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jueves, 15 de septiembre de 2016

La influencia del fundamentalismo norteamericano



Por. Óscar Margenet, España
Describíamos en nuestro artículo anterior 01 la manera en que el fundamentalismo de principios del siglo XX en EE.UU. iba convirtiéndose en el eje alrededor del cual fijaron sus posiciones las distintas vertientes del conservadurismo político-religioso. 
Temiendo ser invadidos por el ‘modernismo’ europeo los norteamericanos se refugiaron en la Biblia como su única referencia ética, política y cultural. Ser ‘fundamentalista’ vino a ser lo mismo que defensor de los principios históricos puestos por los padres de la nación norteamericana. Enfrente se ubicó al darwinismo, al marxismo y a toda ideología política, filosófica o doctrinal que no tuviese su base en el texto sagrado.
Quienes pensaban de manera diferente eran vistos como una amenaza para la nación.
Dijimos ya que ese cada vez más influyente ‘fundamentalismo’ surgió y desarrolló con fuerza en el contexto protestante norteamericano, en gran manera debido a la colección teológica ‘The Fundamentals’ 02, citada por sus editores como ‘la más leal fuente educativa del mundo’. 
Los 64 autores que respondieron individualmente al llamado de los millonarios mecenas, contribuyeron desde lo teológico. Sin embargo, algunos de ellos aplicaron sus escritos al contexto social y político de la época.  El debate que se instaló en los ‘institutos bíblicos’ pasó luego a los colegios y las universidades, y se fue extendiendo hasta convertirse en un debate nacional con el consiguiente impacto social y político.
Para 1920, la mayor parte de la población norteamericana estaba familiarizada con el término ‘fundamentalismo’ entendido como ‘lo que es esencial a la doctrina cristiana’. 
La secularización de la fe
Los activistas republicanos vieron en el exitoso esfuerzo editorial una herramienta ideal para su campaña proselitista-electoral. Con tal de sacar a los demócratas del gobierno se apropiaron del movimiento, y lo transformaron en un estandarte de la nación. 
Tuvieron tal éxito que ocuparon la Casa Blanca durante tres períodos consecutivos.03
Podríamos resumir esta radicalización nacionalista norteamericana en diez aspectos:
1.  El miedo de los protestantes a una invasión de inmoralidad desde el viejo continente.
2.  La imposición de la antinomia: ‘a favor de’ vs ‘en contra de’.
3.  La re-definición de la guerra civil como paradigma de la victoria del bien sobre el mal.
4. La introducción en el vocabulario y la literatura de la época de eslóganes tales como ‘la voluntad de Dios’, ‘el destino nacional’, ‘el nuevo reino de la cristiandad’.
5.  La exaltación de la virtud como rasgo de la tradición nacional. 
6.  La imposición de la lectura de la Biblia en los centros de enseñanza secular.
7.  La politización del fundamentalismo hasta ganar las calles. Un ejemplo fue la ridiculización pública de la teoría de la evolución. 04
8. La oposición mediática al ‘integrismo católico-romano’ que, con el tiempo, incluiría al islamismo; es decir, atacar en los demás el conservadurismo que se defendía en casa. 
9. La interpretación ‘pre milenarista’ que tomó fuerza en respuesta al avance del comunismo.
10. El pesimismo profético frente al estudio de las teorías evolucionistas y marxistas en las universidades, por considerarlo ‘anti democrático’ y ‘anti norteamericano’.
Podemos decir sin equivocarnos que el fundamentalismo de principios del siglo XX es el antecedente ideológico de uno de los fenómenos políticos más importantes e influyentes en la historia reciente de los Estados Unidos. No solo eso, sino que en su visión expansionista llegaría a los países latinoamericanos de la mano de miles de misioneros evangélicos.
Veremos más adelante que este movimiento serviría como plataforma de despegue para la ‘Nueva Derecha’ político-religiosa americana. 05 
En la segunda mitad del siglo XX aparecerían en EE.UU. un gran número de organizaciones religiosas que reaccionaron contra los movimientos de liberación surgidos en los años sesenta, como veremos en nuestro próximo artículo, DM.
Una respuesta filosófica europea 
La fuerte influencia del fundamentalismo norteamericano en el mundo no podía quedar sin respuesta desde la culta Europa. Con su particular visión el filósofo italiano Umberto Eco 06 la dio. El autor de ‘El nombre de la rosa’ tras disculpar a los medios definió la irracionalidad con que se desarrollan ciertos debates, aún entre personas que conocen algo de filosofía.
Sostenía que a menudo se debate ‘a los porrazos, sin finura alguna, usando términos delicados como si fueran piedras’. Como ejemplo se refirió al debate que en Italia opone a los denominados "teo-cons" 07 con los representantes del pensamiento laico. Los primeros acusan a los segundos de ‘relativistas’, y estos a los primeros, de ‘fundamentalistas’.
Eco mencionaba a los filósofos cristianos relativistas, cuya perspectiva de la complejidad cósmica contiene una parte de la verdad; que las representaciones relativistas no han de ser juzgadas solo en términos de verdad sino de correspondencia a exigencias histórico-culturales 08. Recordaba a Kant respecto de que lo conocido guarda siempre relación con el sujeto que conoce, que toda proposición es verdadera sólo dentro de un determinado paradigma 09, que en el siglo XVII se comenzó a descubrir que los valores éticos son relativos a las culturas, que no hay hechos sino sólo interpretaciones, como sostuvo  Nietzsche y que si no hay Dios, todo está permitido 10. Que sería una burla asociar el relativismo con la ‘teoría de la relatividad’ 11. En fin, parece que el término relativismo puede ser referido a formas de pensamiento moderno que a veces están en contraste recíproco, y se sostienen con ímpetu polémico.
Eco no considera al fundamentalismo como un principio hermenéutico, vinculado con la interpretación del Libro Sagrado; sino como la interpretación literal del mismo. Ve distintas formas de fundamentalismos en las tres religiones monoteístas del Libro. Sin embargo, para él la cuna del fundamentalismo cristiano está en el ambiente protestante. De allí siguen todos los debates sobre el darwinismo al que se rechaza por diferir con la historia del Génesis.
El filósofo italiano asocia la interpretación literal de las Escrituras con la libertad que cada creyente tiene dentro del protestantismo. Por esa causa niega toda posibilidad a la existencia de un fundamentalismo católico-romano; y da como ejemplo a la batalla entre la Reforma y la Contrarreforma 12. Dice, además, que en todo caso el fundamentalismo es una actitud clásica del pensamiento religioso que es el integrismo, es decir, la pretensión de que los principios religiosos deben ser también modelo de vida política y fuente de las leyes del Estado 13.
 ‘Se dirá que es sólo una cuestión de palabras. No, es una cuestión de sutilísimos debates filosóficos, teológicos y políticos que no ganan nada en verse reducidos, ni por una parte ni por la otra, en un apedreamiento de palabras fetiche.’ 
El concepto arriba mencionado me lleva al Apóstol Pablo, quien instruye a su hijo espiritual Timoteo en estos términos:
‘Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.  Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.’ 14
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Notas
Ilustración: La colección que originó el brote fundamentalista norteamericano de principios del siglo XX.
01.  http://protestantedigital.com/magacin/40207/De_Evangelio_y_Fundamentalismos
02.  https://en.wikipedia.org/wiki/The_Fundamentals Aquí se incluyen los títulos y autores de los 90 capítulos.
03.  Después del demócrata Woodrow Wilson se sucedieron tres presidentes republicanos: Warren G. Harding, Calvin Coolidge y Herbert Hoover quienes presidieron el país desde el 4 de marzo de 1921 al 4 de marzo de 1933, día en que regresaron los demócratas, tras doce años, con Franklin D. Roosevelt. Este estaría también tres períodos (doce años) desde antes de la 2ª Guerra Mundial y hasta su finalización (1933-1945).
04. Lanzaron monos por las calles de Nueva York con la bandera americana y desplegaron carteles propagandísticos anti evolucionistas en muchas ciudades de los EE.UU.
05.  Como la califican Samuel S. Hill y Dennis E. Owen, en The New Religious Political Right in America. Abingdon, 1980, o, simplemente, la Nueva Derecha Cristiana, como la denominan Robert C. Liebman y Robert Wuthnow, en The New Christian Right. Aldine, 1979.  
También puede leerse un artículo de Carlos Martínez García, en: 
ttp://protestantedigital.com/magacin/9099/Fundamentalismo_integrismo_intolerancia.
06.  Umberto Eco (1932-2016) fue un escritor y filósofo italiano, experto en semiótica. Sus definiciones son tomadas del artículo publicado en:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=19152.
07. Teo (Dios) Con (conservadores). Las personas y grupos pertenecientes a este movimiento se vinculan a un pensamiento que aboga por la reafirmación de los valores cristianos como fundamento de la cultura occidental frente al expansionismo del Islam. Se debe notar que, a diferencia de los católicos que mantienen posiciones políticas conservadoras, los teo-cons pueden ser agnósticos o ateos con respecto a la religión. Para describir esta aparente contradicción se ha acuñado la expresión ‘ateos devotos’, en la que sin embargo a menudo se confunden valores con devoción. Vale la pena leer la nota periodística del diario El País de España:  http://elpais.com/diario/2007/12/30/espana/1198969207_850215.html    
08.  Como sostiene el filósofo Richard Rorty en su libro ‘Pragmatismo y Política’.
09.  Como sostiene el holismo, posición metodológica y epistemológica que postula cómo los sistemas físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc., y sus propiedades, deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes.
10.  Como describe en ‘Los demonios’ Fiodor M. Dostoyevski al ‘nihilismo’: ‘La finalidad de todo movimiento de un pueblo, en toda nación y en todo periodo de su vida, es únicamente la búsqueda de su dios, irremisiblemente suyo, y la fe en él como en el único verdadero. Dios es la personalidad sintética de todo el pueblo, tomado desde el principio hasta el fin’.
11. Como un flagrante ‘blooper’ de quienes lo asocian a la teoría de Albert Einstein. 
12.  Recuerda Umberto Eco que para los católicos romanos la interpretación de las Escrituras pasa por el magisterio de la Iglesia; que ya entre los padres de la Iglesia hubo debates entre los partidarios de la letra y los que apoyaban una hermenéutica más blanda, como la de San Agustín, que estaba dispuesto a admitir que la Biblia a menudo habla mediante metáforas y alegorías, por lo que le parecía fenomenal que los siete días de la creación hubieran sido siete milenios; que la ICAR aceptó esta posición; que su teología nunca se escandalizó demasiado por las teorías evolucionistas, con tal de que se admitiera que en la escala evolutiva se produjo un salto de calidad, cuando Dios introdujo en un organismo vivo un alma racional inmortal; que para nada debe tomarse como fundamentalista el debate sobre los embriones y sobre el origen de la vida, porque hasta que Dios le insufla el alma a Adán, nos habla de fango, pura materia no espiritual.
13. Clásico en el sentido de ‘perenne’, tanto en el cristianismo como en el Islam. Y da como ejemplos: ‘El cardenal Biffi es un integrista, como el político Buttiglione y otros, no un fundamentalista. Bush y los suyos son unos fundamentalistas protestantes (tradición antigua) que están cediendo a la tentación católica y a la práctica islámica (nuevas para la democracia anglosajona) del integrismo’.
14. 2ª Timoteo 2:14-16.
15. Se recomienda leer una visión social-democrática del tema por el Profesor de la UAB Carlos Cañeque Solá (1957). Barcelonés, escritor y director de cine (Sacramento) su escrito ‘El fundamentalismo norteamericano’ ha servido de excelente marco para este artículo. http://www.fcampalans.cat/uploads/publicacions/pdf/7_9.pdf

Fuente: Protestantedigital, 2016.

jueves, 6 de agosto de 2015

“La clave es la autoridad de la Biblia”



Por. Joel Forster, España
En mayo la Iglesia Protestante Unida de Francia (EPUdF) anunció su bendición sobre las uniones homosexuales. La decisión fue contestada rápidamente por el Consejo Nacional de Evangélicos en Francia (CNEF), que se mostró en contra. La PUdF une a los luteranos y antiguas iglesias protestantes reformadas, y su decisión ha tenido consecuencias para las iglesias evangélicas: “Después de la decisión de EPUdF de bendecir los matrimonios homosexuales, reaccionamos muy rápido por dos razones. Por un lado, muchas iglesias evangélicas se sorprendieron por el tema de la decisión, y el alto porcentaje de los representantes que votaron 'sí', con un 90% de los delegados EPUdF... esto fue una gran sorpresa”. [Clément Diedrichs.] Clément Diedrichs.
La segunda razón que llevó al CNEF a emitir un comunicado aclarando su posición en los siguientes días fue el hecho de que “los medios de comunicación decían que todos los protestantes franceses estaban ahora a favor de la bendición de los matrimonios homosexuales”. En este sentido, argumenta Diedrichs, “el nombre” de la Iglesia Protestante Unida de Francia “es ambiguo y los medios de comunicación se confundieron, así que como evangélicos teníamos que reaccionar con rapidez”. Diedrichs explica esta situación con un ejemplo personal, a partir de su propia iglesia local: “Después de la decisión de la EPUdF, alguien me dijo 'voy a ir a tu reunión en la iglesia el próximo domingo, ya que ahora has aceptado la homosexualidad'. Tenía que explicarle a esa persona que la visión de mi iglesia no había cambiado”.
DESACUERDO DENTRO LAS IGLESIAS EPUdF
Casi todos los delegados que asistieron al sínodo EPUdF en mayo votaron a favor de la bendición de las uniones homosexuales en sus iglesias, pero ¿hasta qué punto esta decisión de los delegados reflejan la realidad de las congregaciones? Diedrichs cree que “muchas iglesias no están de acuerdo con esa decisión, y muchas iglesias no estaban adecuadamente representados por sus delegados en este tema”. De hecho, “hay unos 50 pastores que han comenzado un movimiento dentro de la EPUdF, llamado 'Les attestants', que se muestran muy claramente en contra de la decisión de bendecir los matrimonios homosexuales”.
CNEF Y FEDERACIÓN PROTESTANTE: ¿QUÉ SUCEDERÁ?
El CNEF une y representa a las iglesias de la Federación Evangélica y la Alianza Evangélica, que se fusionó en una sola organización hace sólo 5 años. El CNEF tiene ahora la misma situación jurídica frente a las administraciones del Estado francés que la Federación Protestante Francesa, que es mucho más antigua (creada en 1905). Teniendo en cuenta que el EPUdF y otras denominaciones protestantes liberales son miembros de la Federación Protestante Francesa, ¿cómo será la forma en que la CNEF interactuará con la Federación de ahora en adelante? Diedrichs insiste en que “las conversaciones se llevarán a cabo en las próximas semanas, y nada se puede decir hasta ahora”, pero para las iglesias evangélicas parece claro que “será imposible tener la misma relación con esta denominación (EPUdF), y con la Federación Protestante”. Tomar decisiones en esta etapa no es fácil, explica el director de la CNEF, porque “el mundo no es blanco y negro, hay muchas zonas grises.
En esta denominación hay pastores que tienen una fe evangélica clara, y lo mismo sucede en la Federación protestante, hay iglesias evangélicas allí. Y algunos de estos pastores están realmente haciendo la pregunta: ¿Puede haber comunión con otras iglesias protestantes a pesar de estas diferencias?” En este sentido, la rama de las iglesias evangélicas que son miembros de la Federación Protestante de Francia emitieron un comunicado crítico pidiendo este tipo de aclaraciones. El principal obstáculo para los evangélicos para mantener un sentido de “comunión” con las antiguas Iglesias protestantes “no es la bendición de los matrimonios homosexuales, sino la autoridad que se da a las Escrituras”. “Si usted no se considera bajo la autoridad de la Biblia, ¿por qué habría límites en cuestiones éticas, como la homosexualidad u otras?”, se pregunta Diedrichs.
COBERTURA MEDIÁTICA “CORRECTA”
La cobertura de los medios de comunicación de la declaración de las iglesias evangélicas “fue muy positiva”, opina Diedrichs. El CNEF aclaró hace un mes que “de los protestantes practicantes - los que asisten a la iglesia y son miembros involucrados en su cristiana comunidades-, unos tres cuartos del total son evangélicos”. Fue “una buena sorpresa” que ningún periódico salió atacando la posición bíblica evangélica sobre el matrimonio. La mayoría de los periódicos citan un artículo escrito por la Agencia France Press (AFP). “La AFP realmente tomó lo que escribimos y simplemente informaron con claridad. Y muchos periódicos citaron esta información”, explica Diedrichs. La situación y el debate público ayudaron a las iglesias evangélicas a compartir sus opiniones en el espacio público. “La mala noticia se convirtió en una oportunidad para aclarar lo que somos, la rama evangélica dentro del protestantismo en Francia”, explica Diedrichs.
LA PROPUESTA: AMAR A TODOS DESDE UNA POSICIÓN BÍBLICA
Por último, se le preguntó a Diedrichs si es difícil para los evangélicos explicar su posición sobre la homosexualidad, que combina el amor y la aceptación de todas las personas y una perspectiva clara sobre la visión bíblica del matrimonio entre un hombre y una mujer. “Sí, cada vez que decimos que estamos en contra de la decisión del EPUdF, también decimos que debemos aceptar a las personas homosexuales en nuestras iglesias, especialmente si están tratando de encontrar a Dios”. “Esto es algo que los líderes evangélicos están diciendo a sus propias iglesias, también”. Una clara visión bíblica sobre la práctica de la homosexualidad necesita ser acompañada siempre con “el respeto a todas las personas”, concluye Diedrichs.
En #SelecciónVerano reproducimos, durante el mes de agosto, artículos publicados en Protestante Digital durante el año 2015. La versión original del artículo se encuentra aquí.

Fuente: Evangelical Focus & Protestantedigital, 2015

domingo, 12 de abril de 2015

70 años de la muerte de Bonhoeffer



“La iglesia no es para sí, decía Bonhoeffer, sino para el mundo: es ahí donde la aportación de este teólogo es relevante”, explica Eduardo Delás, estudioso de la obra del pastor que fue ejecutado por los nazis el 9 de abril de 1945.
Por. Jacqueline Alencar, España
El pastor, teólogo y profesor alemán Dietrich Bonhoeffer fue encarcelado en 1943 y ejecutado el 9 de abril de 1945 por el régimen nazi. Su ejemplo de vida ha inspirado a los cristianos de distintas tendencias y sensibilidades desde entonces. Pero también ha tenido una influencia importante en el pensamiento y desarrollo teológico, el cual sigue resultando relevante ahora que se cumplen 70 años después de su muerte. Entrevistamos a Eduardo Delás, teólogo y pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista de la Calle Quart, quien ha realizado su tesis doctoral sobre el pensamiento eclesiológico y cristológico de Bonhoeffer. Además, ha escrito, entre otros libros:  Dietrich Bonhoeffer: Un teólogo a contratiempo (2006).
¿Por qué eligió Delás profundizar en la persona y teología de Bonhoeffer? “El de Bonhoeffer - comenta Delás - es un pensamiento eclesiológico y cristológico que necesitamos revalorizar en un momento como el actual, poniéndolo al servicio del pueblo de Dios en el siglo XXI”. Además “si tuviese que definirse su aportación al pensamiento teológico contemporáneo, Bonhoeffer tendría que pasar a la historia como un teólogo de la realidad. La realidad de la iglesia, dentro de la realidad del mundo, desde la realidad de un Dios que se ha revelado en la persona de Jesús de Nazaret”.
En la Introducción General de su tesis, Eduardo Delás define a Bonhoeffer como “un pensador cristiano capaz de rescatar de las ruinas de la teología liberal y de la iglesia estatal nominal, una nueva comprensión del acontecimiento Cristo nacida, a la par, de la erudición académica y de la experiencia eclesial, así como de una nueva visión de la Iglesia que no brota de teorizaciones metafísicas, ni de discursos domesticados por el poder, sino de un compromiso radical e insobornable con la vida en comunidad desde el seguimiento de Jesús”. Bonhoeffer también escribió: Sanctorum Communio, ¿Quién es y quién fue Jesucristo?, El Precio de la gracia, Ética, Resistencia y sumisión.
Pregunta.- Comenzaremos hablando del libro Vida en Comunidad, escrito por Dietrich Bonhoeffer, pero antes me gustaría preguntarle qué le ha motivado a elegirlo como tema de su tesis doctoral. ¿Podría comentarnos que aspectos abordó en la misma? 
Respuesta.- En realidad, la tesis se encuentra construida sobre un diálogo con las obras más importantes del autor. “Vida en Comunidad” no es una obra muy conocida para el gran público, pero se trata de uno de los libros más emblemáticos de Dietrich Bonhoeffer. Sobre todo, por el tema que trabaja: La eclesiología.
P.- Usted comenta en una separata de su tesis que la época en que se escribe Vida en Comunidad está dominada por la convicción central de que lucha y piedad confesante son los dos pilares sobre los que ha de sostenerse la vida comunitaria... ¿Podría especificar un poco más?
R.- Hace años escribí un libro sobre el autor titulado: “Dietrich Bonhoeffer: Un teólogo a contratiempo”. La suya fue, exactamente, una vida así: Corta, intensa y comprometida hasta sus últimas consecuencias. La Iglesia Confesante, de la que Bonhoeffer había sido miembro fundador, formada por un puñado de cristianos contrarios al régimen nazi y decididos a jugarse la vida por defender la esencia del evangelio, imponía un modo de vivir que sólo podía ser descrito en términos de lucha y piedad. Importa recordar que este libro fue escrito en 1938.
P.- ¿Qué motivos llevaron a Bonhoeffer a escribir esta obra? ¿Cuál era el trasfondo socio-político y teológico en el que se escribió?
R.- He citado antes algo del trasfondo socio-político general. Pero, sobre todo, en este marco dramático en el que la iglesia estatal (Protestante y Católica) se había entregado en los brazos de Hitler y su modelo de cristianismo, era necesario disponer de un lugar donde pudieran formarse teológicamente nuevos pastores para cuidar, orientar y enseñar a las iglesias en la fe del evangelio. El problema era que muchos de los candidatos provenían de universidades liberales en las que la fe, la piedad y el cristianismo auténtico brillaban por su ausencia. La idea de escribir un libro como “Vida en Comunidad” era disponer de una “regla de vida” para discipular a los candidatos al pastorado en las disciplinas de lo que llamamos la “Lectio divina: Lectura, Oración y meditación. Pero, más allá de eso, la pretensión última era aprender a vivir en comunidad desde los valores del reino de Dios: El amor, la misericordia, la justicia, el perdón y la reconciliación. Ahí radica su carga de explosividad social. Se trataba de un libro orientativo que todos los aspirantes a pastores deberían leer y meditar.
P.- Es decir que el pastor de la iglesia confesante alemana no se quedó de brazos cruzados cuando la Gestapo cerró el seminario en el año 1937...
R.- Nada de eso. La formación de pastores continuó a pesar de la prohibición que incluía amenaza de cárcel. Que sepamos, se pudo seguir hasta que se inició la guerra. La mayoría de los estudiantes fueron llamados a filas y casi todos murieron en combate.
P.- El libro fue censurado. Me gustaría saber qué paso posteriormente...
R.- En realidad, hacía años que Bonhoeffer tenía prohibido enseñar teología en la universidad y, por descontado, también escribir. Cuando Finkenwalde (El Seminario) cerró, se continuaron haciendo copias del libro en pequeñas imprentas clandestinas. No había otro camino.
P.- Volvamos al Seminario. ¿Por qué piensa que además de sus clases de Teología Bonhoeffer lo compartía todo con los aspirantes a pastores?
R.- Realmente, era una “escuela de vida”. Bonhoeffer enseñaba, pero también convivía, comía y fregaba con los estudiantes. Tenía muy pocos años más que la mayoría y era un hombre con evidentes habilidades sociales. La razón última por la que se sumergió con ese nivel de implicación en el día a día de la comunidad de estudiantes sólo podía ser ésta: “La palabra moviliza, el ejemplo arrasa”. No hace falta añadir nada más.
P.- ¿La meta era vivir una vida monacal, para no contaminarse con el exterior?
R.- Claro que no. El objetivo último era aprender a creer y vivir. Para la mayoría de los estudiantes lo que se enseñaba y compartía en el Seminario era nuevo y distinto a todo lo que habían conocido. Pero jamás se interpretó como un fin en sí mismo.
P.- ¿Por qué la insistencia en trabajar una vida en comunidad antes de salir al exterior para difundir el mensaje de Jesús?
R.- La vida en comunidad junto con la enseñanza teológica formaba parte de la preparación para servir en las iglesias. La idea era aprender la imitación y el seguimiento de Jesús, es decir, ser como él fue y vivir como él vivió.
P.- ¿Deben los seminarios, institutos y facultades bíblico-teológicos tener en cuenta los postulados de Bonhoeffer en sus programas académicos? Según entiendo, insiste mucho en la praxis...
R.- En casi todos los seminarios que conozco existe una materia obligatoria llamada: “Servicio cristiano”. Significa que todos los estudiantes han de comprometerse con alguna iglesia para practicar lo que reciben, desde los dones que el Señor les ha dado. Además, la propia convivencia en la institución es una disciplina de la que se aprende mucho, sobre todo, si se ejercita desde las disciplinas cristianas de las que hablábamos antes: La lectura, la meditación y la oración.
P.- Usted afirma que necesitamos revalorizar el pensamiento eclesiológico y cristológico de Bonhoeffer en un momento como el actual, poniéndolo al servicio del pueblo de Dios en el siglo XXI. ¿Por qué? ¿Es que hoy no hay una iglesia comprometida con el otro y no con ella misma?
R.- Para Bonhoeffer hay dos preguntas fundamentales a las que es preciso responder. La primera es ¿Quién es Jesucristo? la segunda es ¿Qué es la Iglesia? Pero las respuestas no han de ser sólo respuestas de la razón, sino siempre también y sobre todo, respuestas que impliquen la vida. La genialidad de este singular teólogo radica en revalorizar la memoria provocativa de Jesús de Nazaret para construir una propuesta eclesial que sólo tiene sentido y relevancia histórica desde lo que el llamó: El seguimiento. Su obras “El precio de la gracia” y “¿Quién es y quién fue Jesucristo?” constituyen el fundamento de un pensamiento que muchos han llamado “Teología de la realidad”: La realidad de la iglesia dentro de la realidad del mundo, desde la realidad de un Dios que se ha revelado al mundo: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. La iglesia no es para sí, decía Bonhoeffer, sino para el mundo. Es ahí donde creo que la aportación de este teólogo es relevante y diferencial por su pragmatismo.
P.- ¿Piensa que estamos encerrando el mensaje del evangelio entre cuatro paredes? D. Bonhoeffer habla de una ciudad visible que es una anticipación misericordiosa del reino que ha de venir...
R.- Si Cristo se encuentra en el centro de la iglesia, si esto es de verdad cierto, entonces la iglesia no puede declararse fuera de la historia de sufrimiento del mundo porque fue allí donde su Señor se encarnó, vivió y fue crucificado entregando su vida. A la iglesia de todos los tiempos el Señor le pide una fe pensada pero, sobre todo, una fe vivida en el espesor de la realidad. Como decía el propio Bonhoeffer: “Puesto que Dios mismo no se ha quedado en el más allá, sino que ha venido al más acá, la iglesia no se ha de encontrar con él en las fronteras del más acá con el más allá, sino en el centro mismo de este mundo”.
P.- ¿Por qué impacta tanto adentrarse en la vida y obra de Bonhoeffer?
R.- La teología que Bonhoeffer practicó siempre fue, al decir de muchos, “una teología arrodillada”. Buena parte de lo que ha sobrevivido a la vida y obra de este creyente radical no vio la luz en un elegante escritorio de académico profesional, sino en una celda individual de la prisión de Berlin-Tegel entre la distribución del rancho, paseos por el patio, sesiones de interrogatorio y alarmas aéreas. Una fe insobornable que se mantuvo brillando en medio de la más atroz oscuridad.
P.- ¿Qué le ha aportado a usted?
R.- Como creyente, pastor y aprendiz de teólogo, Bonhoeffer me ha enseñado a comprender mejor lo que significa creer y vivir. Me ha enseñado el sentido de una fe disidente y comprometida, que es capaz de llegar hasta sus últimas consecuencias sin dar un paso atrás. Me ha ayudado a discernir que el conocimiento no está reñido con la piedad cristiana. Se puede ser un destacado doctor en teología, como él lo fue, y al mismo tiempo un hombre comprometido con el evangelio de Jesucristo. Me ha enseñado humildad. Desde su punto de vista, la iglesia no necesita personas que destaquen, ni protagonistas aislados, ni líderes carismáticos. Lo que la iglesia necesita son hombres y mujeres que crean y visibilicen con su modo de vivir comunitario a Jesús de Nazaret. Porque el criterio de credibilidad de la fe siempre son las obras: “Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” Para concluir: Dietrich Bonhoeffer exigía una postura firme y radical, de ir hasta las últimas consecuencias, frente a la situación de la iglesia y de la sociedad de su tiempo.
P.- ¿Qué opinión tendrían de él los cristianos de hoy, si estuviera entre nosotros?
R.- La figura de Bonhoeffer ha sido cuestionada seriamente desde muchos frentes. En la última parte de su vida escribió cartas desde la prisión a su amigo íntimo, Eberhart Bethge, que muchos han interpretado de modo superficial cuestionando su concepto de Dios. Fueron publicadas bajo el título “Resistencia y sumisión”. Por otro lado, su decisión de atentar contra Hitler ha sido objeto, como es natural, de abundantes críticas. No se entiende que un hombre que escribió sobre el Sermón del Monte como él lo hizo, apostase a la vez por la violencia. Lamentablemente, en la mayoría de los casos es más lo que se critica de él que lo que realmente se conoce. En cualquier caso, su figura sólo puede ser evaluada con justicia haciéndole “hijo de su tiempo” y, desde ahí, considero que su pensamiento ha resistido el paso del tiempo de tal modo, que ha sido capaz de fecundar buena parte de la teología contemporánea hasta nuestros días.

Fuente: Protestantedigital, 2015.