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jueves, 9 de agosto de 2012

Los Inklings: C.S. Lewis, Tolkien, y Charles WilliamsCharles Williams, teología romántica

Poeta, novelista y pensador cristiano, fue una de las causas de la separación entre Lewis y Tolkien.
Por. José de Segovia Barrón, España*
Charles Williams no es un autor muy conocido para el público de habla hispana –por lo menos, en comparación con sus compañeros del grupo literario Los Inklings, C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien–. Poeta, novelista y pensador cristiano, fue una de las causas de la separación entre Lewis y Tolkien. El escritor de El Señor de los anillos veía con recelo la fascinación que produjo en el autor de Crónicas de Narnia su anglicanismo e interés por lo oculto. Ediciones Alamut ha publicado recientemente en Madrid una nueva traducción de la novela de Williams, Todos los Santos, con la introducción de T. S. Eliot.
Murió repentinamente, el año 1945, en Oxford, donde trabajaba en la editorial de la Universidad, aunque no había estudiado en ella. Empezó en Londres, pero no pudo acabar la carrera, a causa de los problemas económicos que tuvo su padre. Por lo que se puso a trabajar en una librería metodista. En uno de sus gestos quijotescos, Lewis se empeñó en que la Universidad de Oxford le diera una licenciatura honorífica –cosa que con mucho esfuerzo logró, en 1943–, aunque era básicamente autodidacta.
Será en Oxford, donde formó con Lewis y Tolkien uno de los círculos literarios más influyentes del siglo XX: los Inklings. La mayor parte de aquellos escritores eran cristianos, pero no todos. Reivindicaron la ficción y la fantasía, el espíritu y la imaginación, en la era de la máquina y la materia que Europa vivía por el mito del progreso, tras los felices años veinte.
Williams no sólo influyó en Lewis –la figura divina de Aslan en Crónicas de Narnia, viene de El lugar del león ( The Place of the Lion, 1933), que como Esa horrible fortaleza, está también basada en su obra–, sino en muchos escritores y músicos de finales del siglo XX, como el canadiense Bruce Cockburn –cuyo disco de 1979, Dancing in the Dragon´s Jaws ( Bailando en las fauces del dragón ),está inspirado en la obra de Williams–, o Mike Scott de los Waterboys –que ha leído sus libros, aunque los encuentre “un poco secos”.
EL ESPÍRITU EN LA ERA DE LA MÁQUINA
Todas sus novelas muestran una fuerza sobrenatural que irrumpe en la realidad contemporánea, provocando diferentes reacciones, que dan lugar a la “salvación” o “condenación” de sus personajes. Algunos admiten su debilidad y buscan ayuda o restauración, mientras otros tratan de aprovecharse de ese poder sobrenatural para su propio beneficio, lo que les conduce al fracaso. Los símiles bíblicos son inevitables.
Williams era un anglicano ortodoxo, aunque no particularmente evangélico. En su obra no aparece el lenguaje teológico convencional de expresiones como “Dios”, “cielo” o “salvación”. Las historias están narradas por personajes que él define como “respetables” y que en modo alguno son creyentes en algo sobrenatural. A pesar de ello, es considerado como un místico. Debido a su interés por el ocultismo, algunos creen que es esotérico, aunque él dice que su fe es la del Credo de Nicea. Los cristianos aficionados a Lewis tienden, por otra parte, a pasar por alto su evidente relación con los rosacruces y la Orden Hermética del Alba Dorada.
Es difícil hacer un análisis teológico de su obra, porque no usa la terminología tradicional. Williams habla de La Misericordia –en vez de Dios–, la Ley de la Ciudad –pensando en la Ciudad de Dios de Agustín–, o El Camino de la Sustitución y el Intercambio –refiriéndose a la cruz–. Sus expresiones son tan inusuales, que Tolkien solía decir que no sabía de qué hablaba. A Lewis, sin embargo, le encantaba. Le parecía imaginativo y genial. Hablaba mucho del amor romántico y la coinherencia de los seres humanos, como expresión del amor divino.
A diferencia de Lewis en aquella época, Williams no era soltero. Se había casado con su primera novia en 1917, Florence Conway. Aunque parece que estaba enamorado de una bibliotecaria, que trabajaba con él en la editorial de la Universidad de Oxford desde 1924, Phyllis Jones. Su lucha por reconciliar su fidelidad a los votos matrimoniales con el sentimiento romántico, está sin duda detrás de su “teología romántica”, que identifica el amor con Jesucristo y el matrimonio con su vida.
EL AMOR AL OTRO
La difícil prosa de Williams nos muestra un carácter de Dios que pone el énfasis en su naturaleza eterna e infinita, incomprensible para nuestra mente humana. Es un Dios grandioso y, por lo tanto, en último término desconocido. Es curioso que sea éste uno de los rasgos de Dios más ignorados en la actualidad, en que los mismos cristianos gustan de hacer una divinidad a su medida, perfectamente manejable.
“La famosa frase Dios es amor –dice Williams–, se asume generalmente que quiere decir que Dios es algo así como nuestra gratificación emocional inmediata, no que el amor tiene que ver con el Otro y con la santidad de Dios”. Mientras Aslan es para Lewis un león manso, la figura de Dios para Williams, no tiene rostro alguno y lleva el nombre de La Misericordia o La Protección. Es como la percepción que de Dios puede tener un no creyente, como fuerza impersonal, de la que sólo intuye ciertas características.
Así en Guerra en el Cielo ( War in Heaven, 1930), el cáliz de una pequeña iglesia de pueblo es identificado como el mítico Santo Grial, y robado por una especie de satanistas. Hay tres hombres que tratan de conseguirlo: un cristiano (archidiácono), un joven duque (católico decepcionado) y un editor claramente agnóstico. Cada uno de ellos reacciona de forma diferente ante la percepción de una presencia sobrenatural. Williams no llega a describir conversiones, en el sentido cristiano del término, pero sí una conciencia del temor de Dios para algunos personajes, que en un momento dado, cambiará su vida.
EL AMOR GANA
Williams quería mostrar que el poder de Dios era más grande que el de cualquier fuerza maligna. En tres de sus novelas, un objeto mágico es el centro de la trama: un talismán oriental en Muchas dimensiones ( Many dimensions, 1931) que da extraordinarios poderes sobre el espacio y el tiempo –hasta que interviene el Juez supremo, para traer justicia– ; una baraja del Tarot en Los mayores triunfos ( The Greater Trumps , 1932), –que desaparece en una tormenta de carácter sobrenatural provocada por un Bufón como un tipo de Cristo, que al final trae paz y orden–; y en Guerra en el Cielo , el Santo Grial –donde describe hasta una misa negra, pero no para despertar interés por ella, sino para contrastarla con la Santa Cena, al usar al final el cáliz desaparecido para una celebración cristiana–.
Los personajes de las novelas de Williams se comunican temor unos a otros. Es por eso que, para él, el bien supone también calma y fortaleza. Y esto no se puede alcanzar sin una transformación sobrenatural. “El perfecto amor echa fuera el temor”, dice la Primera carta de Juan (4:18). Así en Los mayores triunfos , una mujer, llena del amor sobrenatural de Dios, encuentra su fortaleza en su mayor debilidad. Como Pablo descubre: “cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10).
La lucha entre la luz y las tinieblas, que atormenta el corazón de sus personajes, acaba finalmente en el triunfo de la luz. Si el vagabundo solitario de Descenso a los Infiernos descubre la luz, es por un acto de la voluntad soberana de Dios, que se muestra al hombre por su única gracia. “En esto consiste el amor –dice el apóstol Juan–: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).
La teología romántica de Williams no es que él fuera romántico en su teología, sino que consideraba el romance como algo teológico. Veía las implicaciones espirituales del amor romántico. La teología romántica es, para él, cristología. El amor y Cristo son una misma cosa, porque la redención no tiene otro propósito que la unión con Cristo. Y la Biblia no tiene otra forma de expresarla, que la manera íntima en que dos personas llegan a unirse en un destello del verdadero amor, por el que Cristo se entrega por nosotros ( Efesios 5:25). Puesto que “en esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros” (1 Juan. 3:16).

*Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

martes, 7 de agosto de 2012

Lo bello y lo feo. Jesús y Juan

Por. Juan Simarro Fernández, España*

Jesús, sin dejar de mirar toda la negrura del ser humano contemplaba también la belleza del mundo.
Aprende a mirar lo bello. También entre los pobres de la tierra hay mucha belleza. No te enganches solamente a lo feo. No te quedes preso de lo negativo. La belleza y la bondad existen. La luz puede resplandecer sobre las tinieblas. Levanta tu vista.
Cuando comparamos la línea de Juan el bautista con Jesús, vemos contrastes no solamente en el ascetismo que practicaba Juan, o en hecho de que el Bautista estaba anclado en el estilo y el tono del pasado profético, sino que Juan se fijaba mucho en lo negativo o feo del mundo y Jesús, sin dejar de mirar toda esa negrura, se fijaba también en cierto esplendor que se puede ver en la vida del hombre y de la naturaleza. Contemplaba también la belleza del mundo.
Así, mientras que Juan el bautista podía decir: “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles” ... (Mt. 3:10), Jesús afirmaba: “Vosotros sois la luz del mundo” . (Mt. 5:14). Jesús podía ver lo feo, pero también lo bello. Juan estaba anclado en lo feo. Los que trabajamos en la acción social de ayuda a los pobres, debemos también saber mirar lo bello que hay entre ellos.
Juan era un “puro”, un separado del mundo. Como tal purista, era un tanto gris, asceta, estricto y predecía un futuro lleno de infortunios. Era apocalíptico. Lo que pasa es que para reconducir el mundo en nuevos valores, no basta con ver sólo lo feo, lo gris, lo negro, las penumbras. Hay que fijarse también en la luz, en lo bello. Quien no sabe contemplar lo bello, tampoco puede juzgar con equilibrio lo que es feo, tenebroso. Los cristianos no pueden considerarse “puros”, separados del mundo en el cual todo les parece feo.
Cuando uno no puede contrastar, sino que se queda preso de lo feo y de predicciones de catástrofes, se suele separar de las entrañas de la vida social, de sus problemáticas. Juan se separaba del mundo, quizás le atemorizaban las mujeres y los aspectos bellos de la vida. No podía contemplar ningún horizonte positivo y esperanzador. No trasmitía valores liberadores.
Jesús era diferente. Sabía sacar aspectos buenos y enriquecedores, aún allí donde parecía que todo era oscuridad. Por tanto, tiene relaciones sociales que podían causar espanto en los “puros” como Juan el Bautista. Jesús tenía amigos, muchos de ellos oscuros y grises para los religiosos, personas indeseables, como podrían ser los pecadores y las prostitutas. Podía comer con ellos. También allí podía encontrar atisbos de belleza, de esperanza, de luz. Podía tratar con los marginados y rechazados por los “puros”. Se goza con la alegría de las bodas y de los banquetes. Come y bebe disfrutando de los frutos de la tierra.
A veces, no se lavaba las manos porque constataba que las tradiciones y los ritos, los mandamientos de hombres, impedían la alegría de la vida en plenitud. Eso le daba a Jesús la posibilidad de ver belleza en la ruptura de las normas religiosas humanas que ponen barreras entre los hombres y podía comer, incluso, con aquellos con los que jamás comerían los “puros”. Podía comer con los proscritos. En estas relaciones podía ver belleza, porque había liberación y poder restaurador.
Algunos puristas y apocalípticos en el mundo hoy, ven lo que hay fuera de los muros del templo como algo feo y malo. No pueden captar ninguna belleza en medio de las dinámicas de un mundo caído y sufriente... pero la hay. Para muchos religiosos y “puros” de hoy, el mundo es un foco de maldad. Hay que resguardarse en la soledad del templo, en el retiro del claustro eclesial. Hay que retirarse de aquello que se percibe como un foco de maldad.
Jesús también ve la maldad del mundo, las injusticias en las que muchos están presos y en la infravida, ve los desequilibrios que afectan a la vida de más de media humanidad... ve la tristeza del mundo marginado y empobrecido. Ve la penumbra en que muchos andan... pero ve más allá de todo esto. En todo hombre hay algún retal de luz, algún color bello, alguna posibilidad de que resplandezca la vida. Jesús se acerca al mundo, le ama e intenta recuperar tanto al hombre como al mundo.
Esta filosofía de vida de Jesús es la que puede habilitar a los cristianos a ser sal y luz en medio de un mundo de dolor. Los que viven esta línea de valores son los que no dan nada por perdido, los que trabajan para que brille la luz en medio de un mundo a oscuras, para que resplandezca la justicia, para que los pobres puedan ser liberados, para que podamos convertirnos todos los seguidores de Jesús, en agentes de luz y de liberación.
Jesús al fijarse en los colores, la belleza, en los lirios del campo, ve el mundo lleno de posibilidades de brillo y de fulgor. Merece la pena la lucha, la denuncia, el trabajo liberador, el compromiso de acción liberadora de los pobres, la renuncia a la acumulación de bienes y la necesidad de compartir con el mundo el pan y la Palabra. El hombre, todo hombre, tiene su belleza a pesar de la caída. Lo feo, lo horrible, lo injusto e inhumano, nos sirve para vislumbrar lo bonito, lo justo y lo de humano que puede haber detrás de tanto sufrimiento. Merece la pena involucrarse en medio de lo feo, para que resplandezca lo bello.
El que vive en esa línea, tiene un mensaje nuevo, renovador, vital. Será el vocero de la renovación y de la vida nueva. Comunicará valores de justicia, de solidaridad, amor, fraternidad y paz... involucrándose en una acción liberadora que haga resplandecer lo bello y que lo rescate de entre la fealdad de las tinieblas. Sólo el que se une a la búsqueda de la belleza y de lo positivo, podrá ser un agente de liberación de los pobres y marginados... buscando el resplandor y la belleza de lo justo y de lo bueno. Es aquel que puede reconducir su fe a través de actos de amor.
La presencia de Jesús en nuestras vidas debe ser una fiesta que nos llene de valores que quieran lanzar la alegría al mundo, lanzamiento que nos va a hacer enfrentarnos en una lucha sin cuartel contra la injusticia, la opresión y contra todas aquellas sombras que sumen al mundo en el dolor. Los cristianos somos rescatadores de lo bello que hay entre tanto feo, rescatadores de luz en medio de tinieblas... no personas que huyen de lo feo del mundo, dejando insolidariamente a más de medio mundo en la estacada.
Si aprendes a rastrear lo bello, lo justo, te convertirás en un pescador de hombres en medio de los mares con olas amenazantes. Podrás aprender lo que representa el tesoro y la luz que es el ver a un hombre liberado no solamente para el más allá, sino para que experimente la belleza y el amor en el aquí y el ahora que le ha tocado vivir, aquí y ahora en donde hay también mucha fealdad, valles de sombras y penumbras de muerte... pero la luz y la belleza puede resplandecer. Inténtalo siguiendo al Maestro. También entre los pobres de la tierra hay mucha belleza.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2012

lunes, 6 de agosto de 2012

La pornografía como Poltergeist. “Harmless”, terror inteligente en un corto de Rich Praytor

El filme aspira a reflejar la influencia creciente de un negocio que destruye la familia. Su estreno será en octubre.
El cartel de Harmless (Inofensivo) parece evocar una de las terroríficas escenas de The ring , dirigida en 2002 por Gore Verbinski. La intención es llamar la atención sobre una auténtica plaga social, la pornografía, contra la que están empezando a surgir campañas de advertencia provenientes de grupos cristianos.
La pornografía tiene su cuota de responsabilidad en muchas rupturas matrimoniales. Algo de esto apuntaba el exitoso filme A prueba de fuego (Fireproof), de la factoría Sherwood, rodado en 2008 por Alex Kendrick, mostrando a Kirk Cameron enganchado al consumo de pornografía.
Harmless ha sido realizada con bajo presupuesto y un estilo de rodaje de películas de terror de estilo documental, inaugurado en 1999 con El proyecto de la Bruja de Blair y consolidado en 2007 con la española REC . Su estreno está previsto para octubre.
CAJA DE PORNOGRAFÍA
El filme narra la historia de un marido y padre de familia en su batalla contra una caja de pornografía que aparece en el trastero.
"Una vez abierta", explica la página web de la película, "la caja de pornografía empieza a atormentar a la familia, como un poltergeist (entidad o energía imperceptible)”.
El texto publicado en la web añade que se trata de “una especie de comentario social sobre cómo puede la pornografía destruir a una familia... La pornografía es un problema tan enorme que no basta con hablar de sus peligros. Tienes que contar una historia que capte la atención de la gente".
HUMOR CON PROPÓSITO
El director de la película es Rich Praytor, un humorista muy conocido en Estados Unidos que ha aparecido en diferentes shows de las principales cadenas (ABC, CBS, NBC) y viaja por todo el país con su espectáculo tipo "club de la comedia". Entre otras cosas, anima actos cristianos. "Rich es un ejemplo maravilloso de cómo el humor puede usarse para glorificar a Cristo", dice Carolyn Nichols, directora de Evangelización de una comunidad metodista de Ohio.
Está casado, tiene tres hijos, y ha reunido diversas presentaciones bajo el título “Un cómico se sienta con Jesús”, donde mira el lado humorístico de las cosas de la vida corriente, como el matrimonio, el dinero o el trabajo “para descubrir en ellas a Dios y su plan para nosotros". Se trata, asegura, de "combinar la comedia con la profundización en la fe".
Harmless (Inofensivo) Trailer El filme narra la historia de un marido y padre de familia en su batalla contra una caja de pornografía que aparece en el trastero. "Una vez abierta", explica la página web de la película, "la caja de pornografía empieza a atormentar a la familia, como un poltergeist (entidad o energía imperceptible)”. El director de la película es Rich Praytor. Terror y humor, en una misma persona. Rich Praytor puede hacerlo y honra a Dios de esta manera.
“Harmless” posiblemente no sea un filme que se destaque en la historia del cine, pero su mero anuncio ya molesta y tiene detractores en el ámbito progresista.
En internet es posible ver el tráiler del filme. Y también una desenfadada interpretación del actor sobre las diferencias entre los pastores protestantes en una iglesia de blancos y en una iglesia de negros. La caricaturización hace reír a todos, sin distinción de raza.

Fuentes: ReL

© Protestante Digital 2012
VEA EL Trailer

domingo, 5 de agosto de 2012

The Liberating Mission of Jesus: Dario López en inglés

Por. Samuel Escobar, España*
Como es bien sabido la literatura evangélica en el mundo de habla castellana es en un alto porcentaje traducida del inglés. En el ámbito académico se traduce también del francés y del alemán. De manera que es un verdadero acontecimiento cuando un libro evangélico escrito originalmente en castellano se traduce al inglés, cosa que no sucede con mucha frecuencia.
Hoy quiero celebrar la aparición en inglés del libro The Liberating Mission of Jesus. The Message of the Gospel of Luke (Picwick Publications, Eugene, Oregon, 2012) cuyo título en castellano es La misión liberadora de Jesús. Una lectura misiológica del Evangelio de Lucas (Ediciones Puma, Lima, 1997).
Como nos cuenta su autor, este libro empezó como material de clases y predicaciones bíblicas en la Iglesia Monte Sinaí, una congregación de la Iglesia de Dios del Perú, ubicada en Villa María del Triunfo, un barrio popular en la periferia sur de Lima, la capital peruana. Este libro forma parte de una serie dedicada al tema de los Pentecostales, la Construcción de la Paz y la Justicia Social.
El pastor Darío López se graduó primero como Ingeniero Pesquero, pero luego de trabajar por unos años como asesor de la Asociación de Grupos Evangélicos universitarios del Perú (AGEUP), descubrió una vocación pastoral que lo llevó a formarse en Teología, habiendo obtenido su doctorado en la Open University de la Gran Bretaña. Ampliamente conocido por su labor pastoral y docente López fue elegido Presidente del Concilio Nacional Evangélico del Perú , la entidad representativa de los protestantes peruanos, cargo que ocupa al presente.
Aunque activo en diversas instancias del protestantismo peruano y latinoamericano, y profesor invitado en universidades de su denominación en Estados Unidos, Bolivia, Ecuador y Puerto Rico, López ha seguido siendo pastor de su Iglesia Monte Sinaí ubicada en una calle de tierra de Villa María del Triunfo. Tratándose de una denominación pentecostal López también ha publicado dos estudios que son reflexiones sistemáticas sobre su práctica: Pentecostalismo y transformación social (Ed. Kairós, Buenos Aires, 2000) y El nuevo rostro del pentecostalismo latinoamericano (Ediciones Puma, Lima 2002).
La creciente participación de evangélicos en la política peruana lo llevó a publicar un trabajo que contiene análisis social cuidadoso, investigación histórica y una reflexión pastoral La seducción del poder . Los evangélicos y la política en el Perú de los noventa (Ediciones Puma, Lima, 2004). En el prólogo de este libro, el Dr. Daniel Levine, especialista en estudios latinoamericanos y profesor de la Universidad de Michigan en Estados Unidos, afirma: “Desde el primer momento me impactó el trabajo de Darío López por el alto grado de realismo de su análisis sociopolítico combinado con un fuerte compromiso con su fe y con sus comunidades…creo que el autor da también pruebas de las grandes reservas humanas y morales de la comunidad evangélica y de su capacidad para contribuir a la construcción de una sociedad mejor.”
En el libro que acaba de aparecer en inglés sobre la misión liberadora de Jesús Darío López, nos ofrece un repaso sistemático de trabajos muy diversos de exégesis moderna que insisten en una clave especial en el Evangelio de Lucas, “uno de los ejes teológicos que articula la perspectiva lucana de la misión es el especial interés de Jesús por los pobres y los marginados (publicanos, samaritanos, leprosos, mujeres, niños y enfermos). ” [i]
López nos recuerda que la oposición a Jesús de parte de las élites de poder religioso, político, financiero y militar era una reacción de quienes sentían disgusto y se veían amenazados por esta preferencia de Jesús hacia los pobres. Es fácil olvidar que en veinte siglos de historia cristiana los movimientos de renovación y avance misionero han venido precisamente de entre los sectores pobres e insignificantes, ricos en piedad y conscientes de su necesidad.
Otro tema clave de su libro es lo que se conoce como la “opción galilea” de Jesús. Hemos de recordar que Galilea era en su tiempo un símbolo de la periferia cultural, social, política y teológica, un lugar despreciado por quienes detentaban el poder religioso-político en Israel
Como lo han señalado varios estudiosos latinoamericanos, a quienes López considera en el segundo capítulo de su libro, el hecho de que Jesús viniese de Galilea y no de Jerusalén estaba cargado de un profundo sentido teológico . Este tema adquiere especial importancia ahora que el impulso misionero viene más de las iglesias que están en la periferia del mundo más bien que en los centros de poder comercial, financiero y militar.
Hay que felicitar a los editores que se hayan interesado en una obra escrita originalmente en el Perú para hacerla llegar a los lectores de habla inglesa en todo el mundo. El misionero Ricardo Waldrop ha sido el traductor de este libro, aunque lamentablemente los editores se han equivocado al referirse a la traducción. Confiamos que el Señor le dé al pastor Darío López muchos años más de docencia y pastoral en su iglesia de Villa María del Triunfo y en el mundo.
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[i] Darío López, La misión liberadora de Jesús. Una lectura misiológica del Evangelio de Lucas , Lima: Editorial Puma, 1997; p. 16.

Autores: Samuel Escobar
©Protestante Digital 2012

sábado, 4 de agosto de 2012

Woman is beautiful (Iglesia y patriarcado)

Por. Isabel Pavón, España*
Creo que existen iglesias donde se maltrata a la mujer. Ser negada es ser maltratada.

Género es la asignación que se le otorga a los seres humanos según su sexo. No obstante, existen diferentes definiciones para el concepto de género, todas ellas implicadas con la realidad de mujeres y hombres a lo largo de la historia y sus relaciones sociales. En cada una de ellas podemos descubrir que el patriarcado está fuertemente arraigado, el dominio pacifico o violento, que considera a la mujer, ya sea de manera individual o colectiva, un ser inferior al que se debe guiar, guardar, corregir, gestionar sus bienes, paralizar sus iniciativas y ejercer contra ella su fuerza, ya sea física o psíquica, en el ámbito familiar, social o religioso, hasta hacer de ella un producto destinado para el servicio al varón.
A la mujer se la ha domesticado y oprimido. En muchas sociedades está recluida a ser esposa, madre, hija o cualquiera de los roles que el varón le asigna. Según sea la sociedad y la época, el poder que ejerce el patriarcado puede tener origen "divino", familiar o fundarse en acuerdos de voluntades entre los propios varones. En ellos prevalece el dominio del hombre sobre la mujer, impidiendo que esta se realice como sujeto.
A través de los libros de la Biblia podemos destacar el patriarcado reinando con claridad en los pueblos antiguos. Esta herencia la han acogido con gusto un número considerable de iglesias y aún no la han soltado , pues asumen a la mujer como un ser menor e incompleto que debe actuar de la manera que se le dicta. Salvo excepciones que también podemos encontrar en la Biblia y en algunos documentos históricos fiables, ha sucedido así a lo largo de la historia.
A la mujer, por su sexo, se le marcan normas y prohíben acciones. Se la encorseta. Desde el púlpito no se reconocen estas acciones, no se mencionan estas negativas, pues se actúa de manera, casi siempre, no explícita.
Pongo pequeños ejemplos :
La prohibición de la mujer a enseñar a los varones adultos, teniendo permitido enseñar a los niños, dando por hecho que lo segundo es menos importante, obviando que es en los niños donde mejor se puede sembrar la palabra de Dios.
Otra muestra podría ser el denominado "tiempo de alabanza" (entrecomillado por no estar de acuerdo una servidora con este concepto de considerar las canciones como único modo de alabanza). En este periodo de la liturgia que abre el culto a Dios, hay lugares en los que los hombres tocan ciertos instrumentos apropiándoselos como masculinos. Ellas, a veces, tienen los suyos, productores de melodías más suaves.
La mujer que profetiza (según el contexto denominacional) es tildada de alocada e inmadura. El varón puede hacerlo con total normalidad y autoridad. Una mujer no puede escribir reflexiones bíblicas y compartirlas en público. El varón puede hacerlo y además es considerado alguien espiritual, entregado a Dios.
La mujer que desea participar activamente en la congregación puede ser considerada, en algunas comunidades, como entrometida, chismosa y se duda de su formación.
Existe algo curioso y es que igual que en otros ámbitos, dentro de ciertas iglesias, la mujer está encargada de las obras sociales, de la ayuda al marginado, de visitar a los enfermos, de cuidar las flores, de lavar lo que se ensucia y atender niños. Aún así, estos trabajos se consideran neutros frente al que realizan los varones. La mujer cuida la iglesia como le han enseñado a hacer en su propia casa. La mujer prepara la comida en actos especiales.
La mujer no podrá criticar los actos, las palabras, los consejos, las predicaciones y enseñanzas del varón. Trabaja a expensas de él. Bajo la supervisión de él. Con el permiso de él. Cualquier iniciativa queda bajo inspección patriarcal. A veces parece que se la escucha, que se le da oportunidades para avanzar. Sin embargo, no se tienen en cuenta sus palabras . Ocurre que, en la vida eclesial, hombres y mujeres se convierten en seres no complementarios sino opuestos. Incongruentemente, fuera del templo, la mujer puede ser jefa del gabinete donde estos varones trabajan ocho horas diarias bajo sus órdenes, pero en la iglesia, el hombre aparece como la parte activa. La mujer, ocupa la pasiva.
Existen ellos como la nota normal dentro de los vivos, y las mujeres como "lo otro", como si más que hijas de Dios, fuésemos un híbrido fallido de su obra, un error que hoy día todavía no sabemos componer y que aún no se ha podido eliminar de la faz de la tierra. Para muchos somos las eternas adolescentes, las falta de talento, las no capaces de discernir entre el bien y el mal. Somos las Evas que incitan a pecar a los santos varones y necesitamos supervisión constante, consejos, ayudas, correcciones, guías.
Estas características de dominio hacia la mujer dentro de la iglesia, la expulsa del ámbito de participación por causa de su sexo. No se le otorga autoridad ni se le valoran las responsabilidades. Su función a los ojos de muchos es insignificante. Lo que no se logra entender es cómo, en estas iglesias a las que me refiero, se predica el mensaje de Dios "según dice la Biblia" y se actúa de manera tan diferente y mezquina en la práctica.
El patriarcado no permite que las mujeres se salgan del canon establecido por ellos. Hay varones que cuando una mujer predica salen indignados del templo para no oírlas y las critican. Consideran que es mejor esperar en la puerta a que salgan sus esposas que poner sus oídos a disposición de estas enseñanzas. Me pregunto: Si las mujeres enseñan algo indebido, ¿cómo dejan que sus esposas se contagien dejándolas dentro?
Estos hombres echan en cara a las mujeres preparadas que no tienen la suficiente humildad como para quedarse sentadas con la boca cerrada. En contrapartida, están convencidos de que el hombre que predica ejerce la humildad, pues es un medio usado por Dios para darnos su mensaje. A las mujeres que cultivan sus dones les dan la espalda. Las hacen invisibles y transparentes. Por desgracia es otra forma de exteriorizar que no piensan perder su posición.
Una forma subliminal de invasión a la mujer por parte del patriarcado es alentarlas a tener sus propios grupos para que se "distraigan", evitando así mezclarse con los temas que a ellas les interesan. Esta propuesta, aún teniendo su parte positiva, lleva trampa, ya que las obligan a alimentarse fuera del grupo que debería estar compuesto por todos. Los hombres a los que me refiero están convencidos de que el cerebro de la mujer es más pequeño y, por lo tanto, sufren taras. No están capacitadas para realizar cualquier trabajo con éxito.
En los grupos de mujeres comparten y se enseñan unas a otras, a veces bajo la convicción errónea de que son cristianas de segunda clase. En los actos especiales de estas reuniones se suele invitar a un varón para que les enseñen, las instruyan, les expliquen la Palabra, las conduzcan, las exhorten, las encaucen... En casos así asumen de nuevo su papel de inferioridad pasiva a causa de su sexo y realzan el patriarcado aunque el varón les esté enseñando un concepto insustancial. Este tipo de hombres se sienten privilegiados cuando son invitados a los actos porque asumen la labor de evangelizar que desde el podium se le concede a su narcisismo, viéndolas a ellas en un nivel muy inferior. Ellos "por mérito propio, porque se lo merecen", dan gracias a Dios por la oportunidad que tienen de salvar y conducir almas tan pobres y por poder ofrecer un poco de su tiempo en ofrecerles alimentos blandos ya que son incapaces de consumir algo sólido. Son los eternos padres. Ellas, hijas para siempre. Las que no madurarán jamás.
Otros hay que, queriendo aparentar seguridad, al leer los textos bíblicos que se consideran discriminatorios para nuestro sexo, agarran la Biblia y la levantan con efusividad para mostrar que no son palabras suyas sino de Dios mismo, y que Dios no habla a la mujer sino a través del hombre. Y claro, ¿quién se atreve a discutir con el mismísimo Dios y llevarle la contraria? ¡Cuánta superstición existe en el pueblo de Dios y no se admite! En ese momento, el patriarca se monta en el trono divino y desde allí actúa, otro símbolo de invasión o anulación al hacer uso de tal autoridad. Para mantener su situación no se preocupan en estudiar las normas sociales incluidas en los relatos bíblicos que quedaron obsoletas siglos atrás y se colocan como mediadores entre Jesús y las mujeres.
Por otro lado, está la manera de vestir. No todas las modas femeninas están permitidas en estos grupos (a veces con razón, pero no siempre). Se anima a que la mujer cubra sus brazos sea cual sea la temporada del año. Se le alienta a usar falda larga, velo, zapato plano. Esto las lleva a tener dos maneras de actuar, incluso a esconderse, pues visten a gusto del patriarcado para entrar en la iglesia y a gusto de ellas -que por lo general también es un gusto impuesto desde el patriarcado- cuando salen del templo. El varón puede ir con pantalón corto, sin afeitar, sin corbata, sin ducharse y puede adoptar cualquier postura que se le antoje... La mujer no puede tintarse el pelo ni ir maquillada porque esto supone provocar a los hombres de manera obscena. El perfume es sensual. Los tacones provocativos.
Existen lugares de culto donde las mujeres se sientan separadas de los hombres, aunque sean sus propios esposos los que están al otro lado del pasillo y duerman en la misma cama todas las noches. Pero con Dios como excusa se marca la distancia, se separan. La mujer está obligada a recibir al clero en el reino de su casa y ponerle todo cuanto necesite al alcance de su mano. A veces puede interpretarse por parte de ellos como "aquí vengo y tomo posición este día y a esta hora", soy el rey.
En la iglesia ellas están obligadas a sonreír. Aceptar, si se produce, el maltrato psicológico al que se le somete como algo que se merece ya que fue quien indujo a pecar al varón y siente esta culpa esclavizante. Por cierto, si Dios perdona, ¿cuándo perdonará el hombre? Y por cierto otra vez, si fue el varón quien cometió el primer crimen, ¿por qué no se considera a todos los hombres criminales, fraticidas?
Se las persuade a convivir con maridos borrachos, mujeriegos e irresponsables porque tienen que demostrar que son buenas esposas y que es el Señor quien las ha puesto en ese ambiente para ayudar al hombre, al suyo, y si le abandona ella será responsable de su condena (siendo la mujer tan poca cosa como dicen que es, vean aquí cual grande es su empresa).
Tienen prohibido quejarse, pues esto se considera murmuración y la murmuración es pecado ante los ojos de Dios, ¿qué es murmuración para Dios, qué es desahogo, qué es denuncia justa? ¿Es necesario el consuelo o debemos guardarnos todos nuestros sentimientos sin expresarlos jamás? ¿No son necesarias las denuncias para el buen funcionamiento de la congregación? ¿No consideramos el don de discernimiento? ¿No se reúnen los varones en los despachos para hacer esto mismo?
Por su sexo, a las mujeres se les tapa la boca. Se les venda los ojos. Se les ata con cuerda corta. La opresión que sufren las lleva a ser victimistas, necesitando en muchos casos ayuda psicológica para volver a recuperar su autoestima, su deseo de identidad para sentir que existen y habitan. Muchas no llegan a conseguirlo, quizás por oír predicaciones en las que se dice que no hay nada que contenga más maldad que la mente femenina.
La mujer, tratada como la eterna inmadura es manipulada por muchos hombres que usan para ello la Biblia, convirtiendo en palabra de Dios las costumbres sociales de la época en la que se escribieron los libros. Se usan textos bíblicos desvirtuando su sentido original, o que se escribieron por un motivo específico y se generalizan, o se añadieron después de un tiempo y que nos dañan, nos mantienen en el estatus de total sumisión y sacrificio, pues conservando el concepto de que no somos capaces de hacer nada bien, al mismo tiempo somos responsables de todos los males.
En 1ª Cor 14, 34-35, las mujeres deben guardar silencio en las reuniones de la iglesia, porque no les está permitido hablar. Deben estar sometidas a sus esposos, como manda la ley de Dios. Si quieren saber algo, que se lo pregunten a ellos en casa, porque no está bien que una mujer hable en las reuniones de la iglesia. Esto se predica apartando a la mujer de la congregación, sin tener en cuenta los versículos que le anteceden y hablan en general a todos los creyentes, 1 Cor 14, 26-33:
“ En resumen, hermanos, cuando os reunáis, unos podéis cantar salmos y otros enseñar, o comunicar lo que Dios os haya revelado, o hablar en lenguas, o interpretarlas. Pero que todo sea para vuestra edificación. Y cuando se trate de hablar en lenguas extrañas, que hablen dos personas, o tres como mucho, y por turno. Además, alguien debe interpretar esas lenguas. Y si no hay nadie en la iglesia capaz de interpretarlas, mejor será no hablar en lenguas, sino que cada uno hable consigo mismo y con Dios. Igualmente, si hay profetas, que hablen dos o tres, y que los demás consideren lo que ellos hayan dicho. Pero si Dios le revela algo a otro de los que allí están sentados, entonces el primero deberá dejar de hablar. De este modo, todos, por turno, podréis comunicar mensajes proféticos, para que todos aprendan y se animen. Ahora bien, el espíritu profético ha de estar sometido al control de los profetas, porque Dios es Dios de paz y no de confusión.”
¿Por qué se suprimen estos versículos o se tergiversan y sólo se le da importancia a los que nos humillan? ¿Por qué se eliminan los textos que van dirigidos a ambos sexos?: 1ª de Pedro 4, 10-11 dice:
Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de vosotros sirva a los demás según el don que haya recibido. Si alguien habla, sean sus palabras como palabras de Dios. Si alguien presta un servicio, préstelo con las fuerzas que Dios le da. Todo lo que hagáis, hacedlo para que Dios sea alabado por medio de Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el poder para siempre. Amén.
Para Dios, la mujer es admitida a la par que el hombre. Tenemos buen ejemplo de ello en el comportamiento de Jesús con las mujeres.
Hay dos casos en los que en estas comunidades que comento hay trato igualitario. El primero es al pasar la ofrenda , incluyen hombres y mujeres pues el dinero es valioso. El segundo es en aumentar el número de inscritos . A partir de aquí, la mujer es un simple concepto teórico, no personal. Son cautivas de la sujeción por parte del patriarcado con la excusa del deseo divino que les impide ser sujetos activos.
En algunas iglesias, igual que en algunas sociedades, hay división sexual del trabajo. Se margina a la mujer a ejercer papeles secundarios y terciarios. Se eliminan los dones y esto se asume como algo legítimo por parte de todos. Esto nos coloca en un papel suplicante y de agradecimiento cada vez que nos permiten actuar. Y lo más grave, lo peor, no son los amenes que se escuchan emotivos, sino los que ellas pronuncian bajito con la aceptación amarga de estos conceptos, como si no hubiera otra salida distinta a la que se muestra. ¿La hay?
Deseo añadir que, por supuesto, no todos los varones discriminan a las mujeres, pero teniendo en cuenta que el género es una construcción social y cultural a partir de las diferencias sexuales hay mucho trabajo por delante.
Antes de que las normas terminen con nuestra existencia y nuestro quehacer, debemos plantearnos un nuevo modelo de roles en el que el sexo, ya sea el injustamente llamado débil o el nefastamente llamado fuerte, no sea lo que prime sino la gracia de Dios derramada en nosotros tal como le plazca.
¿Es necesario que para que el hombre ocupe su lugar, dejemos nosotras de tomar el nuestro? ¿Qué ilusión nos dejan? ¿Por qué esa lucha entre ambos? ¿Por qué si la mujer se sitúa parece que le roba al hombre su identidad? ¿Dónde está la nuestra?
Creo que existen iglesias donde se maltrata a la mujer. Ser negada es ser maltratada. Nos toman como propiedad y llegamos a sentirnos como propiedad, subordinadas, con nuestra autoestima invadida por seres extraños a nosotras. Este estatus se reproduce por los siglos de los siglos. Deberíamos unirnos para protestar por elloy evitar que los varones usen en nombre de Dios como excusa y lo pongan enarbolando esa bandera.
Si muchas no estamos locas por todas las variantes que nos han inculcado es por pura gracia de Dios. ¿Quiénes somos? ¿Qué somos? ¿Cuál es nuestra identidad? ¿Quién nos la da? ¿Cuál nuestro estatus? ¿Cuánto valemos? ¿Para quién? ¿Qué han hecho de nosotras? ¿Cómo salir de estos roles? ¿Hacia dónde nos conducen? ¿Por qué? Es necesario respondernos estas preguntas y deducir de las respuestas qué clase de sujetos somos y a quien o quienes nos queremos sujetar.
Silenciadas durante siglos por el hecho de ser mujeres nos subimos al escenario reclamando la palabra, la voz y el voto. Que se cumpla en nosotras lo que dice Prov. 13,12: Esperanza frustrada, corazón afligido; pero el deseo cumplido es como un árbol de vida. Veintisiete veces se menciona la fe en Hebreos 11. Se efectúe por fe la esperanza que tenemos. Que el deseo de servir al Señor que habita en nosotras no se malogre. Seguiremos en la tarea. Del mismo modo que el movimiento por los derechos de los negros en USA tenía como eslogan black is beautiful , no dejaremos de pensar que woman is beautiful , pues lo es.

Autores:Isabel Pavón

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viernes, 3 de agosto de 2012

Manipular el nombre de Dios en vano

Por. Juan Antonio Monroy, España

No hagamos de Él un Dios fácil, manejable, reflejo de nuestras propias ambiciones y deseos. Un dios de bolsillo, barato.
Si tuviera que detallar la manipulación que todas las religiones hacen del nombre de Dios en estos tiempos de tanta corrupción, tendría que escribir dos o tres tomos gordos.
Por otro lado, nada nuevo. Una práctica tan antigua como el cristianismo.
En los tres años que Jesús estuvo dando a conocer su doctrina, la gente intentó una y otra vez manipularlo . Le pedían señales y milagros. Algunos querían que hiciera entre ellos lo que había hecho en otras ciudades. Herodes insistió mucho para que realizara ante él milagros especiales. Quienes contemplaban su muerte le gritaban: Baja de la cruz y creeremos en ti.
La reacción de Jesús fue llamar generación perversa a quienes querían manipularle.
Incluso los de su círculo íntimo, los que estaban cerca de Él, intentaron lo mismo.
La madre de Juan y Santiago le pide privilegios para sus hijos, que entrone uno de ellos a su derecha y otro a su izquierda. Jesús rechazó tajantemente la manipulación que la mujer pretendía diciendo que aquello correspondía sólo al Padre. Quizá pensó contestar con violencia verbal, como en otras ocasiones, pero por respeto a la madre de Sus discípulos más cercanos, no lo hizo.
También nosotros manipulamos a Dios en nuestras oraciones . Valiéndonos de tal o cual promesa extraída del Viejo Testamento, tratamos de forzar Su voluntad para que nos conceda lo que queremos, que puede ser lo que Él no quiere. Insistiendo en nuestras peticiones, a veces egoístas, con aquello de “Señor, acuérdate” (como si el Señor perdiera la memoria en algún momento), estamos rebajando la grandeza de Dios a nuestros niveles humanos.
Dios sabe perfectamente lo que necesitamos. Nos conoce mejor que cada uno de nosotros a sí mismo. No intentemos manipularlo con nuestras oraciones.
Seamos pacientes. La impaciencia conduce a eso, a la manipulación al creer que tarda en responder a lo que le hemos pedido.
No impongamos a Dios nuestra forma de ver y de querer las cosas. No hagamos de Él un Dios fácil, manejable, reflejo de nuestras propias ambiciones y deseos. Un dios de bolsillo, barato, no nos sirve .
No digamos que oramos en nombre de Dios, que pensamos en nombre de Dios, que actuamos en nombre de Dios, cuando en realidad pensamos, hablamos y obramos en nombre nuestro, en nombre de nuestro propio egoísmo.

Saludos
Autores: Juan Antonio Monroy

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jueves, 2 de agosto de 2012

¿Hay cristianos “anacoretas” hoy como en los tiempos de Jesús?

Por. Juan Simarro Fernández, España
¿Hay más cristianos “anacoretas”, afianzados en tradiciones eclesiásticas y en tiempos viejos, o están buscando novedad de vida solidaria en mezcla con el mundo como sal y luz
Entre Juan el Bautista y Jesús, a pesar de ser de la misma edad y de la misma familia, había grandes diferencias. Fueron personajes diferentes y, en muchos casos, antagónicos.
Con respecto al estilo de vida de Jesús, Juan el Bautista, en algunos aspectos de su vida, fue el contraejemplo. No con esto quiero tachar de maldad a Juan el Bautista, pero me sirve para ver que hoy también se dan dos tipos de cristianos que siguen los iconos de Jesús y de Juan. Estos dos ejemplos, estas dos tendencias, coexisten en la iglesia hoy . La pregunta sería si, numéricamente, hay muchos más cristianos anacoretas afianzados en las tradiciones y en los tiempos viejos.
Juan, el asceta que vivió una vida retirada, el anacoreta, aquel cuyo lugar preferido era el desierto y no se alimentaba nada más que con langostas y miel silvestre. Hoy hay muchos religiosos que siguen anclados en las tradiciones y tiempos viejos en la línea de Juan el Bautista, quizás con la excepción de esa alimentación frugal que tenía el Bautista .
No es que se vayan al desierto o que sean anacoretas; no es que sean ascetas en sus formas de vida, pero lo son en el sentido en que se refugian entre los muros de la iglesia y se hacen hombres de cirio, de sacristía, de bancos o de púlpitos. Su ascetismo consiste, al igual que su vida de anacoreta, en vivir un cristianismo desarraigado de la realidad sufriente. Pueden gritar al mundo: “¡Generación De víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?”, pero no ¡Haced justicia y practicad la misericordia! Yo, salvando las distancias, los veo anclados en la línea de Juan, el espíritu del Bautista.
La actitud que Jesús tuvo ante la vida fue totalmente diferente: la novedad de vida frente a todo ascetismo. Jesús es vitalista, abierto a los frutos de la vida . Come y bebe con normalidad. No se reprime ni martiriza su cuerpo. Representa una cierta alegría de vivir. Vida abundante y no reprimida por el ascetismo.
Es la línea que debieran seguir hoy los cristianos del mundo . Deberían hacer permeables las paredes de los templos. Seguir la explosión de vida humana, física y biológica en plenitud. El alma no es sólo algo espiritual y puro que, siguiendo la filosofía platónica, vive en la cárcel del cuerpo. El alma y el cuerpo caminan juntos y ambos deben vivir en plenitud. Sólo éstos serán capaces de captar la infravida, la marginación, el no ser de la pobreza... y protestar contra ello... denunciar.
Aunque Jesús entronca en su mensaje con los profetas, es un hombre de su tiempo. Juan, se queda anclado en los tiempos proféticos del pasado . Vive del pasado. No hay visión de futuro y de novedad de vida. Repite el lenguaje de los profetas, que, aunque también Jesús entronca con los profetas, no prolonga aquel estilo y aquel tono profético, ni se queda anclado en él, aunque sí recoge el mensaje de los profetas en cuanto al tema de la projimidad. Juan es un hombre antiguo que no capta la actualidad de los tiempos y la renovación del futuro.
Cuando los cristianos se refugian en el templo, de espaldas a las crudas realidades del mundo y sordos al grito de los pobres y oprimidos de la tierra, se quedan anclados en tradiciones eclesiásticas, en ritos de tiempos viejos, no renovados, con falta de vida abundante.
Los cristianos que siguen a Jesús, deben ser diferentes. Jesús aporta valores nuevos, rompe tradicionalismos vacuos hasta el punto de llegar al escándalo de muchos, especialmente de los religiosos. Sus palabras son brotes de vida nueva, liberadoras, transmisoras de esperanza y de deseos de justicia para los débiles del mundo, críticas para con aquellos que reprimen la vida de los demás reduciéndolos a la infravida. El que deja salir de su boca brotes de vida nueva, se tiene que oponer a la opresión y a los que reducen la vida de más de media humanidad al no ser de la marginación. Si siguiéramos la línea de Jesús a favor de la vida, seríamos cristianos comprometidos que transmiten esperanza y deseos de justicia y valores nuevos.
Las palabras vitalistas de Jesús, su arraigo en la realidad del mundo concreto en nuestro aquí y nuestro ahora, rompían la oscuridad y las tinieblas en la que vivían no sólo los pecadores, sino los pobres y enfermos, los desclasados y proscritos, los oprimidos y marginados, los rechazados y tachados de ignorantes o malditos.
Jesús es un derroche de vitalidad, un brote de vida nueva y de verdor, aunque, a veces, tenga que romper, de forma brusca y escandalosa, las tradiciones y rituales del pasado que oprimen al hombre y que le margina reduciéndolo a la indignidad. Jesús rompe con muchas tradiciones y tiempos viejos ... Algo esencial en la vivencia del cristianismo para vivir una espiritualidad cristiana comprometida con los que, en este mundo, no están disfrutando de una vida plena, sino que están reducidos a un sobrante humano y despojado de dignidad.
Juan, en vez de anunciar valores nuevos y liberadores, en vez de comprometerse con el mundo dando esperanza y formas nuevas de vida, anuncia catástrofes y desgracias, nos presenta a un Dios vengador que puede arrasarnos y destruirnos. Esta es una forma de separarse de los valores de Jesús. La otra, sería la que, egoístamente se retroalimenta en goces insolidarios que se viven en la separación del mundo, en el enclaustramiento dentro de los cuatro muros de la Iglesia que permanece impermeable al grito de los débiles del mundo.
Juan era un profeta apocalíptico que pueden seguir algunos cristianos de hoy: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la vida venidera? El hacha está puesta en la raíz de los árboles. El aventador de Dios está en su mano y limpiará su era...”.
Jesús no basa su mensaje en predicciones apocalípticas, ni en mensajes anunciadores de grandes catástrofes. Jesús presenta la idea y la realidad de un Reino que “ya” está entre nosotros, un Reino lleno de valores de vida, de búsqueda de la justicia, de restauración de los débiles, de pasar los últimos a los primeros lugares, de acoger en su banquete del Reino a los pobres, a los desclasados, lisiados y marginados. Un Reino restaurador y lleno de ideas de justicia, de amor, de solidaridad y de paz entre las gentes en donde no debe haber ricos necios que acumulan y que no son capaces de compartir.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2012