reclamo de quienes sufrían la violencia de la injusticia. Y entonces tiene lugar el famoso diálogo de amigos, entre Dios y Abraham (18:23-33). Es una conversación formidable, porque vemos en juego la íntima confianza, el regateo de Abraham, la incansable paciencia de Dios para bajar la cuota de justos y así perdonar a Sodoma y Gomorra. Es un bello texto que nos muestra a un Dios que baja el listón de modo inimaginable (¿se perdona a toda una ciudad por 50 justos, 45, 40… por tan sólo 10? ¡Sí, por la ridícula cantidad de 10 se le perdonará!). Sobre todo, la Biblia quiere dejarnos claro que Dios tiene un incasable propósito de salvar, de redimir.
Pero el capítulo 19 nos muestra el extremo de la maldad de los habitantes de Sodoma. Lot acoge a los visitantes (en hebreo mal’ajím, mensajeros) y les hospeda, como es propio de la culturas orientales del mundo antiguo (el derecho de hospitalidad era algo sagrado). Pero los ciudadanos de Sodoma vienen y quieren violarlos (v. 5). El verbo yadá’ se traduce por acostarse con ellos, como ya dije, pero el relato deja en claro que se trata de una agresión sexual colectiva, que incluye “desde el más joven hasta el más viejo” (v. 4). No es que toda la población masculina fuera homosexual, sino que todos quieren participar de la agresión sexual contra los visitantes. Sabemos que la violencia sexual es propia de toda situación de dominación, de fuertes sobre débiles, sobre todo en situaciones de guerra, pero es inconcebible que se pretenda violar al huésped de un vecino que cumple con el deber sagrado de hospedar.
Es un relato que muestra la crudeza extrema de la maldad, la violencia que se ejerce contra el prójimo. Los profetas interpretaron así la maldad de Sodoma y Gomorra: Isaías 3:9; Ezequiel 16:49; Jeremías 23:14. Jesús también interpretó la maldad de Sodoma como pecado que rechaza la buena nueva, es decir que rechaza a Dios: Mateo 11:20-24; Lucas 10:10-12.
El mensaje de la Biblia es profundo, rico, inexhaurible, pero además es un mensaje vivo que nos interpela para volvernos a Dios. Por eso me parece lamentable el reduccionismo de la interpretación contemporánea sobre la homosexualidad, que hace uso del relato del pecado de Sodoma para sus argumentos[3].
Hay otros textos bíblicos que se pueden (y se deben) debatir, pero este relato tiene un mensaje distinto: en medio de la profunda (e incomprensible) maldad humana extrema, hay un Dios que quiere salvarnos y que se propone actuar para que esa salvación alcance a todos, incluso al pobre Lot que se guía sólo por lo que ven sus ojos (13:10-11). Por eso la Biblia destaca el papel de Abraham, que se fía de la promesa, aun cuando sus ojos no vieran nada y seguía esperando en Dios, porque sabía que es fiel y que cumple su promesa (Santiago 2:23). Sabemos que esa promesa se hizo carne y vida en Jesucristo, y creemos que en su muerte y resurrección Dios nos hace vivir en la sobreabundancia de su gracia.
__________________
[1] Cf. Paul Ricoeur (2006), El mal. Un desafío a la filosofía y a la teología, Buenos Aires: Amorrortu.
[2] Por eso, en buena teología bíblica, es un error partir del pecado (la caída del ser humano) y luego ir a la redención. El punto de partida es la gracia, el perdón que nos reconcilia con Dios y sólo entonces se comprende lo que significa el pecado. Cf. Bárbara Andrade (2004) Pecado original ¿o gracia del perdón?, Salamanca: Secretariado Trinitario.
[3] Esta es mi objeción al texto de Will Graham, publicado en Protestante Digital: http://protestantedigital.com/magacin/37049/Por_qu3_fueron_destruidas_Sodoma_y_Gomorra
NOTA: Este breve texto no fue aceptado para su publicación por Protestante Digital; explico su historia: lo escribí para responder a un intento de diálogo con otras posiciones, que se dicen muy preocupadas por la fundamentación bíblica en el tema de la homosexualidad. Lo envié varias veces, desde hace meses, a la sección “mi blog” (miblog@protestantedigital.com) y no recibí respuesta. No obstante, me habían publicado un par de textos previamente, incluyendo mis “respuestas a las 10 preguntas de Will Graham” sobre el tema de la homosexualidad [http://protestantedigital.com/tublog/37141/repuestas_a_las_10_preguntas_de_will_graham ].
Hasta el momento, desconozco las razones de la revista Protestante Digital para no publicarlo. Agradezco a Lupa Protestante por acceder a publicarlo.

*Víctor Hernández. Doctor en psicología y licenciado en teología. Pastor de la Iglesia Evangélica Española. Actualmente se dedica a la psicoterapia y psicología clínica, es también pastor de la Església Evangélica Betlem en Barcelona.
Fuente: Lupaprotestante, 2016.

domingo, 13 de abril de 2014

Por qué me opongo al matrimonio gay

 Por. Will Graham, España*
Me opongo al matrimonio gay por la misma razón que me opongo a cualquier otro tipo de relación sexual fuera de los confines del pacto del amor heterosexual. Me opongo al matrimonio gay por la misma razón que el Antiguo y el Nuevo Testamento se oponen a él. De hecho, me opongo al matrimonio gay por la misma razón que Cristo se opuso a él. ¿Cuál es esta razón? Respuesta: la creación. ¡Es así de sencillo!
Cuando los teólogos contemporáneos de su generación preguntaron a Jesús acerca del divorcio, Jesús apeló al Edén para demostrar la voluntad de su Padre con respecto al matrimonio (Marcos 10:2-9). Cristo enseñó que Dios quiere que el hombre y la mujer estén juntos hasta que la muerte los separe. Esta ideal se dio a conocer en la misma creación- antes de que naciera la cultura humana- para que todos entendieran que el anti-homosexualismo no es fruto de una determinada nación o tribu. Adán y Eva juntos representan el plan universal de Dios para el resto de la historia humana. “Según las enseñanzas de Jesús,” escribe el renombrado Dr. Wolfhart Pannenberg, “la sexualidad humana entre hombre y mujer pertenece a la unión indisoluble del matrimonio. Este estándar es la base de todo lo que enseña el cristianismo sobre el comportamiento sexual”. Jesús se refería a la creación a posta. Créeme: sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
Es a la luz de la creación que tenemos que entender todas las condenaciones a la ‘sodomía’ que se nombran en las Escrituras. La Biblia no es anti-gay por ser anti-gay. Es anti-gay porque es pro-creación. El hecho de que varias leyes anti-homosexuales fuesen incorporadas en la Torá judía nos revela que la  Revolución gay  no nació en nuestra generación. En los días de Levítico, la homosexualidad era tan desenfrenada entre los apostatas e idolatras de las naciones vecinas a Israel que el pueblo de Dios tuvo que separarse de ellos y consagrarse al Señor. En los días de Moisés, por ejemplo, cualquier manifestación de homosexualidad merecía la pena de muerte inmediata (Levítico 20). ¡Dios no la toleraba para nada!
La misma condenación se transmite en el Nuevo Testamento.En vez de seguir la corriente tan lujuriosa y carnal de la cultura greco-romana que prevalecía en el primer siglo, Pablo advirtió a todos los creyentes de la homosexualidad en términos bien, pero bien, severos. La homosexualidad, explica Pablo, es una exhibición pública de idolatría y apostasía (Romanos 1) y excluye a los hombres (y mujeres) del Reino de Dios (1 Corintios 6). El apóstol habló directamente sin dar rodeos. Es imposible malinterpretarlo (aunque algunos pensadores están intentando hacerlo). ¿Qué más podría haber dicho Pablo para posicionarse con más contundencia?
El veredicto categórico de la Escritura es rotundo: la homosexualidad tiene que ser devuelta al abismo de donde ha salido. No hay nada en la Biblia que promueva una vida gay. Se trata de un pecado sumamente detestable. “Es abominación” (Levítico 18:22). Ésta, por lo menos, es la opinión de Dios. Y no solamente esto, representa una rebelión abierta contra las enseñanzas de Jesucristo, el Señor de la Iglesia. ¿Qué quiere decir todo esto?
Primero, quiere decir que si alguien está luchando contra inclinaciones homosexuales, no significa que esté condenado al lago de fuego.Significa, sencillamente, que tiene que batallar contra esta tentación- como cualquier otra- en el poder del Espíritu y por medio de las disciplinas espirituales que Dios nos ha dejado (las Escrituras, la oración, la comunión con los santos). Debe recordar también que Cristo es poderoso para conquistar cualquier pecado vil que nos asedia. Su gracia vence nuestra iniquidad. Así que hay esperanza para todos. ¡Bendito sea Dios!
Segundo, quiere decir- y voy a emplear términos muy claros- que cualquier Iglesia que acepte el matrimonio gay ya no es una Iglesia. Se hace anti-Iglesia.Puede llamarse como quiera, pero ha dejado de ser un vocero del Omnipotente. No es fiel al Señor de la Escritura ni a la Escritura del Señor. Una Iglesia gobernada por la Biblia jamás podría desviarse en esta cuestión tan fundamental. De nuevo, cito al Dr. Pannenberg, “Si una Iglesia se dejara llevar hasta el punto de ver la homosexualidad como forma de desviación del patrón bíblico y de reconocer las uniones homosexuales como equivalentes a un verdadero matrimonio de amor, tal Iglesia ya no estaría posicionándose a favor de la Biblia, sino en contra de ella”.
Así que la creación, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y la verdadera naturaleza de la Iglesia: éstas son las razones por la cuales me opongo al matrimonio gay. ¡Menuda combinación! ¿Verdad?
Autores: Will Graham

©Protestante Digital 2014
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martes, 23 de octubre de 2012

¿CREES QUE PABLO FUE UN HOMOSEXUAL REPRIMIDO? El obispo Spong ve a Pablo como un `homosexual reprimido´

El obispo episcopaliano estadounidense John Shelby Spong, conocido activista por los derechos de gay y lesbianas, se encuentra de visita en España.
Spong (Carolina del Norte, EEUU, 1931) está casado, es padre, abuelo, obispo retirado y profesor de la universidad de Harvard. Visita España para participar en la conferencia de la mencionada V Jornada de Filosofía Clásica organizada por el Ateneo de Madrid sobre "Igualdad, dignidad y libertad", en la que también intervendrán Juan José Tamayo, Carla Antonelli, Manuel Ródenas y Aurelio Lepe.,
Esta mañana, durante una rueda de prensa en la sede de la FLGTB (Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales ) Spong dio razón de su trayectoria y su convicción, desde que en 1976 fuera nombrado obispo en Nueva Jersey. Spong se declaró un "convencido creyente en la realidad de Dios", afirmando que no busca "crear una nueva religión, pero sí reformar la Iglesia que amo y en la que vivo."
En su intervención, Spong expuso que "Jesús nunca dijo nada sobre la homosexualidad, siempre hablaba de ayudar al oprimido". Claro que en cuanto a las palabras de Jesús su opinión es que el valor de los Evangelios es más bien relativo, ya que el prelado asegura que "sólo el 16% de las palabras que dijo Jesús en los evangelios son suyas, el resto son interpretaciones".
¿UN PABLO, HOMOSEXUAL REPRIMIDO?
Sobre la homosexualidad, Spong recalcó que él cree que los escritos de Pablo -sobre los que se basa la condena ética a la práctica homosexual en el Nuevo Testamento- "son muy controvertidos”, aunque reconoce que de todos ellos sí que “uno puede ser interpretado como antihomosexual".
En este punto, donde otros ven a un mensajero de la gracia el prelado ve a un Pablo legalista ("Era muy importante para él seguir estrictamente la ley, paso a paso”). Cuando se lee a Pablo, piensa Spong, “puedes darte cuenta de que tenía problemas. Habla de una guerra que tiene lugar en su cuerpo".
"Se ha especulado mucho sobre el problema de Pablo. Muchos han sugerido que esa espina era que Pablo era gay muy reprimido, incapaz de admitir su homosexualidad . Así que lo pasa muy mal, sufría mucho con esas sensaciones que no podía controlar. Creo que Pablo fue un homosexual profundamente reprimido, que vivía en una sociedad que le decía que eso era pecado y debía ser castigado con la muerte. E hizo todo lo posible por reprimirlo", apuntó.
CIENCIA Y HOMOSEXUALIDAD
En todo caso, el obispo que confía poco en los Evangelios sí que en cambio tiene fe ciega en la ciencia actual, insistiendo en que "en los últimos 50 años la ciencia ha hecho muchos estudios sobre lo que significa ser homosexual, y ha cambiado la forma en que pensamos la homosexualidad. La homosexualidad no es una cosa mala, es simplemente diferente de la mayoría, como la gente que es zurda, que tiene los ojos azules, los calvos...", Por ello, aseguró que "mucha de la homofobia existente viene por gente que tiene miedo a que se descubra que ellos lo son".
Spong aclaró que "hay muchos curas católicos gays que están de acuerdo con lo que digo, pero nunca desvelaré sus nombres", porque "la mayor parte de la negatividad hacia los homosexuales reside en la Iglesia, la católica y la protestante".
Por todo ello, "llegará un día en que la Iglesia se arrepienta por haber tenido este comportamiento con la comunidad homosexual. Va a pasar mucho antes de lo que parece", concluyó el prelado.

Fuentes: Religion Digital & Protestante Digital 2012

miércoles, 11 de julio de 2012

Iglesia Presbiteriana retrasa aprobar el matrimonio gay

La mayor denominación presbiteriana de EEUU no aprobó la celebración de ceremonias gays en la iglesia.
PITTSBURGH (EEUU)
La Asamblea General Bienal de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos, reunida en Pittsburgh, votó el pasado viernes en contra de una propuesta para aceptar el matrimonio homosexual entre sus miembros.
Tras tres horas de debate se llegó a la votación, en la que se planteaba un cambio en el Libro de Orden de la iglesia: que la denominación de matrimonio fuese “unión entre dos personas” y no como aparece actualmente, “la unión de un hombre y una mujer”.
El resultado fue de 338 votos en contra y 308 a favor, sin contabilizarse abstenciones. Tras la votación del viernes, la iglesia mantendrá su definición de matrimonio como una unión entre “un hombre y una mujer”.
“Dios, somos una Iglesia dividida”, dijo el reverendo Neal Presa, pastor de Nueva Jersey que moderaba la Asamblea General, mientras guiaba a los miembros de la iglesia en la oración después de la votación. Presa pidió a Dios orientación en medio del “desorden y la belleza de todo esto”.
La decisión de la Asamblea General, que está formada por pastores y laicos, significa que los activistas a favor de matrimonio homosexual deben esperar dos años, hasta la próxima reunión nacional de la iglesia, para volver a plantear un cambio en relación a la definición de matrimonio.
DIVIDIDOS
A pesar de la “derrota” de la propuesta, la igualada votación muestra que el matrimonio gay tiene cada vez más apoyos en el seno de esta denominación histórica. Durante las deliberaciones previas, los miembros más jóvenes de la iglesia expresaron su apoyo a los matrimonios homosexuales con mucha más fuerza que los antiguos miembros de la iglesia. Las encuestas realizadas entre miembros de base muestran también una postura cada vez más favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo a medida que los presbiterianos más jóvenes avanzan en posiciones de liderazgo.
A corto plazo, la votación ha reflejado una ruptura que probablemente llevará a muchas congregaciones conservadoras a dejar la denominación. Actualmente acoge a aproximadamente 1,9 millones de fieles, pero está en declive en los últimos años a causa de una postura cada vez más aperturista hacia la homosexualidad. En los últimos dos años se han desvinculado de esta denominación muchas congregaciones, lo que les ha llevado a perder unos 200.000 fieles a nivel nacional. Según el Servicio de Noticias presbiteriano, por lo menos 100 congregaciones han desertado en los últimos años.
Aunque todas los Iglesias Presbiterianas (EE.UU.) están afiliadas a nivel nacional, las congregaciones individuales son muy diferentes en cuestiones tales como el estilo de adoración y de puntos de vista sobre temas como la homosexualidad. Hay pastores liberales que han celebrado ceremonias de matrimonio del mismo sexo, arriesgándose a perder su profesión.
Hay varias denominaciones presbiterianas más pequeñas, tales como la Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos y la Orden del Pacto Evangélico de los presbiterianos, que mantienen un planteamiento conservador, no ordenando a los homosexuales ni a los matrimonios oficiales del mismo sexo.

Fuentes: Huffington Post

© Protestante Digital 2012

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EE.UU. aprueba liturgia para union de parejas homosexuales

jueves, 5 de enero de 2012

R. Cohen: La ciencia dice que la gente no nace gay

Por. David Alandete, España
Un libro para 'curar' la homosexualidad enciende la polémica en las redes sociales (*)

Richard Cohen (Filadelfia, 1952), es autor del polémico libro ‘Comprender y sanar la homosexualidad’. Se define como un exgay que tiene la clave para corregir las tendencias homosexuales. Su libro, escrito originalmente en 2000, ha sido editado por Libros Libres en España.
El martes pasado, El Corte Inglés lo retiró de su librería, tras las protestas de varias agrupaciones homosexuales. Cohen define esa decisión como “un atentado contra la libertad de expresión”. No es la primera vez que su libro genera polémica. En 2009 se empleó en Uganda para apoyar un proyecto de ley que castigaría las conductas homosexuales con pena de muerte. Cohen asegura que se malinterpretó su mensaje y que no odia a los gais. Aquí en Estados Unidos es el principal representante de lo que se llama "terapia de conversión", que promete a los pacientes hacer desaparecer tendencias homosexuales.
Cohen no es psiquiatra. Obtuvo un máster en terapia psicológica por la Universidad de Antioch. En este momento tampoco tiene licencia para ejercer como psicoterapeuta. Regenta una organización llamada International Healing Foundation, para la que trabajan otros terapeutas. Recibe a EL PAÍS en su casa en las afueras de Washington, en una consulta decorada con una pequeña bandera gay, muchos libros y una foto con su mujer y sus tres hijos.
Pregunta: ¿Cree que la homosexualidad se puede curar?
Respuesta: ¿Qué quiere decir con curar? No entiendo la palabra.

P: ¿Sanarla, entonces? Es la palabra que emplea en el libro.
R: En 2008, la Asociación Norteamericana de Psicología dijo que aunque ha habido muchas investigaciones sobre las posibles causas genéticas, biológicas u hormonales de la orientación sexual, no ha habido descubrimientos que les permitan a los científicos llegar a la conclusión de que la orientación sexual esté determinada por uno o varios factores particulares. La ciencia dice que la gente no nace gay.

P: Lo que usted hace, ¿es una terapia que revierte una supuesta fase gay?
R: Yo creo en el derecho del cliente a la autodeterminación y libre albedrío. Si alguien quiere vivir una vida gay, lo respeto. Y si alguien quiere explorar las posibilidades de cambiar de gay a heterosexual, también lo respeto.

P: Pero niega la posibilidad de que la homosexualidad sea biológica.
R: Si hay algo biológico en ella, mi experiencia dice que es que aquellos que experimentan sentimientos homosexuales son hombres y mujeres extremadamente sensibles.Viven una relación con sus padres, con sus compañeros y con su entorno, distinta a la de sus hermanos y a las de otra gente a su alrededor. Esa sensibilidad puede sentar las bases para los sentimientos homosexuales.

P: Por lo que usted ha escrito, cree que es el entorno familiar, escolar, de amistades, lo que determina la homosexualidad.
R: Efectivamente, es algo de suma importancia.

P: Y, ¿cómo hace usted que alguien evolucione de tendencias homosexuales a tendencias heterosexuales?
R: Durante los pasados 21 años, en los que trabajé como psicoterapeuta, desarrollé un protocolo para aquellos que quieran cambiar, no para los que estén contentos siendo gais. Yo mismo viví como gay, tuve una pareja gay durante tres años.

P: ¿Había algo dentro de usted que le decía que aquello no era correcto?
R: No. Lo que pasa es que desde pequeño, siempre tuve un sueño: estar casado con una mujer y tener una familia. No fue la presión de mis padres, de la sociedad o de la religión. Era yo mismo, que tenía el sueño de casarme con una mujer y tener niños.

P: ¿Fue fácil para usted dejar de ser gay?
R: No. Se me dijeron muchas mentiras. Que encontrara a la mujer adecuada que me volviera heterosexual. Me casé. Pero reprimía los deseos homosexuales. No los había resuelto. Hice mi terapia después de casarme. Fue un proceso complejo, duro. Muchos terapeutas me decían que yo había nacido gay, que no había nada que hacer. Que debía aceptarlo y vivir una vida gay.

P: ¿Nunca tuvo una aventura con un hombre después de casarse?
R: Tuve una relación con un hombre. Y se lo dije a mi mujer. No buscaba sexo, sólo un mentor masculino. Bajo mi deseo por los hombres había una herida. No recordaba que mi tío había abusado sexualmente de mí. Es algo que reprimí durante 25 años, hasta que hice mi terapia. Entonces encontré a un mentor masculino, heterosexual. Cuando experimenté el luto por ese abuso mis tendencias homosexuales desaparecieron.

P: Usted hace especial insistencia en la figura del abuso sexual como una razón para desarrollar sentimientos homosexuales. ¿Cree usted que es una razón común?
R: Es una de las 10 razones posibles que detallo en mi libro. Nunca es una cosa sola. Es una combinación de varios factores. Un 50% de mis clientes sufrió abuso sexual por parte de alguien de su mismo sexo.

P: ¿No cree que esto se puede interpretar como que usted caracteriza a los gais como abusadores sexuales?
R: Es lo opuesto. Si se da cuenta de las proporciones de la población, la mayoría de abusadores son heterosexuales.

P: ¿Por qué?
R: Porque en la sociedad no hay más de un 2 o 3% de homosexuales. Es una cuestión de proporcionalidad. En mi caso, fue un hombre heterosexual quien abusó de mí.

P: Hace usted una reflexión en su libro sobre por qué los homosexuales tienden a cultivar su cuerpo, cuidar su apariencia... algo muy asociado a los tópicos que hay sobre la cultura gay.
R: Es lo que se llama sobrecompensación, porque no sienten su propia masculinidad. He tratado a hombres culturistas, con físicos increíbles. No importa cuántos músculos desarrollen, aun se sienten inferiores interiormente.

P: Usted habla de un mito, reforzado por los medios, Hollywood, las novelas...
R: Es el mito de que se nace gay, que es una afirmación que científicamente no es válida. Pero tampoco se puede decir que ser gay sea una opción. Uno no se despierta un día y decide ser gay. Hay una serie de factores combinados que hacen que alguien se comporte como gay. Tratando a cientos de homosexuales he descubierto que hay una serie de contextos comunes en todos ellos. En las biografías de los famosos queda claro también: tuvieron experiencias similares. Rosie O’Donnell, Greg Luganis, Elton John, Ricky Martin, Ellen DeGeneres... todos tienen historias similares. Es algo clínico. Decir que alguien ha nacido así es contrario a la naturaleza.

(*) Reproducción de la entrevista publicada en el diario español El País
Autores: David Alandete
Fuentes: El Pais

©Protestante Digital