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lunes, 9 de diciembre de 2013

Nueva web: Living out’: Salir del armario… hacia Jesús

Hablar en primera persona y desde una identidad cristocéntrica. Lanzan el proyecto pastores que han experimentado sentimientos homosexuales.
Hace unas semanas publicábamos  el artículo en el que 3 pastores del Reino Unido reconocían abiertamente el reto que significaba vivir sintiendo atracción hacia el mismo sexo. Ahora impulsan un proyecto para “compartir historias, responder preguntas desde la Biblia y ofrecer recursos”.  ‘Living out’ es la web  en la que Ed Shaw, Sam Allerby, Sean Doherty, Vaughan Roberts y otros explican su historia. El proyecto es un acercamiento honesto y sincero al tema de la homosexualidad, sin caer en posiciones agresivas ni tratar la homosexualidad como un ‘movimiento’ que debe ser combatido, sino una experiencia personal en la que muchos cristianos en las iglesias viven en su día a día.
En los vídeos que la web presenta, destaca que los que hablan no son sólo teólogos (aunque varios de los protagonistas son autores, especialmente conocido es Vaughan Roberts), sino personas que viven en primera persona la realidad de la atracción hacia individuos del mismo sexo.
Destaca en ‘Living Out’, también, el enfoque cristocéntrico de los materiales. Roberts, por ejemplo, dice en su testimonio: “creo realmente en Dios y creo realmente que me ama”, en base a lo que el evangelio es el centro del mensaje sobre la sexualidad. Roberts explica también: “Hay mucha confusión con el lenguaje, diferentes palabras significan diferentes cosas a diferentes personas. (…) No uso el concepto ‘ser gay’ porque muchos identifican esto como una cuestión identidad, y yo no lo veo como mi identidad”.



 Ed Shaw, explica en otro vídeo  que “puedo vivir sin tener sexo porque el sexo no es la única forma en la que tener relaciones profundas y llenas de sentido con otras personas”.
La iniciativa parte de una doctrina evangélica que considera que la Biblia “tiene cosas importantes y claras a decir sobre la homosexualidad”. En la zona de recursos, ‘Living Out’ responde ampliamente a preguntas habituales como: ¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad? ¿Qué hay de malo en una relación entre dos personas del mismo sexo que sea estable, fiel y permanente? ¿Es la homosexualidad que se prohibía en la Biblia la misma que se practica hoy en día? ¿Por qué valdría la pena querer saber más sobre el cristianismo si soy gay? ¿Deberían los cristianos que sienten atracción a personas del mismo sexo salir a la luz y darlo a conocer? ¿Es la iglesia homófoba?
 Puede visitar la web (en inglés) de ‘Living Out’ aquí.  También puede seguir los nuevos recursos que se van publicando en  Facebook , en  Twitter , y los vídeos en  Vimeo . 
 
Autores: Joel Forster
Editado por: Protestante Digital 2013


jueves, 5 de diciembre de 2013

Las citas más célebres de Nelson Mandela

Johannesburgo, 6 dic (EFE).
Nelson Mandela, el primer presidente negro de Sudáfrica y que murió este jueves a los 95 años, fue artífice de un buen número de citas que se han convertido en símbolo de tenacidad y de lucha por la libertad, los derechos humanos y la igualdad racial.
Mandela es uno de los personajes más citados de la historia reciente, aunque durante sus 27 años en prisión (1962-1990) por enfrentarse al "apartheid", el régimen de segregación racial de la minoría blanca sudafricana, estuvo prohibido pronunciar su nombre.
Algunas de sus frases más inspiradoras, como buen orador que fue, están recogidas en el libro "Mandela por sí mismo", publicado por el Centro de la Memoria de Nelson Mandela de Johannesburgo.
Las citas han sido extraídas de cartas manuscritas o firmadas por él, entrevistas, alegatos ante los tribunales del apartheid, discursos políticos tras su liberación en 1990 y de sus apuntes, diarios y su autobiografía "El largo camino hacia la libertad".
Estas son algunas de sus frases más famosas:
1. "He luchado contra la dominación blanca y contra la dominación negra. He perseguido el ideal de una sociedad libre y democrática donde todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y conseguir. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir". (Alegato en el Juicio de Rivonia, 20 de abril de 1964)
2. "Siempre parece imposible hasta que se hace".
(Cita tradicionalmente atribuida a Mandela que el propio Centro de la Memoria Nelson Mandela reconoce no saber ubicar)
3. "Solo los hombres libres pueden negociar (...). Vuestra libertad y la mía no pueden separarse".
(Declaraciones de Mandela tras 21 años en prisión al renunciar a la oferta de excarcelamiento realizada por el entonces presidente, Pieter W. Botha, en febrero de 1985)
4. "Nadie nace odiando al otro por el color de su piel, su procedencia o religión. La gente aprende a odiar y, si pueden aprender a odiar, también pueden aprender a amar".
(De la autobiografía "El largo camino hacia la libertad", 1994)
5. "He descubierto que tras subir una montaña, sólo encontramos más cumbres que escalar".
(De la autobiografía "El largo camino hacia la libertad", 1994)
6. "Nunca, nunca, nunca más deberá volver a sufrir esta hermosa tierra la opresión de un hombre sobre otro".
(Discurso de su toma de posesión como presidente, 10 de mayo de 1994).
7. "En mi país, primero vas a la cárcel y luego te conviertes en presidente".
(De la autobiografía "El largo camino hacia la libertad", 1994)
8. "Nunca he considerado a ningún hombre superior a mí, ni dentro, ni fuera de la cárcel".
(Carta al general Du Preez, comisario de Prisiones, desde la cárcel Robben Island, en Ciudad del Cabo. 12 de julio de 1976).
9. "Aprendí que el valor no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. Un hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que se sobrepone a él".
(De la autobiografía "El largo camino hacia la libertad", 1994)
10. "La grandeza de la vida no consiste en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos".
(De la autobiografía "El largo camino hacia la libertad", 1994)
11. "Luchar contra la pobreza no es un asunto de caridad, sino de justicia".
(Discurso en la Plaza Mary Fitzgerald de Johannesburgo, el 2 de julio de 2005, en un acto contra la pobreza).
12. "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que creía necesario por su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que yo he cumplido ese deber, y por eso descansaré para la eternidad".
 
(Extracto de una entrevista para el documental "Mandela", 1994). EFE & Yahoo

lunes, 2 de diciembre de 2013

La cruda realidad: ricos y pobres en España

Por. Alfredo Pérez Alencart,España*
 
No existe término medio: o se es seguidor de Cristo (con todas las consecuencias) o se tiene a Jesús como paraguas agujereado, propicio solo para cubrir las apariencias.
Cinco siglos antes del nacimiento de nuestro Amado galileo, Confucio ya pergeñaba sus máximas y reflexiones sobre el buen gobierno y la vida en sociedad. Quienes me leen semanalmente saben que, por lo general, mis entregas son a modo de sentencias, aforismos o proverbios: abreviando para decir mucho; quitando la paja y dejando el grano…
La exageración del palabreo también ha sitiado el fortín cristiano. Por otro lado, hay que ver cómo se esmeran algunos en adecuar el Evangelio para que se adapte a su comodidad. Pero no existe término medio: o se es seguidor de Cristo (con todas las consecuencias) o se tiene a Jesús como paraguas agujereado, propicio solo para cubrir las apariencias.
Para hoy pensaba anotar únicamente esta cita de Confucio, y nada más: que cada quien sacara sus conclusiones:
“Si tu país está bien gobernado, debe inspiraros vergüenza la pobreza; pero si está mal gobernado, debe inspiraros vergüenza la riqueza”.
No se vea ideología alguna o intencionalidad hacia un gobierno determinado: éste o el anterior bien poca diferencia exhiben en materias como el fraude fiscal, por ejemplo.
He aquí la denuncia que ayer hicieron los Técnicos de Hacienda, en un informe titulado ‘La desigualdad en crisis: hombre rico, hombre pobre’, presentado en el marco de su XIII Congreso Anual:
“Las grandes fortunas y grandes empresas concentran el 71,8% del fraude fiscal total, lo que supone una pérdida recaudatoria para el Estado de más de 42.000 millones de euros anuales”.
Inadmisible que un gobierno, sea el que sea, que se estime representar a todos los españoles, se concentré en exprimir a los que menos tienen, agravando la desigualdad social y económica.
Termino de leer la noticia: “Los técnicos reclaman una reorganización de la Agencia Estatal Tributaria (AEAT) para que dedique más esfuerzo a perseguir el fraude de las multinacionales y grandes compañías del país, en vez de concentrar al 80% de los recursos a lo más fácil que es investigar a autónomos, microempresas, pymes y asalariados”.
La impunidad campea a sus anchas en el lugar de los privilegiados, pero algunos solo desgarran sus vestiduras cuando les conviene…
¡Ay, Señor, ya dispararán sus dardos quienes en sus adentros estiman que lo que enseñaste es una Utopía! ¡Solo cuando te tengan en el corazón sabrán lo cierto de tu opción por los pobres y excluidos!
¡Señor, en España hay decenas de miles de prójimos pasando frío y hambre, pero algunos que dicen seguirte se enzarzan por puntos y comas, y encima se solazan menospreciando al que alza la voz y clama por los desesperanzados!
 
©Protestante Digital 2013

jueves, 28 de noviembre de 2013

El diablo en la cama de una mujer

Por Gerardo Fernández

"Nunca me había sucedido algo semejante en mi vida” –dicen que confesó el Papa Juan Pablo II en abril de 1984 cuando concluyó el exorcismo a una italiana de nombre Francesca que estaba poseída por el demonio. La joven no dejaba de escupir y de revolcarse en el suelo. Años más tarde, en septiembre de 2000, el pontífice culminó su audiencia en la Plaza de San Pedro y se dirigió a un recodo del Arco de las Campanas, donde una atractiva muchacha venida del norte de Italia gritaba como una posesa en un idioma irreconocible. Por ambos actos de exorcismo, Juan Pablo II se convirtió en el primer Papa en cuatro siglos que le hiciera frente al diablo. El tema de las posesiones satánicas data de más de veinte siglos. Según La Biblia, Saúl es atormentado por un espíritu maligno en el Libro de Samuel. Más adelante, ya en el Nuevo Testamento, Jesús enfrenta a dos endemoniados en la tierra de los gadarenos y junto a un rebaño de cerdos hace que se precipiten hacia el mar desde un acantilado.
Se estima que en el siglo III surgieron los exorcistas como clase inferior al clero, destinada a la expulsión de Satanás en todas sus variantes. Una de estas, convertida ya en mito urbano, se refiere a la aparición del maligno en la habitación de una joven mujer, a la que termina poseyendo sexualmente.La historia está plagada de sucesos muy peculiares, donde las víctimas, casi siempre mujeres, dicen haber sido abusadas por las fuerzas del Mal. Lo que a todas luces hoy sería interpretado como consecuencia de alguna enfermedad mental, en aquellos tiempos era achacado a la presencia del Maligno.
En Cambrai, al norte de Francia, en 1491, la monja Jeanne Potière fue acusada de haber cohabitado con Lucifer incluso en el interior del convento, lo que había provocado un estado colectivo de exaltación entre sus compañeras.
Dos siglos después, 16 monjas ursulinas francesas de la localidad de Loudun terminaron admitiendo haber tenido frecuentes sueños eróticos, e incluso llegaron a realizar propuestas indecentes a los sacerdotes que habían acudido en su auxilio y que les aplicaban repetidos lavados vaginales con agua bendita.
Un mito por desmontar
Alimentado por el cine –El exorcista, El ente--, el mito de las posesiones demoniacas llega hasta nuestros días. Todavía se especula alrededor del caso de Doris Bither, una mujer de Culver, California, madre soltera de cuatro hijos, quien a partir de 1974 empezara a recibir violentas visitas sexuales por parte de una entidad invisible.
A pesar de la movilización de la comunidad de estudios paranormales de los Estados Unidos, el caso nunca fue completamente esclarecido. Por un lado la evidencia misma de la víctima, los moretones en su cara y en la parte interior de sus muslos, además del testimonio despavorido de sus cuatro hijos.
Por otra parte, un cúmulo de elementos no dejaron de sembrar la duda: el antecedente de que Doris habría sido víctima de una  violación durante su infancia, su propensión el alcohol, su constante cambio de parejas (lo que tal vez justifique tres embarazos ectópicos achacados al Maligno), la energía negativa que se respiraba entre los cinco miembros del hogar y la afición del hijo mayor por la música satánica..., propiciaron un estado de confusión en los investigadores y en el público en general que ha contribuido con los años al mantenimiento de este mito urbano.
 
De manera que llevamos siglos conviviendo con los íncubos, esos demonios que se apoderan de jovencitas inocentes y de madres de familia. Una de las teorías  sobre este fenómeno paranormal mantiene que los íncubos pudieran ser “dobles” de seres que en cierto momento existieron y que ya han desaparecido de nuestra “vida visible”.
Para su reaparición, haría falta un alto nivel de sugestión por parte de la víctima, a fin de crear un estado favorable e incluso una sensación de deseo. Otra lectura vincularía la idea de un ente maligno con ciertas afecciones estudiadas del sueño, en las que, coincidentemente, los pacientes suelen percibir la presencia de “algo” o “alguien”, la aceleración del ritmo cardiaco, la pérdida temporal de la movilidad, así como el acrecentamiento de la sensibilidad sexual. En paralelo a estas especulaciones de psicoanalistas y de expertos en vida paranormal, abundan las variantes locales para este mismo fenómeno.
Mientras en Chile se suele achacar al enano Trauco los repentinos embarazos en mujeres que no han pasado por el altar, en el Paraguay la tradición guaraní huye del kurupí, un personajillo horrendo, de miembro viril descomunal, que tiene como hábito secuestrar muchachas vírgenes para devolverlas encintas al cabo de unos meses; y en el Chimborazo ecuatoriano, el Chusalongo, un enano también pertrechado por un sexo imponente, corteja, seduce y embauca incluso a la más viva de las mujeres de la comarca. “Hijo del Chusalongo es…” –murmullan las vecinas nueve meses después. Y que el mito continúe su camino.

Fuente: Blog de Gerardo Fernández Fe

lunes, 25 de noviembre de 2013

Lutero, Calvino, Reforma y modernidad (J.A. Ortega)

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México*
La segunda sección del libro Reforma y modernidad (Proyección y trascendencia histórica de la Reforma), integrada por cinco capítulos, se ocupa en primer término de Lutero y Calvino.
El calvinismo admitía que el mundo de la creación era la esfera natural para la acción cristiana del hombre; el mundo era, ante todo, una realidad que había que vivir y no, como se lo imagina el católico, un teatro de la comedia humana sólo dignificado, si acaso, por el más riguroso y entusiasta cenobitismo: la vida secular, despotenciada, en permanente contemplación ascética; vida caída aunque no excluyendo una transfiguración ya realmente cumplida, una gracia ya dada.[1]  J.A. Ortega y Medina Reforma y modernidad  (inédito desde 1952 hasta 1999) ,  el libro seminal de Juan A. Ortega y primero de una notable trilogía sobre temas derivados de la Reforma Protestante que completó con  Destino manifiesto. Sus razones históricas y su raíz teológica  (1972)y  La evangelización puritana en Norteamérica  (1976), contiene muchas afirmaciones como la que aparece aquí como epígrafe, las cuales demuestran la manera tan profunda y a veces muy polémica con que este autor discute algunos aspectos del catolicismo que conoció en España, su país natal. Largamente ignorado en los espacios eclesiales y teológicos hasta que una de sus discípulas (Alicia Mayer, flamante directora del Centro de Estudios Mexicanos en convenio con el Instituto Cervantes en Madrid [2] ) lo dio a conocer más ampliamente, se ha podido apreciar la manera tan apasionada en que analizó las consecuencias del movimiento religioso del siglo XVI.
Los dos primeros capítulos de la primera sección de esa obra, reeditada en el primer volumen de las  Obras  de Ortega y Medina, son un concienzudo repaso de los entretelones hispánicos del surgimiento de la reforma luterana inicial. El segundo, especialmente, desglosa la idea imperial de Carlos V y las dificultades que este emperador, y toda España más tarde, enfrentaron antes y durante la explosión religiosa en Alemania. A la luz de su análisis previo, para él, “la Reforma vino a empeorar al enfermo ya de por sí desfalleciente, y la actitud conciliadora del emperador hacia ella se va a trocar a la hora de su muerte en un seco e implacable consejo dado a su heredero Felipe II: que acabe con los herejes. El  defendella y no enmendalla  del clásico será las divisa de España de los Austrias y, por qué no decirlo, de toda su historia hasta 1899” (p. 61).
La segunda sección del libro (Proyección y trascendencia histórica de la Reforma), integrada por cinco capítulos, se ocupa en primer término de Lutero y Calvino, uno por cabeza, y ambos con el mismo énfasis: “El dogma de…”, y es allí donde el autor despliega erudición, intuición y una cadena de juicios que suenan muy familiares para quien conozca de antemano estos temas, pero si se recuerda que la obra circuló muy tardíamente se comprenderá la novedad que representó en su momento en el ámbito universitario mexicano. Sobre el reformador alemán, Ortega traza un retrato ideológico en el contexto de la situación europea global y encuentra el fuerte componente nacionalista que llevó a la aceptación de la ruptura germánica con Roma, no sin antes hacer varias “interpolaciones” sumamente interesantes: la prerreforma española (Cisneros) y sus reflejos en lo que después sería México y, ya ante el rompimiento, los fuertes contrastes con la Reforma en Inglaterra, aderezada con un abordaje cultural exquisito. En éste, destaca de manera peculiar la obra de Francis Bacon, John Milton y Daniel Defoe. Acerca del autor de  El paraíso perdido,  señala que fue un calvinista libertario; en dicha obra, afirma, se plantea “el problema de la nueva situación en que se encontrará el hombre al ser lanzado por Dios al escenario de un mundo desolado al cual debería procurar encontrarle un sentido; sentido que, mirándolo bien, no podría ser otro sino el que le otorgase la actividad incesante del hombre” (p. 87). Defoe, por su parte, con  Robinson Crusoe,  coloca al hombre en trato directo con la naturaleza con el designio divino a cuestas para transformarla con una fuerte vocación teológica en mente.
Desde esa plataforma, Ortega se acerca por fin al espíritu de la doctrina de la justificación por la fe y concluye que “la fe luterana se finca en la sociedad secular y es liberadora del hombre al darle a éste la confianza en él mismo, en el mundo y en Dios. Tener seguridad en Él es poseerla certidumbre de la salvación, la certeza de la elección de la gracia. Contrariamente a la fe católica que necesita cosificarse en obras  (fidem operata)”  (p. 91) .  Y agrega: “Esta fe pura va a dar a la humana una actividad extraordinaria. No es la fe que se plasma en realizaciones ascéticas o místicas, o en obras de resignación, sino la fe que contempla al mundo con aires de conquista”.
Con estas citas no se quiere dejar la impresión de que Ortega simpatizó con los movimientos reformadores, pues muy al contrario, su crítica hacia ellos es también demoledora, especialmente cuando describe al Dios de Lutero y al de Calvino (como veremos). Sus afirmaciones tratan de hacer justicia a la orientación ideológica, cultural y psicológica de las nuevas orientaciones religiosas ligadas al nacimiento mismo de la modernidad, objeto de estudio del libro en su conjunto. De ahí que sus observaciones sobre la nueva humanidad que surgió de la Reforma tampoco son concesiones al “triunfalismo” protestante sino fruto del análisis consecuente y preciso de los diversos procesos. Así, ve en el luteranismo (a partir de Max Weber) el origen de una nueva experiencia de la labor humana: “Todo trabajo, salvo los que apuntan hacia la codicia y la usura, es honorable supuesto que beneficie a la comunidad; de este modo el deber profesional se convierte en un acto de máxima responsabilidad, acatamiento y alegría: respondiendo al esotérico impulso vocacional cada hombre debe tener presente que  laborare est orare;  de aquí el valor singular que se le concederán a las obras y, de aquí también, la necesidad y urgencia de ellas” (pp. 93-94).
El capítulo sobre Lutero finaliza con una observación dura y difícil de asimilar, rara mezcla de percepción teológica y psicológica, pues a la luz de lo que escribirá sobre Calvino y la predestinación cobra especial significado: “Terrible es el destino del hombre; mas los designios de la providencia son inescrutables, indiferentes al sentir de los humanos. Lutero mismo se siente abrumado, atrapado y sin escapatoria posible por la doctrina agustiniana de la predestinación que él ha llevado a extremos irrestringibles y que le hacen declarar a la tierra:  Dios obra a veces como un loco”  (p. 100, énfasis original).
 

 [1]  J.A. Ortega y Medina,  Reforma y modernidad.  Ed. de Alicia Mayer. México, Instituto de Investigaciones Históricas/UNAM, 1999 (Historia general, 19), pp. 108-109.
[2]  Cf. “El CEPE firma convenio para establecer el Centro de Estudios Mexicanos en España”, en  www.cepe.unam.mx/noticepe/leer_noticia.php?option=com_content&view=article&id_nota=2668
 
Autores: Leopoldo Cervantes-Ortiz*

©Protestante Digital 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

150 años del discurso de Gettysburg: Que EEUU ‘bajo Dios’ tenga un ‘nuevo nacimiento de libertad’: Abraham Lincoln

“El Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparecerá de la Tierra", concluyó Lincoln. El 19 de noviembre de 1863, en tres minutos, dejó su legado democrático.
Estados Unidos celebra este martes el 150 aniversario del discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln, un destello de conciliación en tiempos de guerra que logró concentrar en menos de 300 palabras -no llegó a tres minutos el discurso- la inspiración necesaria para ajustar el país a los ideales de democracia e igualdad.  El discurso que pronunció en la inauguración del Cementerio Militar Nacional en el campo de batalla de Gettysburg (Pensilvania) el 19 de noviembre de 1863 se lee hoy universalmente como el testamento más claro de su legado democrático, una mirada clara y concisa a su ideario político.
Miles de personas se congregaron hoy en esa localidad para conmemorar el aniversario de un discurso que desde entonces ha sido recitado por millones de niños en las escuelas de todo el país y ha inspirado a generaciones de políticos, además de generar una cuidadosa conservación de las cinco copias originales que existen.
Ocupar el puesto más alto en el pedestal de la oratoria estadounidense era algo inimaginable para Lincoln, que, en plena Guerra de Secesión estadounidense (1861-1865), pronosticó equivocadamente en Gettysburg que "el mundo tomaría poca nota" de lo que se dijera en aquella ceremonia.
Su alocución comenzó con una lección de historia, con el recuerdo de que 87 años atrás, en la Declaración de Independencia de 1789, los "padres fundadores impulsaron, en este continente, una nueva nación, concebida en libertad, y dedicada a la proposición de que todos los hombres son creados iguales" (un principio basado en los valores bíblicos de los puritanos norteamericanos).
Pero la guerra que dividía al país le había hecho "poner a prueba lo que es posible resistir como nación", por lo que Lincoln juzgó necesario avanzar hacia "la gran tarea pendiente": decidir que los caídos "no deben haber muerto en vano".
"Que este país, bajo Dios, pueda tener un nuevo nacimiento de libertad, y que el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparecerá de la Tierra", concluyó Lincoln. Esas últimas palabras se han convertido en casi un refrán en la cultura política estadounidense, y el estilo poético y directo de Lincoln, admirador de William Shakespeare, le ha colocado en el pedestal de la oratoria del país.
Pero, además, los historiadores le atribuyen haber consolidado con esas palabras el rumbo de la joven democracia estadounidense, que ya había anticipado en enero de ese mismo año al firmar la proclamación de Emancipación que abolió la esclavitud y en el que profundizaría en el discurso de su segunda investidura en 1865. "Básicamente, Lincoln hizo un 'doble o nada' respecto a lo establecido en la Declaración de la Independencia", dijo al diario Usa Today el cineasta Ken Burns, que trabaja en un documental con motivo del 150 aniversario.
Burns ha logrado que los cinco presidentes de EE.UU. vivos, Jimmy Carter, George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, reciten el discurso para su documental, que se estrenará en abril y en el que también participan artistas e intelectuales famosos.
Obama, un declarado admirador de Lincoln, no asistió a la ceremonia en Gettysburg, y se desconoce si hará algún guiño al hombre sobre cuya Biblia ha jurado dos veces su cargo.
LA FE DE ABRAHAM LINCOLN
 Lincoln es el personaje con “mejor reputación: según una encuesta realizada el año pasado en Estados Unidos, el 91% lo reconocieron como una figura positiva para el país, por encima de otras figuras históricas como Martin Luther King o el mismo Jesucristo. Curiosamente uno de los aspectos más discutidos es el referido a la fe de Lincoln. Así lo refiere en una serie de artículos en Protestante Digital el historiador Mario Escobar. “Las creencias de Abraham Lincoln han sido un tema de debate constante. A pesar de sus numerosas referencias a Dios y la Biblia, muchos han cuestionado la fe de uno de los presidentes más conocidos de la Historia de los Estados Unidos”, explica.
En este sentido, un experto es el historiador César Vidal, que escribió la novela histórica "Lincoln", en la que concluye que la experiencia religiosa del Presidente de los EE.UU. no le convirtió en un librepensador, sino en una especie de cristiano “no confesional”.
Abraham Lincoln nunca perteneció formalmente a ninguna iglesia. Sus padres eran bautistas, aunque procedían del calvinismo. “Al parecer, la predestinación fue una de las creencias fundamentales en la fe de Lincoln”, matiza Escobar.
En la campaña de 1846, cuando aspiraba a ser diputado, fue acusado por el evangelista Peter Cartwright de ateo. Lincoln se defendió alegando, que si bien no pertenecía a ninguna iglesia, nunca había negado la veracidad de las Escrituras, siempre había respetado a todas las denominaciones y creía en la tolerancia religiosa.
Según César Vidal, Lincoln estaba convencido de que Dios actúa activamente en la Historia, y también conectaba los principios de los Padres Fundadores con sus orígenes bíblicos. Y en medio de los problemas “se le veía a menudo con la Biblia en la mano y se sabe que oraba con frecuencia. Su relación personal con Dios ocupaba mucho su mente”.
Precisamente al terminar el conflicto bélico de la guerra fraticida de EE.UU., expresa César Vidal, otro aspecto le distinguió en alineamiento con el espíritu del Evangelio y fue su expreso deseo de ser misericordioso con los perdedores y cerrar cuanto antes las heridas abiertas. A pesar de la oposición de los radicales, fue reelegido presidente con un discurso claro y polémico para muchos, anunció que iba a actuar: “con malicia hacia nadie, con caridad hacia todos; con firmeza en lo justo, según Dios nos conceda ver lo justo, prosigamos para concluir la labor en la que nos hallamos”. Estas palabras fueron su sentencia de muerte, ya que poco después fue asesinado.
“La fe de Abraham Lincoln era indudable, podemos cuestionar el conjunto de sus creencias, pero nunca su fe y dependencia de Dios. En uno de sus últimos discursos dijo: 'Mi preocupación y oración es que esta nación y yo debemos estar del lado del Señor'”, explica Escobar.
 
Fuentes: Efe, Protestante Digital

Editado por: Protestante Digital 2013
 

Blog | La constitución puritana de EE.UU.
'Lincoln', un biopic del hombre más admirado de EEUU

lunes, 18 de noviembre de 2013

Educación teológica y misión

Por. Eliseo Casal, España*
Hay que entender la función de la educación teológica en la iglesia no como mera transmisión de conocimiento o doctrinas, sino como la preparación de las personas, discípulos de Cristo, para vivir su existencia en el seguimiento de Jesucristo, siguiendo su ejemplo, viviendo para glorificarle.
La educación teológica debe tomar como punto de partida la Gran Comisión, que expresa con claridad el propósito de Jesucristo de edificar su iglesia por medio de “hacer discípulos”, lo que supone la proclamación del evangelio, la incorporación a la iglesia, y la integración de la enseñanza de Jesús en la vida de cada discípulo. Llevar a cabo la Gran Comisión en un mundo plural, cambiante y posmoderno, supone un reto doble: la fidelidad en la transmisión de los contenidos y la claridad en la comunicación de los mismos a una generación posmoderna que, como alguien ha definido, escucha con la vista.
El libro misionero por excelencia, Hechos, coloca en un lugar central -para el desarrollo de la misión- la fundamentación de la iglesia en la doctrina de los apóstoles. Hechos es una segunda parte de la obra de Lucas que tiene en su inicio la declaración de propósito “para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido” (Lc. 1:4), es decir, “has sido discipulado”. En los albores de la iglesia, un elemento fundamental de su vida era perseverar en la doctrina de los apóstoles (Hch. 2:42). La evangelización y la educación teológica van de esta manera de la mano. La enseñanza bíblica no es una actividad accesoria, superflua, que se pueda obviar, es una necesidad y una responsabilidad de la iglesia si quiere ser fiel al llamado de Jesucristo y consecuente con la misión que le ha sido encomendada, y esta enseñanza debe enfocarse en la formación y transformación de las personas en discípulos de Cristo.
Una primera consecuencia es entender la función de la educación teológica en la iglesia no como mera transmisión de conocimiento o doctrinas, sino como la preparación de las personas, discípulos de Cristo, para vivir su existencia en el seguimiento de Jesucristo, siguiendo su ejemplo, viviendo para glorificarle.
CENTRANDO EL OBJETIVO DE LA EDUCACIÓN TEOLÓGICA
No se pude superar en la formación teológica cristiana el objetivo que marcan las mismas Escrituras: llevar a los cristianos al crecimiento “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Ef. 4:13). Cristo debe ser el referente de la educación teológica.
Este objetivo abarca a todos los creyentes, no a un grupo especial o selecto. La idea de que la teología es solo para algunos, probablemente tiene como base un enfoque muy centrado en la parte intelectual y no en la dimensión práctica. La formación teológica es la base para el desenvolvimiento de la vida del cristiano en el mundo de acuerdo a los parámetros de Dios.
Cada vez que se expone la Palabra, bien o mal, se desarrolla una teología, una visión de Dios y del mundo que afecta a la vida positiva o negativamente, afianzando en la verdad bíblica o desviando de la correcta interpretación a los oyentes. Por ello, un aspecto clave para una buena educación teológica será la buena preparación de los líderes que han de comunicar la enseñanza a las iglesias.
LA FUNCIÓN DEL LIDERAZGO
La formación teológica debe comenzar con aquellos que tienen la responsabilidad del liderazgo en las iglesias, siguiendo los principios del discipulado tal como aparecen en la carta a Timoteo: encargar a personas fieles que sean idóneas para enseñar también a otros. La importancia clave de esta preparación la podemos observar en el mismo proceso que siguió Jesucristo con sus discípulos: tres años de convivencia con una dedicación continuada para formarlos a fin de que estuviesen capacitados para llevar a cabo la misión de extender el evangelio. Una formación intensiva que incluía tanto clases magistrales en las que exponía con concisión y claridad los principios de la vida a sus discípulos, momentos de discusión y preguntas, una apologética sobre la marcha respondiendo a los opositores religiosos, como realizaciones prácticas que servían no solo de experiencia, sino que además avanzaba el reino y permitía corregir conceptos distorsionados.
El modelo demanda que los líderes no sean meros transmisores de información doctrinal o bíblica. La formación teológica debe incluir, como parte del discipulado, la relación entre discipulador y discípulo. Esto requiere de líderes vocacionales, con el llamamiento y el reconocimiento de la iglesia; que comuniquen con su vida los valores que enseñan, que no se limiten a clases magistrales sino que se puedan convertir en referentes, en su humana debilidad, para otros. Deben, por tanto, aunar la necesaria capacitación teológica para el buen desarrollo de su labor capacitadora y educativa, con una vida íntegra. La falta de cualquiera de estos dos aspectos llevará al fracaso en la transmisión de la esencia de la educación teológica.
En nuestro contexto occidental hemos de reconocer que la enseñanza y la reflexión teológica han estado muy enfocadas hacia la parte intelectual, quedando en muchas ocasiones en la esfera de la especulación y la investigación teórica pero sin una conexión clara con la praxis cristiana y el vivir lo cotidiano. Es necesario reunir de nuevo ambos aspectos, la profundización en el mensaje de la Biblia, pero, a la vez, destacando su aplicabilidad a la vida. La enseñanza debe equipar a los creyentes para enfrentar los retos de la sociedad en la que viven y darles herramientas para tener la capacidad de defender su fe tal como exhorta el apóstol Pedro. De esta manera se cumplirá la función de los líderes de capacitar a los santos para la obra del ministerio (Ef. 4:12).
FUNCIÓN DE LAS ENTIDADES EDUCATIVAS CRISTIANAS
Un liderazgo sin una buena base bíblica no podrá fortalecer la iglesia para conocer y vivir la verdad revelada en la Palabra. Esta referencia a la Biblia es básica en nuestro contexto histórico cuando la diversidad de opiniones y las extravagancias de algunos predicadores producen una sensación de confusión respecto a los verdaderos contenidos de la fe cristiana. La exposición del mensaje de la Biblia debe ser tarea principal en la educación teológica.
Seminarios y escuelas bíblicas tienen una parte clave en la educación teológica, es parte esencial de su misión. Pero ¿cuál es el enfoque? En la práctica, la principal función de las instituciones docentes evangélicas ha estado centrada en la comunicación de contenidos bíblico-teológicos y la formación de líderes. Por parte de los estudiantes, una de las intenciones puede ser tener un título que acredite unos conocimientos para el desarrollo de un ministerio cristiano. Es evidente que es necesario un currículo completo, pero la educación teológica no debe perder su objetivo de formar el carácter de aquellos que han de ser los líderes que formarán a otras personas. Son centro de formación de formadores, de personas que van a influenciar sistemáticamente en cientos de personas.
Hay dos aspectos en los que se puede incidir desde las instituciones dedicadas a la docencia bíblica. El primero, es una revisión de nuestros currículos en los que se equilibre la dimensión teológica y la práctica. Un buen ejemplo bíblico de este quehacer son las mismas cartas de Pablo que encontramos en las Escrituras, en la mayoría de los casos contemplan una primera parte que provee la base teológica y, una segunda parte, que expresa con claridad y practicidad las líneas de actuación concreta que pueden y deben seguir los creyentes.
El segundo aspecto es que el contenido de cada materia debería incluir, así mismo, una parte práctica importante. Tomo como ejemplo la cristología. Es posible abordar la cristología desde la dimensión histórica del desarrollo doctrinal, incluir las conclusiones sobre la investigación de la persona de Jesús, entrar en el campo de los distintos modelos cristológicos, y pasar por alto temas tan relevantes y necesarios como el seguimiento de Jesús (discipulado) y la conformación de nuestra vida y carácter según su modelo. En otras palabras, podemos quedarnos en los énfasis doctrinales y especulativos, y no abordar el propósito por el cual tenemos esta revelación: la transformación de nuestra propia vida. Esta perspectiva debe impregnar también la enseñanza en la iglesia y la predicación. No debemos quedarnos en una prédica que esté enfocada en transmitir información, sino que debemos enfocarnos en la transformación y la capacitación de los creyentes para la misión que comienza con el ser y saber ser iglesia, ser un modelo de vida y de relaciones que expresen los valores del Reino de Dios y sirvan de referente en una sociedad que está en tinieblas espirituales.
Una interacción más fluida entre las instituciones y las iglesias, para formar personas con las aptitudes adecuadas y para los ministerios que se desarrollarán en estas últimas, será de gran ayuda para el avance de la obra en España.
RESPONSABILIDAD DE CADA CREYENTE
Hoy tenemos más escuelas y más posibilidades de aprendizaje, existe un nivel más alto de formación bíblica. Pero también es verdad que el interés por el estudio y conocimiento de la Biblia está concentrado básicamente en aquellas personas que tienen ministerios.
No somos, en la práctica y como antaño se nos llamaba, el pueblo del libro; la lectura sistemática y reflexiva no es una tarea mayoritaria en los creyentes. Es necesario recuperar la importancia del estudio y el examen personal de la Palabra, y no como un ejercicio intelectual para el conocer, sino desde la perspectiva del crecimiento en la piedad.
REFLEXIÓN TEOLÓGICA CONTEXTUAL
Si la formación teológica ha de ser capacitación para tener líderes discipuladores y creyentes que vivan el cristianismo en la sociedad que les envuelve, la simple repetición de conceptos no es suficiente, se hace necesaria la reflexión teológica en nuestro marco cultural.
La teología no debe tener por objeto la especulación acerca de Dios, sino la comunicación de su ser y sus demandas para nuestra generación. Una buena base bíblica nos permitirá interconectar, con criterios adecuados, los principios bíblicos y su aplicación a la vida familiar, laboral, eclesial, social, etc. La misión debe entenderse desde la propia vida, desde la existencia, no es una acción puntual, sino la vida concreta que expresamos con nuestras palabras, acciones y reacciones.
La enseñanza bíblica tiene el reto de equipar a la gente para la vida y no solo para pasar el examen del conocimiento o desarrollar un determinado ministerio en el marco de las actividades eclesiales.    

*Autores: Eliseo Casal
©Protestante Digital 2013