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jueves, 13 de noviembre de 2008

Dietrich Bonhoeffer: una teología para el mundo

Por. Dr. Alberto Fernando Roldán, Argentina.

Cuando tenía 20 años, les dijo a los teólogos: vuestro tema es la Iglesia. A los 30, le dijo a la Iglesia: tu tema es el mundo. Y cerca de los 40 años le dijo al mundo: tu tema, que es el abandono, es el tema propio de Dios; con ese tema, él no engaña tu existencia, sino que la abre. Eberhard Bethge

“Después de cincuenta años se debe respetar la buena fe de cada uno y tener piedad por todos aquellos que pagaron con su vida.” Esta reflexión de Umberto Eco es perfectamente aplicable al caso que nos ocupa. Precisamente, en la madrugada del 9 de abril de 1945 era ahorcado en el campo de concentración de Flossenbürg el pastor y teólogo Dietrich Bonhoeffer. Su nombre, desde un mero punto de vista estadístico, sólo engrosaría las largas listas de víctimas del nazismo. Desde otra óptica, sin embargo, constituye un ejemplo digno de ser conocido, apreciado y valorizado a medio siglo de los sucesos. Bonhoeffer pertenecía a una familia de la alta burguesía luterana en Breslau. Había nacido en febrero de 1906. A los 14 años experimenta la vocación por los estudios teológicos, cosa que sorprendió a sus amigos, caso porque sus padres no acostumbraban a concurrir regularmente a los cultos y participar activamente de la vida de la parroquia. Su biógrafo y amigo, Eberhard Bethge, diría al respecto: “Porque era solitario, se convirtió en teólogo, y porque se hizo teólogo fue un solitario.” Siga leyendo en:

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Juan XXIII: La revolución silenciosa

Por. Juan José Tamayo, España.

El Vaticano ha celebrado con extrema sobriedad el cincuenta aniversario de la de la elección papal del carismático Juan XXIII. ¿Se deberá a que no comparte la reforma de la Iglesia que puso en marcha? Hagamos un breve recorrido por su biografía y su personalidad para valorar en sus justos términos la revolución que puso en marcha en su corto pontificado de apenas cinco años. Había nacido el 25 de noviembre de 1881 en Sotto Il Monte, un pequeño pueblo del norte de Italia, en el seno de una familia campesina numerosa muy religiosa, cuyo modelo era la Sagrada Familia de Nazaret. Se formó teológicamente en el espíritu de la Contrarreforma católica, a la que dedicó importantes investigaciones como historiador de la Iglesia. Durante 30 años el Vaticano le encargó varios destinos diplomáticos en diferentes países. Bulgaria, Turquía, Francia, que aceptó más por obediencia que por vocación y convicción. Su trabajo pastoral propiamente dicho apenas duró siete de 1951 a 1958, que ejerció al frente del patriarcado de Venecia. Y de ahí al papado.
Ni su edad avanzada cuando fue elegido papa –tenía 77 años- ni su trayectoria eclesiástica hacían pensar que hiciera cambios profundos en la estructura jerárquico-piramidal de la Iglesia, y menos aún en la doctrina teológica oficial, entonces instalada en la más rancia neoescolástica. La opinión muy extendida entonces era que sería un papa de transición, tras el rígido y autoritario pontificado de Pío XII, que en la encíclica Humani generis condenó la teología moderna, asumida posteriormente por el concilio Vaticano II. Pero los pronósticos no se cumplieron. Desde el comienzo de su pontificado, demostró una vitalidad y actividad poco frecuentes en un papa de esa edad. Poco a poco, pero con firmeza y resolución, fue rehabilitando el viejo edificio católico-medieval del Vaticano y abriendo puertas y ventanas para que entrara el aire fresco de la Modernidad y para que los católicos, todos, pero especialmente los pobres, se sintieran a gusto en la Iglesia.
Su bonhomía y campechanía, e incluso su porte exterior, chocaban con el hieratismo y la rígidez de su predecesor. Su lenguaje llano poco tenía que ver con la retórica vacua, el lenguaje rebuscado y de dobles intenciones del entorno curial. Su forma de gobernar la Iglesia se distanciaba conscientemente del autoritarismo de los otros papas. Su sencilla religiosidad estaba en las antípodas de loas recargados rituales a los que tenían acostumbrados a la cristiandad quienes antes habían gobernado el orbe católico. Disfrutaba, es verdad, en las grandes concentraciones con la gente, que lo consideraba uno de los suyos, pero se sentía más a gusto rezando en la capilla privada al amanecer o en el silencio de la noche que en las basílicas romanas. No es de extrañar que su forma de ser y de actuar tan espontáneas causara desconcierto –y quizás indignación- en la Curia romana. Ningún gesto suyo denotaba doblez. Todo en él era diáfano, transparente. Su persona rezumaba autenticidad, sinceridad, veracidad. Por eso muy pronto se ganó el afecto de propios y extraños, cualesquiera fueren sus creencias, increencias o ideologías. Juan XXIII legaba al corazón, pero también a la mente.
Daríamos, sin embargo, una imagen distorsionada suya, si nos quedáramos en la sola faceta de la bonhomía. Es verdad que la imagen de “papa bueno” no era una mera representación mediática, sino que respondía a su carácter y a una opción personal. Pero, junto a la bondad, hay que destacar su extraordinaria inteligencia para discernir los signos de los tiempos y poner en práctica los cambios acordes con dichos signos, así como para desmontar desde dentro las estructuras anquilosadas de la Iglesia católica. A la inteligencia habría que sumar su calculada habilidad para neutralizar las maniobras de la Curia romana que se oponía a sus reformas y para sacar éstas adelante.
Su gesto de mayor impacto, al tiempo que más arraigado, fue la convocatoria del concilio Vaticano II, que se le ocurrió una mañana de enero de 1959, delante del espejo mientras se afeitaba. Fue, sin duda, el cuarto de hora “de locura”, como el mismo Juan XXIII lo calificó, más revolucionario y esperanzado en la historia del catolicismo de los últimos cinco siglos. El Vaticano II fue uno de los acontecimientos sociorreligiosos más relevantes y uno de los signos más esperanzadores del siglo XX, calificado, no sin razón, el más cruel de la historia. Salvo un sector de la Curia romana que ofreció una resistencia numantina a su celebración, la mayoría de los católicos, las otras iglesias cristianas y el mundo entero acogieron con entusiasmo la idea, conscientes de que empezaba una nueva era en la Iglesia católica con importantes repercusiones, sin dudas, positivas, para el mundo entero.
Juan XXIII transgredió la tendencia de la mayoría de los concilios convocados con frecuencia para declarar dogmas y condenar –e incluso quemar- herejes. Su intención no era definir nuevos dogmas ni perseguir a los disidentes, ni condenar a otras religiones, sino estar atento y responder a los signos de los tiempos, reconciliarse con la cultura moderna, dialogar serenamente con los no creyentes y proponer un nuevo modelo de cristianismo: la Iglesia de los pobres. El cardenal Suenens, arzobispo de Malinas (Bélgica) y uno de los principales impulsores del Vaticano II, lo definió como el concilio “del diálogo con la historia”. El cardenal Montini, que sucedió a Juan XXIII como papa con el nombre de Pablo VI, definió el Vaticano II, creo que certeramente, como un concilio “de reformas positivas, más que de castigos, de exhortaciones más que de anatemas”. Desde esa convicción lo continuó tras la muerte de Juan XXIII y lo llevó a buen puerto hasta su clausura el 8 de diciembre de 1965. Pero poco a poco fue olvidándose del espíritu conciliar, y su actitud dubitativa frenó muchas de las reformas formuladas en el concilio Vaticano II. Juan XXIII inició una revolución silenciosa. Sus sucesores Juan Pablo II y Benedicto XVI cambiaron de rumbo y siguieron el camino de la restauración y involución. ¿Cuándo volverá la Iglesia católica por la senda del concilio Vaticano II?

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de “Iglesia profética, Igelsia de los pobres” (Trotta, Madrid, 2003).
Fuente: Lupaprotestante.

martes, 11 de noviembre de 2008

Nuevos temas sobre Barack Obama

Obama se ha convertido el pan de cada dia para los aficionados al pensamiento teológico socialista, le invito a leer los ensayos de los españoles Miguel Sánchez Rodríguez y Carlos Osma.

Ante la victoria de Obama. Miguel Sánchez Rodríguez, España
La victoria del candidato demócrata, Barak Obama, y la ola de alegría y esperanza que ha generado en todo el planeta; desde Estados Unidos a Nigeria y desde Afganistán hasta Cuba nos muestra, de manera muy especial, una cosa: La sed de liderazgo que arde en los corazones de los seres humanos de este planeta y que, frente a aquellos que vaticinaban el hundimiento del gigante americano, este ha vuelto a reinventarse a sí mismo con la elección de un candidato que por el color de su piel y sus circunstancias personales no hubiera tenido opción alguna hace solo una década. Seguir leyendo...

"Obama no es negro-negro" Carlos Osma, España.
Millones de personas de todo el mundo han visto en Obama la mejor opción posible para ser el presidente de los Estados Unidos. A algunos les da igual el color de su piel, lo importante es que George Bush y su política se marchen definitivamente de la Casa Blanca. Cierto es que la mayoría de los conservadores norteamericanos, y también españoles, no coinciden en este último punto. Hubiesen preferido las propuestas continuistas de McCain y, sobre todo, las de la carismática senadora Palin.
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lunes, 10 de noviembre de 2008

Bienvenido Mr. Obama

Juan Francisco Muela, España

“Estoy condenado a decepcionar a muchos, si no a todos” (B.H.Obama)

Habiéndose cumplido mi vaticinio facilón en su totalidad (anunciado en marzo desde estas mismas páginas que ha de devorar el ciberespacio) sigo pasmado ante el pueril espectáculo de la barahúnda del mundo mundial, seducida por el flash cosmético / mediático del Obama Affaire.
Ya se sabe, que, de entrada, todo el mundo coincidía en que, fuese cual fuese el resultado de las elecciones USA, lo más importante era que George II el Nefasto iba a volver, definitivamente, a la tiniebla de la que procedía (tal que hasta McCain lo escamoteaba con pataleta). Algo es algo. Y eso que aún le quedan unos 70 días de transición para darnos sustos y capirotes.
Pero, con todo, lo que acabamos de presenciar en los últimos días no tiene precio: la mejor demostración de que el mundo es una aldea –global, eso sí, pero aldea- en el peor sentido de la palabra. Una aldehuela –en menosprecio lo canto y no en alabanza- provinciana, colonial e ingenua que necesitando oir campanas por muy incierto que sea su sonido se desmelena bajo su música esperando curar del sangriento letargo resignado de los últimos ocho años. Casi no puede culpársele.
Pasen y vean el bochornoso y, a la vez, enternecedor espectáculo. Armen las piezas del puzzle a ver que les sale de este desfile de pardillos :
-Mama Shara, la abuela kenyata de Obama, junto con los notables de su tribu sacrificando –y merendándose- un torito cebú a la salud del electo.
-Ciudadanos del municipio costero japonés de Obama exhibiendo una pancarta con el lema “Obama con Obama”.
-El Gobierno español declarándose –con alivio sin luto- aliado fiel y luz de las naciones.
-Mis amigos socialistas vascos brindando con txakolí por el susodicho con lo que está cayendo por aquí.
-El furor mediático invadiendo Internet y convirtiendo portadas de periódicos en reliquias históricas para coleccionistas del mañana
-Berlusconi alabando con criterios muy suyos el bronceado del simpático Barack como prenda y señal ciertísima de un futuro buen entendimiento.
-Los escolares yankis firmando tablones de apoyo en el Lincoln Memorial.
-Jesse Jackson llorando emotivamente, rodeado del colectivo “Baptists for Obama”, mientras Christine King trinaba de puro gozo y millones de negros de los suburbios parecían decirle : Ahora, primo, colócanos a tós.
-En Cuba, Fidel y Raúl exultantes creyendo que, ahora sí, por fín acabará lloviendo café en el campo…y a ellos que les pille con la boca abierta.
-Miles de ciudadanos africanos festejando...bueno, ellos sabrán lo que festejaban.
-Y hasta un guineano residente en España y apellidado Obama saliendo por la televisión diciendo no sé qué...
Y así, suma y sigue (y no para...y lo que queda...). Me sospecho que hasta los preachers delirópatas y noveleros del Holocausto armagedónico (Lindsey, LaHaye, Wilkerson et alii) acabarán diciendo algo de lo que, por supuesto, nunca se disculparán cuando queden en entredicho como suele venir siendo habitual.
Nunca tantos hicieron tanto el tonto a la vez y durante tanto tiempo seguido. Nunca, tan poca cosa, decepcionará tanto a tantos. Y si no, recuerden a JFK. Todo es posible en América, dicen. O sea.
Porque el caso es que el famoso cambio del “yes, we can” (que hasta el lehendakari Ibarretxe ha patrimonializado otorgándole lábel vasco de calidad) es de contenido tan vago e impreciso que nadie sabe en qué consiste salvo en un punto: Quítate tú, pá ponerme yo. De lo de las guerras absurdas y genocidas, la banca insaciable que no cesa, los derechos humanos en suspensión teleológica, la inmigración empantanada, el caciquismo rancheril de su política exterior y la pobreza estructural de dentro y de fuera más de lo mismo. Y si no, al tiempo. Ya lo dijo el analista Kagan al que cité en mi anterior engendro: “Los dos pilares intocables del Imperio seguirán ahí mande quien mande: la vocación misma de Imperio y la adoración fanática al Santísismo Dinero”
¿Pesimista?...No necesariamente...quizá, como dijo aquel, sólo optimista bien informado.
En cualquier caso, a quien todavía le quede -¿bendita?- inocencia sólo un consejo: Que se ponga cuanto antes a la cola y piense qué quiere pedirle a los americanos. Y, recuerden, sólo una cosa, por favor. Son magnánimos pero no conviene abusar. Porque pedir, lo que se dice pedir...es, de momento, gratis.
Juan F. Muela
Fuente: Lupaprotestante

domingo, 9 de noviembre de 2008

Era Obama: de las lágrimas de Jesse Jackson a la esperanza de Desmond Tutu

DETROIT, 07/11/2008 (IPS, Rapidísimas/ACPress.net)
El arzobispo anglicano Desmond Tutu es el primer obispo anglicano negro de Sudáfrica. El pastor Jesse Jackson ha sido durante muchos años el candidato negro que más cerca estuvo de conseguir la nominación para el Partido Demócrata. Ambos, junto a multitud de líderes religiosos, han celebrado o dado la bienvenida a la presidencia de Barak Obama en EEUU. Muchos lo ven como el cumplimiento del sueño de Martin Luther King.
Observadores de la escena política de Estados Unidos afirman que el triunfo de Barack Obama, el primer afro-americano en ascender a la posición más alta de la nación constituye un hecho histórico sin precedentes. Obama toma las riendas del país en momentos en que la situación económica sigue siendo crítica donde aumenta el desempleo y los ciudadanos dudan de la capacidad de sus líderes. El nuevo presidente electo ha hecho gran número de promesas en casi todos los sectores de la vida del país y algunos observadores dudan que las promesas puedan cumplirse a corto o aún a largo plazo. Sin embargo, a juzgar por el entusiasmo con que su elección fue recibida no cabe duda que se están viviendo momentos históricos.
LAS LÁGRIMAS DE JESSE JACKSON Las lágrimas incontenibles del pastor evangélico y líder de los derechos civiles Jesse Jackson se convirtieron en el símbolo de la emoción y orgullo de los afroamericanos al ver a Barack Obama, uno de los suyos, elegido presidente del país."Sueño con que mis cuatro hijos vivan un día en un país donde no se les juzgue por el color de su piel", dijo hace 45 años el también pastor protestante Martin Luther King en un EEUU muy distinto, en el que la posibilidad de que un negro llegara a la Casa Blanca parecía imposible de alcanzar. Jackson ha sido durante muchos años el candidato negro que más cerca estuvo de conseguir la nominación para el Partido Demócrata, en 1988. Durante las primarias del Partido Demócrata él y su hijo congresista mostraron su apoyo por Obama mientras que su esposa y otro de sus vástagos respaldaron a Hillary Clinton. Durante los largos meses de campaña, los mítines de Obama fueron un espectáculo sobrecogedor de hombres y mujeres de color, que sufrieron la dureza de la segregación racial con rabia e impotencia, y que coincidían a la hora de señalar el orgullo que les producía el ver a uno de ellos en la carrera a la Casa Blanca. Las numerosas iglesias evangélicas afro-americanas han expresado su alegría ante la elección de Obama. Muchos atribuyen su victoria a la obra de líderes como Martin Luther King, y los que lo acompañaron en la lucha por los derechos civiles. “La sangre derramada no fue en balde”, dijo Andrew Jones, compañero de King y embajador ante las Naciones Unidas. Añadió que sin las “mil muestras” de solidaridad y testimonio de las generaciones pasadas, estos eventos no estarían sucediendo".
DESMOND TUTU El obispo anglicano Desmond Tutu realizó en Sudáfrica una gran acción contra el régimen racista de su país, y fue decisiva para derrotarlo en 1994, diez años después de recibir el Premio Nobel de la Paz. Hoy patrocina negociaciones internacionales de paz. Líderes y gobiernos buscan su consejo, y enseña los caminos de la justicia y la no violencia en las principales universidades del mundo. En este hombre confió el ex presidente Nelson Mandela para sanar las profundas heridas a la sociedad sudafricana tras el infame apartheid (régimen de segregación racial institucionalizada en perjuicio de la mayoría negra) a través de la Comisión de Verdad y Reconciliación que encabezó.
LA CRISIS FINANCIERA “La actual crisis financiera mundial muestra que algo está mal con el sistema de libre mercado”, dijo el líder sudafricano tras recibir en la estadounidense Universidad de Michigan esta semana la medalla Wallenberg por su labor humanitaria, a la vez que reclamó una revisión profunda de los principios fundamentales del capitalismo. Cree que los países ricos deben revisar los principios fundamentales del capitalismo, ya que en sus bases actuales tiende a alentar algunos de los aspectos menos nobles del carácter humano. Además, lamentó que los líderes políticos y religiosos de África no atendieran la situación de Zimbabwe en los primeros años de su independencia, en la década del 80, y manifestó su optimismo ante la llegada del candidato opositor Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos.
OBAMA, PRESIDENTE DE EEUU En opinión de Desmond Tutu la presidencia de Barack Obama en Estados Unidos será “algo fantástico para los negros de todo el mundo. Los que lo aclamaron en Alemania no eran solo negros. Eso augura una nueva era. Nacerá una nueva era cuando Obama se mude a la Casa Blanca”. Considera Tutu que a veces se habla de sentimientos antiestadounidenses fuera de Estados Unidos, pero en su experiencia aunque es cierto que existe resentimiento en muchas partes del mundo es “contra un Estados Unidos arrogante y unilateral, al que se ve como un niño pendenciero. Un país que se niega a firmar el Protocolo de Kyoto cuando el resto del mundo es consciente de que el cambio climático es una amenaza muy real contra la mera existencia de la humanidad. Un país que invade a Irak, algo que muchos ni siquiera imaginaban y que se convirtió en un horrendo desastre”. Por eso espera que el nuevo gobierno se quite de encima “la fea mancha de Guantánamo”, y que deje de ser el país “que hace posible que sucedan cosas como (las torturas en la cárcel iraquí de) Abu Ghraib”.
VATICANO Muchos líderes religiosos han prometido darle su apoyo y acompañarlo “con nuestras oraciones y nuestra buena voluntad y nuestro trabajo efectivo”. El papa Benedicto XVI le aseguró de sus oraciones pidiendo que Dios “lo asista en su gran responsabilidad” y ayude en la tarea de “construir un mundo de paz, solidaridad y justicia".
Fuente: IPS, Rapidísimas. Redacción: ACPress.net

sábado, 8 de noviembre de 2008

Obama y Marty: Dos caras de una misma fantasía.

Por. Obed Juan Vizcaíno Nájera. Maracaibo- Venezuela.

Conocemos a Obama, pero ¿Quién es Marty?
Bueno Obama es el nuevo presidente norteamericano, hijo de una mujer blanca, Ana Dunham, y de un hombre africano de Kenia, llamado también Barack Obama. El nuevo presidente norteamericano es un afroamericano, no desciende directamente como la gran mayoría de los afroamericanos estadounidenses, de las personas de color traídos a la fuerza de África para trabajar forzosamente como esclavos en las inmensas plantaciones de algodón y otros cultivos, en gran parte de los Estados Unidos.
Los padres de Barack se conocieron en la Universidad de Hawai, el nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica fue criado por su madre y sus abuelos maternos, vivió por algún tiempo en Indonesia. Obama estudio en Nueva York, en la Universidad de Columbia, en la cual se graduó en 1983, culmina sus estudios de derecho en Harvard en 1991.
¿Quien es Marty? La simpática y atormentada cebra de la película Madagascar, que al cumplir los diez años entra en una seria crisis de la edad media, por lo tanto decide conocer y recorrer al mundo. Esta crisis de Marty arrastra a sus amigos, compañeros del zoológico de Nueva York a una aventura que comienza en las calles de la gran manzana y los lleva a África. Un grupo de animales criados en cautiverio en las cuatro paredes de un zoológico, sin ningún instinto salvaje o natural que les hiciera aptos para enfrentar los nuevos retos que les preparaba su aventura.
Descubrimos cierta similitud y paralelismos entre los personajes de la película Madagascar y Obama y sus seguidores más a la izquierda. Todos o casi todos se dejan arrastrar por la euforia del triunfo obtenido en los Colegios Electorales, no están apreciando en verdad que la verdadera aventura apenas comienza, que está mas allá de las calles alumbradas y pulcras, de cualquier ciudad norteamericana.
Obama tiene su origen en el África, por vía de sus familiares paternos, Marty y sus amigos también tenían sus orígenes en África, pero habían sido domesticados desde hace ya muchas generaciones. No eran animales completamente salvajes y obama no es un hombre completamente negro, ni descendiente de las personas Africanas desarraigadas por la fuerza por la fuerza de la ambición de algunos personajes que puede ser que tengan a sus descendientes entre muchos que apoyan y han financiado la campaña electoral de Barack Obama.
En una parte de los diálogos de la película Madagascar, Marty, expresa la gran incertidumbre de no saber si era una cebra blanca con rayas negras o si en verdad era una cebra negra con rayas blancas. Obama a veces se lucía, demostrando que el no era completamente negro, ni completamente blanco. Tampoco se presentó nunca como un mestizo o como un mulato, ni hablaba como la gente del Bronx o de Harlem o como la gente de color del sur de los estados Unidos.
Pareciera que un hombre blanco estuviera encerrado por un raro accidente genético en el cuerpo de un hombre blanco. Su fenotipo es el de una persona de color, pero su genotipo quiere revelarse como el de un hombre blanco, como su familia materna, quizás para evitarse algunos trastornos, rechazos o discriminaciones tan propias de la muy culta sociedad norteamericana.
Ojala y no se dé con Obama el caso como en un conocido cuento de los hermanos Grimm, que nos narra la historia de un Rey que se dejó engañar por unos astutos sastres que lograron presentarlo ante sus súbditos desnudo, eso si, creyéndose bien vestido, hasta que la voz inocente de una niña gritó: ¡El Rey está desnudo! Ojala y no se del caso de una voz que grite delante de Obama: ¡El Presidente es negro! Y se caiga toda la fantasía de todo un pueblo.
La incertidumbre nos salta a quienes vivimos lejos de la frontera de los Estados Unidos de Norteamérica, porque en más de una ocasión oímos y vimos a Obama arremeter contra Venezuela y contra nuestro presidente. Nos recuerda a veces este caso de Obama a la Malinche Marina, quien se convirtió en amante y traductora del asesino y genocida de Cortez. India seducida que sirvió como instrumento de conquista y muerte contra su propia gente.
Quizás era una estrategia del oportunismo electoral, pero demostraba así que debajo una mullida piel de oveja puede esconderse un lobo feroz que pudiera lanzar sus dentelladas contra nuestra Revolución Bolivariana, ante la urgente necesidad de apoderarse de nuestras Fuentes energéticas e hídricas.
Quiera Dios que Barack Obama no sea una traición para su propio pueblo norteamericano y en especial que no se convierta en traidor de los millones de afrodescendientes norteamericanos y de millones de latinos y otras minorías que depositaron sus esperanzas en él.
Por lo pronto es necesario decirle a Obama o a cualquier otro agresor norteamericano o de cualquier latitud, que no nos encontraran diciéndole ingenuamente: ¡Qué ojos tan grandes tienes Obama y que boca tan grande tienes! Aquí hay un pueblo que sabrá defender a esta Revolución y al honor de nuestros antepasados libertadores y libertadoras de estas tierras de gracia.
Ya Venezuela cambió, no vamos esta vez a cambiar petróleo por centavos, sepa quien ponga la planta insolente sobre este sagrado suelo bolivariano, que la ofensa se les convertirá en dolor y la pretensión en derrota.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Obama: ¿Un negro con alma de blanco o un blanco con alma de negro?

Por. Obed Juan Vizcaíno Nájera.Maracaibo- Venezuela.

Ante la incertidumbre que queda en muchos de nosotros pasada las elecciones norteamericanas, nos preguntamos ¿Por dónde vendran los tiros de Barack Hussein Obama contra Venezuela? Muchos de nosotros y nosotras lo vimos atacar a la Revolución Bolivariana Venezolana y al presidente Chávez y hasta en algunos casos sus palabras fueron amenazantes y cargada de una especie de oportunismo electoral sin precedentes, sobre todo cuando le tocaba visitar lugares como el estado de la Florida, donde el voto de los cubanos -americanos es importante. Allí se nos presentó como un candidato negro con alma de blanco.
Cuando lo vimos enfrentar a Mc. Cain, entonces era como una especie de hombre blanco con alma de negro. En su acento y en su discurso no se notaba la cadencia del acento de los verdaderos afro-americanos. Sus palabras y gestos eran en ese momento el de un intelectual de izquierda blanqueado por la mediación de la formación universitaria que posee y que muchas veces no pueden tener muchos afroamericanos en los Estados Unidos.
El hecho que sea un hombre de color, no nos garantiza ninguna posibilidad de cambios políticos en los Estados Unidos, de esto tenemos prueba en el comportamiento de Collin Powell y Condolezza Rice. La malinche en más de una ocasión ha salido a relucir en la mujer descendiente de los negros esclavos de las plantaciones del sur y en el heredero de los inmigrantes jaimaquinos que llegaron a los Estados Unidos en busca del sueño americano.
Recuerdo en estos casos en un parlamento que escenificaba el personaje de la Cebra de la película Madagascar cuando decía: "No se si soy una cebra blanca con rayas negras o una negra con rayas blancas". En esta disyuntiva nos coloca el sr. Obama, porque no sabemos si es un hombre blanco con alma de negro o un hombre negro con alma de blanco. El color de la piel no es elemento suficiente para afirmar que las cosas van a cambiar en los Estados Unidos.
Tan solo nos convencería un cambio radical y profundo en la política imperial norteamericana, el levantamiento del embargo a Cuba, la eliminación de la Cárcel de Guantánamo, la retirada de las tropas en Irak y Afganistan, el retiro inmediato del apoyo a la dictadura de Alvaro Uribe en Colombia, la Extradición de Posadas carriles, la liberación de los cinco heroes antiterroristas cubanos, la independencia total y absoluta de Puerto Rico y el encarcelamiento por innumerables crímenes de guerra de George Bush y todos sus halcónes y perros de la muerte, entre tantos pasos que debería emprender Barack Obama como muestra de querer demostrar que en verdad desea un cambio en la política norteamericana.

¡El pueblo nunca olvida