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jueves, 21 de diciembre de 2017

La libertad cristiana y la jerarquización en la Iglesia

Por. Adrián Aranda, Uruguay.
A mis amados hermanos en la fe, así como a todo el Cuerpo de Cristo en su integridad, quisiera dar cuenta de un fenómeno que se ha establecido sobre todo en nuestras iglesias neopentecostales, de las cuales me siento parte en carne y sangre:
En mis prematuros nueve años de conocer al Señor y de ser partícipe de Su amor y gracia, me he enfrentado a algo que me ha inquietado, desvelado e incluso me ha hecho pasar por largos períodos de depresión y confusión. Me refiero a la jerarquización en la Iglesia y a los problemas que dicha gradación trae a la libertad cristiana, ya que creo que la afecta de manera dañina.
Con mucho temor de caer en aires mesiánicos infundados he acudido a la Historia y a las Sagradas Escrituras para analizar este fenómeno y comprobar su legitimidad, la cual actualmente se nos presenta como algo incuestionable, de carácter absoluto.
En principio, encontré en la protocomunidad judeocristiana del primer siglo ciertas características sobre las que quisiera explayarme. Primeramente pude dilucidar un fuerte sentido de justicia, de igualdad y de abnegación. Las riquezas se depositaban “a los pies de los apóstoles” y se repartían “a cada uno según su necesidad”, (Hch.4:35). Cuando los apóstoles ya no pudieron atender con diligencia esta tarea propusieron al pueblo, a la grey, que eligieran siete diáconos para administrar los bienes y atender a las viudas y a los huérfanos con diligencia, y “agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron”, (Hch.6:5). Aquí vemos claros ejemplos de estos valores, de justicia en tanto que las ofrendas eran repartidas entre toda la grey según las necesidades y con un plus de protección para los más vulnerables , de igualdad en tanto fue la “multitud” quien escogió a los siete diáconos mediante una “propuesta” de los apóstoles y de abnegación ya que los apóstoles, de forma desprendida, no tuvieron reparo alguno en ceder el trabajo de administrar los bienes a creyentes “de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y sabiduría”, (Hch.6:3), pero no elegidos por ellos, sino por la “multitud” en tanto que “los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: […] Buscad, pues hermanos entre vosotros, […] a quienes encarguemos de este trabajo”, (Hch.6:3).
Algo similar sucede cuando Pedro recibe la revelación de ir a predicar a los gentiles en la casa de Cornelio. El impacto para su mentalidad judía fue muy grande, debió desestructurarse y ceder a la revelación del Señor. Así y todo, “siendo considerado como columna” de la Iglesia, (Gá.2:9), al volver a Jerusalén tuvo que rendir cuentas, dado que lo increparon “diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?”, (Hch.11:3). Pedro, sin aires de imponer su liderazgo ni su nueva revelación, (que era la del Evangelio mismo en su totalidad), les contó todo “por orden lo sucedido”, (Hch.11:4). Aquí vemos al “máximo líder” de la Iglesia primitiva rendir cuentas sobre algo que había hecho, con humildad, sencillez y cautela y ni siquiera se trató de rendirles cuentas a los demás apóstoles solamente sino que lo hizo ante “los que eran de la circuncisión”, es decir, a toda la comunidad judeocristiana que se encontraba en Jerusalén.
Avanzada y desarrollada la Iglesia primitiva, consolidadas y bien distinguidas la comunidad cristiana judía y la comunidad cristiana gentil, surgió el asunto de si los nuevos conversos gentiles debían circuncidarse o no. Para ello se estableció un ámbito de diálogo y “mucha discusión”, (Hch.15:7), en lo que más tarde se conocería como el Primer Concilio de Jerusalén, en el cual se resolvió en conjunto, puesto que les había parecido bien al Espíritu Santo y a ellos, (a “nosotros” dice Hch.15:28), no imponer la circuncisión a los gentiles como condición para comulgar y a esos efectos elaboraron una carta que enviaron a Antioquía para divulgar su resolución.
Vemos, en el anterior relato, un espíritu “democrático”, en el sentido de que no existían imposiciones ni se concebían las arbitrariedades de los principales líderes como “la verdad” o como una orden vertical, sino que predominaba el diálogo, la búsqueda del consenso, la unidad en el “sentir” pero nunca en el “pensar”. Varias veces el apóstol Pablo exhorta en sus epístolas a los creyentes a tener un mismo “sentir”, “parecer, (Fil.2:2; 1Co.1:10), y a estar “unidos en una misma mente”, pero debemos destacar que esta palabra, “mente”, en el griego tiene como término más próximo “Noûs”, que no refiere a “pensar” ni a “razón”, dado que estos términos aparecieron siglos después, sino que refiere al “alma”. En ninguna parte del Nuevo Testamento se nos insta a “pensar todos igual”, sino más bien que la exhortación es a “sentir todos igual”.
La historia parece indicar que fue en siglo II cuando nació una estructura jerárquica dentro de la Iglesia. Según el teólogo Hans Küng constó de tres fases antes del ascenso del obispo de Roma, hecho que consolidó la jerarquización eclesial. Una primera fase se da cuando los obispos-presbíteros, durante los últimos años del primer siglo, luego de la muerte paulatina de los primeros apóstoles, fueron imponiéndose a los profetas, maestros, diáconos y a los cristianos que desempeñaban otros servicios dentro de la Iglesia. La segunda fase se produce al comenzar a imperar el episcopado monárquico, es decir, un solo obispo por ciudad. En la tercera fase el episcopado se extiende a un territorio eclesial más allá de una sola ciudad, lo que se llamaría luego “diócesis”, palabra que viene del latín “dioecĕsis” que deriva del griego “διοικησις” (dioikēsis), y significa “administración, dirección, gobierno”. Finalmente el episcopado monárquico en Roma surge a mediados del siglo II, personificado en el obispo Aniceto.
Ateniéndome al desarrollo señalado pareciera que la jerarquización no formó parte de la esencia de la cuna del cristianismo, sino que fue un producto elaborado y alimentado por la sed de poder de los hombres. Atendiendo a esto, ¿por qué estamos cometiendo los mismos errores? ¿No podemos aprender de la Historia? El protestantismo, simbolizado en Lutero, representa una ruptura con la verticalidad monárquica y una apología a la libertad cristiana mediante la legitimación del sacerdocio universal, a saber, el hecho de que todos podemos acercarnos directamente a Dios a través de Jesucristo, lo cual nos pone en igualdad de condiciones delante del Soberano Señor. Las Sagradas Escrituras no hacen distinción entre cristianos, las distinciones las introdujeron hombres que querían apartarse de la masa y formar una “élite eclesial”, (Lutero). El Reformador, en su carta sobre la Libertad cristiana, escribió que esto es hacernos “verdaderos esclavos de la gente más incapaz del mundo”.
¿Cómo podemos alegar ser protestantes y evangélicos y permitir estructuras piramidales que sólo pretenden dominar a los hombres y usurpar la libertad que Cristo nos ha dado? Gran parte de las Iglesias neopentecostales actuales promueven la idealización del líder, la obediencia ciega, prácticas que terminan creando creyentes sumamente infantiles e incapaces de tomar decisiones por sí mismos o en comunión con el Espíritu Santo, gente muy confundida, lastimada y oprimida por no “poder ser”, negando así la esencia de La Reforma: Sola scriptura, (“sólo por medio de la Escritura”); Sola fide, (“sólo por la fe ”); Sola gratia (“sólo por la gracia”); Solus Christus (“sólo a través de Cristo”) y Soli Deo gloria (“la gloria sólo para Dios”).
Alguien podría intentar refutar argumentando que la monarquía fue instituida por Dios y que como cristianos somos parte de un Reino, (el Reino de Dios), pero ésta es una mezquina interpretación. A este último respecto, el Señor dejó muy en claro: “Mi reino no es de este mundo”, (Jn.18:36), y con relación a la institución monárquica es menester volver a las Escrituras y recordar que antes de que Israel tuviera rey, las naciones circundantes ya lo tenían, por lo cual podemos deducir que la monarquía fue una constitución humana. También es importante recordar que Israel pide rey al profeta Samuel diciendo “constitúyenos un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”, (1S.8:5), y la respuesta de Dios fue clara “no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”, (1S.8:7). Dios sabía que el hombre quería ser rey, ser divinizado, se repite la tentación del pecado original: “seréis como Dios”, (Gn.3:5). El resultado de la cesión de rey a Israel resultó en la gran desgracia de esta nación: un pueblo dividido, tribus desaparecidas, cautiverio, esclavitud y la diáspora que recién finalizó el siglo pasado. Alto precio han pagado por “querer ser como Dios”, alto precio hemos pagado por “querer ser como Dios”, mejor dicho, alto precio ha pagado el Señor con Su sangre por nuestra ambición de poder… ¿seguiremos por el mismo camino? Espero que no, quiero una novia de Cristo diferente para mis hijos, espero que mi corazón lata para que mis ojos lo vean “antes que la lámpara se apague”.

Fuente: Lupatrotestante, 2017

martes, 5 de diciembre de 2017

Evangélicos y Política en Chile en búsqueda de la gloria y el poder

Por. Josaphat Jarpa, Chile
Existe en este último tiempo un mayor interés de entender la política evangélica en Chile. La aparición del pastor evangélico David Hormachea en la franja televisiva electoral del candidato presidencial José Antonio Kast llamando a votar por “quien crea en Dios y defienda la moral absoluta”, sumado a los esfuerzos del Pastor Javier Soto en promocionar por los medios a Kast como el nuevo mesías, abre la constante, incierta y compleja pregunta ¿Cuál es el lugar político de los evangélicos en Chile?
No es un ejercicio fácil, los casos Brasil y Colombia principalmente, en donde sectores de las Iglesias Evangélicas marcaron una tendencia en la agenda pública. Así, son significativos los casos del Impeachment a la presidenta de Brasil Dilma Rouseff y el plebiscito por el acuerdo para la terminación del conflicto de la guerrilla y la construcción de la paz en Colombia, donde evangélicos se movilizaron por el NO, por incluirse en el acuerdo políticas que promovían la denominada “Ideología de Género”.
La relación de evangélicos en América Latina y el Caribe con la Derecha no es nueva. El historiador costarricense Arturo Piedra hace una exhaustiva revisión en su tesis doctoral “Evangelización protestante en América Latina. Análisis de las razones que justificaron y promovieron la expansión protestante”. Uno de sus principales aportes es la identificación de la intervención de los Estados Unidos en los países del sur, no sólo desde una esfera política y económica sino también cultural y religiosa, fortaleciendo alianzas con sectores que adherían al emergente movimiento religioso conservador que nace en EE.UU., a decir, el fundamentalismo evangélico, que desde la década de los 60 experimenta una gran expansión en América Latina y el Caribe, instalando una teología exclusivista, imperialista y colonial, que tiende tensiones excluyentes con ciertas tendencias de la época principalmente el marxismo, el liberalismo, el humanismo y el feminismo.   Su expansión logró hegemonizar las disputas teológicas, anulando lecturas alternativas de las teologías cristianas en el continente, concentrando el poder y la exclusividad de la verdad.
El mejor representante de este movimiento en la actualidad es el propio David Hormachea, egresado de la Universidad de Biola, lugar protagónico en la elaboración de revista “Fundamentos” que origina el movimiento del Fundamentalismo evangélico. Es difícil olvidar que el año 2000, Hormachea criticó al obispo Emiliano Soto, presidente de la Mesa Ampliada, cuando este llamó a votar por Eduardo Frei, con la frase “los pastores no deben meterse” , sin embargo en internet se encuentran vídeos de Hormachea apoyando a Donald Trump , Manuel José Ossandón , y en su reciente apuesta a José Antonio Kast, el candidato de la ultra derecha, apoyado por militares condenados por crímenes de lesa humanidad, grupos neonazis, y sectores del integrismo católico, históricos obstaculizadores del reconocimiento de los evangélicos en Chile .
La razón de Hormachea y de otros actores de la región para apoyar a los sectores conservadores de sus respectivos países es “detener el debacle cultural” entre otras, la promoción de lo que denominan “ideología de género”, concepto promovido ferozmente como el nuevo “anti-cristo”, y que constituye una estrategia internacional para frenar las luchas y avances sociales que han sostenido los movimientos sociales de mujeres y de la diversidad sexual. Se trata de un freno que accionado representa la autoridad y el poder de quienes deciden en la economía, la cultura y la religión a nivel global. Genilma Boehler , profesora de la Universidad Bíblica Latinoamericana, dice al respecto: “El gran problema es que, hoy día, los estudios de género ponen en duda a las verdades relativas a las posturas éticas, a la biogenética, a los estudios de la sexualidad humana, a las morales cerradas bajos las llaves de los fundamentalismos, a los modelos hegemónicos y por supuesto que al momento actual; si hacemos un análisis de coyuntura política y miramos el regreso de los dominios políticos de las élites crueles y excluyentes, mantener a la gente desinformada y luchando entre sí, es estrategia planificada y no ingenua, tampoco neutral[1]”.
No obstante en Chile, el crecimiento de la derecha evangélica no se da con la fuerza que algunos quisieran. Existen algunos motivos que podríamos identificar muy brevemente, por ejemplo la cultura religiosa de los evangélicos de base, quienes aún se niegan a la participación política en el espacio público, evitando la polarización en su práctica de fe y comunitaria. Es una forma masiva de pensar dentro las Iglesias Pentecostales mayoritarias a la nominación “evangélicas”, que se complementa con una cultura despolitizada en los sectores empobrecidos, en donde se sitúa mayormente estas Iglesias, lugares de precaria formación ciudadana, y enajenadas de la problemática social.
Otro sector no alcanzado son aquellos que han abrazado otros tipos de experiencias de construcción comunitaria, trabajando con mayor atención en los problemas sociales de sus comunidades en donde la política nacional no se lee de la misma forma, ni con los mismos énfasis, por ejemplo quienes dedican sus templos y lugares de reunión para desde ahí conformar comedores libres, centro comunitarios, jardines infantiles, la rehabilitación de personas por el consumo de drogas, sin ánimo de lucrar sino con una práctica misericordiosa y solidaria con sus iguales.
Se puede identificar un tercer sector no alcanzado, y estos son quienes tienen una mirada crítica al modelo neoliberal, promueven una lectura de fe en diálogo con la sociedad y los derechos humanos. Tienen una activa participación través espacios políticos alternativos , se encuentran en el campo educativo, con la situación migrante, la niñez, con las mujeres, las comunidades indígenas, la diversidad sexual, el dialogo interreligioso entre otras causas.
Lo primero y relevante que habría que identificar es que la confesionalidad evangélica no es perteneciente ni a izquierdas, ni derechas, aunque en este último tiempo se trate de promocionar un solo rostro evangélico en particular. Los más interesados en la hegemonización de dicha identidad son aquellos que gozan de los privilegios de la jerarquía religiosa y cultivan una ambición por el poder de forma irrenunciable en desmedro de la adoración a Dios desde una vida piadosa. Pero esta “Derecha Evangélica” niega su identidad política, en circunstancias de que sus discursos, relaciones y propuestas se encuentran en este sector, por una clara razón se sitúan aquí, la derecha gane o pierda “siempre ganará”.   En efecto, son los que tienen el control de las riquezas en nuestro país. De allí que no es forzoso sostener que acercarse a este sector es acercarse al poder y la gloria, esto es, al poder absoluto al que señala implícitamente Hormachea.
La articulación de la Derecha evangélica para estas elecciones tiene como fecha importante el mes de Mayo de este año, con el nombramiento del “Consejo Ciudadano” de la candidatura presidencial del empresario Sebastián Piñera a través de la inclusión de dos obispos evangélicos: El obispo Jorge Méndez, quien representa el “Consejo Nacional de Obispos y Presidentes Evangélicos de Chile” entidad de personalidad jurídica de Derecho Público creada el año 2007, que según el sitio web de Transparencia, lo integran diez personas, todos hombres, mayores de 50 años, ninguno con adhesión a alguna Iglesia con alcance nacional, y del listado constituyente tres de ellos se encuentran fallecidos. Será un simple detalle que dentro de sus estatutos se identifique como un ministerio “apolítico”. El otro obispo, es Eduardo Durán Castro, que según consigna un reportaje de La Tercera[2] goza de un patrimonio en propiedades avaluadas en $1.800 millones, empresas y vehículos de lujos. Un poco escandaloso para una persona que ha dedicado mayormente en su vida laboral como pastor a hablar de Jesús, el hijo de un carpintero de Nazareth. Ambos auto identificados en el debate público como “representantes” del mundo evangélico.
Otra fuerza relevante en esta articulación son quienes han apostado a constituir partidos políticos confesionales, según el reportaje del medio evangélico Cosmovisión[3] serían cuatro los nuevos partidos evangélicos : el Partido Nuevo Tiempo, ubicado en la zona norte principalmente en la región de Antofagasta; El Partido Unidad Cristiana Nacional en la región de la Araucanía; el Partido Unidos en Fe, que salió a la luz pública luego de levantar el apoyo como candidato presidencial a Franco Parisi ; y el Partido Cristiano Ciudadano quienes habían levantado como su propio candidato presidencial a Abraham Larrondo, y que tras diversos escándalos al interior del Partido no lograron juntar las firmas necesarias para inscribirlo frustrando su postulación. Estos cuatro partidos proceden de diferentes cunas culturales, e intentan posicionarse cada uno como el representante político del mundo evangélico, sin embargo comparten algunas características claramente no neutrales, como validar la moral sexual conservadora como principal eje articulador, deslegitimizar cualquier posición que esté a favor de la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, la Ley de Identidad de Género y la Ley de Protección Integral de los derechos de la Infancia. Los cuatro partidos tienen una estrecha relación con la derecha chilena, de hecho, dos de los partidos mencionados, han decidido dar su apoyo público al candidato de la extrema derecha José Antonio Kast.
Importante también es considerar la agrupación de candidatos evangélicos amparados en una plataforma llamada: “Por un Chile para Cristo” que consignan en su sitio web: “cumpliremos la hermosa promesa que Dios nos ha dado “CHILE SERA PARA CRISTO[4]”. Entre los candidatos destacan: Andrea Ojeda, candidata por el distrito 8, ex funcionaria del gobierno de Piñera en donde fue protagonista del episodio de la recepción de una invitación dirigida al mismo Piñera para asistir a un homenaje al violador de Derechos Humanos Miguel Krassnoff, diciendo: “Éxito en la actividad”; Ojeda es socia de RyS Inversiones II S.p.A., como consigna un reportaje en El Mostrador[5] , manteniendo la la cuestionable relación de un ex jefe entre la política y el dinero . Otro candidato es el también ex funcionario en el gobierno de Piñera, Eduardo Durán Salinas, hijo de Obispo de la Catedral Evangélica de Chile, con quien comparte una gran fortuna y fue quien se apropió del espacio del último Te Deum Evangélico para promocionar su candidatura política con clara complicidad de otros actores del acto. También se encuentra en esta agrupación la Pastora/Profeta de la Teología de la Prosperidad Angélica Pino, al igual que los tres anteriores, militante de Renovación Nacional.
No obstante, la derecha evangélica chilena, sufre algunas complejidades propias de su cultura para un mayor fortalecimiento, como lo son sus estructuras jerárquicas, clientelares y autoritarias, esta forma de relación dentro de algunas iglesias evangélicas se debe a la considerable influencia de ex militares jubilados como pastores llevó a un tipo de cultura evangélica en claves militarizadas. Asimismo, la relación patronal propia de un sistema de aristocracia rural terrateniente convierte a cada pastor como un pequeño patrón de fundo. Esto hace que los líderes evangélicos se apropian de verdades y estas sean incuestionables para la feligresía. CIPER reveló un importante reportaje[6]sobre las pugnas para instalar en Chile el poder político evangélico. Las razones “teológicas-doctrinales” de algunas denominaciones evangélicas quedan desplazadas por las riñas de poder que desean como un mandato de Dios instalarse en una nueva elite religiosa.
Lo complejo de este sector evangélico que se suma a la contienda electoral democrática no concibe la democracia como un valor interno dentro de sus propios espacios comunitarios. En un contexto de profunda crisis ética por los recientes casos de corrupción, estos sectores tienen una gran deuda con sus feligreses en transparentar las ganancias de sus negocios encubiertos en un ropaje sagrado. Es sabido como gran cantidad de Iglesias se dividen por escándalos de dinero y poder, pero existe una frágil moral que supone que los candidatos evangélicos van a lograr aportar al debate democrático cuando ellos mismos son parte de organizaciones débilmente transparentadas, democratizadas y éticamente hoy no son respetadas por una parte de la sociedad que las identifica como intolerantes. Las propios feligreses confían en Dios, en su comunidad en gran cantidad de casos, pero no necesariamente en sus líderes.
Este mismo sector intentó hacerse propietario de la Universidad del Mar en pleno contexto de movilizaciones por el derecho a la educación que cuestionaba el lucro, paradójicamente a la fecha no ha sido capaz de presentar un proyecto que aporte con importantes recursos para la investigación teológica en sus propias corporaciones, las cuales viven del desamparo y la precariedad de intentos frustrados para generar conocimiento . En realidad, no es ese el asunto que les preocupa sino “un sentido de propiedad”, porque esto es lo que entrega poder en un sistema neoliberal como el chileno. Es débil la relación de la formación teológica con la participación política en estos sectores, evidencian su adaptación al modelo y el deseo de alcanzar su poder.
La cultura del poder en Chile tiene símbolos muy concretos, su historia colonial en la construcción de la moral, la separación de las clases sociales, y posteriormente el imaginario neoliberal instalado en la Dictadura de Pinochet. El poder que propone el sistema neoliberal para una sociedad aspiracional, es de gran atracción, y así también lo es para algunos líderes evangélicos. Es por eso que uno de sus enemigos clásicos como la Iglesia Católica, se transforma curiosamente en un gran aliado en la “defensa de los valores”. La necesidad de llegar a un mejor estatus y un mejor reconocimiento es un elemento principal para comprender la política de la derecha evangélica chilena. El conservadurismo chileno le da sentido al evangélico aspiracional, que no formula un pensamiento crítico al orden, que le es complejo cuestionar las violaciones a los derechos humanos y nombrar “dictadura” al “gobierno militar”, pero le es fácil criticar las manifestaciones sociales por la educación, las pensiones, el medio ambiente, la corrupción, etc.
El mensaje transgresor de Jesús al poder religioso y político que lo llevo a su sufrimiento y la Cruz, es silenciado por la aspiración de alcanzar la gloria. Es necesario sospechar de quienes dicen hoy apostar en defensa de los valores pero olvidan el lugar no privilegiado de Jesús. Esos son los valores de quienes aman el orden actual, aman la desigualdad y las injusticias, desprecian el grito de los excluidos y los marginados de hoy.
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[1] G. Boehler. ¿Por qué se oponen los fundamentalismos religiosos a lo que llaman “ideología de género”? Evento: “Retos y dilemas de la educación para la afectividad y la sexualidad en Costa Rica frente al conservadurismo religioso”. Ponencia presentada en la Universidad Estatal a Distancia-UNED, el 29 de septiembre de 2017, en San José, Costa Rica. Publicado en: http://www.ubl.ac.cr/index.php/blog/item/259-ideologia-de-genero
[2] J.P. Sallaberry y S Labrín. (24.09.2017). LA TERCERA: El alto patrimonio detrás de la Catedral Evangélica. Recuperado de http://www.latercera.com/noticia/alto-patrimonio-detras-la-catedral-evangelica/
[3] Director. (23.04. 2017). COSMOVISIÓN: [POLÍTICA] 4 Partidos Evangélico y 2 Candidatos Presidenciales irrumpen en la carrera electoral. Recuperado de http://cosmovision.cl/politica-4-partidos-evangelico-2-candidatos-presidenciales-irrumpen-la-carrera-electoral/
[4] Por Un Chile Para Cristo. (Sin Fecha). Quienes Somos. Recuperado de https://www.porunchileparacristo.com/quienes-somos
[5] A. Carmona. (08.11.2017) EL MOSTRADOR: Los millonarios contratos que entregó la Municipalidad de Puente Alto a empresa vinculada a ex asesora de Piñera. Recuperado de http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/11/08/los-millonarios-contratos-que-entrego-la-municipalidad-de-puente-alto-a-empresa-vinculada-a-ex-asesora-de-pinera/
[6] P. Ramírez y G. Pizarro. (26.10.2017) CIPER: Las pugnas y negociaciones para instalar en Chile el poder político evangélico. Recuperado de http://ciperchile.cl/2017/10/26/las-pugnas-y-negociaciones-para-instalar-en-chile-el-poder-politico-evangelico/


Fuente: Lupaprotestante, 2017.

martes, 4 de julio de 2017

Formas de manipular en la iglesia



Por. Juan Stam, Costa Rica
La pasada semana vimos que una forma común, que permea toda nuestra sociedad e incluso las iglesias, es la propaganda,
Pero hay otras muchas formas de manipulación, como el chantaje, que consiste en emplear promesas o amenazas para someter a las personas.
En el sentido más amplio, "el evangelio de las ofertas" y "la teología de la prosperidad", cuando se emplean para provecho personal (que ocurre no infrecuentemente), se pueden calificar como chantaje o extorsión.
Casi siempre estas promesas y amenazas apelan al egoísmo, como cuando se "profetiza" un gran futuro de fama y éxito para personas inseguras ("serás el Billy Graham del siglo XXI"). Muy comúnmente estas promesas producen confusión en sus víctimas y les hacen mucho daño.
Muy relacionada con estos chantajes es la intimidación, cuya expresión más grave son las frecuentes maldiciones que se lanzan contra las personas.
Estas maldiciones son el colmo, el acabóse, del chantaje: "o te sometes, o te maldigo". Por falsas que sean, estas maldiciones tienen una tremenda fuerza para infundir terror y arruinar la vida de las personas.
De esas maldiciones hemos hablado en artículos anteriores ("Manipular y dañar con maldiciones”). A veces estos "profetas" convalidan hechizos venidos del espiritismo en la vida anterior de los acusados.
Muy generalizada en nuestros días es la teología de la sumisión incondicional, una teología de la autoridad absoluta (del apóstol, profeta, o pastor) que condena y prohíbe toda crítica.
Es un autoritarismo a ultranza más cerca a la Curia Romana que al Nuevo Testamento. Produce pastores que son dictadores, que pretenden controlar toda la vida de los creyentes. Para enamorarse, casarse, comenzar un plan de estudios (o dejarlo), aceptar un empleo (o dejarlo), para todo se necesita el visto bueno del soberano pastor (apóstol, profeta).
El texto áureo para este movimiento autoritario, que ahora aparece por todos lados, es Mateo 7:1, "No juzguéis, para que no seáis juzgados". Otras mantras sagradas son "no toquéis al ungido del Señor" o la murmuración de Miriam y la lepra con que Dios la castigó.
Se olvida que Mateo 7:1 condena la criticonería de los fariseos, que pretendían juzgar a los demás sin ser juzgados ellos, que juzgaban la paja en el ojo ajeno sin reconocer la viga en su propio ojo (7:3-5; cf. Rom 2:1).
Lejos de prohibir la crítica sana y responsable, en seguida el pasaje nos llama a guardarnos de los falsos profetas, lobos vestidos de ovejas (7:15) y a conocer a todos por sus frutos (7:16-16-20), no por su palabrería espiritual (7:21-23).
Según Juan 7:24 Jesús nos manda "juzgar con justo juicio" (cf. Lc 7.43; cf. 12:57); a los corintios, San Pablo les exhortó "juzgad vosotros mismos" (10:15; 11:13) y les avisa que "el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie" (ni de "apóstoles" ni de "profetas"; 1Cor 2:15; cf. 1 Jn 2:27)
Con su supresión anti-bíblica de la sana crítica, estos líderes se aseguran un espacio casi ilimitado para la manipulación de sus feligreses. Y es curioso, estos líderes (profetas, "apóstoles"), igual que los fariseos, se atribuyen la más amplia libertad para criticar a otros, sin que otros los puedan criticar a ellos.
Nuestra sociedad actual, en su tránsito de la modernidad a la postmodernidad, vive una profunda crisis de la autoridad. Se reconoce cada vez menos la autoridad extrínseca, por el puesto o el título que uno ostenta. En el futuro, los líderes tendrán que ganar cada vez más una autoridad intrínseca, por lo que realmente son, lo que piensan y lo que hacen.
Pensar con cabeza propia es a veces arriesgado e incómodo, y en la confusión de los cambios rápidos de nuestra época muchas personas buscan la seguridad en autoridades que pensarán por ellos. Pero eso no es sano y no es la voluntad del Señor. El autoritarismo no tiene futuro.
Una expresión especial de este autoritarismo manipulador es la supuesta autoridad incuestionable de los "profetas". Casi siempre, estos "profetas" comunican una actitud autoritaria, que su profecía es de origen divino y sería pecado cuestionarla. A menudo la expresión de su cara dice, "Yo soy profeta, que no me cuestione nadie".
Pero lo bíblico es todo lo contrario: todos ustedes tienen el Espíritu, juzguemos e interpretemos todos juntos esta palabra que he recibido (1Tes 5:20-21; 1Cor 14:29). Se repite muy livianamente la fórmula "en el nombre del Señor", como si el Señor estuviera a la orden y disposición incondicional de estas personas.
Recuerdo un artículo en Apuntes Pastorales, en que el hermano Pablo Finkenbinder calculó que más o menos 95% de las profecías en las iglesias le parecían de origen humano y no revelación divina. He conocido casos en que ese origen humano era de prejuicios, resentimientos o intereses propios. La profecía auténtica, como palabra viva del Señor para la iglesia y las naciones, es un don precioso, muy importante y necesario para hoy, pero jamás debe pervertirse para manipular a la gente.
Algunos ejemplos más: Cuando reconocemos nuestra responsabilidad como pueblo de Dios y comenzamos a analizar lo que está pasando en la iglesia, descubrimos muchos ejemplos de manipulación, algunos inconscientes o por costumbre pero otros con clara intención de engañar.
Un problema, mayormente sin intención de manipular, es el abuso del Amén, tan extendido en casi todas las iglesias. Cuando se pregunta, "¿Cuántos dicen Amén", se está presionando a la gente a expresar su acuerdo con lo dicho, reduciendo su posibilidad de discrepar o aun de asentir espontáneamente. Es una táctica para inducir asentimiento artificialmente. Hoy día "la cultura del Amén" está haciendo mucho daño a la iglesia. A veces uno ve en las congregaciones personas que dicen su "Amén" antes de que el predicador haya terminado la frase que está pronunciando, para poder saber qué es lo que están afirmando con su Amén.
"Amén" es un signo de exclamación, y nunca debe ser una pregunta con signo de interrogación.
Igualmente cuestionable es la costumbre de decir, "Repita después de mí" o "Diga a la persona que está a su lado" tal o cual cosa. Es tratar al público como a tontos, incapaces de pensar con cabeza propia. A veces llega hasta lo ridículo. Una vez oí a un predicador decir "Wow" y después "Repitan todos conmigo, Wow".
Mucho se manipulan a la gente durante la invitación evangelística. Hace muchos años escuché a un famoso evangelista decir, "Levante su mano, nadie te está mirando, no le voy a pedir nada más", para decir después, "Ahora no yo sino el Espíritu Santo le pide a usted pasar adelante al altar". Personalmente creo inconveniente ofrecer cosas, como por ejemplo un libro, a todos los que pasen adelante. Es excelente dárselo, pero malo anunciarlo porque muchos pasarán adelante sólo para recibir el libro.
Como ejemplo final podemos mencionar la manipulación de las escrituras para que digan lo que queremos o lo que ayude más a nuestro sermón. A veces buscamos la traducción más bonita, o más de acuerdo con nuestro concepto, en vez de la más fiel. La meta principal de todo sermón, sea doctrinal o evangelístico, no es primordialmente impactar a los oyentes sino ser fiel y hacer escuchar la Palabra de Dios.
En ese sentido, Bernard Ramm ha escrito, "el ministro debe tratar su texto exegéticamente antes de tratarlo homiléticamente" (Hermenéutica, T.E.L.L. 1976). Utilizar las escrituras en servicio del éxito personal u otros intereses es manipular el texto sagrado.
Conclusión: Frente a sus rivales y detractores en Corinto, que desconocían su apostolado y preferían la elocuente retórica de Apolos (1Cor 1:12; 3:4-6; 4:6; Hch 18:24-19:1), Pablo no responde desde una posición de poder sino de una impresionante sinceridad y vulnerabilidad:
Cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría... Estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios. (1Cor 2:1-5)
Estas palabras, que llegan hasta la motivación más profunda del apóstol, revelan dos cualidades que deben caracterizar a todo siervo y sierva de Dios: la humildad y la integridad. Ese carácter, y esas actitudes, jamás permitirían una vida de manipulación. Gracias a Dios, ha habido y hay muchos miles de personas cuyas vidas y ministerios son auténticos y fieles. Aún en alguien tan famoso y "exitoso" como Billy Graham, y con todos sus defectos y errores, encontramos esa humildad básica y una profunda integridad.
Con tristeza tenemos que reconocer que los valores del mundo de hoy se han infiltrado en la iglesia, tanto de los predicadores y líderes como de los creyentes en las bancas. Entre los famosos predicadores en sus megaiglesias y sus programas de televisión, con todo su éxito, es mucho más difícil encontrar esos grandes valores espirituales de los gigantes del pasado.
Aunque gracias a Dios hay excepciones muy notables, muchos (diría que la mayoría) de estas personalidades públicas parecen soberbias, con la arrogancia que les otorga su "éxito". Muchos también dan la impresión de estar jugando algún papel, más como actores de teatro que como siervos del Señor de señores.
¡Cómo quisiera estar equivocado en este análisis tan poco halagador! De todas maneras, la iglesia de hoy necesita mucha oración.

[1]   Mientras Mr 4:24 exhorta "Mirad lo que oís", Lc 8:18 pone el énfasis en cómo uno oye: cuidadosa y responsablemente (Fitzmyer Luke II:718-20).

Fuente: Protestantedigital, 2017

domingo, 21 de mayo de 2017

Cuando Dios abomina que le den culto



Por. Juan Stam, Costa Rica
"El templo se llenó de humo que procedía de la gloria y del poder de Dios, y nadie podía entrar allí hasta que se terminaran las siete plagas de los siete ángeles" (Apoc 15:8)
Este detalle, de un simbolismo muy impactante pero de interpretación algo discutible, remite obviamente a los relatos de la dedicación del tabernáculo y del templo:
En ese instante la nube cubrió la tienda de reunión, y la gloria de Yahvé llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la Tienda de reunión porque la nube se había posado en ella y la gloria de Yahvé llenaba el santuario. Éxodo 40:34-35
Cuando los sacerdotes se retiraron del Lugar Santo, la nube llenó el templo de Yahvé. Y por causa de la nube, los sacerdotes no podían celebrar el culto, pues la gloria de Yahvé había llenado el templo. 1 R 8:10-11 (2 Cr 5:13-14)[1]
En todo el conjunto simbólico de nubes (o viento o humo) que llenan el templo, la última frase de 15:8 es una excepción; los demás pasajes (Ex 40; 2 R 8; Is 6) simbolizan la gloria y majestad de Dios y no la solemnidad y finalidad de su juicio. Los otros relatos tampoco ponen énfasis en un punto terminal del fenómeno, como hace 15:8, ni menos que la reapertura del templo dependiera de que termine una serie de juicios muy severos.
Es doblemente extraño: el castigo de los impíos no puede seguir adelante sin afectar el culto de los fieles, y el culto de los fieles no puede seguir su curso mientras Dios esté juzgando a los impíos. ¿Qué tiene que ver el uno con el otro? [2]
Para todos los buenos cristianos, "ir al templo" es una rutina semanal, que en general se da por sentado como una simple actividad tradicional. Algunos van sin mayores expectativas de posibles sorpresas, otros con gran esperanza y entusiasmo. Pero casi nunca vamos con temor. Sentimos que con asistir estamos haciendo algo bueno, algo que por supuesto agrada a Dios, sin dudar jamás de nuestro derecho de entrada.
Si algún día yo llegara al templo y alguien me dijera, "usted no puede entrar hoy", o si encontrara la puerta cerrada con un rótulo, "Templo Cerrado; Dios no está dispuesto a recibirlos", ¡me sentiría muy preocupado!
¿Por qué sería que nadie podía entrar al templo? ¿Qué fuerza tiene una nube, o el humo, para impedir que entren? ¿Por qué tuvieron que suspenderse todos los cultos del templo para la duración de los juicios? ¿Será que los fieles, en vez de alegrarse en el sufrimiento ajeno al contemplar la condena de otros, o felicitarse con confianza presumida que ellos son los justos, más bien ponen la mano sobre el pecho y reconocen su propia indignidad para presentarse ante Dios? Ver la presencia de Dios en la condena de otros les llenó de temor reverente, tanto que no se atrevían a presentarse delante del Señor, hasta que se aclararan todas las cosas.
Entrar en la presencia de Dios no es algo así como un derecho humano, ni un favor que le hacemos a Dios, ni tampoco algo que nosotros podemos merecer. ¿Sería por eso que esta nube de humo vino a interrumpir los rituales del templo?
En nuestro mundo actual, de tanta espiritualidad "lite" y tanto evangelio de ofertas y de gracia barata, ¿podría ser también que una nube de humo ha venido entre nosotros y Dios, pero no nos damos cuenta y seguimos adelante con nuestro "show" piadoso?[3]
Cuando nos damos cuenta realmente de la santa presencia de Dios, tomamos con temor y temblor el entrar en su templo. Porque Dios está presente ahí, cualquier adoración falsa constituye un sacrilegio frente al mismo rostro del Señor. El culto como espectáculo, como entretenimiento o como masaje en vez de mensaje, no puede ser otra cosa que una blasfemia.
Los profetas hebreos, en la época pre-exílica (que en mucho se parece a la época nuestra), denunciaban con gran vehemencia lo falso e hipócritica de las prácticas religiosas de Israel. El problema no era el culto mismo, sino la osadía de presentarse ante Dios sin hacer su voluntad. El problema tampoco era que estuvieran desatendiendo los cultos y los rituales, sino que pretendían adorar a Dios sin practicar la justicia.
Dios mandó al profeta Jeremías pararse en la puerta del templo y advertir a Israel no atreverse a entrar en esos sagrados precintos: Enmienden su conducta y sus acciones... No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ¡Este es el templo del Señor!.. Si en verdad practican la justicia los unos con los otros, si no oprimen al extranjero ni al huérfano ni a la viuda, si no derraman sangre inocente en este lugar, ni siguen a otros dioses para su propio mal, entonces los dejaré seguir viviendo en este país... Pero ustedes confían en palabras engañosas... Roban, matan, cometen adulterio, juran en falso, queman incienso a Baal, siguen a otros dioses... ¡y vienen y se presentan ante mí en esta casa que lleva mi nombre... para luego seguir cometiendo todas esas abominaciones! ¿Creen acaso que esta casa es una cueva de ladrones?  Jer 7:1-11[4]
Comparando a Israel con Sodoma y Gomorra, el profeta Isaías denuncia esta religiosidad falsa: ¡Oigan la palabra del Señor, gobernantes de Sodoma! ¡Escuchen la enseñanza de nuestro Dios,  pueblo de Gomorra! ¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? -dice el Senor-. Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados... ¿Por qué vienen a presentarse ante mí? ¿Quién les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios? No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo,  asambleas convocadas; ¡No soporto que con su adoración me ofendan! Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades; se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar. Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos; aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé; pues tienen las manos llenas de sangre. ¡Lávense, límpiense!  ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal! ¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda! Vengan, pongamos las cosas en claro, - dice el Señor-. Is 1:10-18
Aún más fuertes son las palabras de Amós: Yo aborrezco sus fiestas religiosas; no me agradan sus cultos solemnes. Aunque me traigan holocaustos y ofrendas de cereal, no los aceptaré, ni prestaré atención a los sacrificios...[5] Aleja de mi el bullicio de tus canciones; no quiero oír la música de tus cítaras. ¡Pero que fluya el derecho como las aguas, y la justicia como arroyo inagotable! Amós 5:21-25
Son muy enfáticos en el mismo sentido Os 6:6; Miq 6:6-8, Jer 7:21-23 y 1 Sm 15:22.
Todos estos pasajes insisten tajantemente en la práctica de la justicia, e insisten en que sin la justicia, toda la práctica religiosa no es otra cosa que una abominación ante Dios que le da asco. Si no hay justicia, Dios rechaza sus ofrendas (Am 4:4-5), abomina sus festividades y asambleas (Os 2:11; Am 8:10) y no escucha sus cánticos (Os 5:23-24; Am 8:10) ni sus oraciones (Is 1:15; 58:4).
Sobre los ayunos dice el Señor: Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías... Porque día tras día me buscan, y desean conocer mis caminos, como si fueran una nación que practicara la justicia... Me piden decisiones justas y desean acercarse a mí, y hasta me reclaman: ¿Para qué  ayunamos, si no lo tomas en cuenta?... Pero el día en que ustedes ayunan, hacen negocios y explotan a sus obreros... Si quieren que el cielo atienda sus ruegos, ¡ayunen, pero no como ahora lo hacen! ¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día,  para que el hombre se mortifique?.. ¿A eso llaman ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor? El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos  y romper toda atadura? ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo, y no dejar de lado a tus semejantes? Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora,, y al instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino,  y la gloria del Señor te seguirá. Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: ¡Aquí estoy!  Is 58:1-9
La perspectiva bíblica es evidente. La adoración a Dios debe ser en Espíritu y en verdad (Jn 4:24). Culto más justicia agrada a Dios. Culto sin justicia es abominación ante Dios. Mejor no adorar del todo, que adorar viviendo en pecado, corrupción e injusticia. "Sin santidad nadie verá a Dios" (Hb 12:14), por mucha "piadosidad" que exhiba. Culto sin justicia es la espiritualidad de los que repiten sin cesar, "Señor, Señor", pero en vez de hacer la voluntad del Padre que está en los cielos, son hacedores de maldad (Mt 7:21-23).[6]
¡Sí, es cierto! ¡El verdadero culto es peligroso! A veces sería mejor no acercarnos al templo, es decir, sin antes arrepentirnos de nuestros pecados e injusticias. Antes de ir al culto el próximo domingo, examínate ante Dios -deja que Dios te examine- para estar seguro de que no existan nubes oscuras entre ti y Dios que te bloquean el acceso a su presencia.
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[1] También en Ez 10:4 "la casa fue llena de una nube"; en la visión de un futuro templo, "la gloria de Yahvé entró en la casa" y "la gloria de Yahvé llenó la casa" (Ez 43:4-5; 44:4; cf. Hch 2:2, "un viento...llenó toda la casa").
[2] Un aspecto del mensaje podría ser que el juicio divino no es sólo para "ellos" (gentiles, ateos, islámicos etc) sino es también para "nosotros". El juicio comienza por la casa de Dios (1 P 4:17).
[3] Exactamente lo mismo pasaba en tiempos del profeta Osías (7:8-10, "ni cuenta se da"), véase "¿Es posible ser idólatra sin darse cuenta?" bajo Apoc 13.
[4] Jesús cita el último versículo de este pasaje en Mat 21:13 y paralelos en su propia denuncia contra el abuso del templo.
[5] Hoy podríamos traducir "fiestas religiosas" por vigilias y retiros, y "sacrificios" por diezmos y ofrendas.
[6] Viene al caso también la exhortación de Mt 5:23-24: "Si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda".

Fuente: Protestantedigital, 2017