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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Si conociéramos los sueños del hombre blanco…

Por. Leonardo Boff*
La crisis económico-financiera que aflige a gran parte de las economías mundiales ha creado la posibilidad de que los muy ricos se vuelvan más ricos de lo que nunca antes han sido en la historia del capitalismo, lógicamente a costa de la desgracia de países enteros como Grecia, España y otros, y de modo general de toda la zona del euro, tal vez con una pequeña excepción, Alemania. Ladislau Dowbor (http://dowbor.org), profesor de economía de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) resumió un estudio del famoso Instituto Federal Suizo de Investigación Tecnológica (ETH) que compite en credibilidad con las investigaciones del MIT de Harvard. En este estudio muestra como funciona la red del poder corporativo mundial, constituida por 737 actores principales que controlan los principales flujos financieros del mundo, ligados especialmente a los grandes bancos y otras inmensas corporaciones multinacionales. Para ellos, la crisis actual es una oportunidad incomparable de realizar el mayor sueño del capital: acumular de forma cada vez mayor y de manera concentrada.
El capitalismo ha realizado ahora su sueño, posiblemente el último de su ya larga historia. Ha tocado techo. ¿Y después del techo? Nadie sabe. Pero podemos imaginar que la respuesta nos vendrá de otros modelos de producción y de consumo sino de la propia Madre Tierra, de Gaia, que, finita, no soporta más un sueño infinito. Ella está dando claras señales anticipatorias, que al decir del premio Nobel de medicina Christian de Duve (véase el libro Polvo Vital: la vida como imperativo cósmico, 1997) son semejantes a aquellos que antecedieron a las grandes destrucciones ocurridas en la ya larga historia de la Tierra (3,8 miles de millones de años). Tenemos que estar atentos pues los eventos extremos que ya estamos vivenciando apuntan a eventuales catástrofes ecológico-sociales, aun en nuestra generación.
Lo peor de todo es que ni los políticos ni gran parte de la comunidad científica ni la población se están dando cuenta de esa peligrosa realidad. Es tergiversada u ocultada, pues es demasiado antisistémica. Nos obligaría a cambiar, cosa que pocos desean. Bien decía Antonio Donato Nobre en un estudio recientísimo (2014) sobre El futuro climático de la Amazonia: «La agricultura consciente, si supiese lo que la comunidad científica sabe (las grande sequías que vendrán), estaría en las calles con carteles exigiendo al gobierno la protección de las selvas y plantando árboles en su propiedad».
Nos falta un sueño mayor que galvanice a las personas para salvar la vida en el Planeta y garantizar el futuro de la especie humana. Mueren las ideologías. Envejecen las filosofías. Pero los grandes sueños permanecen. Ellos nos guían por medio de nuevas visiones y nos estimulan a gestar nuevas relaciones sociales, con la naturaleza y con la Madre Tierra.
Ahora entendemos la pertinencia de las palabras del cacique piel roja Seattle al gobernador Stevens del Estado de Washington en 1856, cuando éste forzó la venta de las tierras indígenas a los colonizadores europeos. El cacique no entendía por qué se pretendía comprar la tierra. ¿Se puede comprar o vender la brisa, el verdor de las plantas, la limpidez del agua cristalina y el esplendor de los paisajes? Para él la tierra era todo eso, no el suelo como medio de producción.
En este contexto piensa que los pieles rojas comprenderían el por qué de la civilización de los blancos «si supieran cuáles son las esperanzas que transmite a sus hijos e hijas en las largas noches de invierno, cuáles son las visiones de futuro que ofrece para el día de mañana».
¿Cuál es el sueño dominante de nuestro paradigma civilizatorio que colocó el mercado y la mercancía como eje estructurador de toda la vida social? Es la posesión de bienes materiales, la mayor acumulación financiera posible y el disfrute más intenso que podamos de todo lo que la naturaleza y la cultura nos pueden ofrecer hasta la saciedad. Es el triunfo del materialismo refinado que alcanza hasta lo espiritual, hecho de mercancía, con la engañosa literatura de autoayuda, llena de mil fórmulas para ser felices, construida con retazos de psicología, de nueva cosmología, de religión oriental, de mensajes cristianos y de esoterismo. Es pura engañifa para crear la ilusión de una felicidad fácil.
Así y todo, por todas partes surgen grupos portadores de nueva reverencia hacia la Tierra, inauguran comportamientos alternativos, elaboran nuevos sueños de un acuerdo de amistad con la naturaleza y creen que el caos presente no es solo caótico, sino generativo de un nuevo paradigma de civilización que yo llamaría civilización de la religación, sintonizada con la ley más fundamental de la vida y del universo, que es la panrelacionalidad, la sinergia y la complementariedad.
Entonces habremos hecho la gran travesía hacia lo realmente humano, amigo de la vida y abierto al Misterio de todas las cosas. Es el camino a seguir.

Fuente: ServiciosKoinonia, 2014.

lunes, 21 de julio de 2014

Rubem Alves: Teólogo de la alegría

Por. Carmelo Alvarez, EE.UU*
“La alegría de vivir me hace encontrar a Dios paseando por el jardín con el viento fresco de la tarde” (Rubem Alves)
Regresando de una semana intensa donde he compartido un curso de introducción a la teología de la liberación en San Luis Potosí, México, recibo consternado la noticia que dice: “Rubem Alves ha fallecido”. Y no es verdad. Rubem sólo ha partido hacia un abrazo eterno con el Misterio y la Alegría de su vida, Dios. Quise llorar y no pude. Deberé hacerlo en algún momento. Probablemente Rubem no me lo permita. Creo que le sonaría irreverente. Sí, estoy triste. Un ser humano extraordinario como Rubem…un genio, nos deja huérfanos. Pero nos ha legado este cúmulo de pensamientos, dudas, búsquedas y afirmaciones.
Esa sonrisa única, y aquellos ojos vivaces, expresivos y conspiradores no se pueden olvidar. Dotado de una imaginación fecunda, Rubem fue portador de sueños y utopías a granel. Era un buceador de aventuras inéditas plasmadas en cuentos y poesías. Con su locuacidad e intensa conversación nos llevaba de la mano al mundo de las maravillas. Un día dijo que era necesario dejarse sorprender por el espanto, el asombro…la sorpresa. Y presentó en Buenos Aires las conferencias en la Cátedra Carnahan en ISEDET, septiembre de 1981, bajo el título, Teología como juego (Buenos Aires, La Aurora, 1982). Las provocaciones, en su mejor sentido, fueron muchas. Se comentó por toda Latinoamérica esta innovadora perspectiva teológica. Rubem ya no quiso hacer más “teología académica”: “He sido poseído por un espíritu extraño que ha echado a perder mi reputación académica”.
En estas breves líneas, que son un tributo a este brasileño portador de la “saudade” y la “brincadeira”, deseo subrayar algunos perfiles de su personalidad y su obra como teólogo, poeta y filósofo. Lo haré relatando algunas anécdotas, fruto de experiencias compartidas.
Rubem ha sido un “protestante obstinado”, como él mismo lo afirmara. Esa afirmación está cimentada en una profunda convicción de que ser protestante es una forma de vivir, de buscar, cantar, afirmarse en la “libertad de Dios”, para de esa manera liberar la conciencia con el espíritu que también libera toda la creación. Ser protestante significa vivir entre la nostalgia y la esperanza (Dogmatismo y tolerancia, Sao Paulo: Ediciones Paulinas, 1982, 9-20).
Ese artículo es la versión portuguesa de una ponencia que Rubem compartió en el VIII Encuentro Latinoamericano de CEHILA, Lima, 1980. El título, muy sugestivo, de la ponencia es: “Las ideas teológicas y sus caminos por los surcos institucionales del protestantismo brasileño”. Apareció en el tomo editado por Pablo Richard, Materiales para una historia de la teología en América Latina. San José: DEI, 1981, 343-366. En ese simposio se incluyó una sección sobre historia de la teología protestante en América Latina con una ponencia de Jean-Pierre Bastián sobre el protestantismo en México y otra sobre el protestantismo en Puerto Rico por este servidor. El debate fue intenso y provechoso. Leopoldo Cervantes-Ortíz considera este período (1975-1982) en la trayectoria intelectual de Rubem como uno de búsquedas. El libro de Leopoldo es una síntesis bien lograda del pensamiento de Rubem, publicado bajo el sugestivo título: La teología ludo-erótico-poética de Rubem Alves. Quito: CLAI, 2003. Rubem escribe una reflexión en ese libro, llena de gratitud a Leopoldo, por la valiosa contribución del mismo, con el título poético, “La belleza de los pájaros al volar…”
Cuando leí por primera vez estos ensayos en versión portuguesa, que Rubem llamó autobiográficos, recordé los lugares en que Rubem los había compartido previamente. Las oportunidades se dieron en aquel simposio de 1980 y posteriormente en 1982 en Manaus, durante una reunión del equipo protestante de CEHILA. Yo fungía como coordinador protestante de CEHILA e invité a Rubem para que nos ayudara a reflexionar sobre el protestantismo latinoamericano y caribeño. Tuvimos la oportunidad de compartir extensamente durante aquella semana. Uno de los momentos más luminosos fue cuando un sacerdote salesiano, amigo de Rubem, nos llevó a una comunidad de base en Manaus. Para nuestra sorpresa el presidente de la comunidad, el “Tío Bernardino”, nos recibió con mucho entusiasmo y expresó: “Si Uds. como pastores protestantes, protestan contra las injusticias que se le infligen a los pobres, entonces son verdaderamente protestantes y bienvenidos a esta comunidad”. Esa tarde hubo alegría, cántico y al final una gran cena. Rubem y yo compartimos unas palabras, y culminamos en un gran círculo de amistad.
Entonces, en 1988, durante la Asamblea General del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) en Indaiatuba, Brasil, se presentó un número especial de la revista del ISER, 32, 1988, Río de Janeiro, bajo el título,”Sobre deuses e caquis. Teología, política e poesía en Rubem Alves.” Un grupo de teólogos y teólogas le rendían un merecido reconocimiento a Rubem. Curiosamente, en una reunión del comité ejecutivo y secretariado del CLAI en Sao Paulo, Brasil, en 1985, Rubem había hablado de los caquis, esa fruta gustosa, como él decía, que trajeron los japoneses a Brasil. Con ese humor y sentido poético de la vida, Rubem inició su charla, con un caqui en la mano y elaborando su reflexión alrededor de aquella fruta.
Esa noche en Indaiatuba Rubem magistralmente, y lleno de alegría, provocó la risa…y la seria reflexión a las personas que nos congregamos con devoción a escucharle. Aquí tengo en mis manos la copia de esa revista de ISER, con una dedicatoria de Rubem: “Para o Carmelo, em memoria de días de prazer em Manaus”.
Rubem Alves, poeta de Dios, hermano en la angustia y la esperanza, maestro de la vida. Te vamos a extrañar. Te vamos a recordar. Esa sonrisa y esos ojos llenos de nostalgia y asombro, nos ayudarán a emularte. Intentaremos “saber” más y “vivir mejor”. Tu sabiduría nos acompañará. Ciertamente en el festín mesiánico con Dios estás. Esa convicción hace más llevadera tu ausencia.

* Carmelo Álvarez, misionero y profesor de la historia del cristianismo. Es conferencista y asesor teológico como consultor en educación teológica en Latinoamérica y el Caribe, nombrado por la Junta de Ministerios Globales de la Iglesia Cristian (Discipulos de Cristo) y la Iglesia Unida de Cristo en Estados Unidos.

Fuente: Lupaprotestante, 2014.

martes, 5 de febrero de 2008

La verdadera historia de Steve Jobs

La verdadera historia de Steve Jobs. La Historia de su vida la tituló "conectar los puntos". Un hombre que pasó momentos difíciles, que la luchó hasta lograr sus metas. En cada etapa de su vida solia unir puntos, puntos que le iban conectando a otro eslabon de la vida, de la carrera. Observe usted mismo esta historia, haga clip en el link http://video.google.com/videoplay?docid=3014637678488153340

Discurso pronunciado por de Steve Jobs en la Universidad de Stanford (subtitulos en español)