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martes, 23 de mayo de 2017

¿Calvinista o arminiano?



Por. Génesis Yélamo, España
Tal vez este sea el debate más popular dentro de los círculos cristianos. Algo como si al llegar a una etapa madura del cristianismo debes enlistarte en una escuela teológica. Miles de páginas en internet, libros, foros etc... ¡para debatir quién tiene la razón!
Me canso de ver movimientos que defienden más sus ideales que la simple verdad. Autores que son tomados como autoridad cuando realmente sus ideas son simples opiniones, cuando concilios determinan la “verdadera” interpretación bíblica como si ello fuese relevante. 
Nuestro vecinos los católicos creen que el Papa es infalible, que él tiene más revelación que otro mortal así que si el Papa lo dice, amén. ¿No suena parecido cuando se cita a Calvino... o a nuestro hermano Spurgeon?
Querido lector: Calvino, Arminio, Lutero, Spurgeon y cualquier  predicador/escritor es un simple mortal como tú y yo
Ningún predicador, por más famoso y éxito que tenga, tiene la verdad absoluta. Pueden tener opiniones cercanas a la verdad, pueden sonar muy cristianas sus frases, pueden tocar millones de corazones en el mundo, pero nunca serán infalibles. 
¿Porqué digo esto?
Porque veo tanta polémica, discusión y división por la simple opinión de una simple persona. ¿Realmente vale la pena dividirnos por la opinión individual de un sujeto? 
Jesús no nos llamó a enlistarnos en ningún movimiento teológico. Jesús no nos llamó a defender nuestras opiniones. Jesús no nos llamó para dividir y rechazar sino a unir y restaurar. 
Jesús nos llamó para ser SUS seguidores, no seguidores de otro. Jesús no quiere una religión, ni debates eternos dentro de las iglesias.
Jesús fue claro: “Id y predicar las buenas nuevas a todos”. Fuera de ello, todo lo demás es pérdida de energía y tiempo. 
Os recuerdo un principio de la Reforma protestante que nos urge aplicar : 
Sólo las Escrituras: no necesito a Calvino ni a Arminio para interpretar las escrituras. Dejo que la Palabra de Dios me hable directamente, sin prejuicio ni filtros. La Verdad habla por sí misma y es suficiente, no necesita interprete. Hebreos 4:12 
Se habla de la Reforma como esa purificación de la religiosidad católica y la vuelta al evangelio. Bien, hoy en el siglo XXI necesitamos purificarnos de tanta religiosidad "evangélica" y volver al evangelio.
Conclusión: Mejor nos iría si volviésemos al evangelio sencillo de Jesús: 0 Aditivos 100% Natural. 
Conoce más sobre Génesis Yélamo y Mundo Gamy, en su web

Fuente: Protestantedigital, 2017

lunes, 22 de mayo de 2017

Experimentando nuevos modelos de iglesia



Por. Juan Francisco Martínez, México
Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar. Antonio Machado
[Cuarta parte: Las notas anteriores se publicaron el 30 de abril, el 7 y el 14 de mayo]
Siendo que estamos viviendo en momentos de mucho cambio y desorientación, necesitamos estar abiertos a nuevas maneras de cumplir la misión de Dios. Eso implica darle espacio a los creyentes a que busquen maneras nuevas de proclamar, servir y vivir el evangelio. Muchos de estos medios no se parecerán a lo que ya conocemos, siendo que combinarán ideas que no parecían congeniar y que nacerán de personas que no han estado en el centro de los métodos ya establecidos. ¿Estamos listos a experimentar?
EXPLORACIONES MÚLTIPLES POR TODA LA IGLESIA
En las conversaciones de la iglesia misional se está utilizando mucho el vocablo experimentos. El mensaje detrás de esa palabra es que necesitamos estar atentos a nuevas ideas sobre cómo ser y hacer iglesia y estar dispuestos a acompañar dichos experimentos para ver si producen enfoque y cambio en nuestro entendimiento de la iglesia en misión. Reconocemos que muchos de los métodos tradicionales de fundar iglesias y de misión ya no parecen funcionar y aun cuando “funcionan” el resultado muchas veces suscita más preguntas que iglesias fuertes.
Otro concepto que nos podría ayudar a pensar sobre esto es mashups un concepto que nació en el mundo de la música. La palabra se utiliza en varios campos y significa juntar cosas que normalmente no consideraríamos que caben juntas. Esto significa invitar a la gente a pensar sobre ser iglesia y hacer misión en maneras que rompen con nuestros modelos actuales. Nuestros modelos de iglesias han sido tan marcados por la cristiandad occidental que nos cuesta “recordar” que las iglesias primitivas no estaban ligadas a nuestros modelos actuales, sino que se formaron en hogares, alrededor de sinagogas o en cuevas y escondites, cuando comenzó la persecución de la iglesia. Esta realidad nos llama a considerar que se están desarrollando comunidades que tienen poco en común con lo que normalmente llamamos iglesia hoy.
Comenzamos el proceso de cambio reconociendo que hay mucha variedad entre la gente. Esto significa que no podemos asumir que lo “viejo” ya no funciona en ningún lado. No todas las iglesias están en crisis, ni todas las denominaciones. En ciertos contextos los patrones tradicionales y las congregaciones que siguen esos modelos seguirán ayudando a gente a ser fiel al evangelio y la misión de la iglesia. Algunos modelos tradicionales continuarán funcionando eficazmente en esos contextos. En ese tipo de situación uno de los retos será ayudarle a la gente a entender que el mundo está cambiando y que si desean seguir siendo fieles necesitarán estar abiertos a nuevas maneras de pensar sobre su papel en el mundo.
Para las iglesias “tradicionales” que están fuertes y están creciendo será importante que utilicen su fuerza actual como base para ver hacia el futuro divino, en vez de esperar a que les venga una crisis. Si iglesias fuertes desarrollan una visión misional, ellas podrán apoyar nuevos modelos de iglesia y misión con sus recursos.
Si le cuesta a las iglesias con “éxito” creer que necesitan cambiar, es probable que le será aún más difícil a las que están en crisis. Ante el sentir de pérdida muchos buscarán la nostalgia y una memoria selectiva del pasado. Es posible que la crisis los haga menos propensos al cambio, determinados a reconstruir un pasado que ellos percibían como más favorable. En vez de poder visualizar un futuro nuevo, sólo pueden soñar con lo que fue, o con lo que recuerdan.
Para algunas iglesias existentes, una analogía importante para la tarea tal vez sea “construir aviones en el aire.” Nuestras iglesias están en movimiento, sin embargo necesitamos reconocer que tenemos que construir y reconstruir lo que estamos haciendo para poder responder eficazmente a un ambiente cambiante.
Hay muchas personas en nuestras iglesias que nos pueden guiar hacia experimentos, si les damos la oportunidad. Un lugar obvio para buscar a los innovadores es entre los jóvenes. Cristianos más jóvenes que se criaron en la iglesia saben lo que no está funcionando en sus congregaciones. Muchos están cuestionando la iglesia y dejándola, pero también representan la posibilidad de modelos nuevos. Si los líderes están listos a caminar con los cristianos jóvenes, discipulándolos y abriéndoles camino, ellos pueden apuntar hacia el futuro y no sólo enfocar en sus frustraciones con la iglesia de su niñez.
También podemos aprender de los creyentes nuevos, particularmente los que han tenido una experiencia fuerte de conversión. Por causa de su encuentro con Dios están muy interesados en compartir su fe y todavía tienen muchas conexiones en el “mundo”. Algunas iglesias pentecostales han tenido la costumbre de invitar los nuevos creyentes a compartir su fe inmediatamente después de su conversión y bautismo. Necesitamos discipularlos pero, siendo que muchos de ellos no han sido socializados en una iglesia tradicional, se les pudiera animar a pensar sobre la mejor manera de hacer iglesia y misión entre sus amigos y colegas no creyentes.
La mayoría de nuestras iglesias hispanas están llenas de inmigrantes y muchos de ellos vienen de iglesias dinámicas en sus países de origen. Algunos asumen que se pueden replicar los modelos de iglesia que conocen del sur. Pero lo que más necesitamos de ellos es su dinámica espiritual, su flexibilidad y disposición a adaptarse a situaciones nuevas. Muchos de ellos establecen iglesias y ministerios en las situaciones más complejas y difíciles. Su flexibilidad es crucial al ver hacia el futuro.
Los inmigrantes están a la vanguardia de los cambios globales. Pero muchos de esos cristianos también están cambiando los modelos tradicionales de misión. Están haciendo misión desde las periferias y desde la pobreza. Algunos de sus modelos de misión nos están invitando a pensar en la iglesia en misión en maneras que muchos de los que nacimos en la “cristiandad” ni se nos ha ocurrido.
Otro lugar donde debemos buscar líderes para estos experimentos nuevos es entre los adultos “descartados” de nuestra sociedad. Muchas veces asumimos que los ancianos están atrapados en modelos del pasado. Hoy se alaba mucho a la juventud y se marginaliza a los ancianos. Pero vivimos en un mundo donde todas las generaciones necesitan trabajar juntos. Hay muchos ancianos que tienen el tiempo, destrezas y energía y ya no necesitan generar ingresos. Si se les plantea una visión de lo que podría ser muchas personas de la tercera edad podrían “soñar sueños nuevos” y también apoyar esos sueños.
Será importante que los líderes reconozcan que muchos de los mejores experimentos serán dirigidos por personas periféricas, aquellos que han estado fuera de los centros del poder eclesiástico tradicional. Por lo general no han pasado por los procesos “oficiales” y tal vez no “caben” muy bien. Así que todavía no se han ganado la confianza del sistema. Sin embargo, esta es la gente que por lo general puede visualizar una realidad diferente, nuevos modelos de iglesia y misión. Tal vez sean mujeres que nunca han tenido una posición de autoridad o personas que han salido de estilos de vida quebrantados. Muchas veces serán personas que no tienen posiciones oficiales. Pero muchos de ellos tendrán la disposición de experimentar y de pensar en formas nuevas.
Las iglesias y organizaciones que van a estar listas para este tipo de innovación serán las que creen en una cultura de experimentación y que valoren la innovación. Por ejemplo, en algunos denominaciones el fundar una iglesia nueva demanda tanta planificación, organización y dinero que es imposible experimentar. Cualquier fracaso constituye una pérdida significativa. Pero otras denominaciones hacen este trabajo de una manera muy diferente. Si alguien dice que siente que Dios los ha llamado a establecer una iglesia se les anima a intentarlo. Si tienen éxito en establecer un grupo o un ministerio, entonces la denominación los recibe y provee apoyo y acompañamiento.
En cierto sentido, las iglesias y denominaciones que desean hacer misión en medio de cambios profundos necesitan desarrollar un departamento de “experimentación”. Los que están dispuestos a descubrir nuevos caminos podrán conectarse y apoyarse mutuamente. Al proveer apoyo espiritual, moral y financiero, se va creando una cultura que anima a todo el pueblo de Dios a pensar en nuevas maneras sobre su papel en lo que Dios está haciendo en el mundo.
Un espíritu de innovación también implica reconocer que necesitamos varios modelos para desarrollar líderes. La mayoría de los seminarios se desarrollaron basados en un modelo universitario y asumiendo cierto tipo de iglesia. Sin embargo, son pocos los líderes que se están formando hoy que van a pastorear ese tipo de iglesia. Eso significa que también necesitamos modelos “mashup” de desarrollo de líderes que combinen la flexibilidad de institutos bíblicos, el rigor de seminarios, la mentoría, la educación continuada y todo tipo de apoyo y preparación en el camino. Para preparar a líderes misionales también tendremos que experimentar con modelos nuevos de desarrollo de líderes. Por supuesto que la innovación será una parte clave del proceso de proveer el fundamento bíblico y teológico a las personas que estén en el proceso de desarrollar maneras nuevas de formar comunidades de personas con la visión de ser discípulos en Cristo en este mundo.
Estos líderes necesitan un fundamento bíblico y teológico sólido. Pero también necesitan formación en áreas específicas. Necesitan un método de teología práctica que les ayude a conectar las Escritura a realidades nuevas. También necesitan formación como líderes, particularmente en el liderazgo interpretativo.
Pero el desarrollo de liderazgo también necesita una eclesiología más robusta. Muchas de nuestras eclesiologías reflejan un modelo de la cristiandad del lugar de las iglesias en la sociedad. Necesitamos reenfocar nuestra perspectiva hacia los márgenes, a los lugares donde las iglesias no tienen un lugar céntrico, sino que son siervos.
En cierto sentido necesitamos más iglesias con una teología de “iglesia libre”, congregaciones que tengan la libertad de desarrollarse en su contexto local, enfocando en la misión de su contexto concreto.
Si tomamos en serio el concepto de mashup tendremos que desarrollar nuevos modelos de iglesia y misión que tal vez nos obliguen a preguntarnos si todavía son iglesias.
Fuente: Protestantedigital, 2017

domingo, 21 de mayo de 2017

Cuando Dios abomina que le den culto



Por. Juan Stam, Costa Rica
"El templo se llenó de humo que procedía de la gloria y del poder de Dios, y nadie podía entrar allí hasta que se terminaran las siete plagas de los siete ángeles" (Apoc 15:8)
Este detalle, de un simbolismo muy impactante pero de interpretación algo discutible, remite obviamente a los relatos de la dedicación del tabernáculo y del templo:
En ese instante la nube cubrió la tienda de reunión, y la gloria de Yahvé llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la Tienda de reunión porque la nube se había posado en ella y la gloria de Yahvé llenaba el santuario. Éxodo 40:34-35
Cuando los sacerdotes se retiraron del Lugar Santo, la nube llenó el templo de Yahvé. Y por causa de la nube, los sacerdotes no podían celebrar el culto, pues la gloria de Yahvé había llenado el templo. 1 R 8:10-11 (2 Cr 5:13-14)[1]
En todo el conjunto simbólico de nubes (o viento o humo) que llenan el templo, la última frase de 15:8 es una excepción; los demás pasajes (Ex 40; 2 R 8; Is 6) simbolizan la gloria y majestad de Dios y no la solemnidad y finalidad de su juicio. Los otros relatos tampoco ponen énfasis en un punto terminal del fenómeno, como hace 15:8, ni menos que la reapertura del templo dependiera de que termine una serie de juicios muy severos.
Es doblemente extraño: el castigo de los impíos no puede seguir adelante sin afectar el culto de los fieles, y el culto de los fieles no puede seguir su curso mientras Dios esté juzgando a los impíos. ¿Qué tiene que ver el uno con el otro? [2]
Para todos los buenos cristianos, "ir al templo" es una rutina semanal, que en general se da por sentado como una simple actividad tradicional. Algunos van sin mayores expectativas de posibles sorpresas, otros con gran esperanza y entusiasmo. Pero casi nunca vamos con temor. Sentimos que con asistir estamos haciendo algo bueno, algo que por supuesto agrada a Dios, sin dudar jamás de nuestro derecho de entrada.
Si algún día yo llegara al templo y alguien me dijera, "usted no puede entrar hoy", o si encontrara la puerta cerrada con un rótulo, "Templo Cerrado; Dios no está dispuesto a recibirlos", ¡me sentiría muy preocupado!
¿Por qué sería que nadie podía entrar al templo? ¿Qué fuerza tiene una nube, o el humo, para impedir que entren? ¿Por qué tuvieron que suspenderse todos los cultos del templo para la duración de los juicios? ¿Será que los fieles, en vez de alegrarse en el sufrimiento ajeno al contemplar la condena de otros, o felicitarse con confianza presumida que ellos son los justos, más bien ponen la mano sobre el pecho y reconocen su propia indignidad para presentarse ante Dios? Ver la presencia de Dios en la condena de otros les llenó de temor reverente, tanto que no se atrevían a presentarse delante del Señor, hasta que se aclararan todas las cosas.
Entrar en la presencia de Dios no es algo así como un derecho humano, ni un favor que le hacemos a Dios, ni tampoco algo que nosotros podemos merecer. ¿Sería por eso que esta nube de humo vino a interrumpir los rituales del templo?
En nuestro mundo actual, de tanta espiritualidad "lite" y tanto evangelio de ofertas y de gracia barata, ¿podría ser también que una nube de humo ha venido entre nosotros y Dios, pero no nos damos cuenta y seguimos adelante con nuestro "show" piadoso?[3]
Cuando nos damos cuenta realmente de la santa presencia de Dios, tomamos con temor y temblor el entrar en su templo. Porque Dios está presente ahí, cualquier adoración falsa constituye un sacrilegio frente al mismo rostro del Señor. El culto como espectáculo, como entretenimiento o como masaje en vez de mensaje, no puede ser otra cosa que una blasfemia.
Los profetas hebreos, en la época pre-exílica (que en mucho se parece a la época nuestra), denunciaban con gran vehemencia lo falso e hipócritica de las prácticas religiosas de Israel. El problema no era el culto mismo, sino la osadía de presentarse ante Dios sin hacer su voluntad. El problema tampoco era que estuvieran desatendiendo los cultos y los rituales, sino que pretendían adorar a Dios sin practicar la justicia.
Dios mandó al profeta Jeremías pararse en la puerta del templo y advertir a Israel no atreverse a entrar en esos sagrados precintos: Enmienden su conducta y sus acciones... No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ¡Este es el templo del Señor!.. Si en verdad practican la justicia los unos con los otros, si no oprimen al extranjero ni al huérfano ni a la viuda, si no derraman sangre inocente en este lugar, ni siguen a otros dioses para su propio mal, entonces los dejaré seguir viviendo en este país... Pero ustedes confían en palabras engañosas... Roban, matan, cometen adulterio, juran en falso, queman incienso a Baal, siguen a otros dioses... ¡y vienen y se presentan ante mí en esta casa que lleva mi nombre... para luego seguir cometiendo todas esas abominaciones! ¿Creen acaso que esta casa es una cueva de ladrones?  Jer 7:1-11[4]
Comparando a Israel con Sodoma y Gomorra, el profeta Isaías denuncia esta religiosidad falsa: ¡Oigan la palabra del Señor, gobernantes de Sodoma! ¡Escuchen la enseñanza de nuestro Dios,  pueblo de Gomorra! ¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? -dice el Senor-. Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados... ¿Por qué vienen a presentarse ante mí? ¿Quién les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios? No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo,  asambleas convocadas; ¡No soporto que con su adoración me ofendan! Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades; se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar. Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos; aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé; pues tienen las manos llenas de sangre. ¡Lávense, límpiense!  ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas! ¡Dejen de hacer el mal! ¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda! Vengan, pongamos las cosas en claro, - dice el Señor-. Is 1:10-18
Aún más fuertes son las palabras de Amós: Yo aborrezco sus fiestas religiosas; no me agradan sus cultos solemnes. Aunque me traigan holocaustos y ofrendas de cereal, no los aceptaré, ni prestaré atención a los sacrificios...[5] Aleja de mi el bullicio de tus canciones; no quiero oír la música de tus cítaras. ¡Pero que fluya el derecho como las aguas, y la justicia como arroyo inagotable! Amós 5:21-25
Son muy enfáticos en el mismo sentido Os 6:6; Miq 6:6-8, Jer 7:21-23 y 1 Sm 15:22.
Todos estos pasajes insisten tajantemente en la práctica de la justicia, e insisten en que sin la justicia, toda la práctica religiosa no es otra cosa que una abominación ante Dios que le da asco. Si no hay justicia, Dios rechaza sus ofrendas (Am 4:4-5), abomina sus festividades y asambleas (Os 2:11; Am 8:10) y no escucha sus cánticos (Os 5:23-24; Am 8:10) ni sus oraciones (Is 1:15; 58:4).
Sobre los ayunos dice el Señor: Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías... Porque día tras día me buscan, y desean conocer mis caminos, como si fueran una nación que practicara la justicia... Me piden decisiones justas y desean acercarse a mí, y hasta me reclaman: ¿Para qué  ayunamos, si no lo tomas en cuenta?... Pero el día en que ustedes ayunan, hacen negocios y explotan a sus obreros... Si quieren que el cielo atienda sus ruegos, ¡ayunen, pero no como ahora lo hacen! ¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día,  para que el hombre se mortifique?.. ¿A eso llaman ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor? El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos  y romper toda atadura? ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo, y no dejar de lado a tus semejantes? Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora,, y al instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino,  y la gloria del Señor te seguirá. Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: ¡Aquí estoy!  Is 58:1-9
La perspectiva bíblica es evidente. La adoración a Dios debe ser en Espíritu y en verdad (Jn 4:24). Culto más justicia agrada a Dios. Culto sin justicia es abominación ante Dios. Mejor no adorar del todo, que adorar viviendo en pecado, corrupción e injusticia. "Sin santidad nadie verá a Dios" (Hb 12:14), por mucha "piadosidad" que exhiba. Culto sin justicia es la espiritualidad de los que repiten sin cesar, "Señor, Señor", pero en vez de hacer la voluntad del Padre que está en los cielos, son hacedores de maldad (Mt 7:21-23).[6]
¡Sí, es cierto! ¡El verdadero culto es peligroso! A veces sería mejor no acercarnos al templo, es decir, sin antes arrepentirnos de nuestros pecados e injusticias. Antes de ir al culto el próximo domingo, examínate ante Dios -deja que Dios te examine- para estar seguro de que no existan nubes oscuras entre ti y Dios que te bloquean el acceso a su presencia.
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[1] También en Ez 10:4 "la casa fue llena de una nube"; en la visión de un futuro templo, "la gloria de Yahvé entró en la casa" y "la gloria de Yahvé llenó la casa" (Ez 43:4-5; 44:4; cf. Hch 2:2, "un viento...llenó toda la casa").
[2] Un aspecto del mensaje podría ser que el juicio divino no es sólo para "ellos" (gentiles, ateos, islámicos etc) sino es también para "nosotros". El juicio comienza por la casa de Dios (1 P 4:17).
[3] Exactamente lo mismo pasaba en tiempos del profeta Osías (7:8-10, "ni cuenta se da"), véase "¿Es posible ser idólatra sin darse cuenta?" bajo Apoc 13.
[4] Jesús cita el último versículo de este pasaje en Mat 21:13 y paralelos en su propia denuncia contra el abuso del templo.
[5] Hoy podríamos traducir "fiestas religiosas" por vigilias y retiros, y "sacrificios" por diezmos y ofrendas.
[6] Viene al caso también la exhortación de Mt 5:23-24: "Si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda".

Fuente: Protestantedigital, 2017