Por.
Carlos Martínez García, México
Quien
desee adentrarse en los orígenes y perfil bíblico teológico de la Reforma
protestante cuenta con buena cantidad de fuentes.
La semana
pasada inicié sugiriendo algunas lecturas que ilustran sobre el personaje que
desató el movimiento de ruptura con la Iglesia católica romana, Martín
Lutero, y las repercusiones que ello trajo en distintas esferas de la vida
y organización social en el siglo XVI. Entonces se configuró un nuevo orden
cuyas repercusiones siguen haste el presente.
Ahora
recomiendo la lectura atenta de una obra escrita por César Vidal, se
trata de El caso Lutero (EDAF, Madrid, 2008), que obtuvo en el año de su
edición el Premio Finis Terrae. Como deja asentado el autor en la introducción,
el libro no es una biografía de Lutero, aunque sí traza datos biográficos
del personaje y describe el contexto en el que se desarrolló su vida. Tampoco,
advierte Vidal, es una obra teológica, pero sí hace referencias y observaciones
de ésta disciplina a lo largo del volumen.
El
objeto de estudio de César Vidal es desde la conversión de Lutero hasta su
comparecencia en la Dieta de Worms, donde ante el emperador Carlos V rehusó
retractarse de lo por él sostenido en lo que escribió entre 1517 (95 tesis
contra las indulgencias) y 1521 (año de la citada Dieta).
Antes
de referirse a la infancia y juventud de Lutero, Vidal resume muy bien cómo en
siglos anteriores hubo críticos al sistema encabezado por el Papa en turno.
También describe las disputas por hacerse de la llamada silla de Pedro y los
privilegios derivados de tenerla bajo control.
Los
adversarios de Lutero en el siglo XVI y centurias posteriores le señalaron ser
el causante de romper la unidad de la Cristiandad. César Vidal sintetiza que
tal señalamiento pasa por alto que la “Iglesia de los siglos XIV y XV y de los
inicios del siglo XVI no conocía ya la unidad intacta desde hacía mucho tiempo
y atravesaba por una profunda crisis espiritual, cuyos inicios algunos
sitúan incluso en el reinado del papa Gregorio VII, entre los años 1073 al
1085”.
Lutero
continuó, inicialmente sin saberlo, las críticas y propuestas reformadoras del
inglés John Wycliffe (1320-1384) y del bohemio Jan Hus (1370-1415). Entonces,
vale subrayarlo, Lutero fue el detonador de un descontento con la curia romana
que tenía larga data.
En
El caso Lutero, César Vidal delinea en cada capítulo el itinerario seguido por
el momje agustino desde su ingreso a la orden religiosa hasta el desenlace de
la Dieta de Worms. Narra los prolegómenos de las 95 tesis, la
difusión de las mismas (a partir del 31 de octubre de 1517), la recepción
que tuvieron en distintos auditorios, las reacciones de alarma que despertaron
en las autoridades católicas de la región, primero, y, después, en la misma
Roma.
Se
ocupa también de los esfuerzos hechos por representantes de León X para someter
a Lutero y obtener que se retractara. Tales esfuerzos contribuyeron para que el
profesor de Biblia en la Universidad de Wittenberg se fuera radicalizando.
Un año
decisivo en la querella entre Lutero y el poder papal fue el de 1520, al
que Vidal dedica buen espacio. Ante la cerrazón de Roma, el teólogo germano fue
impelido a tomar posiciones cada vez más alejadas de las enseñanzas católicas
romanas.
De
1520 son De las buenas obras, Carta abierta a la nobleza cristiana de la nación
alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y la Libertad del cristiano. En
cada uno de estos escritos Lutero fue acrecentando su distancia con la teología
que sustentaba el sistema doctrinal/eclesial encabezado por el Papa.
La
obra de César Vidal incluye dos herramientas muy útiles para los lectores:
cronología, que permite a los interesados situar de manera rápida los
acontecimientos en el periodo que estudia el libro; y un apéndide documental
que hace posible consultar documentos primarios, los cuales se agradece estén
reunidos al final de la obra.
Tal
vez de la muy amplia obra del historiador y teólogo cubano Justo González
la parte más conocida sea su Historia ilustrada del cristianismo,
publicada por Editorial Caribe en diez tomos. Después ha sido publicada por
otras editoriales en formatos distintos, en dos tomos y en uno.
En
el 2003 la Editorial UNILIT y la Facultad Latinoamericana de Estudios
Teológicos (FLET) conjuntaron en un libro las secciones que en la Historia
ilustrada del cristianismo se titulan “Desde la era de la Reforma a la era
inconclusa” y las publicaron como Historia de la Reforma. El volumen es una
buena panorámica de los antecedentes de la Reforma desencadenada por Lutero,
los senderos que siguió el movimiento, las distintas ramas que florecieron y
cómo se arraigaron en diversas partes de Europa.
Justo
L. González inicia describiendo el estado religioso y social de España bajo
el gobierno de Isabel la Católica. Ella y su esposo Fernando hicieron
denodados esfuerzos por reunificar confesionalmente el territorio español,
ponerlo bajo el dominio del catolicismo.
El
autor hace el siguiente recordatorio: “Catalina de Aragón, la primera esposa a
quien Enrique VIII de Inglaterra repudió, era hija de Isabel. Carlos V, el
emperador a quien Lutero se enfrentó en Worms, era nieto de la gran reina
española, y por tanto sobrino de Catalina. Felipe II, el hijo de Carlos V y
bisnieto de Isabel, se casó con su prima segunda María Tudor, reina de
Inglaterra y nieta de Isabel”.
Así
que tanto por relaciones familiares como por repercusiones religiosas,
sociales, económicas y políticas la Reforma protestante tuvo consecuencias en
la católica España, que se significó por ser bastión de la Contrarreforma.
“Lutero
no apareció en medio del vacío”, afirma, y con razón, Justo L. González,
“sino que fue el resultado de los ‘sueños frustrados’ de generaciones
anteriores. Y su protesta tomó la dirección que es de todos sabida en parte a
condiciones políticas que se relacionaban estrechamente con la hegemonía
española".
Es
cierto que la crítica bíblico/teológica de Lutero desembocó en poner en tela de
juicio no solamente el predominio religioso entonces existente, también alcanzó
a otros sectores del entramado social de su época.
El
volumen, además de Lutero y la Reforma en Alemania, incluye capítulos
sobre Zwinglio, Juan Calvino, los anabautistas, el diferendo de Enrique VIII
con la Iglesia católica romana (que sentaría las bases para el surgimiento de
la Iglesia de Inglaterra), la Reforma en los países bajos, el protestantismo en
Francia, los reacomodos en el catolicismo tras la ruptura de Lutero, los
núcleos protestantes en España y sus exiliados y concluye con el Nuevo Mundo,
enorme territorio que España y Portugal pondrían bajo dominio católico.
La
edición que vengo comentando cuenta con una guía de estudio, en la que se
incluyen mapas, cuestionarios, bibliografía adicional y, como forma parte del programa
educativo de FLET, tareas a realizar por quienes tomen el curso.
Sería
de mucho provecho que a la luz de los 500 años de la Reforma protestante haya
grupos que estudien el libro de Justo L. González, sea que tengan interés en
recibir acreditación, o no, por parte de FLET. Unos y otros, no me cabe duda,
acrecentarán significativamente su conocimiento de la(s) Reforma(s)
protestante(s).
Fuente:
Protestantedigital, 2017
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