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martes, 8 de noviembre de 2011

Jesucristo como Paradigma del cambio

“… en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua” (2ª Pedro 3:5-6).

Por. Óscar Margenet Nadal, España

Después de un mediodía conducía el coche en medio de una tormenta de agua. Porque la visibilidad era casi nula, tuve que guiarme por las luces traseras de quienes iban delante de mí y por la línea blanca que marca el lado derecho de la ruta. Una hora después viajábamos con un sol que bañaba las montañas a nuestro frente y transparentaba el paisaje. ¡Qué cambio! La visibilidad era total, los colores habían revivido y todo parecía como recién pintado por un artista. El comentario de todos fue uno de admiración y de alabanza a Dios por una creación tan maravillosa. Fuimos testigos del agua de lluvia mientras obraba ese cambio milagroso.
EL AGUA EN LA BIBLIA
El agua es mencionada 629 veces en la versión 1960 Reina Valera de la Biblia y 636 veces en la versión King James. Elifaz reprende a Job: “ Ciertamente yo buscaría a Dios, Y encomendaría a él mi causa; El cual hace cosas grandes e inescrutables, Y maravillas sin número; Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, Y envía las aguas sobre los campos;” ( Job 5:8-10 ).
Salomón en Proverbios 30:4 nos pregunta:” ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?”
Juan Bautista proclamó acerca de Jesús: “Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.” ( Marcos 1:8 ).
Jesús enseñó a Nicodemo: “ Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” ( Juan 3:5 ) , y a la mujer samaritana: “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” ( Juan 4:13-14 ).
EL AGUA, SEGÚN LOS FILÓSOFOS
Tales de Mileto(ca. 630 - 545a.C. ), el más famoso de los Siete Sabios de Grecia es considerado el primer filósofo de la historia de la filosofía occidental y buceador racional sobre el universo . Uno de los más grandes matemáticos de su época, Tales pudo haber sido maestro y protector de Pitágoras. Sus aportaciones a la geometría son fundamentales. Él afirmó que el agua era la sustancia última, el arjé (Principio) por el cual todo en el cosmos tomó forma del agua. Otras hipótesis proponían al agua como uno de cuatro elementos clásicos (o cinco entre los chinos); como sustancia básica del universo ylem (materia); o aún como determinante del carácter flemático (como flema ), en la teoría de los cuatro humores.
EL AGUA SEGÚN LAS RELIGIONES
No hay espacio aquí como para abundar sobre el lugar central del agua en la mitología, el arte y la literatura universales; digamos que para varias religionesno cristianas, el agua es considerada un elemento purificador, por lo cual es incorporada en rituales de lavado y abluciones. Judaísmo, islam, hinduismo, taoísmo y sintoísmo, entre otras, tienen cultos de purificación ligados a lugares declarados santos (pozos, ríos, fuentes, mares). Es bastante común que todavía se comercialice agua diciendo que es traída de esos lugares otorgándole propiedades curativas o espirituales, como el “agua bendita” entre devotos católicos romanos.
EL AGUA SEGÚN LOS CIENTÍFICOS
En 1781 Henry Cavendish descubrió que el agua es una sustancia compuesta y no un elemento. Antoine Laurent de Lavoisier desarrolló ese conocimiento determinando que el agua está formada por oxígeno e hidrógeno. Sólo en 1804 , el químico francés Joseph Louis Gay-Lussac y el naturalista y geógrafo alemán Alexander von Humboldt dieron la fórmula H 2 O (dos volúmenes de hidrógeno por cada volumen de oxígeno).
Recientemente se supo que hay agua en nubes interestelares dentro de nuestra galaxia , la Vía Láctea , que pueden condensarse eventualmente en forma de una nebulosa solar . Además, se piensa que el agua puede ser abundante en otras galaxias, dado que sus componentes ( hidrógeno y oxígeno ) están entre los más comunes del universo.
En julio del 2011, la revista Astrophysical Journal Letters , ha publicado el hallazgo en una nube de vapor de agua que rodea el cuásar APM 08279+5255 de lo que hasta el momento se configura como la mayor reserva de agua en el Universo [1] .
EL AGUA EN EL PLANETA
El agua cubre el 71% de la superficie de la Tierra (hidrosfera). Se puede encontrar esta sustancia en prácticamente cualquier lugar de la biosfera y en los tres estados de agregación de la materia: sólido , líquido y gaseoso . El 97 por ciento es agua salada, la cual se encuentra principalmente en los océanos y mares; sólo el 3 por ciento de su volumen es dulce. De esta última, un 1 por ciento está en estado líquido. El 2% restante se encuentra en estado sólido en capas , campos y plataformas de hielo o banquisas en las latitudes próximas a los polos. Fuera de las regiones polares el agua dulce se encuentra principalmente en humedales y, subterráneamente, en acuíferos .
EL DESAFÍO DEL AGUA
El agua representa entre el 50 y el 90% de la masa de los seres vivos (aproximadamente el 75% del cuerpo humano es agua; en el caso de las algas, el porcentaje ronda el 90%). El agua es imprescindible para asegurar la vida biológica. El abuso de ella y la permanente contaminación de los acuíferos de agua dulce han puesto en peligro su disponibilidad. Un dato significativo de esta presión es que mientras la población desde 1900 se ha multiplicado por cuatro, la extracción de agua se ha multiplicado por seis. La agricultura utiliza el agua de riego; pero también pesticidas y fertilizantes, que son la principal causa de contaminación. España riega 3,4 millones de hectáreas (el 7% de la superficie nacional) y emplea el 80% de los recursos hídricos disponibles. También el uso de nitratos y pesticidas en las labores agrícolas suponen la principal contaminación difusa de las masas de agua tanto superficial como subterránea. La más significativa es la contaminación por nitratos que produce la eutrofización de las aguas. Según el experto J. Gómez Limón, en España el consumo anual de fertilizantes se estima en 1.076.000 toneladas de nitrógeno, 576.000 toneladas de fósforo y 444.000 toneladas de potasio. La mayor parte de los abonos son absorbidos por los cultivos, el resto es un potencial contaminante de las aguas. La tecnología al servicio de ganancias espurias.
Actualmente, la concienciación es una tarea de enorme importancia para garantizar el futuro del agua en el planeta, y como tal es objeto de constantes actividades tanto a nivel nacional como municipal. Por otra parte, las enormes diferencias entre el consumo diario por persona en países desarrollados y países en vías de desarrollo señalan que el modelo hídrico actual no es sólo ecológicamente inviable: también lo es desde el punto de vista humanitario, por lo que numerosas ONGs se esfuerzan por incluir el derecho al agua entre los Derechos humanos . Loic Fauchon (Presidente del Consejo Mundial del Agua) subrayó la importancia de la regulación del consumo en estos términos:
"La época del agua fácil ya terminó...desde hace 50 años las políticas del agua en todo el mundo consistieron en aportar siempre más agua. Tenemos que entrar en políticas de regulación de la demanda." [2]
Como mayordomos responsables del planeta, el agua nos presenta un desafío; ¿nos comprometeremos a actuar con ella como verdaderos agentes de cambio?

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[1] El descubrimiento se debe a un grupo de astrónomos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA y del California Institute of Technology (CALTECH).
[2] Durante el V Foro Mundial del agua, convocado el 16 de marzo de 2009 en Estambul ( Turquía ).

Autores: Óscar Margenet Nadal

©Protestante Digital 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

¡Indignadísimos!

Por. Eugenio Orellana, España

Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano ( 1 Samuel 17.49-50 ).
«Este sábado [15 de octubre]» escribía Sergio Muñoz Bata, «miles de personas tomaron las calles en 900 ciudades, en 100 países, para protestar contra la avaricia de las corporaciones, el servilismo de los políticos y un sistema financiero global diseñado para proteger al 1% más rico del planeta». Luego de hacer otras afirmaciones de igual contundencia, agregaba: «Como era de esperarse, la primera reacción del establishment político y mediático ante las protestas ha sido ignorarlas». Ya lo habíamos señalado en un artículo anterior refiriéndonos a la fuerza orientadora y manipuladora que tiene la prensa : Lo que dicen los diarios, las revistas noticiosas y los informes televisivos es, para el 90% de la gente, palabra que hay que creer como si viniera inspirada por el mismísimo Dios; del 10% restante, al 5% no le da ni frío ni calor en tanto que el otro 5% es el que sufre. Y lucha. Y se desangra.
Si estos medios no informan algo que ocurrió, ese algo nunca ocurrió.
Una delegación de estudiantes chilenos anduvo de viaje por países europeos explicando el dilema que se vive en nuestro país desde que el gobierno militar entregó a intereses privados insaciables y tiburonescos los sectores productivos y de servicio: Educación, previsión social, atención de la salud, las fuentes de agua, la gran minería del cobre, el ecosistema y otros. Siguiendo el criterio que señalamos, esta delegación nunca salió de Chile. Se puede entender que la prensa que vive del sistema se acople a los intereses mercantilistas y económicos que le son afines. Porque si no, no hay avisaje y al no haber avisaje, no hay dinero; y al no haber dinero, no hay prensa. Y al no haber prensa, no hay cómo defender a ese 1% de que habla Muñoz Bata. El caso de los medios cristianos, con ser parecido al de los seculares, no es igual. Los nuestros no viven del avisaje sino que se identifican con el sistema por convicción. Los creyentes, en cuanto ciudadanos, nos identificamos con el Partido Popular español, con el Partido Republicano en los Estados Unidos, con la UDI (Unidad Democrática Independiente) de Chile, solo para mencionar tres. Y lo hacemos así porque sentimos que nos representan aunque en la realidad estén lejos de hacerlo.
Nuestra prensa, en consecuencia, se alinea del lado de la injusticia social, política, económica. E incluso el tema religioso lo maneja a veces en forma bastante cuestionable. Sin embargo, es noticia el fenómeno social que representan miles de personas en 900 ciudades de 100 países se han puesto de acuerdo en forma espontánea para protestar por lo mismo. Y como tal debería movilizar a los medios con tanto ardor como lo hacen cuando matan a Gadafi o cuelgan a Hussein. Pero prefieren hacer mutis.
Lo que ocurre en Chile no se había visto ni en los peores tiempos de la dictadura militar. Que miles de estudiantes resistan por más de medio año en un movimiento que no solo los mantiene movilizados a ellos sino al que han adherido sus padres, apoderados, familiares, profesores y trabajadores de las más diversas áreas es algo que nadie jamás lo imaginó. ¡Esto es noticia y los medios deberían correr con el mismo fervor con que las fuerzas policiales militarizadas corren palos; ¡pero no! Hay que mirar para otro lado o tomar las movilizaciones como si se tratara de un juego de niños. Darles la importancia que se merecen es ir contra el establishment . ¡Y al establishment hay que protegerlo aunque sea como la sanguijuela pegada a nuestra yugular!
En todo el mundo, y particularmente en Chile, este movimiento se alza, además que contra el sistema económico, contra los políticos que han demostrado que, en la práctica, no sirven gran cosa . En Chile, mientras un trabajador gana un salario mensual de 110 mil pesos (menos de 200 dólares) un diputado gana OCHO MILLONES de pesos mensuales pudiendo llegar con viáticos y otras prebendas a ONCE MILLONES por mes. Esta mañana, viernes 4 de noviembre, alguien me preguntó qué pasaba conmigo que no había vuelto a escribir en Protestante Digital. Tengo que confesar que este artículo había quedado aparcado y sin terminar desde mediados de octubre.
Le contestaba a la persona que me preguntó que había decidido cambiar, de escrito a verbal, mi apoyo a los estudiantes chilenos y a los indignados del mundo. Con mi esposa Cire, le decía, estamos dedicando más tiempo a orar por ellos que a escribir por ellos. Porque creo, le seguía diciendo, que la oración es como la inyección en la vena: entra directamente a donde queremos que llegue; en cambio, una cápsula, una gragea o un elixir tiene que hacer un recorrido bastante más largo para alcanzar el mismo fin. Y tiene el inconveniente adicional que, en el camino, puede olvidar para qué fue administrado confundiéndose con el mal al que debería atacar o, simplemente, siendo engullido por éste. Con lo que escribo corro el riesgo de ganarme la animadversión de quienes ven el mundo desde una perspectiva diferente; en cambio, con mis oraciones, me peleo con Dios y eso me resulta más reconfortante. Porque a Él le puedo decir sin tapujos lo que quiero expresar en apoyo de los indignados y en contra de ese 1% que es el que nos tiene como estamos y al mundo patas para arriba. Le recuerdo, por si lo hubiere olvidado(?), que Él es el Dios de toda justicia y que si bien vamos de mal en peor dando tumbos hacia nuestro destino final, no deja de ser el Dios justo que sabemos que es. Y que en algún momento tiene que meter su mano para «tratar» de poner cada cosa en su lugar. Y Dios no solo me entiende y me perdona cuando me pongo demasiado agresivo e impaciente sino que seguimos siendo los amigos que somos. Con Él puedo descargar toda mi bronca contra los wolestrit , contra los países y otros medios, seculares o no, que se han concertado para ignorar el más impresionante movimiento de masas desde los tiempos de los hipis y de Dany el Rojo. Y que prefieren dedicar su espacio a especulaciones filosóficas sobre la inmortalidad del cangrejo, a contarnos de lo linda que es la guagua de Sarkozy y la Carla Bruni, o de los 202 goles que ha convertido Messi en 286 partidos.
Y Dios me entiende; y, además, me contesta. No siempre como yo quisiera, pero el Don contesta. Un día de estos le pedía que así como estuvo con David para guiar la piedrecilla de modo que fuera a dar en el único lugar vulnerable del gigante, estuviera con la Camila Vallejo y sus compañeros dirigentes del movimiento estudiantil chileno para dirigir la piedrecilla que ellos están lanzándole al gigante que amenaza con aplastarlos. ¿Nos hemos preguntado alguna vez si David tuvo el apoyo del pueblo israelita, autoridades incluidas, en esa empresa loca en la que se embarcó? ¿No habrá ocurrido, en su caso, lo mismo que ocurre ahora con los indignados de Chile, Nueva York, Chicago, Atlanta, Los Angeles, Italia, España, Israel, Grecia, Colombia, etcétera, etcétera? ¿No habrá vivido también el olvido de los medios, las risas de los políticos y los gritos de: «¡Vete a tu casa, ridículo!» «¡Vuelve a cuidar las ovejas de tu padre será mejor!» «¿Te crees el héroe, infeliz?» «Deja a los filisteos tranquilos que, al fin y al cabo, no lo pasamos tan mal con ellos» «¿Derrotar a Goliat? ¡Sueño de opio, idiota!»?
«Señor», le decimos a Dios, «no te apartes de la Camila y sus compañeros dirigentes.
Ellos son como David. La prensa los ignora, los políticos se ríen de ellos, la gente no soporta que la saquen de su monotonía y el gobierno le da largas al asunto esperando que se cansen y se vayan a sus casas, derrotados. No los dejes solos. Guía la piedrecilla para que le dé en la frente al gigante que parece invencible. Hazlo, Señor, por amor de tu nombre». En eso estamos. Quizás ustedes no estén de acuerdo conmigo pero yo creo que la piedrecilla de David puede echar por tierra a los modernos gigantes y derribar las aparentemente indestructibles torres de dinero tras las cuales se parapetan los modernos Titanic, como dice Maruja Torres en su artículo «El hundimiento» de ayer jueves 3 de noviembre de 2011, página 48 de El País y que cito íntegro, a continuación.
EL HUNDIMIENTO
Maruja Torres
Da la impresión de que, en el actual Titanic –por acudir a una fácil metáfora de naufragio–, que encierra a los componentes de la Unión Europea, quienes se han equivocado de rumbo o, peor aún, los que han obtenido grandes fortunas haciendo que se equivoquen los demás, se encuentran en el bar, corriéndose una francachela. ¿Que se ahogan en tercera clase? ¡Ah, mientras no nos lleguen sus gemidos ni sus pataleos! El problema es que Papandreu ha abierto un agujero que conduce a la barra del bar. La suya es una decisión posiblemente demagógica y algo oportunista, una forma de salvar la cara ante los votantes. Pero es una decisión desesperada y también oportuna: a ver qué hacéis con esto, a ver si seguís brindando por no estar ahí abajo, con la plebe.
Qué susto, qué rasgadura de clámides y qué estiramiento de melenas, se ha producido entre los bacalaocortantes de la UE y sus acólitos. Estos tahúres se sienten ofendidos. Papandreu, el arrogante patricio socialista griego, ha roto la baraja. ¿Qué esperaban? ¿Modales, a estas alturas? ¿Después de haber aceptado, sin que se les moviera un pelo de una ceja, que la presidencia del Banco Central Europeo sea ocupada por Mario Draghi? Cierto, para opinar sobre esta debacle hay que saber economía. Pero hay que tener, sobre todo, decencia y memoria. Y la memoria nos dice que Draghi, con su sonrisa de caimán bien alimentado, fue directivo en Europa del banco estadounidense Goldman Sachs, precisamente en 2002, cuando el Gobierno griego de entonces –conservador: saga Karamanlis– requirió a dicha entidad maquillar sus cuentas públicas y sus cifras reales de déficit.
Así que no nos vengan ahora con esa virtuosa reacción de “esto no se puede hacer”. ¿Qué es lo que no debe hacerse? Todas las reglas ya han sido rotas. Nota al artículo de Maruja : Aunque no somos expertos en enjuagues europeos, se parecen tanto con lo que ocurre en esta parte del mundo que no nos cuesta mucho ubicarnos. Son, precisamente, asuntos como los que toca Maruja los que nos han hecho titular este artículo en la forma en que lo hemos hecho: ¡Indignadísimos!


Autores: Eugenio Orellana

©Protestante Digital 2011

domingo, 6 de noviembre de 2011

“YO VI A SATÁN CAER COMO UN RAYO…”

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (ὅτι οὐκ ἔστιν ἡμῖν ἡ πάλη πρὸς αἷμα καὶ σάρκα, ἀλλὰ πρὸς τὰς ἀρχάς, πρὸς τὰς ἐξουσίας, πρὸς τοὺς κοσμοκράτορας τοῦ σκότους τούτου, πρὸς τὰ πνευματικὰ τῆς πονηρίας ἐν τοῖς ἐπουρανίοις). Efesios 6.11-12, RVR 1960
1. La verdadera guerra espiritual
Precisamente en estos días están apareciendo ¡6 libros! sobre la llamada “guerra espiritual” escritos por C. Peter Wagner, promotor y practicante de esta moda religiosa. Uno de ellos, Confrontemos las potestades, lleva en el título la marca de una propuesta espiritual agresiva, muy distante de las orientaciones con que Jesús, y luego los apóstoles, previnieron a los discípulos/as ante la presencia de los “principados y potestades” (arjchás y exousías), que es la terminología casi técnica con que se refiere a esas presencias el Nuevo Testamento, al menos en cuatro ocasiones: Ef 3.10 (“para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,”), 6.12, Col 2.10 (“…y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”) y Col 2.15 (“…y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”). Esta dupla expresa la combinación de factores espirituales e históricos que, como explica René Girard, engloba la visión terrenal y trascendente de realidades que se desdoblan en su manifestación ante los seres humanos:
Por su origen violento, satánico o diabólico, los Estados soberanos en cuyo seno surge el cristianismo son objeto, por parte de los cristianos, de una gran desconfianza. De ahí que, para nombrarlos, en lugar de recurrir a sus nombres habituales, en lugar de hablar, […] del Imperio Romano o de la Tetrarquía herodiana, el Nuevo Testamento suela recurrir a un vocabulario específico, el de las “potestades y principados”. […]
Las potestades llamadas celestes no se distinguen en nada de las potencias de este mundo.[1]
La traducción de Ef 6.11-12, en Dios habla hoy, es muy exacta: “Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo. Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea”. Ésta es la base para una sólida reflexión sobre el tema, pues el énfasis exhortativo que utiliza el apóstol Pablo recae en la búsqueda de los creyentes puedan resistir, aunque no con sus fuerzas si no con la “armadura divina” los embates diabólicos, como resume Mariano Ávila:
Este es un llamado al discernimiento espiritual de un hecho básico: aunque en nuestras luchas cotidianas a menudo sólo vemos personas, detrás de ellas hay fuerzas espirituales de gran poderío. Las que se mencionan son del más alto rango posible en un ejército. Su campo de acción es “las tinieblas de este mundo”, y son de un carácter perverso, “de maldad”. No debemos olvidar que las palabras que Pablo usa para referirse a las fuerzas espirituales del mal eran usadas con respecto a los gobernantes políticos (cf. 1.21). […] Una traducción que sugiere este aspecto es: “sino contra espíritus malignos y sus jefes que gobiernan nuestro mundo de oscuridad”.
Las dos primeras categorías que Pablo usa aquí, “principados y autoridades”, son las mismas palabras que usa en 1.21 y en 3.10 y Col 2.15. El pensamiento astrológico de aquella época creía que estos dos tipos de seres eran los que gobernaban la vida humana[2]
2. Jesús ve a Satán caer como un rayo desde el cielo
Cuando Jesús recibe a los 72 enviados a misionar en su nombre, y luego de escucharlos testificar sobre el poder con que han sometido incluso a los demonios, inmediatamente da fe de que ha visto a Satán descender sobre el mundo, en picada, como un rayo (Lc 10.18), pero como parte de una metáfora espiritual mediante la cual quiere demostrar a los discípulos que la lucha contra él apenas comienza y que ese descenso no implica, necesariamente, su derrota definitiva. También los exhorta a no celebrar de manera triunfalista la sujeción de esos espíritus malignos (10.), sino a alegrarse por la salvación de cada uno. Por el contrario, y en el esquema de la más genuina batalla espiritual, que fue la entablada por el propio Jesús con su vida y obra, Satán sigue presente en el mundo, por lo que los textos del Nuevo Testamento incluso lo llaman el “dios de este mundo” (II Cor 4.4). Pero, al mismo tiempo, la acción de Jesús y sus seguidores/as comenzó a minar su papel como “virus moral” y como “parásito del orden”. Su caída implica que seguirá en este mundo para hacer presente la violencia en formas sagradas y trascendentes, como escribe Girard.[3]
Su presencia en el mundo quiere imponer un orden propio, basado en la violencia mimética, es decir, en una búsqueda frenética por sacrificar siempre a un inocente que cargue con las culpas de todos. Las palabras de Girard son elocuentes al explicar la fuerza con que Jesús vino a trastocar el “orden” establecido por Satán:
Cristo es el único hombre que franquea la barrera de Satán. Muere por no participar en el sistema de los chivos expiatorios, es decir, en el principio satánico. A partir de su resurrección, un puente, que no existía anteriormente, se establece entre Dios y el mundo; Cristo hace pie en el mundo por su muerte y destruye las murallas de Satán. Su muerte, pues, ha puesto el desorden en el orden satánico para implantarse en el mundo y abrir una vía a través de la cual los hombres pueden pasar.
Dicho de otra manera, Dios recupera un sitio en el mundo, no porque haya violado la autonomía de los hombres y de Satán, sino porque Cristo ha resistido, ha triunfado sobre el obstáculo (de Satán).[4]
De ahí que la presencia de Jesús implicó la puesta en marcha de un sólido plan divino para “reconquistar” el mundo, puesto que la realidad innegable del mal como instrumento satánico, se había colocado como “lo indiscutible” o “lo insuperable”, como un statu quo, un estado de cosas “normalizado” que no podía ser sustituido con nada, algo así como lo que ahora se escucha y contra lo que han surgido, literalmente, formas de indignación humana, moral y espiritual. El espíritu de Jesús, quien advirtió de los riesgos del descenso de Satán al mundo, consiste en luchar espiritualmente contra él desde una praxis de fe y justicia, alejada de cualquier forma de violencia que reproduzca los planes satánicos para este mundo. Ésa sería la verdadera guerra espiritual.

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[1] R. Girard, Veo a Satán caer como el relámpago. Trad. de F. Díez del Corral. Barcelona, Anagrama, 2002 (Argumentos, 278), pp. 131, 133.
[2] M. Ávila, Carta a los efesios. Miami, Sociedades Bíblicas Unidas, 2008, pp. 241-242.
[3] R. Girard, Aquel por el que llega el escándalo. Madrid, Caparrós, 2006, p. 65.
[4] Ibid., p. 66.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Sobre religiones y sectas: ¿Cómo se relaciona la masonería y la iglesia cristiana?

Por.
La masonería: su trasfondo e historia

Probablemente hay pocos temas tan envueltos en el misterio y los equívocos que el de la masonería. Conocida bajo varios nombres (el Oficio, la Hermandad, la Orden, la Orden Fraternal, la Logia, etc.), la masonería ha sido asociada tanto con el cristianismo como con el ocultismo. Un importante problema para muchos, sea dentro de la Orden como fuera, es la cuestión de la lealtad última del masón. Si, en realidad, no hay ninguna diferencia teológica apreciable entre la iglesia y la masonería, sus antagonistas no tienen ninguna base para
denunciarlos. Sin embargo, si las creencias y las prácticas de la masonería son incompatibles con el cristianismo bíblico, entonces se vuelve imperativo que el no masón y el masón por igual entiendan las verdaderas enseñanzas de la Logia.
La historia de la Logia no es fácilmente discernible. Junto con quienes creen que la masonería tuvo orígenes cristianos, hay una cantidad creciente de autores masónicos que proponen un origen ocultista para el Oficio. Hay quienes indican que el Oficio fue un subproducto de las antiguas escuelas de misterios, o que estuvo asociada inicialmente con los druidas o los Illuminati. A fin de que una persona tome una decisión correcta con relación a la masonería, debe entender primeramente la motivación del autor. Los autores masónicos Delmar Darrah, A. S. MacBride y Melvin Johnson señalan la falta de credibilidad de muchos de sus compañeros escritores masónicos. Darrah, en su libro History And Evolution Of Freemasonry (Historia y evolución de la masonería), dice que “los masones han creído las cosas relacionadas con el origen de la institución que quisieron creer y han salido a contarlas como hechos. Cuando faltaron eslabones, los han provisto abrevando en sus fértiles imaginaciones”.{1}
El cristianismo y el Oficio
Destacadas autoridades masónicas del siglo XVIII y XIX sostenían una interpretación distintivamente cristiana de la masonería. Líderes como el Rvdo. James Anderson, William J. Hughan, William Hutchinson, el Rvdo. George Oliver y otros tenían una perspectiva cristiana del Oficio.{2} Hutchinson, en particular, señaló que Jesucristo fue el ejemplo del Maestro Masón. Dijo: “El Maestro Masón representa a un hombre bajo la doctrina cristiana salvado de la tumba de la iniquidad y resucitado a la fe de la salvación. A modo de gran testimonio de que hemos sido resucitados del estado de corrupción, llevamos el emblema de la Santa Trinidad como insignia de nuestros votos y origen de la orden del Maestro”. {3}
El movimiento antimasónico
La década
entre 1826 y 1836 significó años problemáticos para la Orden masónica. Luego de varios incidentes que arrojaron una luz negativa sobre la masonería, {4} comenzó a emerger un creciente sentimiento antimasónico. Como resultado, hubo un éxodo masivo de cristianos de la Logia, lo que creó un vacío que fue llenado por personas que sostenían una perspectiva no cristiana de la masonería. Durante este tiempo, Albert Pike aprovechó la oportunidad para extender y arraigar su interpretación pagana del Oficio. Pike y otros comenzaron a reinterpretar los símbolos del Oficio.
La paganización de la Logia
tuvo lugar a lo largo de varias décadas, pero no tomó estado público hasta la postrimería del siglo XIX. Aun así, no fue hasta la década de 1920, cuando una gran cantidad de libros comenzaron a aparecer que afirmaban los orígenes paganos del Oficio, que estos esfuerzos fueron conocidos ampliamente.
El universalismo masónico
El movimiento antimasónico asestó un severo golpe a la masonería. Sin embargo, el éxodo de grandes cantidades de cristianos resultó ser un factor estabilizador {5} para las fuerzas no cristianas del Oficio. Una vez que la mayoría cristiana dejó el Oficio, Pike pudo entonces rediseñarlo de una forma que apoyara su perspectiva pagana. Es interesante notar que, al mismo tiempo que Pike estuvo fuertemente involucrado en su proceso de paganización, el Oficio estaba experimentando un crecimiento renovado de la membresía de parte de los cristianos. La mayoría de estos nuevos miembros cristianos representaban el liderazgo de la iglesia y aceptaban la interpretación cristiana de Hutchinson, Oliver, Hughan y otros. Su influencia, sin embargo, no fue suficiente para compensar la creciente paganizacion de la Logia.
Manly P. Hall, un masón grado 33, fue uno de los primeros autores en afirmar un origen pagano de la masonería. En su libro, The Lost Keys of Freemasonry (Las llaves perdidas de la masonería), él dice que la masonería no es algo material, sino una expresión universal de la Sabiduría Divina. “La orden masónica no es una mera organización social, sino que está compuesta por todos los que se han agrupado para aprender y aplicar los principios del misticismo y los ritos ocultistas”. {6}
Hall (y una gran cantidad de otros autores, incluyendo a Pike) creó una historia pagana para la masonería que luego echó raíces y creció para convertirse en la comprensión aceptada de los orígenes masónicos. Al afianzarse en las mentes de la membresía esta nueva interpretación, el cristianismo estaba siendo prácticamente erradicado del Oficio. Se volvió impensable mencionar el nombre de Cristo u orar en el nombre de Jesús. El Oficio estaba establecido firmemente sobre el terreno del “universalismo”.
La principal norma para ser miembro fue, y sigue siendo, que el candidato crea en “Dios”. Este
dios podría ser Krishna, Buda, Alá, o cualquier otro dios, pero Jesucristo no debe ser considerado nada más que un igual de estos.
Esta idea universalista o inclusiva de Dios ha abierto la puerta para que cada deidad falsa tenga un lugar dentro de la Logia. Hall hace que esta orientación universalista sea inconfundible al afirmar: “El verdadero discípulo de la masonería ha renunciado para siempre a la adoración de personalidades. Con esta perspectiva mayor, se da cuenta de que todas las formas . . . no tienen ninguna importancia para él en comparación con la vida que está evolucionando en su interior” {7}
Hall realza su creencia en el universalismo al afirmar que “el verdadero masón no está atado a un credo. Se da cuenta de que, con la iluminación divina de su logia, como masón su religión debe ser universal: Cristo, Buda o Mahoma, el nombre significa poco, porque él reconoce solo la luz y no al portador”.{8} Así que, para el masón, Dios no es un ser personal, sino una fuerza impersonal, una energía que no tiene ninguna sustancia.
El masón que es cristiano se encuentra en una posición muy difícil. Si bien su Orden Fraternal apoyó su cristianismo en sus primeros años, ahora ya no lo permite, ya que no hay ninguna duda en cuanto a la orientación pagana de la masonería en nuestro tiempo. Por lo tanto, el masón debe preguntarse si puede, de buena fe, permanecer dentro de una organización que desvaloriza al Dios del cristianismo.
La masonería como una religión
Al evolucionar la masonería moderna a lo largo de varios cientos de años, continuó siendo influenciado por quienes sostenían una cosmovisión ocultista. Para ellos, el Oficio era un resurgimiento de los antiguos misterios. Albert Pike, el destacado erudito masónico, dijo que “es la religión universal, eterna e inmutable, tal como la plantó Dios en el corazón de la humanidad universal”.{9} La afirmación de Pike es un buen ejemplo del doble mensaje masónico. El cristiano puede interpretar lo que se dice como una referencia al Dios personal del cristianismo que creó el universo. Sin embargo, cuando uno toma la afirmación de Pike junto con el resto de su cosmovisión, se vuelve aparente que se está refiriendo al dios impersonal de la masonería, según se mencionó anteriormente.
Pike, en su libro Morals and Dogma, dice lo siguiente acerca de la religión y la masonería: “Toda Logia Masónica es un templo de religión; y sus enseñanzas son instrucción en religión”.{10} Según los intérpretes contemporáneos de la masonería, ahora ha ocupado su lugar lógico como la unificadora de todas las religiones. Uno de estos intérpretes, Foster Bailey, un ocultista y un masón grado 32, dijo que “la masonería es el descendiente de una religión impartida divinamente” que antedata la primera fecha de la creación. Bailey sigue diciendo que “la masonería es todo lo que nos queda de la primera religión mundial” que floreció en tiempos antiguos. “Fue la primera religión mundial unificada. Hoy estamos trabajando de nuevo para lograr una religión universal mundial”.{11}
En otras palabras, la masonería tiene sus raíces en las mismas fuentes que las religiones de misterio del mundo que provocaron la ira del Dios hebreo del Antiguo Testamento. Y el Oficio está preparando ahora el camino para el resurgimiento de la misma religión de los antiguos. El masón, sin embargo, podría no ser consciente de mucho de lo que enseña la Logia. El masón que no está iniciado en los grados superiores es engañado deliberadamente por sus hermanos. Pike dice que “la verdad no es para los que son dignos”. Sigue diciendo que “la masonería oculta celosamente sus secretos, y desorienta intencionalmente a los intérpretes engreídos”.{12}
Hall lo expresa de esta forma: “Son necesarias cualidades espirituales antes que los verdaderos
secretos masónicos puedan ser entendidos por los hermanos mismos”.{13} Lo que parece estar diciendo Hall es que uno debe alcanzar cierto nivel espiritual antes de que pueda entender correctamente las profundas enseñanzas simbólicas de la masonería. Como ejemplo, uno de los
símbolos más conocidos de la masonería es la letra “G”. Según qué interpretación uno escoge, este símbolo puede representar a la geometría, a Dios (God, en inglés) o la gnosis. Un cristiano inglés, obviamente, interpretaría al símbolo como Dios, en tanto que el pagano lo vería como conocimiento, o gnosis. Albert Pike fue aún más directo cuando dijo: “Los Grados Azules no son más que el patio exterior del Templo. Parte de los símbolos se exhiben allí para el iniciado, pero este es engañado intencionalmente por interpretaciones falsas. La intención no es que las entienda; sino que él se crea que las entiende. Su verdadera explicación está reservada para los Adeptos, los Príncipes de la Masonería”.{14}
El masón podría formar parte involuntariamente de la Logia pensando que es una extensión de su fe cristiana, cuando en realidad puede ser un “caballo de Troya”, que permite la entrada de otro dios en su alma.
El dios masónico
El dios de la masonería y el Dios de la Biblia no son lo mismo. Hay una gran diferencia entre los dos conceptos de Dios. Se considera que el dios masónico, “el Gran Arquitecto del Universo” (E.G.A.D.U.), está por encima de todos los demás dioses. Según Albert Pike, todas las personas, independientemente de su orientación espiritual, pueden unirse bajo el “Gran Artífice del Universo”. El dios masónico todo lo incluye y todo lo abarca. Todos los masones potenciales deben reconocer a “Dios” a fin de lograr la membresía en la Logia, pero no hay criterios definidos con relación a qué “Dios” se alude ni cuál “Dios” es aceptable. Pike afirma que la masonería es la unificadora de todas las religiones, y que “el cristiano, el hebreo, el musulmán, el brahmán, los seguidores de Confucio y Zoroastro, pueden reunirse como hermanos y unirse en oración al único Dios que está por encima de todos los baales”.{15} En otras palabras, el Dios bíblico queda
reducido al nivel de todos los demás dioses y, al mismo tiempo, es considerado como igual a los dioses falsos de esas religiones. Por lo tanto, el cristiano queda desprovisto de su condición característica de única religión verdadera que ofrece a la humanidad su única esperanza de salvación.
Muchos creen, dentro de la Logia, que el dios universal de la masonería es el Dios de la Biblia, pero este dios no es el Dios trino de la fe cristiana. La masonería disminuye adrede la condición de coigual y coeterno de Jesucristo y el Espíritu Santo. Es decir, la segunda y tercera Persona de la Trinidad son puestos por debajo de Dios el Padre, lo que deniega la naturaleza trina del Dios de la Biblia. Claramente, al dios masónico se le da una posición más importante entre todos los demás “dioses”. Albert Pike habló de “Dios como siendo Uno, Inaccesible, Individual, Eterno e Invariable . . . Hay solo un Dios, infinito e incomprensible, a quien no se le puede asignar ningún atributo humano, aun cuando se lo imagine como infinito”.{16} Por lo tanto, según Pike, el dios de la masonería es “Individual” en naturaleza, y no el Dios trino de la Biblia. Asimismo, el dios masónico es inalcanzable. No es una personalidad interesada en su creación; es una fuerza, un principio. Manly P. Hall, un masón grado 33, se refiere a Dios como el “Principio de Vida” que se
encuentra dentro de todos las cosas vivas. En un pasaje citado anteriormente, Hall dijo: “El verdadero discípulo de la antigua masonería ha renunciado para siempre a la adoración de personalidades. Con su perspectiva superior, se da cuenta de que todas las formas . . . no son de ninguna importancia para él comparado con la vida que está evolucionando en su interior”.{17} Hall revela, en este pasaje, que:
1.El dios de la masonería es una fuerza que mora dentro de las cosas vivas, y que 2. La religión del Oficio es el panteísmo. Por otra parte, el Dios del cristianismo es trascendente y solo reside dentro de la familia humana, y solo cuando recibe la invitación de hacerlo. En la masonería, Jesucristo no es aceptado como “Uno” con el Padre, y no se lo busca para la salvación. Jesús dejó muy en claro los requisitos de su Padre: “Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Lucas 4:8). El Padre dice que “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás . . . No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos; porque el Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra” (Deuteronomio 6:13-15).
El masón que dice ser cristiano debe decidir a quién servirá: al Dios de la Biblia o al dios de la masonería. No puede servir a ambos.
El Jesús masónico
La pregunta central que todo masón cristiano debe hacerse es: “¿Quién es Jesucristo, según la Logia?”. Anteriormente vimos que Albert Pike estuvo muy influenciado por el ocultismo, y que él fue el responsable de reescribir los rituales para todo el trabajo de los grados más allá de Maestro Masón. Debido a la influencia de Pike, la masonería ha adoptado un enfoque universalista de la divinidad. Según Jim Shaw, un masón grado 33 que dejó la Logia, la masonería enseña que “Jesús era solo un hombre. Fue uno de los arquetipos, ‘uno de los grandes hombres del pasado, pero no divino y ciertamente no el único medio de redención de la humanidad perdida. Estuvo al nivel de los otros grandes hombres del pasado, como Aristóteles, Platón, Pitágoras y Mahoma. Su vida y leyenda no fueron diferentes de la de Krishna, el dios hindú. Él es el hijo de José’, no el hijo de Dios”.{18}
Jesucristo no debe ser visto como Dios encarnado, o como el Salvador de la humanidad, sino debe ser considerado como en nada diferente de cualquier otro gran líder espiritual o gurú. Siguiendo esta conclusión, la Logia no permite que el nombre de Jesús o Cristo sea usado en ninguna de sus oraciones o rituales. Como ejemplo, cuando la Biblia es usada en rituales, el nombre de Jesús o Cristo es omitido, para evitar ofender a alguna persona. En esencia, la Logia ha reescrito la Biblia para adaptarla a su propio fin. La Biblia es clara en su advertencia de que la
Palabra de Dios no debe ser cambiada o alterada. Deuteronomio 4:2 dice: “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella”. Las oraciones masónicas no deben incluir el nombre de Jesucristo, sino deben referirse al Gran Arquitecto del Universo. La revista Maryland Master Mason ofreció esta declaración con relación a la oración en la Logia: “Todas las oraciones en logias masónicas deben ser dirigidas a la deidad única que todos los masones denominan
el Gran Arquitecto del Universo”.{19} Para el cristiano, esta idea debería generar una verdadera preocupación. La Biblia es clara en cuanto a lo que Jesús dice de aquellos que se avergüenzan de Él: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante
de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos”.{20}
El Jesús bíblico no tiene en cuenta el prejuicio de la masonería cuando se trata de recibir el lugar que le corresponde de reverencia y adoración. En breve, Jesús no parece ser tan tolerante como el masón cuando se trata de su autoridad divina. La Biblia nos da instrucción adicional con relación a nuestra respuesta a la fe cristiana: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:18-20). Por lo tanto, el masón se encuentra ante la opción de decidir a quién va a servir: a Jesús, el Salvador de su alma, o al dios tolerante de la masonería, que lo conduce a la destrucción.
La luz y las tinieblas masónicas
“Los masones son denominados enfáticamente Hijos de la Luz, porque poseen el verdadero significado del símbolo; mientras que se dice que los profanos o no iniciados que no han recibido este conocimiento están en tinieblas”. {21} En otras palabras, el masón ha sido librado de las tinieblas para alcanzar la luz, y es elevado por encima de quienes no han recibido la iniciación en los grados y los misterios de la masonería. El individuo “profano”, el no masón, permanece en tinieblas y está necesitado de la luz. El masón, luego de ser iluminado, sigue necesitando más luz. Parecería ser que el masón nunca llega a comprender plenamente su Oficio y todo lo que significa. Sin embargo, a medida que el masón obtiene más luz y comprensión de los distintos símbolos que representan cada grado, toma mayor conciencia de sus diferentes significados. Albert Pike, el erudito masónico, habla de esta decepción: “La masonería oculta sus secretos de todos excepto los Adeptos y Sabios, o los Elegidos, y usa explicaciones falsas y tergiversaciones de sus símbolos para engañar a quienes solo merecen ser engañados; para ocultar la Verdad -que denomina la Luz- de ellos, y alejarlos de ella. La verdad no es para quienes son indignos o incapaces de recibirla, porque la pervertirían. Así que la masonería oculta celosamente sus secretos, e intencionalmente desorienta a los intérpretes engreídos”.{22}
Según Pike, “la masonería es una búsqueda de luz”.{23} La pregunta que uno debe hacerse es: ¿Cuál es la fuente de esta “Luz” en la que está basada la masonería contemporánea? Pike sigue diciéndonos que la luz de la masonería está basada en la Cábala, o misticismo judío. Para el cristiano esta es una verdadera dificultad, porque el cristiano no puede aceptar las creencias ocultistas de los místicos. La Biblia nos dice que la “verdad” o “luz” solo puede encontrarse en la Palabra de Dios. Al masón se le enseña que, a medida que recibe más luz, crece en perfección. Al crecer en perfección, él cree que realmente crece su dignidad personal y, al hacerlo, obtiene una
apreciación más profunda de la masonería. Esta comprensión profunda lleva a un mayor grado de iluminación y permite al masón sentir que ha hecho todo lo que necesita hacer para la aceptación en la Gran Logia superior. Esta apelación al orgullo humano es una trampa mortal, porque todos tenemos una naturaleza pecaminosa y queremos sentir que nos hemos “ganado” la salvación, y que la “merecemos”.
Sin embargo, el masón que dice que Jesucristo es su Señor queda en una posición muy difícil ante la Logia. La Logia considera que el cristiano es profano o indigno de recibir la “Luz” en el Oficio. El masón se enfrenta a este dilema: si la Logia tiene la Luz que busca la humanidad, y si Jesús es la Luz, entonces ¿cómo puede ser que Jesús no debe ser mencionado en la Logia, si realmente es la Luz del mundo?{24} Esta idea se vuelve cada vez más difícil cuando el cristiano intenta reconciliar lo que dice la Biblia acerca de Jesús con lo que dice el Oficio sobre la presencia de Jesús en la Logia. ¡Albert Pike habla de Lucifer come el portador de la Luz! “Lucifer, ¡el Hijo de la Mañana! ¿Es él quien porta la Luz, y con sus esplendores intolerables ciega a las Almas débiles, sensuales o egoístas?”.{25} La Biblia identifica a Lucifer como Satanás y un ángel de luz. Según el paganismo, Lucifer es el portador de la luz que ilumina la comprensión del hombre de su Yo Superior o su “Yo Divino”. El autor masónico Foster Bailey lo dice de esta forma: “La masonería, por lo tanto, no es solo un sistema de moral, que inculca la ética más elevada a través de la cual resulta, si es seguida, la revelación consciente de la divinidad . . . . Describe la recuperación de la divinidad oculta del hombre y su exposición a la luz . . . el poder para lograr la perfección latente en cada hombre”. La masonería pretende ser la Luz que despierta la mente del
hombre a su perfección y divinidad última. La pregunta que pide ser contestada por cada masón es simplemente esta: “¿Qué Luz seguirá, la verdadera Luz de Cristo o la luz tenuemente encendida de la Logia?”.
Las cosas ocultas de la masonería
Hay mucho secreto en la masonería. Desde el principio mismo el Aprendiz Aceptado es mantenido a la sombra con relación al significado pleno de los símbolos del Oficio. No se le ofrece una comprensión mayor hasta que haya demostrado ser digno de recibir verdades más profundas. El masón no solo debe guardar los secretos de la Logia, sino que debe hacer juramentos acompañados de severas penas si alguna vez escoge revelarlos. Según Carl H. Claudy, un ex Gran Maestro de Masones, las penas masónicas buscan inspirar terror en el candidato. Claudy dice que, si el candidato rompe su juramento, experimentará la humillación que sentiría cualquier hombre que haya roto un juramento solemne. Pero aún más, experimentará “la ira de Dios blasfemado. El horror de un pecado del cual no hay ninguno superior”.{26} La declaración anterior es un ejemplo de la información errónea bajo el cual el masón suele trabajar. La idea de que Dios reconoce y sostiene el juramento del masón a un dios pagano es, simplemente, no bíblica. Sin embargo, el mandato bíblico para el creyente es “No juréis en ninguna manera . . . Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”. {27} En otras palabras, el Señor deja bien en claro que todo lo que se jura fuera de “sí” o “no” viene de la boca del Diablo.
El Dios cristiano no es un dios de temor y desventura, sino un Dios de compasión y misericordia. El autor masónico y masón grado 33 Manly P. Hall identifica la naturaleza de la fuerza cósmica a la que el masón debe su lealtad. Dice que “el masón promedio, así como el moderno estudiante de los ideales masónicos, poco se da cuenta de la obligación cósmica que asume cuando comienza su búsqueda de las sagradas verdades de la Naturaleza . . . Cada masón sabe que un juramento roto trae con él una terrible penalidad . . . Cuando un masón jura que dedicará su vida a (la masonería) . . . y luego contamina su templo vivo . . . está rompiendo un juramento que impone no horas sino edades de desventura”. (28) El masón no está ofreciendo su lealtad al Dios del cristianismo, sino al dios panteísta de la Naturaleza. Albert Mackey, autor de Encyclopedia of Freemasonry (Enciclopedia de la masonería), ofrece varias razones por las que los no masones objetan el secreto masónico. Sin embargo, hay solo cuatro que él acepta como verdaderas. Primero, que es un juramento. Segundo, que se hace antes de ser comunicados los secretos. Tercero, que está acompañado por ciertas ceremonias supersticiosas. Y cuarto, que es acompañado por una penalidad.{29} Se le hace creer al candidato que las penalidades que acompañan a los juramentos que hace son llevadas a cabo realmente. En ningún momento se le dice que estas penalidades son simplemente simbólicas. Mackey afirma que las penalidades no deben ser infligidas por la Logia sino por Dios. Él dice que “las penalidades rituales de la masonería . . . están en manos, no del hombre sino de Dios, y deben ser infligidos por Dios, y no por el hombre”.{30} La Logia se coloca en una situación precaria cuando presume que Dios protegerá su paganismo haciendo morir a sus detractores. El mayor problema para el masón cristiano es que, al tomar los juramentos del Oficio, y vivir su vida de acuerdo a estos juramentos, ha abierto la puerta para que Lucifer le quite su relación con el Dios vivo.
El simbolismo y la masonería
“En todo tiempo, la verdad ha sido ocultada bajo símbolos, y a menudo bajo una sucesión de alegorías, donde velo tras velo tuvo que ser penetrado antes de alcanzar la verdadera Luz, y quedara revelada la verdad esencial”.{31} Estas palabras de Albert Pike, el destacado erudito masónico, suenan como nobles y verdaderas. Sin embargo, el cristiano debe sopesar las elevadas palabras de Pike con la Biblia. Nuestro Señor estuvo, en todo momento, ansioso por ayudar a sus discípulos a reconocer la verdad de sus enseñanzas. El único problema que tuvieron que vencer fue su falta de entendimiento espiritual. El escritor del evangelio, en Mateo 7, nos dice que todo lo que tenemos que hacer es simplemente pedir. “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”. {32} El Señor desea atraernos hacia sí. No tenemos que atravesar velo tras velo para llegar a una comprensión divina. Él nos la ha dado de buen grado en su Palabra. Según la investigación del Dr. Robert A. Morey: “No había grados en la masonería de doscientos años atrás; y el grado de Maestro no tiene más de 150 años”. Sigue diciendo que “la mayoría de los historiadores masónicos ahora reconocen que fueron los franceses Desaguilliers o el Dr. Anderson que inventaron los primeros tres grados. Los
pocos símbolos introducidos por estos dos clérigos cristianos vinieron de la Biblia y eran cristianos en todo sentido”.{33} Aquí vemos nuevamente que los orígenes del Oficio estaban arraigados en la creencia cristiana.
Sin embargo, como vimos anteriormente, el Oficio ha sufrido un proceso de paganización de parte de quienes quieren subvertirlo para su propio uso. Mientras que en los primeros años de la Logia los símbolos que se introdujeron revelaban verdad, al presente esos mismos símbolos y cientos otros son usados para engañar al candidato. Albert Pike lo dejó en claro cuando dijo: “parte de los símbolos se exhiben . . . para el iniciado, pero éste es engañado intencionalmente mediante interpretaciones falsas”. {34} Jesús enseñó mediante parábolas e hizo uso de símbolos en su instrucción. Ofreció libremente entendimiento, y estuvo dispuesto a ayudar a otros a reconocer a su Padre. Pero, cuando miramos a la masonería encontramos secreto y la “verdad” oculta. Una persona debe probar que es digna a fin de que la “Luz” le sea compartida. Y cuando es revelada al iniciado, esta “verdad” suele estar oculta adicionalmente en interpretaciones falsas.
La masonería tiene numerosos símbolos. Para el cristiano, la masonería usa la Biblia como uno de sus símbolos, como usa el Corán, las Vedas, el Gita o cualquier otro libro “sagrado”. Cuando el candidato cristiano ve la Biblia sobre el altar masónico y escucha las referencias bíblicas en los rituales, supone que la masonería es realmente cristiana, como muy probablemente se le ha dicho. Sin embargo, la Biblia es considerada solo como un símbolo por la Logia, como ocurre con todos los demás libros “sagrados” de otras religiones. Esta actitud hacia la Biblia pone en claro que, para la masonería, la Biblia no es considerada como inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. Más bien, “es solo un símbolo de la Voluntad Divina, la Ley o la Revelación”.{35}
La salvación en la Logia
“Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.{36} Los primeros masones siguieron una comprensión bíblica de la salvación y lo que significaba ser un cristiano. Sin embargo, los escritores paganos que reescribieron los rituales masónicos omitieron las referencias a la salvación bíblica y las escribieron de una forma que no ofendiera a nadie de otra religión. Los primeros rituales para el Grado de Maestro Masón eran cristianos en su significado general. Según el Dr. Morey, frases bíblicas como “regeneración”, “redención” y “cielo” eran usadas indudablemente.{37} El mayor tema para el masón, al presente, es si acepta la vida y la obra de Jesucristo para su redención o si buscará en sí mismo la salvación personal. Manly P. Hall dice que “un masón ha evolucionado a través de edades de autopurificacion y transmutación espiritual”.{38} Así que el masón actual, que sigue los escritos de la Fraternidad, se mira a sí mismo para la purificación y aceptación ante un Dios justo. Hall dice en otra parte que la luz espiritual del Maestro Masón “es mayor porque ha evolucionado un vehículo más elevado para su expresión”. {39}
Foster Bailey, autor de The Spirit of Masonry (El espíritu de la masonería), dice que “la masonería es uno entre varios caminos hacia Dios”, y que la masonería “no es solo un sistema de moral que inculca la ética más elevada a través del cual resulta, de ser seguida, una revelación consciente de la divinidad, sino es también una presentación dramática de la regeneración”. {40}En otras palabras, Bailey está diciendo que la masonería es un vehículo para que la humanidad descubra su divinidad y logre la regeneración personal. Esta idea es completamente ajena a la Biblia. El cristiano no puede, de ninguna forma, superar el hecho de que Jesucristo, como el dador de Luz y redentor de la humanidad, se opone a las enseñanzas de la Logia. La Biblia enseña claramente que la salvación viene solo a través de la persona de Jesucristo. No puede venir por ningún otro medio. La Biblia es clara en que si confesamos con nuestra boca que Jesús es Señor y creemos en nuestro corazón que Dios lo levantó de los muertos, recibiremos salvación. No está basada en nuestras obras o acciones; está basada exclusivamente en lo que Jesús hizo en la cruz. La masonería no acepta el hecho de que el hombre nace pecaminoso y está necesitado de redención. El Oficio no comprende la profundidad de la rebelión del hombre contra su Creador. El autor masónico H. L. Haywood, en su libro The Great Teachings of Masonry (Las grandes enseñanzas de la masonería), dice que “muchos piensan que el hombre fue una vez un ser perfecto que a través de alguna catástrofe moral inimaginable se volvió corrupto hasta la última fibra de su ser, de forma que, sin algún tipo de ayuda sobrenatural o milagrosa de afuera, nunca podrá ser salvado”. {41} Dado que la masonería no tiene una comprensión del carácter serio de la separación del hombre de Dios, no puede ofrecer una solución adecuada a su problema. La Biblia nos dice que el hombre está en un estado de separación de Dios y que necesita un salvador. El escritor del Evangelio de Marcos habla de la naturaleza caída de la humanidad. La Biblia dice que es lo que sale del hombre lo que lo contamina: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”. {42} La masonería no puede ofrecer a la humanidad una solución adecuada a su problema de pecado.
Una respuesta cristiana a la masonería
Recuerdo las palabras de mi padre cuando le hablé por primera vez sobre su participación en la masonería. Me dijo que la Logia enseñaba que “una vez masón, siempre masón”. Aun siendo un hombre mayor, la idea seguía teniendo una fuerte influencia en su pensamiento. Mi padre, como cristiano, no había podido ver la enorme diferencia entre la enseñanza de la Iglesia y la de la Logia. Una vez que pude compartir la enseñanza de la Logia con él, y pudo entonces hacer una decisión clara con relación a su futuro con la Fraternidad. Pero aun después de dejar la Logia, no
pudo cortar mentalmente el vínculo que lo ataba a la Logia; seguía sintiendo el tironeo: “Una vez masón, siempre masón”. El masón entra en una de cuatro categorías en cuanto a su relación continua con la Logia. {43} Primero, hay quienes no tienen un claro conocimiento del cristianismo. Creen que la religión y el cristianismo son lo mismo y que si alguien usa la Biblia esa persona debe ser cristiana. Estas personas son sinceras pero ignorantes. Como no saben lo que enseña el cristianismo, no ven nada de malo en la masonería. Una segunda categoría sería aquellos que no saben lo que es la masonería y lo que enseña. No solo están desinformados acerca del cristianismo sino están igualmente desinformados acerca de las enseñanzas de la masonería. Estas personas no tienen ningún fundamento teológico sobre el cual discernir la verdad del error. Asimismo, suelen ser ignorantes de la dirección ocultista que ha tomado la Logia en las últimas décadas.
Un tercer grupo está formado por personas que profesan a Cristo, pero siguen como masones independientemente de cuánto conozcan acerca del cristianismo y la masonería. Están ciertamente en un estado de rebelión y han elegido no seguir la verdad de Cristo. El grupo final son quienes profesan a Cristo pero han abandonado la fe cristiana. Los que han adoptado esta posición son en esencia unitaristas en su creencia. Ya no sostienen la deidad absoluta de Cristo o la expiación por su sangre. En su mayor parte, todos los masones caen en una de estas categorías. En algunos casos, podría ser que la culpa no debe recaer en la persona sino en la iglesia cristiana, por no enseñar adecuadamente sus verdades. El masón tiene que hacer una elección, pero la iglesia tiene la responsabilidad de equipar a sus integrantes con las verdades de la fe. Jesús lo dejó muy en claro en la Biblia. Dijo: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. {44} Es difícil para el masón permanecer en Cristo mientras está en la Logia y sigue sus enseñanzas. Es imposible llevar fruto fuera de Jesús. Solo Él es quien hace producir el fruto. Es imperativo que el cristiano trate con la cuestión de la obediencia. Es imposible servir a dos amos sin amar a uno y despreciar al otro. El problema fundamental suele ser el hecho de que la persona no ha renacido espiritualmente. Una vez más, Jesús dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios . . . el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios . . .os es necesario nacer de nuevo”. {45}

jueves, 3 de noviembre de 2011

La Reforma y la iglesia protestante de hoy

Por. Juan Stam, Costa Rica*


Una visión más amplia y una contextualización[1]
Hoy más que nunca la iglesia tiene que redescubrir su historia. Una iglesia sin historia es una iglesia sin identidad, sin claridad ni criterios, y se cae fácilmente en el caos. Esa es la condición de gran parte del protestantismo latinoamericano hoy. Por eso felicito a la iglesia metodista el Redentor por su costumbre anual de recordar, con gratitud a Dios, a nuestros abuelos espirituales, los Reformadores.
Es importante recordar que la Reforma del siglo XVI fue multifacética. Además de la Reforma luterana y la Reforma calvinista, fue muy importante la Reforma Radical anabautista, y hubo hasta una reforma católica, representada especialmente por el Concilio de Trenta y la orden jesuita. La ubicación social de cada uno de estos movimientos fue distinto: Lutero se identificó con los príncipes alemanes y el incipiente nacionalismo; Calvino estaba más cerca de las ciudades suizas y una proto-burguesía, mientras los anabautistas se identificaban más con las clases pobres y el naciente proletariado. Pero todos miraban hacia el futuro, que vendría a llamarse “modernidad”, mientras que el Vaticano miraba más al pasado y se aliaba con el Sacro Imperio Romano y muchos aspectos del mundo medieval. Es significativa la repetición de la palabra “naciente”. Los Reformdores era los parteros del mundo moderno que nacía. Dos siglos después el movimiento wesleyano aportó nuevas dimensiones muy importantes al protestantismo.
Vamos a conversar esta noche en torno a las consignas con que se suele resumir ls teología de los Reformadores, pero es importante recordar que su pensamiento era mucho más amplio y profundo que esas consignas. En Lutero, por ejemplo, encontramos un cierto anticipo del existencialismo, en el papel de la experiencia personal en su teología y en su rechazo de toda sistematización; él era “un teólogo irregular”. En Calvino es profunda la admiración por la gloria y santidad de Dios, tanto que se le ha llamado “un hombre ebrio de Dios”. En los anabautistas se juntaban (y se juntan) la pasión por la justicia con el pacifismo. Pero en esta charla, nos vamos a concentrar en las consignas que mejor resumen los denominadores comunes de la Reforma.
I. Sola scriptura
Son famosas las palabras de Lutero en Worms (1521): “Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. Si no se me demuestra por las escrituras y por razones claras (no acepto la autoridad de papas y concilios, pues se contradicen), no puedo ni quiero retractar nada, porque ir contra la conciencia es tan peligroso como errado. Que Dios me ayuda, Amén”. En esta histórica declaración de Lutero, queda claro que la “sola scriptura” no significa que conocemos sólo la Biblia o que todo lo demás no importa. ¿Quién podría entender el éxodo sin saber algo de Egipto, o el exilio de los judíos sin saber algo de Asiria y Babilonia? Un famoso fundamentalista, R.A. Torrey, dijo sabiamente, “Quien conoce sólo la Biblia, no conoce la Biblia”. Por eso, Lutero apela a las escrituras pero también a “razones claras” y a la conciencia. Después una correlación similar iba a ampliarse en “el cuadrilátero wesleyano” (escritura, tradición, razón, experiencia).
La Reforma colocó la Palabra de Dios, en sus varias modalidades, como la máxima autoridad normativa, encima de papas y concilios. Eso implicó a su vez la interpretación seria y crítica de las escrituras, desde los textos originales, transformando conceptos como jaris (gracia), pistis (fe) y metanoia (arrepentimiento). Impulsó también la predicación expositiva, aclarando y aplicando los textos sagrados, acompañada por la predicación del año lectivo, firmemente anclada en la historia de la salvación.
Hoy día amplios sectores de las iglesias evangélicas latinoamericanas han perdido el sentido histórico y predican un mensaje divorciado del pasado, aun del mismo contexto bíblico. ¡Qué increíble que ni las iglesias pentecostales celebran el día de Pentecostés![2] Son escasas tanto la predicación expositiva como la del ciclo litúrgico. Muchos sermones no son más que opinionismo, especulación, “performance” y puro “show”, manipulación del texto y del público.[3] Hay también predicadores fieles, a Dios gracias, pero son la excepción.
II. Sola gratia
Karl Barth ha repetido muchas veces que las dos palabras más importantes para la teología son “gracia” (jaris) y “gratitud (eujaristia). El Catecismo de Heidelberg comienza formulando las tres cosas más importantes que el niño debe saber: “Cuán grande es mi pecado, cuán grande es la gracia de Dios, y cuán grande debe ser mi gratitud a Dios”. La Reforma transformó la idea tradicional de la gracia de Dios como una fuerza moral impartida en el bautismo (gratia infusa), en un concepto personal, del amor con que Dios nos acepta sin ningún mérito de parte nuestra, y le dieron un lugar central en su teología y la gracia y la fe personal. Pero esa misma gracia era exigente de frutos de justicia (Efes 2:8-10). No era la gracia barata del “evangelio de ofertas” que se predica hoy.[4]
En muchos círculos evangélicos hoy existe de facto una doctrina de salvación por las obras. Entre los viejos fundamentalistas uno era “salvo” cuando dejaba de fumar, tomar e ir al cine. En la actualidad, algunas iglesias se especializan en maldiciones y anuncian que si uno no diezma, sus finanzas, y hasta su vida, serán malditas pero si ofrendan bien todo será bendición. Bien se ha observado que los diezmos y los “pactos” son las indulgencias del siglo XXI
III. Sola fide
Casi todos saben que los Reformadores enseñaron la justificación por la gracia mediante la fe, pero pocos se dan cuenta de que transformaron el concepto de fe, devolviéndole su sentido bíblico. Recuerdo que cuando estuve aprendiendo el español compré el “Manual de Religión” que los colegios costarricenses empleaban como texto. Ese Manual definía la fe como “tener por cierto lo que dice la santa madre iglesia”. Para los Reformadores, la fe es entrega a Cristo y confianza en él (fides est fiducia, otra consigna histórica). Para ellos, la fe sin obras es muerta. Según Calvino, “todo conocimiento verdadero de Dios nace de obediencia”. Ahí está la diferencia importante entre la fe y el fideísmo.
Hoy en día muchas iglesias “evangélicas” confunden la fe con la ortodoxia y predican de hecho una salvación por ortodoxia. Para ellos, la fe consiste en decir Amén a lo que dice el pastor, en vez de ser discípulo radical de Jesucristo en todas las esferas de la vida (eclesial, social, económica, política etc). Por eso, en esas congregación discrepar de la opinión del pastor es el pecado de murmuración, lo que trae maldición. La iglesia hoy debe preguntarse si está formando verdaderos discípulos o si está llenando los templos de gente que dice “Señor, señor” pero que no hace la voluntad del Padre (Mat 7:21-23)
IV. La libertad cristiana
Son muy conocidas las tres consignas que ya hemos analizado, pero las cuatro que quedan son olvidadas las más de las veces. Para comenzar, se olvida que, frente a mucha tradición medieval, los Reformadores eran pioneros de una nueva libertad.[5] Hace unos años el recordado filósofo costarricense, Roberto Murillo, publicó un artículo muy interesante sobre el aporte de Lutero a las libertades modernas. Para José Martí, héroe cubano, “todo amante de la libertad debe colgar un retrato de Martín Lutero en la pared de su cuarto”.[6]
En el siglo XVI Europa vivía una crisis de autoridad después del fin de la edad media, cuando mandaban a fin de cuentas el Papa y el Sacro emperador romano. En esa coyuntura el programa teológico de la Reforma era una agenda profundamente liberadora.[7] La justificación por la gracia mediante la fe significaba una liberación del legalismo. La sola scriptura liberó a la iglesia del autoritarismo dogmático, el sacerdocio univeral del clericalismo, el semper reformanda nos libera del tradicionalismo estático y el soli deo gloria del culto a la personalidad.
Hoy día algunas iglesias se están volviendo más autoritarias que nunca. Aunque el viejo legalismo ha perdido fuerza, el principal legalismo ahora es el diezmo. He sabido de iglesias que amenazan con maldición a los que no diezman. En esa salvación por obras, la salvación se gana o se pierde en la hora de la ofrenda. He sabido de otras iglesias donde el pastor quiere controlar toda la vida de los fieles; ¡no se permite ni enamorarse sin el visto bueno del pastor!
Con el movimiento de “apóstoles” y “profetas” el autoritarismo llega a niveles sin precedente. Aunque San Pablo nos manda examinar y juzgar las profecías (1 Tes 5:19-21; 1 Cor 14:29-32), estos profetas pontifican con una cara seria que dice, “que nadie se atreva a cuestionar mi palabra profética”. Por su parte, más de un “apóstol” se permite emitir alguna “declaración apostólica” con la falsa autoridad que presumen tener.
Aquí va también un problema de sola scriptura, de fidelidad bíblica. A menudo han dicho que una “palabra profética” tiene más autoridad que una enseñanza bíblica. Apelan también a la falsa distinción entre logos (palabra bíblica, general) y rhema (palabra profética específica, según ellos), con desprecio de la palabra inspirada como mero logos. De esta manera establecen autoridades paralelas a las escrituras, de forma parecida a los mormones. los Testigos de Jehová y otras sectas.
V Sacerdocio universal del los y las creyentes (1 P 2:9; Ap 1:6; 5:10)
Frente al rígido clericalismo de la iglesia católica de la época, la Reforma impulsó un proceso de democratización dentro de la iglesia y de la sociedad. Para Lutero, toda la vida es ministerio y todos los creyentes son sacerdotes de Dios. “Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios… Todos los cristianos son sacerdotes, y todas las mujeres sacerdotisas, jóvenes o viejos, señores o siervos, mujeres o doncellas, letrados o laicos, sin diferencia alguna” (W.A. 6,370; R. García-Villoslada, Martín Lutero, Tomo. I, p.467).

En su época, tanto la Reforma luterana como la Reforma calvinista se quedaron cortos en superar el clericalismo; los anabautistas avanzaron más, como también el movimiento wesleyano después. El siglo pasado, hubo un fuerte movimiento de teología del laicado que puede verse como la maduración de estos avances de la Reforma. Sin embargo, hoy parece crecer un nuevo clericalismo, de los “super-clérigos”, especialmente los “apóstoles”. En una mesa redonda sobre los “apóstoles” en Quito, Ecuador, un participante declaró, “Antes era suficiente el título de pastor, pero ahora que existen las mega-iglesias, ese título no basta para sus fundadores y deben llamarse con un título mayor”. La verdad es que ha surgido una nueva jerarquía eclesiástica, con los “apóstoles” y los “profetas” en la cumbre de poder y autoridad. En algunas iglesias el pastor es de hecho el C.E.O (ejecutivo mayor de una corporación), inaccesible a los feligreses con necesidades pastorales. Esas iglesias están organizadas según el modelo ejecutivo de las grandes empresas.
VI. Ecclesia reformata semper reformanda
Esta consigna expresa una realidad: los Reformadores no pretendían tener toda la verdad ni ser dueños de un sistema final de conceptos absolutos. Lutero era un “teólogo irregular” que nunca intentó formular un sistema. Calvino, por supuesto, articuló un sistema doctrinal, pero vivía revisándolo hasta nueve ediciones, alternando entre el latín y el francés. Algunos de los aportes más valiosos aparecen sólo en la novena edición. Si Calvino no hubiera muerto, sin duda hubiera producido una décima edición. Tillich define “el principio protestante”, muy acertadamente, con la frase, “sólo Dios es absoluto”. Karl Barth advierte contra la tentación de tener al “sistema” como la verdad absoluta, lo cual identifica como idolatría.
Lamentablemente, en el siglo XVII, amenazados por el racionalismo escéptico de la época, la teología luterana y la calvinista cayeron en una rígida ortodoxia escolástica. Aunque hicioeron algunos aportes, no lograron “defender” su fe sino que la redujo a un dogmatismo estéril. Curiosamente, luteranos y calvinistas se acusaban mutuamente de ser herejes, cripto-católicos y otros insultos.
El movimiento wesleyano puede verse en parte como una reacción contra esa “ortodoxia muerta” e hizo mucho para rescatar la salud del protestantismo. Pero a inicios del siglo XX la ortodoxia dogmática se resucitó en los Estados Unidos en la forma del fundamentalismo norteamericano.
Hoy día, cuando la tolerancia se ve como el sumo bien, son menos los reductos de ortodoxia cerrada, aunque los hay. Al contrario, en nuestro tiempo casi nada es seguro y todo es posible. La nueva consigna parece ser, “ecclesia reformata semper deformanda”. La intención de la “semper reformata” era la de corregir errores y ser cada vez más fiel al Señor y su Palabra. Desde el siglo pasado la iglesia vive de fiebre en fiebre, cambiando de modas como los estilos de zapatos (“health and wealth”, “name it, claim it”, evangelio de prosperidad, tumbadera de gente, “apóstoles” y profetas, maldiciones generacionales etc etc ad infinitum). Muchas veces la innovación hoy no es para corregir errores sino de introducir nuevos errores. Muchas veces el fin no es mayor fidelidad sino mayor éxito, mayor fama o mayor dinero.
VII Soli deo gloria
“A Dios, y sólo a Dios, sea toda la gloria” fue una consigna fundamental de la Reforma. La iglesia de la época daba mucha gloria a otros en lugar de sólo a Dios. La Reforma fue una redescubrimiento de Dios, en perspectivas antes desconocidas. Los Reformadores tomaban muy en serio a Dios como el centro de toda su vida. Antes de su gran descubrimiento de la gracia, Lutero temía a Dios con horror y pánico, pero después se deleitaba en el amor del Dios de la gracia. Calvino era un hombre sobrecogido por la maravilla de la gloria de su Señor. La Reforma fue un gran encuentro con Dios. Puso Dios en el centro de su vida y su pensar, y le daba toda la gloria a él. Johann Sebastián Bach escribía las siglas “S.D.G.” al inicio de todas sus partituras.
Hoy nuestra iglesia también tiene que redescubrir esta consigna de la sola gloria de Dios. Nuestra sociedad está permeada por el culto a la personalidad; hablamos de los “ídolos” de Hollywood y las “estrellas del deporte”, etc. Las iglesias tienen también sus “estrellas” y a veces “dioses” a quienes adoran: mega-pastores, profetas y sanadores, algunos evangelistas promovidos con publicidad al estilo de Hollywood. En la iglesia del Señor no caben el personalismo y el culto a la personalidad.
Cuando Dios curó al cojo por medio de Pedro y Juan, y la gente los quería reconocer como milagreros, Pedro les contestó, “¿Por qué nos miran a nostros, como si nosotros, por nuestro propio poder o virtud, hubiéramos hecho caminar a este hombre? El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús” en sanar a aquel enfermo. Originalmente un “don de sanidad” no significaba algún poder que poseyera alguna persona, sino el acto de Dios de dar salud a un enfermo. A veces se habla de los “sanadores” como si fuesen dueños del poder milagroso; “en estas manos hay poder de sanar”, dijo uno de ellos, mostrando sus manos ante las cámaras. Al contrario, “¿Por qué nos miran a nosotros, como si nosotros hubiéramos hecho algo”, dijeron Pedro y Juan, para dar la gloria al Señor. Esta consigna significa también que podemos, y debemos, glorificar a Dios en todo lo que hagamos. “Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios”, dijo Lutero. En todo, nos exhorta San Pablo, “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor 10:31).
Conclusión: Nuestro momento histórico se parece dramáticamente al de los Reformadores en el siglo XVI: revolución en las comunicaciones (la imprenta de Gutenberg; hoy teléfono, radio, TV, computadora y hast iPod); revolución del espacio vital de la humanidad (navegación mejorada; Cristobal Colón 1492; hoy autos, aviones, viajes al espacio); revolucion armamentista (el fusil portátil, arcabus y mosqueta; hoy, armas nucleares) y sobre todo, una crisis de autoridad que produce gran confusión.
En esta coyuntura, ¿qué nos traerá el futuro? A como van las cosas, podría salir un protestantismo cultural y poderoso, algo parecido a lo que ha sido el catolicismo en el pasado. Pero gracias a Dios, sigue existiendo un remanente fiel y grandes signos de esperanza. ¿Levantará Dios a otro Lutero? Quizá que no, pero quiera el Señor concedernos un avivamiento de espiritualidad genuina y un movimiento de profunda renovación que sacudirá a la iglesia de pies a cabeza y preparará a la iglesia para responder a los grandes desafíos del nuevo mundo que está naciendo.
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[1] Charla en la iglesia metodista el Redentor, San José, Costa Rica, 31 de octubre de 2011. El tema asignado fue “Qué necesita reformar la iglesia hoy?”. En la presentacion oral enfaticé tanbién lo positivo de lo que Dios está haciendo en la iglesia hoy.
[2] Ver “El Pentecostés tiene fecha” en juanstam.com, 6 de mayo 2008.
[3] Ver “Mecanismos de manipulación en las iglesias”. juanstam.com, `12 de agosto 2010
[4] Aquí conviene recordar ese gran poema atribuido a Santa Teresa: “No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometodo… No me tienes que dar porque te quiera…”
[5] En 1520 Lutero publicó un importante tratado “Sobre la libertad del cristiano”.
[6] Hay que reconocer a la vez que hubo serias contradicciones en la conducta de Lutero, debido mayormente a su doctina de los dos reinos y sus vínculos con los príncipes alemanes. Su trato a los campesinos y los judíos era reprochable.
[7] Ver ” Sobre la teología de los reformadores: unas reflexiones” (31 de octubre de 2011)


* Sobre Juan Stam
Costarricense, Doctor en teología por la Universidad de Basilea, Suiza. Por muchos años fue profesor del Seminario Bíblico Latinoamericano (hoy Universidad Biblica Latinoamericana), de la Universidad Nacional Autónoma de Costa Rica, y de otras instituciones teológicas en San José. Es autor de muchos artículos y varios libros, en especial, el comentario a Apocalipsis de la serie Comentario Bíblico Iberoamericano.
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Fuente: Lupaprotestante

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La Iglesia ante los desafíos sociales

Por Pérez del Viso, Ignacio, Argentina*

A comienzos de mayo tuvo lugar en Rosario el Primer Congreso Nacional de Doctrina Social de la Iglesia, con importante participación de jóvenes. Las conclusiones se publicarán después de las elecciones de octubre por respeto a los laicos que participaron y que pertenecen a diferentes líneas políticas.Eran tradicionales las semanas anuales de Pastoral Social de la Iglesia realizadas en Mar del Plata. Sin excluir la investigación, se ponía el acento en la divulgación de la Doctrina, para despertar mayor conciencia social. Ahora, en cambio, se procedió a la inversa: sin excluir la divulgación, se privilegió la investigación, para encontrar mejores caminos hacia la transformación social. Fue muy ponderada, en este sentido, la palabra del jesuita Juan Carlos Scannone, de San Miguel, de renombre internacional.
Puede decirse que las Semanas tradicionales eran abiertas a los periodistas, mientras que en Rosario sólo lo eran a las sesiones plenarias, no los grupos de trabajo. ¿Había algo que ocultar en el Congreso? No al menos por razón de los temas, que son demasiado conocidos, como la pobreza y la indigencia. Más bien creo que primó el deseo de asegurar el consenso de las conclusiones. Recuerdo un encuentro en Brasil donde alguien propuso que dejaran de pagarse todas las deudas externas. Le pedí entonces al coordinador que no figurara esa propuesta como conclusión final si no podía discutirse en el plenario, al menos para aclarar a qué tipo de deudas se estaba refiriendo.
El mensaje social del Evangelio
El punto de partida del movimiento actual se encuentra en el mensaje social del Evangelio, enraizado en la fe judía, que fluye de la Ley dada por Moisés y de las visiones de los profetas. También en este sentido somos “espiritualmente semitas”, según la expresión de Pío XI. Del Decálogo deriva el llamado “derecho del pobre”, que se extendió al forastero, recordando que los judíos lo fueron en Egipto. Como no existía la “mano invisible” que reequilibrara el mercado, se estableció el año sabático, cada 7, y el año jubilar, cada 50, como una mano bien “visible”, para que los esclavos recuperaran su libertad y las familias sus bienes. La actual devolución de tierras a los pueblos originarios, en nuestro país y en toda América latina, va en esa línea, con las dificultades inherentes a todo reordenamiento jurídico. Por otro lado, el núcleo de la predicación profética se encuentra en la solidaridad con los pobres. “Cuando compartas tu pan con el hambriento –decía Isaías– tu luz brillará como la aurora”. Estas raíces judías de nuestra Doctrina Social no significan que Jesús se haya limitado a repetir las normas tradicionales. Ningún auténtico profeta sólo repite. Todos son creativos, con lo cual no ensombrecen a los precedentes sino que les otorgan una claridad mayor. La creatividad de Jesús se pone de manifiesto en sus parábolas, como la del Buen Samaritano, que se ocupó del hombre caído y lo atendió con aceite y vino, mientras que el sacerdote y el levita seguían de largo. La Iglesia aplicó después a Jesús la imagen del Buen Samaritano, quien nos cura “con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza”, según un prefacio de la liturgia actual. La atención de los enfermos y afligidos supone el aceite del consuelo. La ayuda universal por hijo y el subsidio desde la semana 12 del embarazo son un sabroso vino de esperanza, escanciado por toda la sociedad argentina, que de todas maneras hubieran sido mejor establecidos por ley y no por decreto. La solidaridad espontánea de los primeros cristianos planteaba problemas delicados, como nos ocurre hoy. ¿Tengo que darle al pobre lo que me sobra o también algo de lo que necesito? Los llamados Padres de la Iglesia trataron estos problemas a partir de casos concretos y fue naciendo así una “enseñanza” social muy avanzada, pero aún no sistematizada.
Muchos de esos Padres eran obispos, pero la enseñanza no era vista como parte del magisterio oficial sino más bien como un testimonio del sentir de toda la comunidad.
La Doctrina Social de la Iglesia
Siguió la época de los doctores medievales, como santo Tomás de Aquino, que intentaron sistematizar la enseñanza previa, un tanto dispersa. Ya no se limitan a comentar textos de la Biblia sobre los pobres sino que asumen cada problema con el llamado método escolástico, considerando las razones a favor y en contra de cada posición. La enseñanza social se ubica entonces en el área de la teología moral. Vendrán luego los teólogos de la Edad Moderna, que tratarán temas nuevos, como los planteados por la conquista de América y algunas regiones de Oriente.
A la Iglesia le costó asimilar el fin de la cristiandad medieval y la ruptura de su unidad política y religiosa. Y le costó quizás más resignarse al fin del sistema de corporaciones, añorado aún en el siglo XX. Hoy ya no podemos imaginar a empresarios y sindicalistas nucleados en una sola entidad de acuerdo al sector, sino que deben negociar y buscar acuerdos en función del bien común, sin confundir las posiciones. Por otro lado, la antigua relación de las corporaciones medievales con los príncipes, es decir, con el gobierno, aún no ha sido superada en nuestro país. Los sindicalistas que desean ser gobierno o parte de él no deberían olvidar que también ellos tienen que ser controlados por los tres poderes del gobierno, algo de lo cual se está dando en los actuales juicios por medicamentos adulterados.
Empresarios y sindicalistas pueden ser elegidos, pero como representantes del pueblo, no de sus asociaciones. El rabino Sergio Bergman representa a sus adherentes, no a entidades judías. La última etapa se inicia con la encíclica Rerum novarum, de León XIII, en 1891: allí nace oficialmente la llamada “Doctrina Social”, que recoge la enseñanza de los papas y del último Concilio. Lamentablemente los teólogos, salvo Tomás de Aquino, son ignorados en el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” (2004). Muchos los consideran “comentadores” de los documentos oficiales, cuando en realidad continúan siendo “exploradores” que se adelantan proféticamente a la redacción de los documentos.
El compromiso social de los laicos
Con el surgimiento de la Doctrina Social se dio un gran paso en la lectura de los “signos de los tiempos”, según la expresión conciliar, facilitando la búsqueda de soluciones, en diálogo con otras Iglesias y religiones, incluso con agnósticos. En nuestro país aumentan los casos concretos de acción solidaria conjunta entre personas de fe diferente: tres mujeres creativas, Marisa Bergman (judía), María Eugenia Crespo (católica) y Gabriela Cholak (musulmana) acaban de publicar un libro titulado Constructores de puentes. Una vivencia interreligiosa. Las tradicionales Semanas de Pastoral Social se movían con un paradigma “descendente”, para que la Doctrina Social de los papas llegara a los laicos y los entusiasmara. Este Primer Congreso de Rosario, en cambio, se desarrolló con un paradigma “ascendente”, que presupone el anterior. Los laicos no fueron invitados al Congreso como simples discípulos sino también como maestros. Unos 1.500 participantes, en su mayoría profesionales o personas con amplia experiencia, tenían mucho que aportar al conjunto de la Iglesia. Además de las sesiones plenarias funcionaron 20 grupos con temas específicos y participé en el de la inserción de la Argentina en América latina y en el mundo. Había posiciones enfrentadas y varios de los que hablaban, al comienzo, se dedicaban a rebatir a algún orador precedente. Pero hacia la mitad del Congreso se comprendió que con ese método podíamos continuar días y días sin arribar a ningún puerto. Comenzó entonces la búsqueda de consensos para llegar a algunas propuestas. Una que presenté y que mereció el acuerdo tenía que ver con no comenzar por esquemas teóricos sobre la integración de América latina sino profundizar los pasos ya dados, como el acuerdo de Paz y Amistad con Chile, hace un cuarto de siglo. La mediación del beato Juan Pablo II transformó la Cordillera de los Andes en un puente, después de haber sido una muralla o un foso en la época del Beagle. De modo similar, no debemos descuidar los acuerdos ya logrados sobre la pastera Botnia, cerca de Gualeguaychú.
Conclusión
Fue singular la participación de los jóvenes, que mantuvieron una cálida reunión con el cardenal Jorge Bergoglio. Esta incorporación se venía dando desde hacía unos años y es mérito, ante todo, del obispo Jorge Casaretto, presidente de la Comisión episcopal de Pastoral Social. Ambos prelados cumplirán 75 años hacia fines del presente año, y habrá renovación en varios cargos de la Conferencia episcopal. Por suerte contamos con pastores valiosos que asegurarán la continuidad de esta apertura hacia la responsabilidad de los laicos. En mi grupo ponderé al obispo Jorge Lozano, quien supo acompañar a los sobrevivientes y familias de Cromagnon y después a la gente de Gualeguaychú, donde es titular. Ha escrito sobre temas sociales, como la droga y el juego. Pero al margen del cargo que ocupe, es un religioso que sabe dialogar con los de la “vereda de enfrente” y jugarse por la protección de los más débiles.
En síntesis, se demorará unos meses la publicación de las conclusiones del Congreso de Rosario no por temor a un conflicto con el Gobierno o con dirigentes de la oposición, sino por respeto a los laicos que participaron y que pertenecen a diferentes líneas políticas, en un año super-electoral. Cuando concluya el primer tiempo del partido, el político, tendremos que empezar el segundo tiempo, el social. Los clérigos animaremos al equipo, pero los jugadores deberán ser, en primer lugar, los laicos y las laicas, los jóvenes y los voluntarios. Prevemos un alargue del partido, pero esperamos que no abunden las tarjetas rojas ni los adversarios del diálogo social.

*El autor, jesuita, es profesor de Doctrina Social de la Iglesia en la Facultad de Teología de San Miguel, Bs As. Argentina.

martes, 1 de noviembre de 2011

UNA REFORMA CONTINUA EN LA VIDA PERSONAL Y SOCIAL


Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México

En el caso específico de la Reforma, existe una tradición llena de visiones brillantes y equívocos grotescos. Si tuviésemos conciencia de ellos, podríamos evitar la repetición del pasado e incluso comprender algunos de sus desarrollos históricos, contemporáneos nuestros, que se generaron en aquella época: de Lutero al psicoanálisis, del calvinismo al capitalismo, de Müntzer a Marx y Engels.[1]
Rubem Alves


1. Necesidad de reformas permanentes
Describir los procesos de transformación que ha sufrido la Iglesia cristiana en sus ya más de dos mil años de existencia sería tanto como querer suplantar la obra del Espíritu Santo. No obstante, si se revisan con atención algunos de ellos, es posible llegar a ciertas conclusiones que, en consonancia con las enseñanzas bíblicas, permitan replantear en cada época, la necesidad de llevar a cabo transformaciones importantes en la vida y misión de la Iglesia. Si uno de los grandes logros de las reformas religiosas del siglo xvi consistió en redefinir con claridad la naturaleza misma de la Iglesia y su nuevo lugar en el mundo, y más allá de cualquier apología de este movimiento, hay que destacar que las transformaciones eclesiásticas y religiosas abrieron la puerta para una serie de cambios en el comportamiento de las sociedades, inmersas como estaban ya en el proceso de dominio de las clases emergentes que llegaban a colocar lo religioso en otra dimensión. Nos referimos, por supuesto, al arribo de la “modernidad burguesa” en Occidente que intentó desplazar la función de lo sagrado y propició la separación entre las esferas religiosa y política, aun cuando tuvo que enfrentar, en el seno mismo de las nuevas iglesias, una oposición de grado variable sobre la posible intervención de los Estados en la vida de las mismas.
Los paralelismos entre algunos episodios bíblicos, como los que se han enunciado con anterioridad (el periodo de Josías como rey y las cartas de Apocalipsis 2-3), los inicios de la Reforma Protestante y la situación actual deben desarrollarse con sumo cuidado para encontrar puntos de contacto que, sin menoscabo de las coyunturas específicas, sea posible trazar puentes de análisis que permitan ampliar la visión de dichos sucesos y su posible aplicación. De ese modo, hay que reconocer que los ímpetus reformadores en el antiguo Israel fueron idealizados, lo mismo que algunas vertientes protestantes han elevado lo sucedido durante el siglo xvi a una estatura legendaria que no corresponde con la realidad y que más bien aleja sus bondades al no querer ver sus contradicciones. La proyección socio-política, económica y cultural de la Reforma se deja de observar como una cadena de sucesos y planteamientos que conformaron un nuevo escenario que tardó tiempo en estabilizarse y en mostrar sus beneficios. La fuerza con que progresivamente se impuso la secularización no fue uniforme y hubo zonas completas (como España, y después América Latina) en donde la importancia de la religión siguió y sigue permeando la mentalidad de mucha gente. Por ello, suponer que la Reforma alcanzó a renovar el rostro de Occidente en todo el aspecto religioso sería desconocer sus límites. Lo que sí hizo fue establecer una cultura asociativa diferente y reestructurar la comprensión de las doctrinas cristianas para adaptarlas a una nueva época.
2. Dinámica de las transformaciones personales y sociales
Una primera cosa que la Reforma Protestante transformó fue la necesidad de balancear adecuadamente la piedad individual y la colectiva, pues al estilo vertical y corporativo con que la desde la Edad Media se promovía la religiosidad, opuso lo que sería el germen de la democracia dentro y fuera de la Iglesia, es decir, la fuerza participativa de los laicos/as, tan menospreciados por la Iglesia antigua y que se ha resistido tanto, posteriormente, a establecerse como una acción normativa dentro de las comunidades católicas. Esta dialéctica entre individuo y comunidad abarcaba tanto lo religioso como lo político, por lo que inevitablemente terminaría por “exportarse” a la vida social, con todo y que las nuevas fuerzas trataron de manipular este impulso participativo, y en algunas ocasiones lo lograron.
Además, los alcances de esta dinámica, al rebasar el ámbito meramente eclesiástico, comenzaron a fortalecer los fermentos de una religiosidad que podía experimentarse extra-muros, fuera de las limitaciones de las iglesias institucionales. En ello, el calvinismo tuvo mucho que ver, pues tomó la protesta religiosa y la proyectó hacia las colectividades en general con particular énfasis en la responsabilidad sobre su destino. Como explica Emile Leonard, notable historiador del protestantismo:
Después de la liberación de las almas, la fundación de una civilización. Con Lutero, sus émulos y sus rivales, la Reforma había dado todo su mensaje propiamente religioso y teológico y las épocas siguientes no podían hacer otra cosa que repetirlo y completarlo. Mas Lutero se había interesado poco por la encarnación de este mensaje en el mundo secular, al cual aceptaba tal y como era, y las experiencias de Zuinglio, de Müntzer y de los anabaptistas de Münster habían sido o de un contenido excesivamente reducido o demasiado revolucionarias para hacer salir a la Reforma del pietismo individualista donde corría el riesgo de desmesurarse y disolverse. Estaba reservado al francés y al jurista Calvino el crear más que una nueva teología un mundo nuevo y un hombre nuevo. El hombre “reformado” y el mundo moderno. En él ésta es la obra que predomina y la que nos da razón de su autor.[2]
Surgiría, así, un interesante balance entre una conciencia clara sobre la predestinación individual para la salvación eterna y la necesidad de que en la vida cotidiana, colectiva, esa misma realidad también ejerza un papel movilizador, transformador, de los hechos que impliquen una responsabilidad que se entendería mejor, dos siglos después, con el concepto de ciudadanía. Es decir, de la mentalidad de súbdito, propia de sociedades jerárquicas, se llegaría a una mentalidad igualitaria en donde si los creyentes son ciudadanos de este mundo, también lo son del Reino de Dios, presente y futuro, de manera equitativa. Así lo comprendió el doctor Ortega y Medina, quien desde una sólida visión histórica e ideológica, lo resumió como sigue, al diferenciar el peso específico de las creencias católicas y protestantes:
El católico posee la libertad trascendental, pero es esclavo del mundo. […] Hay pues, un desequilibrio entre el ideal a que se aspira y las exigencias que la realidad impone. El calvinista, por contra, es esclavo de la trascendentalidad, pero vive en el mundo: y gracias a su vivir intramundano y activo puede manumitirse del yugo predestinatorio. [...] De parecida manera bien pudiera el protestantismo haber hecho del hombre un siervo de la allendidad, pero un amo y señor de la aquendidad.[3]
Parece que allí se encontraría la clave para comprender y actualizar los aspectos transformadores y prácticos de la mentalidad protestante reformadora.
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[1] R. Alves, “Las ideas teológicas y sus caminos por los surcos institucionales del protestantismo brasileño”, en Pablo Richard, ed., Materiales para la historia de la teología en América Latina. San José, DEI, 1981, p. 162.
[2] E. Leonard, Historia general del protestantismo. Vol. 1. Trad. de S. Cabré y H. Floch. Madrid, Península, 1967, p. 263.
[3] J.A. Ortega y Medina, Reforma y modernidad. México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1999, p. 160.