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jueves, 29 de octubre de 2015

¿Quiere Dios la prosperidad material?



Por. Antonio Cruz, España
La teología de la prosperidad se nos revela como una idolatría religiosa que rebaja a Dios y a Jesucristo para ensalzar al hombre y lo diabólico.
El evangelista Lucas no espiritualizó tanto la bienaventuranza de la pobreza como hizo Mateo. Él puso en boca de Jesús estas palabras: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios (Lc 6:20). Lucas trata con desdén las riquezas materiales y considera que los ricos que se dejan seducir por ellas son dignos de lástima. La abundancia de bienes materiales puede convertirse muy fácilmente en un serio obstáculo para la salvación, sobre todo cuando provoca la desaparición de algo tan importante como el amor al prójimo y la solidaridad. Todos aquellos cristianos que disfrutan en este mundo de prosperidad y que se involucran mucho en la obtención de ganancias materiales, deben preguntarse en qué medida éstas les pueden alejar de Dios. Porque si esto les ocurre, entonces las famosas exclamaciones de Lucas, "¡ay de vosotros, los ricos!" se aplicarían también a ellos. Como escribe Timoteo: Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1 Ti 6:7-10).
La teología de la prosperidad es una nueva tendencia religiosa dentro del protestantismo que vuelve a contemplar la riqueza material y la prosperidad económica como una consecuencia más de la auténtica fidelidad cristiana. Mediante una exégesis deformada y nefasta se ve a Jesús como un hombre rico y próspero que vivía en una gran mansión, manejaba grandes cantidades de dinero y vestía con mucho lujo. Era tan rico, se dice, que se habría visto en la necesidad de buscar un administrador para que le llevara las cuentas. No obstante, a pesar de su buena posición social fue llevado a la cruz por Satanás y allí se transformó en un demonio y fue torturado hasta la muerte. Pero en las mismas entrañas del infierno, Jesús le arrebató las llaves a Satán y salió victorioso. Fue recreado desde un ser satánico a una encarnación de Dios y, por tanto, según sintetiza Hank Hanegraaff a partir de discursos de ciertos paladines de esta peculiar teología de la prosperidad, la lección que debe sacar todo el mundo es que como una encarnación de Dios, tú puedes poseer ilimitada riqueza y perfecta salud -un palacio como el Taj Mahal con un Rolls Royce a la puerta-. ¡Tú eres ahora como un pequeño Mesías recorriendo la tierra! Todo lo que hace falta es que reconozcas tu propia divinidad. Tú también puedes controlar la fuerza de la fe. Nunca más tendrás que orar, “Sea hecha tu voluntad”. Más bien, tu Palabra es una orden para Dios.1
Semejante sarta de herejías encadenadas conduce inevitablemente a la conclusión de que la pobreza es un pecado, puesto que sería consecuencia del fracaso espiritual, mientras que la riqueza material habría que entenderla siempre como el reflejo de una vida espiritualmente abundante. De la misma manera se interpreta la enfermedad y la salud. Por medio de la atribución de significados esotéricos a determinados textos de la Biblia intentan hacer creer a la gente que si sus cuerpos pertenecen a Dios no es posible que pertenezcan también a la enfermedad. Por tanto, si poseen dolencias físicas es por su falta de fe. Y se llega así a situaciones absurdas y dramáticas como, por ejemplo, la de unos padres que retiran la administración de insulina a su hijo diabético o la de creer que los síntomas dolorosos de una enfermedad sólo son trucos de Satanás para convencernos de nuestra debilidad física.
El escaso conocimiento bíblico de ciertas personas que escuchan tales sermones de prosperidad, permite que estos maestros de la mentira del llamado “movimiento de la fe” levanten sus enormes imperios en base a las ofrendas o donativos que les envía la gente crédula y de buena fe. Pero esto no es lo peor. Lo que más daño hace al Evangelio, y al mundo protestante a escala mundial, es el tremendo descrédito que provocan tales predicadores con su herética y nefasta teología. Al extraer los versículos bíblicos de su contexto literario y de su marco histórico, llegan a conclusiones perversas y erróneas, completamente ajenas a la intención inspirada del autor. La gente corre tras la milagrería y cuando descubre que no se cura o que no prospera su cuenta corriente, sino que más bien ocurre todo lo contrario, entonces sobreviene la desorientación espiritual y el sentimiento de que han sido engañados. Muchos terminan en la increencia y en la generalización fácil, afirmando que: ¡todo es mentira! o que ¡todos son iguales! Esto perjudica profundamente la extensión del reino de Dios en la tierra.
Al decir que los humanos fueron creados como duplicados exactos de Dios, incluso en forma y tamaño, se nos está divinizando mientras que el Creador resulta empequeñecido. El poder que se le roba a ese Dios subordinado y sirviente de la creación, ya que siempre está a las órdenes del hombre, se le otorga a Satanás que pasa a ser el dios todopoderoso de este mundo. De manera que el cosmos torna así a contemplar la existencia de dos fuerzas equipotentes, Dios y Lucifer. El dualismo del primitivo gnosticismo vuelve a estar de actualidad y la guerra espiritual entre titanes del universo se pone otra vez de moda. El temor humano refuerza el poder de Satán, de la misma manera que la fe activa a Dios. Mientras tanto, Jesucristo es silenciado y enterrado profundamente en el infierno con lo cual se desvirtúa el auténtico mensaje bíblico. Si el hombre se engrandece, con su fe ocurre lo mismo y, por tanto, se enseña que hay que tener “fe en la fe”, en lugar de tener fe en Dios.
A pesar de los múltiples errores doctrinales y perversiones religiosas que sustentan tales especulaciones de la teología de la prosperidad, hay además un criterio fundamental para dilucidar si se trata de una manifestación auténtica de lo que afirma la Escritura o, por el contrario, es una interpretación claramente perniciosa e idolátrica: ¿contribuye al bien del hombre o lo esclaviza todavía más? Este es el criterio definitivo para evaluar toda religión. Y ante semejante pregunta la teología de la prosperidad se nos revela como una idolatría religiosa que rebaja a Dios y a Jesucristo para ensalzar al hombre y lo diabólico. Sin embargo, a pesar de la aparente revalorización del estatus humano resulta que, en realidad, lo que se consigue es más esclavitud. En vez del auténtico culto a Dios a través del amor al prójimo, se fomenta el anhelo egoísta de tener más y estar siempre sano. El afán por acumular riqueza se antepone a la solidaridad con los hermanos más necesitados o incluso se utiliza a éstos como instrumentos a nuestro servicio. Tal actitud olvida que el cristianismo en la práctica es fundamentalmente un movimiento de amor y solidaridad en favor de lo sagrado que es el ser humano, la humanidad hecha a imagen de Dios.
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1[1] Hanegraaff, H. 1993, Cristianismo en crisis, UNILIT, Miami, p. 26.

Fuente: Protestantedigital, 2015.

viernes, 11 de enero de 2013

En su despedida como pastor: John Piper tacha la teología de la prosperidad de falso cristianismo

En su último mensaje como pastor para la predicación y la visión de la Bethlehem Baptist Church (Iglesia Bautista de Belén) en Minneapolis, Minnesota, condenó con firmeza a los predicadores de la prosperidad quen él ve como seguidores de una fe atractiva que nada tiene que ver con el cristianismo real.
Tras 32 años de predicar en Iglesia Bautista de Belén, Piper abandona su responsabilidad para cederla a Jason Meyer, que se instalará como pastor este próximo 20 de enero. Piper es uno de los líderes evangélicos más reconocidos y respetados a nivel mundial, en todos los países y grupos denominacionales.
Sin embargo no será la última predicación de Piper, aunque sí quería transmitir en este momento importante de la vida de la congregación que "lo que el mundo necesita de la iglesia, es nuestro gozo victorioso en medio del sufrimiento y el dolor".
Piper enfatizó que el verdadero gozo no es el que se siente durante los servicios religiosos, sino en el verdadero regocijo sobrenatural e íntimo que debe experimentar todo cristiano en el sufrimiento y el dolor. Que quienes le rodean puedan decir "esta gente no está jugando. Ellos no están usando la religión como una plataforma para la misma y conocida auto-ayuda que el mundo les ofrece todos los días. Necesitan ver la grandeza de Dios en nuestras vidas".
“Si usted atrae a la gente con promesas de riqueza… vida fácil, salud, y alegría con bromas y cosas similares, usted estará llevando a las personas a una adoración y alegría superficial haciéndolas pasar por el gozo en Cristo”. Y continuó: "Yo digo, ¿no sabes que hay gente cerca de ti ahora mismo que está enferma de de cáncer y va a morir? ¿Acaso no sabes que algunos están pasando grandes apuros financieros?
“Atraerá a la gente, sí, puede incluso lograr hacer crecer una enorme iglesia de esa forma. Pero no se verá la gloria de Cristo; y la vida cristiana no será vista como el camino de quien toma la cruz”, dijo Piper.
“Hablo con la consternación de que los servicios religiosos se consideran como programas de radio donde todo suena alegre (…) Por supuesto, el mundo tiene necesidad de ver a los cristianos felices, pero la felicidad tiene que venir de Cristo y forjada a través del dolor”, subrayó Piper. “De lo contrario, lo que les ofrecemos es algo vacío, porque sólo los cristianos que saben realmente lo que es gozarse en tiempos de dolor conocen lo que realmente es ser feliz en tiempos de bonanza”.
El predicador bautista denunció que muchos pastores hoy viven con casas de lujo, coches y ropa caros, algo que –dijo Piper- no es la forma en que el apóstol Pablo predicó y vivió el verdadero Evangelio en el Nuevo Testamento.
JESÚS, LA AUTÉNTICA RIQUEZA
“Usted nunca debe decir que atrae a alguien a Jesús así, porque si llegan atraídos por esas otras cosas no van a venir realmente a Jesús. Ellos vendrán a la iglesia atraídos por las cosas que se les puede proporcionar. Lo único que buscarán es lo material, pero siempre tendrán un corazón egoísta”, dijo.
"El apóstol Pablo dejó claro que en la vida cristiana siempre habrá sufrimiento, persecución, hambre, prisión y noches de insomnio. Pero en medio de esas dificultades, el espíritu de Pablo permaneció fiel a Jesús y a pesar de todo, gozándose porque tenía a Jesús en su vida" continuó Piper.
“Debemos destacar el valor de la persona de Cristo y los predicadores de la prosperidad están haciendo exactamente lo opuesto“, señaló Piper, citando la segunda carta a los corintios en su capítulo 6. “Lo que Pablo hace aquí es mostrar que el conocimiento de Cristo y tener vida eterna con Cristo es mejor que toda la riqueza del mundo, cualquier prosperidad e incluso que tener salud. Cuando nuestra vida o nuestro ministerio están pasando por aflicciones, por calamidades… Significa que Cristo es especialmente real para nosotros, y más precioso que haber perdido el sueño, la salud, el dinero o la vida…”.
 
Fuentes: NoticiaCristianacom, The Christian Post

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2013


En estos días recordamos el nacimiento del Mesía, nos pone un sentimiento de amor y paz. Recordamos a todos nuestros seres queridos, amigos, amigas y a todos los que visitan nuestro blog. Es por ello, que les deseamos con todo amor una Feliz Navidad y prosperidad y bendiciones para año 2013.
Son los deseos de TRANSFORMANDO VIDA, EL BLOG DE LUIS EDUARDO CANTERO