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jueves, 7 de mayo de 2009

Reflexiones bíblicas sobre el concepto de Sanidad Interior

Por el Pastor Dr. Jorge A. León, Argentina

Introducción

¿Qué queremos decir cuando nos referimos a la sanidad interior? Estamos en presencia de un significante, término que tomo prestado a la lingüística, y por debajo de dicho significante encontramos muchos significados. Es evidente que no todos queremos decir lo mismo cuando nos referimos a la sanidad interior, porque muchos le damos significados diferentes. La diversidad de significados puede conducirnos a una gran confusión que puede afectar al pueblo de Dios, y a las personas que deseamos ganar para Cristo. Necesitamos una autoridad, un fundamento aceptable para todos, que nos esclarezca lo que queremos decir cuando nos referimos a la sanidad interior. Para el cristiano, que pretende ser fiel al Evangelio, la máxima autoridad para aclarar los contenidos de nuestra fe, de nuestra moral y de nuestra pastoral evangélica, es la Biblia. Pero aquí tenemos otro problema, la hermenéutica, Tenemos diversas maneras de interpretar algunos textos bíblicos. Cada uno se siente enmarcado en el contexto de las diferencias herencias religiosas en las que nacimos al Evangelio. Nadie tiene derecho a dudar de la sinceridad, la fidelidad, y la honestidad de un creyente al interpretar. Pero es necesario señalar que cualquier interpretación que esté en pugna con las enseñanzas de nuestro Señor, la máxima revelación divina, está errada.
Creo que no existe una exégesis o una hermenéutica químicamente pura. Es por eso, que no pretendo expresar toda la verdad en que lo que digo. Pero quiero compartir lo que creo y lo que siento. Y eso que creo y que siento, lo coloco como material de trabajo para la reflexión, en el amor de Cristo, sobre lo que la revelación bíblica nos dice acerca de la sanidad interior. Espero enriquecerme con el aporte que los hermanos van a ofrecer. También espero que los que me escuchen puedan tomar como propias algunas de mis ideas. Sobre todo en lo referido a lo que dice la Biblia, sobre la manera de aplicar, coherentemente, lo que ella nos dice en la situación compleja que vivimos, y cuáles herramientas de nuestra cultura pueden ayudarnos a mejorar nuestro ministerio pastoral.

Concepto de Sanidad en el Nuevo Testamento

La palabra sanidad, según la Concordancia Bíblica editada por Caribe, aparece seis veces en el Nuevo Testamento. (Hechos 3:16; 4:22; 4:30, I Cor. 12:9; 12:30 y Apocal. 22:12. Pero existen varios verbos, con sus respectivos sustantivos que nos ayudan a descubrir lo que el Nuevo Testamento enseña sobre la sanidad. Les propongo que reflexionemos sobre tres enfoques referidos a la sanidad. Veamos:

1.- Según la Concordancia del Nuevo Testamento, en griego, la palabra iasis, sanidad, aparece sólo tres veces: Luc. 13:32; Hechos 4:22 y 4:30. En Hechos 3:16, texto que relata la curación de un cojo, aparece la palabra holoklerían, que significa sanidad perfecta, o plenitud de la salud. Esta palabra no vuelve a aparecer en el Nuevo Testamento. Es por eso que en este primer punto vamos a referirnos al verbo iaomai y al sustantivo iasis. El verbo iaomai, aparece en los siguientes textos: Mateo 8:8,13; 13:15. Marcos 5:29. Lucas 5:17; 6:18,19; 7:7; 8:47; 9:2,11,42; 14:4; 17:15; 22:51. Juan 4:47; 5:13; 12:40. Hechos 9:34; 10:38; 28:8,27. Hebreos 12:13; Santiago 5:16 y 1 Pedro 2:24. Del mismo verbo procede iatrós, palabra que significa médico. Es fácil recordarla porque al médico de la mente se le llama psiqu-iatra. La palabra iatrós se utiliza sólo siete veces en el Nuevo Testamento. En todos los textos se pone de manifiesto la existencia, hace dos mil años, de la profesión de médico. En tres de ellos Jesús dice: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (Mateo 9:12; Marcos 2:17 y Lucas 5:31. También Jesús menciona un refrán popular, referido a esos profesionales: “Médico cúrate a ti mismo”. Finalmente, hay dos referencias a una mujer que sufrió de flujo de sangre, durante doce años, quien había gastado todo su dinero con médicos, sin lograr resultado alguno (Marcos 5:26 y Lucas 8:43), hasta que se encontró con el Médico Divino. En Colosenses 4:14 San Pablo da testimonio de que San Lucas era médico.
2.- El verbo Therapéuo, que significa cuidar y sanar, aparece 36 veces en los cuatro evangelios, y 7 en otros libros del Nuevo Testamento. En San Mateo aparece 16 veces, en Lucas 14, en Marcos 5 y en Juan una sola vez. Lo encontramos cinco veces en Hechos y dos en Apocalipsis. (Mateo 4:23,24; 8:7,16; 9:35; 10:1,8; 12:10,15,22; 14:14; 15:30; 17:16,18; 19:2; 21:14. Marcos 1:34; 3:2,10; 6:5,13. Lucas 4:23,40; 5:15; 6:7,18; 7:21; 8:2,43; 9:1,6; 10:9; 13:14 (dos veces); 14:3. Juan 5:10. Hechos 4:14; 5:16; 8:7; 17:25; 28:9. Apocalipsis 13:3,12). En muchos casos, el contexto indica que la traducción debe ser servir o ministrar, en otros, el contexto indica que la traducción correcta es sanar o curar. Por ejemplo en Mateo 4:23,24; 8:16, etc. Therapeia, de donde viene la palabra española terapia, aparece en Lucas 9:11, 12:42 y Apocalipsis 22:2. Therápon, de donde viene nuestra palabra terapeuta aparece una sola vez en el Nuevo Testamento y se aplica a Moisés como el sirviente, el que cuida, el que ministra al pueblo. (Hebreos 3:5).
3.- Salvación, salud, libertad y liberación. La palabra sotería, no siempre se utiliza para referirse a la salvación del alma. A veces se la utiliza para señalar la salvación de la maldad de los enemigos, como en Lucas 1:71. Es en ese sentido que la utiliza Esteban en su discurso de defensa en Hechos 7:25. Reina Valera aquí traduce sotería por libertad. En Hechos 27:34 traduce por salud. “Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud......”. La misma palabra griega la traduce por liberación en Filipenses 1:19. En una experiencia mística que tuve cuando me encontraba, en terapia intensiva, en grave peligro de muerte; como consecuencia de un infarto agudo de miocardio, (ocurrido el 14 de febrero de 1994), sentí que Dios me hablaba, no con palabras articuladas, sino a mi corazón. Las cosas que escuchó mi hombre interior comenzaban así: ¡NO VAS A MORIR! VIVIRAS CON UNA MISION, RECUERDA HEBREOS 1:14” Yo no tenía la menor idea del contenido de ese versículo, pues no suelo leer, con frecuencia, la epístola a los Hebreos, cuando tomé mi Nuevo Testamento encontré lo siguiente: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? Leyendo el contexto me di cuenta que el autor bíblico se estaba refiriendo a los ángeles. En este caso sotería, para mi, era el regalo divino de concederme la vida, la salud, para cumplir una misión. Desde entonces, no soy la persona que antes era.
San Pablo utiliza con concepto de sotería como un proceso de liberación de todo lo que ata al creyente. En Romanos 13:11, nos dice: “...porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. Este texto se aclara en la epístola a los Efesios donde aparece la liberación como un proceso. La liberación se expresa por palabra griega apolútrosis, que Reina Valera traduce por redención. Justamente, redimir a un esclavo era otorgarle la libertad. En el corazón de esta palabra está el verbo lúo, que significa desatar. El proceso está marcado por dos extremos, que son: 1.- Lo que ya tenemos en Cristo, y 2.- Lo que todavía nos falta alcanzar, la vida plena en Cristo. En Efesios 1:7 leemos: “....en quien tenemos liberación (redención según Reina Valera) por su sangre, el perdón de pecados según la riqueza de su gracia.....”. En este versículo la liberación es algo logrado en cuanto al destino de nuestras almas. Pero en la misma epístola, (4:30), se nos dice que la redención o liberación todavía no se ha consumado: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el dia de la liberación (redención).” Aquí se trata de la apolútrosis como algo por alcanzar. Si bien somos salvos por la fe en Jesucristo y el arrepentimiento de nuestros pecados, mientras haya algún problema espiritual, moral, económico, familiar, de salud, etc., que nos mantenga atados, la redención cristiana no se ha consumado en nosotros todavía.
San Pablo da testimonio de cómo ese proceso, de sanidad interior, se realiza en su vida. Para comprobar esta realidad es necesario tener en cuenta la cronología de las epístolas paulinas. Si fechamos a Romanos en el año 55, notamos como en esa época San Pablo era consciente de la imperfección de su vida cristiana. Esta realidad la encontramos en el capítulo siete. Si aceptamos que la Epístola a los Filipenses fue escrita en el año 62, encontramos a un hombre que reconoce que, si bien ha avanzado en el proceso de su sanidad interior, todavía le falta: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea teleiós (acabado, pleno, perfecto); sino que prosigo, por ver si logro....”. (Filip. 3:12). Posiblemente Pablo murió en el año 67, y poco antes de su muerte escribió su última epístola, la segunda a Timoteo, En ella se refiere a la culminación de un proceso de sanidad interior, cuando dice: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor....”. (II Tim. 4:7-8). Llama la atención la certeza con que afirma que ha de recibir, en el cielo, “una corona de justicia”. El sabía que, como ciudadano romano, no podía ser crucificado, que sería decapitado. Pero, por fe, se refiera a una corona para alguien a quien le van a cortar la cabeza. Los tiranos de este mundo pueden destruir nuestros cuerpos, pero ninguno podrá cortar la cabeza de nuestras almas. Esta actitud de Pablo es la máxima expresión de la sanidad interior. La experiencia de San Pablo que este proceso de sanidad interior, puede ser largo. En la mayoría de los casos no es puntual e instantáneo, sino lineal. Si somos honestos con Dios, y con nosotros mismos, reconoceremos que a cada uno de nosotros, algo nos falta todavía.

El concepto de sanidad de “lo interior del hombre” en el Nuevo Testamento

¿Qué queremos decir cuando nos referimos a la sanidad interior? ¿Significa que lo interior está siempre enfermo? ¿Quién soy yo, cuando estoy dormido, y sueño? ¿Por qué un buen cristiano puede tener sueños pecaminosos? ¿Por qué es posible decir palabras, o hacer cosas, en sueños, que despiertos ni siquiera pensaríamos? En la Biblia se hace referencia a revelaciones divinas producidas a través de sueños. Pero, no siempre los sueños tienen esa característica. Nuestro Señor dice: “de la abundancia del corazón habla la boca”.. (Mateo 13:24 ). De esa enseñanza podemos deducir que: “de la abundancia del corazón soñamos lo que soñamos. En otras palabras, los sueños son la realización alucinada de nuestros propios deseos inconscientes. Tenemos almacenadas, en nuestro hombre interior, cosas buenas y cosas malas. Desde el punto de vista teológico, tenemos el imago Dei y nuestra condición de pecadores. Nos dice la Palabra de Dios que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27). Pero la Biblia también se refiere a la caída del ser humano, en Génesis 3. Luego, en cada uno de nosotros coexisten la Imagen de Dios y el pecado original. Pecado original que es una especie de inconsciente colectivo de la humanidad. De esta tensión interna suelen surgir sentimientos de insatisfacción, y sensación de que nos falta algo. La Parábola del Sembrador se refiere a cuatro tipos de estructuras psíquicas. Desde el punto de vista psicológico tenemos que reconocer la existencia de temperamentos diferentes, algo que traemos al mundo, al nacer, como una especie de equipaje inconsciente. Además es necesario reconocer la incidencia en nuestras mentes de los traumas infantiles, y la influencia de la enfermedad, o la salud mental, de los padres y otros adultos que influyen sobre los niños.
Algunos creyentes tienen dificultades para distinguir lo anímico de lo emocional o psicológico. Hay personas que afirman que no existen los problemas psicológicos, para ellos, toda dificultad “interior” es reducida a una problemática espiritual. Sería muy útil lograr un consenso sobre el significado del significante sanidad interior. En lingüística, significante es todo aquello que significa algo para alguien. La estructura del lenguaje determina el significado de los significantes. Por ejemplo: El significante “blanca” puede significar el nombre de una persona o el color de un objeto, en las siguientes oraciones: 1.- La casa es blanca, y 2.- Blanca se casa. El adjetivo anímico viene de la palabra latina anima, que significa alma. Sanidad interior, tiene sentido si nos referimos a la salud del alma, en griego, el significante psiqué puede significar tanto alma, como mente. Si alguien interpreta que los problemas internos del sujeto humano, son exclusivamente espirituales; otra persona, con el mismo derecho, podría asumir la actitud reduccionista inversa. Es decir, puede afirmar que todos los trastornos internos del ser humano son exclusivamente materiales, tales como: Cáncer en los órganos internos, tuberculosis, trastornos cardíacos, úlceras, sida, etc.
Anímico, podría también proceder del griego anemos, que significa viento. También el significante pneuma puede traducirse por viento, como en neumático, neumonía, etc., y por espíritu. El Señor hace un juego con dos significados de un significante, en San Juan 3:8, cuando dice: “El viento (pneuma) sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de donde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (pneuma).” (En el Nuevo Testamento en griego, la p de pneuma está escrito con letra minúscula, Reina Valera corrige el texto, y pone la p con mayúscula.
¿Presupone la sanidad interior la sanidad exterior? Claro que no, un buen cristiano puede tener enfermedades del cuerpo tanto en su parte externa como en la interna. También puede tener problemas espirituales, y anímicos o psicológicos. Es necesario aclarar que la sanidad interior sí presupone la sanidad exterior cuando ésta se refiere a las relaciones con el prójimo. En toda comunidad de fe hay creyentes que, con mucha facilidad, crean tensiones con sus hermanos. Hay algunos cuya sola presencia, y su actitud de vida, nos traen tranquilidad y paz. Son los buenos discípulos del Gran Maestro, quien dijo: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29), es decir, en su vida interior. También hay otros, cuya sola presencia crea un ambiente de molestia o tensión. De la abundancia de la vida interior se expresa exteriormente lo que realmente somos. Deseo ahora ratificar la definición de la Iglesia que hice hace un cuarto de siglo, en una de mis publicaciones: “Una iglesia es un conjunto de personas que confiesan a Jesucristo como su Señor y Salvador personal, conservan sus características individuales distintivas, adoran juntos a Dios, interactúan entre sí a la luz del evangelio para el mutuo enriquecimiento, y colaboran con Dios para el logro de la redención de todo el hombre y de todos los hombres”. Cuando digo: La redención, o liberación, de todo el hombre, estoy incluyendo el adentro y el afuera. No existe la sanidad interior si ésta no se expresa, en sanidad exterior, por el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23). Por sus frutos los conoceréis, dice el Señor. Quienes no sean capaces de interactuar con otros, a la luz del evangelio para el mutuo enriquecimiento, carecen de sanidad interior, porque sus frutos los delatan.

En concepto de “lo interior” en el Nuevo Testamento

Hay varios significantes en el Nuevo Testamento que se refieren a la vida interior del hombre. Creo que es necesario que los tengamos en cuenta en toda reflexión seria sobre la sanidad interior. Nos vamos a referir a tres de ellos.
1.- Comenzamos por el concepto de hombre interior (éso ánthropos), que San Pablo presenta en Romanos 7:22 y Efesios 3:16. En oposición al hombre exterior, (éxo ánthropos) aparece también en 2 Corintios 4:16. En todo el capítulo 7 de la Epístola a los Romanos el Apóstol se refiere a su lucha interna. Nos ocuparía mucho espacio hacer la exégesis de ese capítulo, por lo tanto, renuncio a esa tarea. Sólo voy a señalar que en su vida interior Pablo encuentra cosas buenas y malas, como cualquiera de nosotros. Siente una tensión interna muy grande, seguramente agravada por estímulos o tentaciones externas, que le llevan a exclamar taloíporos égo ánthropos, que me gusta traducir: “Pobre de mi, que soy un ser humano” (Romanos 7:24). La tensión interna que Pablo describe en Romanos 7, se aparece mucho al mito de la carroza de Platón. Se trata de la lucha por mantener un equilibrio, y una dirección, a pesar de encontrarse tironeado por dos fuerzas contradictorias que quieren conducir la carroza de la vida por caminos diferentes, a pesar de que somos un sólo ser humano.
Veamos ahora el segundo texto donde San Pablo se refiere al hombre interior. Esta porción de las Escrituras es muy clara, pero al mismo tiempo es muy profunda. Está cargado de significados espirituales y teológicos. Es un texto que se refiere a la plenitud del hombre, como meta deseable, y a la plenitud de Dios porque es un texto trinitario. Por lo tanto, me voy a limitar a citarlo en su contexto: “....para que os de, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer al amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:16-19). En el último texto donde San Pablo se refiere al hombre interior, lo hace por oposición al hombre exterior, y dice: “....aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de dia en dia.” (2 Corintios 4:16). Aquí se pone de manifiesto el proceso de sanidad interior en la vida de San Pablo, al cual me he referido antes. Todos necesitamos esa renovación interior de dia en dia. Todo creyente conoce cuáles son los medios de los que dispone para lograr la renovación interior cotidiana. Es necesario robustecer el alma, nutriéndola con alimento sano. El orgullo, la vanidad, el egoísmo, la frivolidad, han sido siempre los corruptores de las almas. Debemos tener una buena calidad de vida interior, tan buena como la que logró Pablo. También se necesita mucha humildad para reconocer que todavía no somos todo lo que debemos ser.
La espiritualidad no es sólo un esfuerzo humano, aunque debemos ser compañeros de trabajo, sunergoi, de Dios, como nos sugiere San Pablo en 1 Corintios 3:9. No debemos perder de vista que sólo Cristo nos puede dar el crecimiento interior, que sólo el Espíritu Santo puede darnos conciencia de pecado, según Juan 16:8, para lograr dicho crecimiento. Tampoco debemos olvidar que por el amor del Padre vino el Hijo y el Espíritu Santo, a bendecir nuestras vidas. En el dia de hoy existen muchos Testigos de Jehová y muchos testigos del Espíritu Santo. Dios desea que todos seamos testigos de la Santísima Trinidad. Quien actúe fuera del contexto trinitario no está siendo fiel al Unico Dios, el que nos ha revelado Jesucristo.
En el contexto del mensaje de San Pablo a los Corintios en el tercer capítulo de su primera epístola, versículos 1 al 9, me gusta traducir sunergoi, en el versículo nueve, no como “compañeros de trabajo de Dios”, o colaboradores de Dios, como traduce Reina Valera sino como jardineros. Porque es Dios quien otorga el crecimiento y la sanidad interior, Nosotros colaboramos con la obra divina como simples “jardineros de nuestras almas”. Para San Pablo, el proceso de sanidad interior también implica una transformación de la mente, dicho proceso es para San Pablo una metamorfosis, utiliza el verbo metamorfóo, (Romanos 12:1-2) de donde viene nuestra palabra metamorfosis. Se refiere a la transformación de la mente. Proceso largo y difícil, pero no imposible de lograr. La ciencia se ocupa de este tema desde distintos enfoques: Neurología, psiquiatría, psicología, psicoanálisis, y otras técnicas psicoterapéuticas.
2.- El segundo significante que deseo considerar es kardía, corazón. ¿Dónde está el alma? ¿En el corazón? No sabemos. Lo que sí sabemos es que en los tiempos bíblicos no se conocían las funciones del corazón. El médico y teólogo español Miguel Servet (1511-1553), quien murió en la hoguera, como hereje, por orden del gobierno calvinista de Ginebra, fue el primero en informarnos sobre el asunto. Su libro: La restauración del cristianismo, publicado poco antes de su muerte, contiene la primera descripción rigurosa del sistema circulatorio pulmonar. Es decir, que mediante la colaboración de los pulmones, el corazón, y el resto del aparato circulatorio de la sangre, el organismo se alimenta con el oxígeno que necesitan nuestros músculos para funcionar. En tiempos de Jesús era común referirse al corazón para significar el hombre interior. Hay una gran cantidad de textos: Los limpios de corazón verán a Dios (Mateo 5:8). Jesús mismo se define como un hombre manso y humilde de corazón. Y afirma que de la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12:34). En ocasiones se utiliza para expresar la comunicación de la vida interior con la exterior, por ejemplo, en los binomios: Corazón-boca y Corazón-rostro
3.- El tercer significante que deseo presentar es splagchon, entrañas, intestino, víscera. Este significante tiene sólo un significado negativo, el que aparece en Hechos 1:18, donde dice de Judas, que: “......se reventó por la mitad y todas sus entrañas se derramaron”. En los restantes textos del Nuevo Testamento tiene un significado positivo. Este significante, y el verbo de donde procede splagchnídsomai son de difícil traducción. Por lo general se traduce por: Ser movido con piedad o compasión, dando por sentado que los sentimientos residen en el vientre, y no en el corazón, como solemos pensar hoy. En Mateo 9:36; Mateo 14:14; etc., es a Jesús mismo al que se le mueven las entrañas, para tener compasión. En Lucas 10:33 al buen samaritano, y en Lucas 15:20 al padre del hijo pródigo se le mueven las entrañas. En todos los casos Reina Valera traduce tuvo misericordia, compasión o algo similar.
La Biblia de las Américas acompaña a Reina Valera en la traducción del verbo, pero cuando aparece el substantivo, en todos los casos, tiene una nota que dice: Literalmente: entrañas. Para los interesados en encontrar estos textos, les ofrezco las citas bíblicas, según la Concordancia Griega del Nuevo Testamento: 2 Corintios 7:14-15, donde Pablo expresa su sentimiento interno por Tito. La Biblia de las Américas, traduce en Filipenses 1:8: “...con el entrañable amor de Cristo Jesús”, pero tiene una nota que dice: Literalmente: “en las entrañas”. La misma nota aparece en la traducción de Filipenses 2:1; tres veces en Filemón, versículos 7, en el 12, donde dice: “recíbelo como si fueran mis propias entrañas”, y en el versículo 20 se traduce corazón, donde el texto original dice entrañas, aunque no falta la nota explicativa. Finalmente, en 1 Juan 3:17 se refiere a las personas que cierran sus entrañas a los pobres. Aunque en el texto aparece corazón, la nota explica que en la lengua original dice “entrañas”.
¿Cuál es la residencia del alma? Algunos han dicho que en la glándula pineal, que se encuentra en la parte superior del cerebro medio. Se sabe que tiene el tamaño de un garbanzo, que la descubrió el fisiólogo francés Philippe Pinel, de ahí viene el nombre. Que, en los seres humanos, la glándula alcanza su madurez hacia los siete años. Se sabe que segrega la hormona denominada melatonina, que fue descubierta en 1958. Se sabe que segrega la hormona durante la noche, para regular el sueño, e interrumpe la segregación durante el dia. En un congreso de musicoterapia escuché a un orador afirmar que la glándula pineal se dilata en el ser humano, cuando se escucha determinado tipo de música. Yo no se si esto será cierto. Pero todavía hay mucho que investigar sobre esta glándula de secreción interna o endocrina. La Biblia nos dice que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo, pero ¿dónde está el alma? ¿dónde el Espíritu Santo? Esta es una cuestión que, todavía, pertenece al mundo de la fe. Debemos recordar las palabras de nuestro Señor a Tomas: “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (San Juan 20:29).
Con diferentes significantes, tomados de la cultura de su tiempo, la Biblia nos muestra la realidad que constatamos cotidianamente; que en cada uno de nosotros existe una vida interior. Es el deber de cada ser humano, y especialmente de los cristianos, cuidar y desarrollar esa vida interior conduciéndola a la salud, que es también el camino de la salvación. Como consecuencia de la segunda guerra mundial, los pastores, sacerdotes y rabinos se dieron cuenta que necesitaban “tomar prestadas” algunas herramientas científicas, para poder ayudar eficazmente a sus feligreses. Así se comenzó a enseñar en los Seminarios Teológicos, Pastoral Counseling, que después se llamó Psicología pastoral, Consejería pastoral, Poiménica, y últimamente, Sanidad interior. Abrimos el debate para los que quieran hacer sus aportes. Les rogamos escriban a jorgealeon@psicologia-pastoral.com.ar
Fuente: © Psicopastoral (www.psicologia-pastoral.com.ar)

miércoles, 6 de mayo de 2009

Crecimiento evangélico y presidencia de Raúl Alfonsín

Por Hilario Wynarczyk (*)

Contexto político y crecimiento evangélico
El contexto político les ayudó a los evangélicos a expandir sus iglesias en el siglo XX, así como en el siglo XIX les ayudó a los primeros pastores protestantes a instalar sus templos en esta nación y los países del Cono Sur. La mayor expansión del campo evangélico conocida hasta ahora en la República Argentina, comenzó con la década de los 80. Posiblemente esa circunstancia tuvo su origen durante la dictadura del 76, pero no pudo ponerse de manifiesto. No tenemos datos para corroborar esta hipótesis y por ese motivo solamente nos queda aceptar lo que es evidente, la expansión públicamente conocida de las iglesias evangélicas, que alcanzaron su punto más alto, quizás, en 1986. Pero el fenómeno no funcionó en el vacío. El crecimiento del sector religioso constituido por las iglesias evangélicas le debió mucho al restablecimiento de la democracia. Los gobiernos de la dictadura no lo hubieran permitido. La influencia que tenía el pensamiento integrista católico en sus filas era demasiado gravitante, como queda cada vez más de manifiesto en diferentes análisis que toman estado público. Y en sentido contrario hubiera jugado también la posible existencia de puntos de encuentro de intereses de las cúpulas militares y episcopales, a favor del mantenimiento de cierto statu quo en la estructura de la sociedad civil. De cualquier manera, lo cierto es que la expansión del campo evangélico cobró fuerza durante el gobierno del presidente Raúl Alfonsín. La gestión de la Unión Cívica Radical en ese momento fue permisiva o aperturista – no sé cuál palabra es ahora la mejor –, hacia manifestaciones colectivas que rompían con los marcos tradicionales de control social y modificaban aspectos de la cultura. En esa coyuntura política los evangélicos dieron a luz un ciclo de expansión que tuvo su motor más importante, sin ser el único, desde luego, en la trayectoria del predicador Carlos Annacondia y sus grandes campañas en carpas. Llamativa coincidencia, en la misma época en la que ACIERA (10.000 iglesias evangélicas asociadas) celebró sus 25 años, en el 2007, el ministerio evangelístico de Carlos Annacondia hizo su evento en el estadio de fútbol de Quilmes, para celebrar, precisamente, su 25 aniversario también. Y el lugar no es fortuito. Annacondia es hijo de Quilmes y ese hecho explica dónde tuvo lugar su festejo.
Percepción y gratitud.
Pero creo que no hubo suficiente percepción por parte de los dirigentes evangélicos, del hecho de que la expansión del movimiento evangélico actual, tuvo lugar en el contexto del resurgimiento del sistema político democrático en la Argentina y en el espacio político construido por el gobierno a cargo de Raúl Alfonsín de la Unión Cívica Radical. La ausencia de menciones de esa relación en el discurso de los dirigentes evangélicos, revela, aparentemente, cierta desconexión de la realidad contextual social y política en el plano de la reflexión. Es necesario percibir que las circunstancias de la vida de la nación, gracias a la acción política en pos del proceso democrático, crearon condiciones en las que el crecimiento evangélico pudo articularse, ya que para ese fin, la posibilidad de dar testimonios y llamar a la conversión era indispensable. Sin libertad política no pudo haber lo que en definitiva constituía una forma de proselitismo.Es necesario agradecerle a la sociedad argentina, entonces, por las oportunidades que les dio a las iglesias, así como cabe decir que son criticables las restricciones que el sistema jurídico de nuestro país les coloca a las organizaciones evangélicas en varios aspectos. Las restricciones emanan de la ley de culto sancionada durante la dictadura, una pieza jurídica de hecho obsoleta en varios aspectos, y del artículo 2 de la Constitución Nacional. Pero cabe decir lo mismo a propósito de las restricciones del marco legal para otras organizaciones religiosas minoritarias de cualquier índole.
Cuando líderes evangélicos se muestran preocupados por llevar una bendición hacia la sociedad argentina y sus problemas, pareciera que los cristianos fuesen los transportadores de un carisma mesiánico. Puede ser verdad. Tal vez lo son. Pero no podrían hacer su trabajo en el contexto de una dictadura como la que terminó en 1983. En semejante ambiente sería de esperar que las iglesias evangélicas fuesen consideradas “sectas” pasibles de la vigilancia de la doctrina de la seguridad nacional. Y de hecho, lo fueron...En cierto modo, pues, a la apertura para el trabajo estrictamente religioso de las iglesias evangélicas la crearon otros argentinos. Que no son evangélicos. A ellos es necesario darles un agradecimiento y reconocerlos como fraternos en tanto conciudadanos que prefirieron la democracia a la dictadura, y la vuelta a la Constitución Nacional republicana que el país heredó de nuestros padres políticos del siglo XIX. Entre esos ciudadanos merece un reconocimiento especial el presidente Raúl Alfonsín.Por otra parte, cabe mencionar que los dirigentes de las iglesias evangélicas del sector ecuménico afiliado al Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y al Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), agrupadas localmente en otra federación, llamada FAIE (Federación Argentina de Iglesias Evangélicas), hicieron un trabajo en pro de la recuperación de la democracia y la defensa de los derechos humanos, que los puso en contacto con otras fuerzas de la sociedad civil argentina, sectores ecuménicos de la Iglesia Católica Romana y el propio gobierno de Alfonsín. La Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias del año 1985 tuvo lugar en Buenos Aires, en el Teatro San Martín, y el presidente Raúl Alfonsín concurrió a uno de sus encuentros, políticamente solemne. Estas iglesias son demográficamente minoritarias pero de un peso cualitativo muy significativo por su bagaje cultural y sus compromisos con la justicia social, articulados alrededor del MEDH (Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos) y la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos).

(*) Doctor en Sociología. Integra en calidad de socio fundador, la Asamblea Directiva del CALIR, Consejo Argentino para la Libertad Religiosa. Asesor de la Secretaría de Culto de la Cancillería 1999-2001. Socio de la Red Latinoamericana de Estudios Pentecostales, RELEP, y la Asociación de Cientistas Sociales de la Religión en el Mercosur, ACSRMS
Fuente: Cristianet.com.ar

martes, 5 de mayo de 2009

Cristianos sin iglesia

Ignacio Simal, España.
Existe un fenómeno singular. Singular y repetido a lo largo de los siglos: la realidad de los cristianos y cristianas sin iglesia. Es decir, aquellos cristianos que no asisten a una iglesia local. Sin embargo se resisten a desadherirse de Jesús de Nazaret, de sus valores y de su mensaje, pero son renuentes a asistir a una iglesia.
Personalmente les entiendo. He conocido a muchos cristianos, comprometidos durante largos años con una iglesia local, que en la actualidad viven desvinculados de la iglesia-institución. Han experimentado la explotación espiritual encarnada en la carga de actividades eclesiales sin ningún fin concreto, la fiscalización insultante de su vida privada, unas homilías sin contenido a no ser una retahíla de versículos bíblicos, consejos de autoayuda y la propagación del terror a la condena eterna y la disciplina divina para aquellos que no obedezcan la interpretación “sui generis” del predicador de turno. También han experimentado el maniqueísmo de los que dividen el mundo entre “salvados” y “perdidos”, la crueldad humana hecha visible en “líderes espirituales” que sólo buscan su propio bien / éxito, la distancia entre la teoría y la realidad... en fin que podríamos extender el listado “ad infinitum” por ello lo paramos aquí, simplemente decir que les entiendo.
¿Para qué asistir a una iglesia si lo único que experimento en la misma es dolor y frustración? Se preguntan. Ahí esta la cuestión... ellos, y ellas, son cristianos y no debieran renunciar jamás a ello... por ello les sugiero que no “tiren la toalla”, la “pelea” todavía no esta perdida. Hay vida más allá de la iglesia local de turno, hay vida en el seguimiento de Jesús, en la lucha por un mundo mejor, por una iglesia mejor... si no lo entendemos así, le estaremos haciendo el juego al fraude de un modelo de iglesia que ofrece un mundo feliz y que, en ocasiones -más de las que podemos imaginar-, lo único que logra es añadir más dolor al dolor.
Jesús de Nazaret jamás dijo “venid a mi los que estáis cargados y cansados, y yo os agobiaré”, sino todo lo contrario... lo que Jesús pretendía es lograr el descanso de los “cargados y cansados” frente a la enseñanza de los escribas y fariseos de su tiempo. A muchas iglesias locales les convendría entrar en un proceso de sincera y honesta autocrítica que saque a la luz las “cargas y agobios” que imponen sobre sus miembros y promover, en su seno, el “descanso” que anunció el Profeta de Nazaret.
En ello estamos.

Publicado en pastordadaista.com en diciembre de 2006.

lunes, 4 de mayo de 2009

Poscristianismo y crisis de fe

Por el pastor Carlos A. Valle, Argentina.

PE - 21/4/09 En vísperas de la Semana Santa, el semanario Newsweek, en su edición estadounidense, trató el tema de la crisis de la fe bajo el título “La declinación y caída del Estados Unidos cristiano”. El número de quienes se declaran creyentes ha ido disminuyendo y el de agnósticos y ateos, desde 1990, se ha cuadruplicado. Esto está produciendo significativas implicancias en la vida del país a distintos niveles, por lo que está siendo etiquetada como “poscristiana”.
No en mi nombre
La edición argentina de Newsweek (Niro.140) recoge parte del tema abordado bajo el acápite “¿El fin de la fe?: Militancia atea en la Argentina”.El título promete más de lo que ofrece. Hay un artículo general que gira alrededor de un grupo argentino –emparentado a grupos similares surgidos en Europa- que quiere renunciar a su bautismo y ser borrado de los registrados de la Iglesia Católica Romana (ICR). Su lema:”No en mi nombre”, más que reflejar un rechazo a la idea de Dios, expresa una crítica a ciertas posiciones de la ICR. “Si estás bautizado, sin importar cuán crítico seas de la institución católica, la Iglesia en tu nombre condena el aborto, la homosexualidad; boicotea los intentos del Estado por generar una política de educación sexual: condena y se opone al uso y reparto de anticonceptivos, a la eutanasia, al divorcio” sostiene uno de los organizadores de la campaña.
En el artículo se hace referencia a otras manifestaciones de crítica religiosa, que reflejan otra realidad. En artículos anteriores hemos hecho mención de lo sucedido en Inglaterra, que luego se extendió a España, con anuncios publicitarios en los buses de Londres declarando que “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta tu vida.” Esa campaña era una manera de reaccionar a condenatorios avisos de castigo eterno, abusando de la mitología bíblica, que algunos grupos religiosos habían diseminado en los buses.
Los ideólogos ateos
Hay, además, escuetas referencias a quienes llama “ideólogos ateos”, como R. Dawkins, M. Onfray y C. Hitchens, cuyas fuertes críticas se han destacado en los últimos años, pero sobre quienes mayormente no se detiene. Llama la atención que de la argumentación de Onfray se destaque que el atentado a las torres Gemelas en Nueva York pareciera haber motivado “el resurgir del activismo ateo”. Eso significaría correr el centro de la discusión sobre un problema teología a un problema político que, por cierto, está lejos, al menos en esta parte del continente.
Finalmente, se hace referencia a la Asociación Civil de Ateos Argentina (ArgAtea) fundada en 2006. Esta asociación, que no goza de mucha prensa, no presupone la idea de Dios a la cual oponerse sino más bien a la búsqueda de su propia identidad sin necesidad de recurrir a la premisa de la existencia de un dios. Esta búsqueda, entiende, deberá manifestarse en el desarrollo de un Estado laico. Porque es necesario “que la gente sepa que existe esta posibilidad de salida si está en desacuerdo con la Iglesia, que empiece a cuestionar esta injerencia de la Iglesia tanto en el poder político como en sus vidas personales”, afirma una de sus participantes.
Fe y razón, un interminable debate
Un breve extracto de un debate que Benedicto XVI y el filósofo Paolo Flores d’Arcais sostuvieron en el año 2000 sobre la existencia de Dios, muestra que el tema era considerado desde una perspectiva muy diferente. La controversia fe y razón era la clave del diálogo. Benedicto XVI, como lo ha manifestado reiteradamente –basta recordar su debate con Jürgen Habermas- está convencido de que los seres humanos buscan “una religión auténtica que sea, al mismo tiempo, acorde con nuestra razón.”
Hay dos niveles de discusión que no parecen relacionarse. Por un lado, las discusiones teológicas y filosóficas se debaten en el mundo de las confrontaciones racionales prescindiendo de las realidades concretas en las cuales se desarrollan. Reviven discusiones de siglos, recurren a los mismos argumentos y quienes arguyen están convencidos que cuentan con toda la verdad de su lado. Por otro lado, los grupos que han sido mencionados, no parecen verse envueltos en discusiones intelectuales sino responder a necesidades, injusticias y trabas que ven afectar su vida personal y social, las cuales ciertos sectores de la sociedad tienden a ignorarlos
Quién tiene la verdad
Con este material aparecen dos artículos que explicitan esta dicotomía y, a la vez, refuerzan algunos presupuestos que parecen no querer considerar la génesis de las reacciones. El Pbro. Alejandro Russo, explicita que la fe es un acto voluntario de respuesta a Dios. Nadie está obligado a la fe, porque dice “Dios llama a los hombres (sic) a servirle en espíritu y en verdad.” Esta convencido que en el mundo hay fe, aunque pueda tener los orígenes más variados y “con las intenciones más diversas”. Pero, deja en claro que cuando se dice que se tiene “fe católica” -¿hay que suponer “católica romana” y no simplemente universal?- “nos hace integrar al acto de fe la seguridad que la iglesia es depositaria desde los apóstoles de la Revelación del misterio de Dios que Jesucristo le confió como así también de su interpretación.” Con este resguardo, de ser la depositaria y sola interprete de los misterios de Dios, se abstiene de considerar cualquier cuestionamiento como válido y esboza una cierta apertura para considerar manifestaciones de fe, pero entendiendo que les falta “comprender y encarnar la direccionalidad del acto de fe”. No hay ningún indicio de diálogo, ni menos de crítica interna solo aguardar el retorno.
Más preguntas que respuestas
El otro artículo es del sociólogo Hilario Wynarczyk, quien plantea la controversia en términos de ciencia y religión. La limitada extensión de un texto que intenta abarcar multitud de temas conspira para oscurecer varias esquemáticas y controversionales afirmaciones. Por lo cual las preguntas se anteponen a las críticas y es inevitable formular al menos algunas.
¿Por qué considera que las argumentaciones académicas a favor del ateismo, contrastan entre “la razón científica y la oscuridad de la religión”? ¿Hoy, las argumentaciones desde la ciencia tienen los mismos basamentos que en los albores del Iluminismo? ¿Por qué, además, entiende que el “discurso ateo pareciera tener su motor en la indignación, y buscar su forma en la razón científica”? Suena como una lectura psicológica que descalifica sus motivaciones, las que no parecieran ser la de los escritores que menciona.
Por otra parte, Wynarzyk rezuma optimismo al afirmar que “la fe religiosa goza de buena salud, y no produce los principales desastres en la sociedad” ya que los templos se llenan. La reciente investigación del CONICET sobre creencias y actitudes religiosas registra un altísimo número que afirma creer en Dios, pero cuya participación es más bien escasa. Llama la atención que sume al Gauchito Gil, como un ejemplo de “para-católico”, lo que lamentablemente suena como una vieja expresión de coloniaje religioso. Estas manifestaciones optimistas culminan con el lugar que le asigna a la ICR, “con sus propias contradicciones internas”, como “la única Iglesia que puede acompañar el poder político o desafiar el poder político, desde un discurso en el plano ético.”
¿Hay que olvidar la historia pasada y el protagonismo de la ICR -para mencionar solo desde la revolución de 1930- que acompañó y sostuvo regimenes militares que culminaron en genocidio en la década del 1970? Resulta muy dificultoso reducir la participación activa de la ICR en esos crueles procesos y justificarlos como productos de “contradicciones internas”. ¿No hay nada que decirles a todos los sinceros católicos que reclaman una visión renovada y alguna respuesta a los problemas presentes? ¿Sigue suponiendo la ICR que puede proveer una ética de validez universal, y que es la única autoridad para determinar lo que está bien y está mal?
El número se cierra con un extracto del director de la revista en los Estados Unidos, donde avizora una declinación en la cantidad de cristianos en su país y que, aunque “la religión fue un factor en la vida estadounidense desde sus inicios, es la libertad y no la religión lo que mantiene a los ciudadanos de este país unidos”.
Fuente: www.cristianet.com.ar

domingo, 3 de mayo de 2009

¿La globalización nos hizo más propensos a catástrofes?

Por Andrew Marshall, SINGAPUR (Reuters)
Mientras el mundo enfrenta la peor recesión en décadas y la amenaza de una pandemia de gripe, el Foro Económico Mundial sugiere que la complejidad de la economía global podría hacernos más vulnerables que nunca a las catástrofes. La crisis financiera comenzó con problemas en un pequeño segmento del mercado hipotecario estadounidense. A los pocos meses se había convertido en una crisis global que no tardó en afectar a casi todos los rincones del mundo.
"La velocidad a la cual se desarrollaron estos eventos no tiene precedentes", dijo el Foro Económico Mundial en su informe del 2009 sobre riesgo global. "Ha demostrado cómo la globalización ha interconectado al mundo y a sus sistemas", agregó el Foro.
Al igual que las crisis en los mercados, las enfermedades pueden propagarse más rápido ahora que antes. Los viajes en avión significan que cualquier brote puede convertirse en un asunto mundial en cuestión de días. En el pasado, eso llevaba meses o incluso años. Cuanto más complejo y eficiente es un sistema, más rápido y amplio puede ser un contagio. Sin embargo, esta interdependencia no siempre es negativa. La complejidad de la economía mundial hace que el riesgo pueda ser distribuido de manera más fácil y en algunas ocasiones que pueda ser mitigado con más facilidad. Los sistemas complejos frecuentemente son adaptables: si una parte cae, otras de la red pueden asumir la carga.
Algunas teorías sugieren que los sistemas complejos diversificados pueden dar mayor estabilidad. Pero sólo hasta cierto punto."Si bien esto ayuda al sistema a diversificar pequeños shocks, también expondrá al sistema a shocks sistémicos grandes", dijo Raghuram Rajan, ex economista jefe del FMI y asesor del primer ministro indio, en una investigación."Es posible que esos acontecimientos (...) creen una posibilidad mayor (aunque aún pequeña) de una turbulencia catastrófica", agregó.
EFECTO MARIPOSA
Un tema clave es el llamado "efecto mariposa": en sistemas altamente complejos, incluso un pequeño evento puede ser magnificado y transmitido con resultados altamente impredecibles. Edward Lorenz, un pionero de las teorías del caos, señala que una mariposa agitando sus alas en un rincón del mundo podría causar un tornado en otra parte del planeta. En la teoría de redes, un pilar clave es que los sistemas complejos interconectados se organizan a sí mismos en torno a nodos clave. Si uno de estos nodos es golpeado, puede colapsar todo el castillo de naipes.
Esta es una de las razones por la cual el daño provocado por la crisis hipotecaria a los bancos de inversión tuvo un impacto tan devastador. Y si bien la especialización en las cadenas globales de suministro ha dado paso a importantes mejoras en la eficiencia, también ha traído vulnerabilidad. Una alteración en un nodo de la cadena de suministros puede causar una turbulencia dramática e impredecible en todo el sistema.Es por esto que los precios de los semiconductores casi se duplicaron tras un terremoto en Taiwan en 1999 y las razones por las cuales el huracán Katrina sacudió a los mercados financieros mundiales.
Algunos analistas de temas de seguridad temen que incluso un ataque terrorista podría tener un impacto magnificado si afecta un punto clave de la cadena global de suministro: por ejemplo, un puerto de importancia. En su libro "The Black Swan", que examina el impacto de grandes eventos inesperados, Nassim Nicholas Taleb señala que la apariencia de estabilidad en los sistemas complejos puede ser ilusorio.
"Insultos aleatorios a la mayoría de las partes de la red no serán consecuentes dado que afectarían nodos pobremente interconectados. Pero también hacen a las redes más vulnerables. Simplemente, consideremos qué pasaría si hay un problema con un nodo importante", dice Taleb. "Verdaderamente, tenemos menos fallas. Pero cuando ocurren, tiemblo de pensarlo", señala.
CAIDA DEL IMPERIO ROMANO
La complejidad que convierte a las crisis financieras más peligrosas potencialmente también implica que las pandemias pueden generar una mayor confusión. Los analistas señalan que cuando la Peste Negra golpeó a Europa en el siglo XIV, matando a un tercio de la población, la sociedad no colapsó porque los sistemas económicos y sociales eran relativamente simples y aislados de las crisis. En cambio, una plaga que golpeó al Imperio Romano en el siglo II, con una tasa similar de muertes, generó caos: la sociedad romana era más compleja y económicamente avanzada.
En las sociedades modernas, si nodos claves son golpeados por una enfermedad, el impacto podría magnificarse. Los nodos podrían ser personas esenciales para el funcionamiento de la sociedad y su economía: médicos, camioneros, ingenieros, trabajadores portuarios. Y al igual que con la crisis financiera, el pánico y la difusión de información imprecisa podrían generar una retroalimentación negativa, convirtiendo la catástrofe en algo peor. "Los trastornos económicos en el lado de la oferta provendrían directamente del elevado ausentismo. También podría haber problemas con el transporte, el comercio, el sistema de pagos y los servicios públicos", dijo el FMI en un reporte del 2006 sobre el impacto de una eventual pandemia de gripe.
Y más allá del corto plazo, un riesgo es que tanto la crisis financiera como una pandemia causen un retroceso de la globalización, con consecuencias profundas para la economía mundial. En un informe del 2007 sobre riesgos globales, el Foro Económico Mundial imaginó las consecuencias de una pandemia y de una crisis de liquidez global en forma simultánea, un escenario que en ese entonces parecía meramente especulativo.
El resultado, dijo, sería un "revés contra la globalización, que podría profundizar el impacto sobre la demanda global". Alrededor del mundo, podría llevar a un incremento de las tendencias autoritarias y militaristas que podrían reformular la geopolítica. Los acontecimientos de los próximos meses probarían cuán acertado podría ser ese escenario.

Fuente: Editado en español por Inés Guzmán

sábado, 2 de mayo de 2009

La influencia de la Influenza

Sergio Talero, Costa Rica
Por poco resbalan mis pies y entro en la lógica del desespero por algo que, en efecto, demanda la atención de la humanidad: el “nacimiento” de una mutación del virus de la gripe porcina, que algunas personas, no sé con qué objeto, insisten en denominar gripe mexicana o gripe norteamericana. Esta grotesca discusión se olvida de las casi 200 muertes por las complicaciones que esta mutación del virus porcino ha causado en México, los casos detectados en otros países y otros tantos en sospecha. Ante este dramático hecho buena parte del planeta se ha movilizado. Un hecho que, repito, demanda acciones concretas.
Hoy mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he comprobado que muchos de los medios informativos han disminuido el tiempo efectivo dedicado a las informaciones en relación con los casos positivos de la enfermedad, en beneficio de las medidas tomadas por las autoridades locales nacionales e internacionales, a la difusión y todo lo que ha generado este tiempo de crisis sanitaria. Dicho sea de paso, como por arte de magia pareciera que la otra crisis, la económica, ya no fuera importante. ¿Desvío de la atención?
La suspicacia que genera este comportamiento del cuarto poder, el de los mass media, es qué intereses se mueven detrás de la información. Imagino a los grandes empresarios de la aviación mundial llamando a presidentes para a decirles, “controla la información, no queremos cancelación de vuelos porque no estamos dispuestos a devolver dinero de tiquetes”. Los hoteleros, las cadenas de supermercados están mucho más preocupados por sus bolsillos que por la salud de las gentes, que en sus intereses, son clientes, compradores y no personas que merecen respeto y atención no sólo de ellos sino también de los gobiernos.
Casi resbala mi pie, por poco se deslizan mis pasos, afirma el texto bíblico en el Salmo 73. Este es el canto de quien en sus angustias piensa en la prosperidad de los arrogantes de su época, de quienes todo lo tienen, de quienes nada les hace falta, de quienes no hacen fila en los servicios de salud para reclamar un medicamento, ¡ojo! donde los hay, de ese 10 por ciento de la humanidad que posee el 90 por ciento de los recursos mundiales, mientras el 90 por ciento restante de la humanidad en varias latitudes del planeta muere de hambre o de gripe porcina, o de SIDA o de falta de oportunidades para vivir siquiera una vida digna.
El/la salmista percatada de su “casi” desliz, medita en su corazón y viene a su mente la salvación que le ha dado su Creador. Quiero rescatar este punto y es que Dios ha caminado históricamente con la humanidad, aunque en momentos como éste pareciera que no. Dios no está en los bordes del cielo comiéndose las uñas viendo el noticiero y planeando una estrategia para detener la pandemia. Dios ayer, como hoy, ha dispuesto en sus hijos e hijas y en la humanidad entera, la solidaridad, el amor, el dar, el sostener al o la débil y levantar a quien cae.
Quien escribe el salmo 73 piensa que Dios ha de destruir a los arrogantes, a quienes han saqueado los bancos, quienes han convertido la economía mundial en un casino, quienes han gastado los recursos naturales de las generaciones futuras un 30 por ciento más. La propuesta del evangelio supera el deseo de venganza, Jesús se entrega incluso por amor a quienes le clavaron y humillaron hasta la muerte, el Padre le ha resucitado a una nueva vida, una vida que ha sido transmitida a la comunidad de creyentes, a quienes se les demanda rehusar a entrar en la lógica del pánico y del mercado, pero siendo conscientes de su realidad procuran su transformación, tendiendo redes de cooperación y atendiendo a la demanda de Jesús de globalizar el amor y el mensaje del evangelio.
En medio de esta crisis porcina, está claro que debemos extremar las medidas sanitarias: lavarnos las manos, no fumar en sitios públicos ni en privados, de cuidarse de los cambios bruscos de temperatura y asumir con responsabilidad todas las medidas que los organismos de salud nos sugieren. Organismos que también debieran reaccionar de la misma forma para menguar los índices de hambre en el mundo.
En medio de la crisis económica que estamos padeciendo, ni qué decir tiene, debemos ahorrar recursos, usar razonablemente lo que está en derredor, fomentar la solidaridad y el respeto por el otro.
Dios nos siga sosteniendo, nos siga animando y su amor siga dándonos fuerzas. ¿Dónde esta su amor? Su amor está en el prójimo, ¡animémonos a buscarlo!
Rev. Sergio Talero

viernes, 1 de mayo de 2009

Colombia dice: no a la adopción a parejas gay

La ley sólo permite la adopción de niños a parejas heterosexuales”, dijo el Ministerio Público en un concepto enviado a la Corte Constitucional. Pocas horas después de que la Corte Constitucional le diera luz verde al Procurador General de la Nación para que opinara acerca de la adopción de niños por parte de las parejas del mismo sexo, el jefe del Ministerio Público se pronunció en contra de la propuesta. “No existe ni afectación del principio de igualdad ni del principio de la no discriminación con las parejas del mismo sexo”, dijo el procurador Alejandro Ordóñez, al pedirle a la Corte Constitucional que mantenga el Artículo 68 (numeral 3) de la Ley 1098 del 2006, al igual que el Artículo 1 de la Ley 54 de 1990, tal como están en la actualidad, es decir, que sólo se permita la adopción para parejas heterosexuales.
De esta manera, el jefe del Ministerio Público le cierra la puerta a la posibilidad de que se amplíe el criterio consignado en las normas existentes, demandadas por varios ciudadanos que sostienen que se debe entender que no sólo las parejas heterosexuales pueden adoptar, por cuanto en su concepto al no tener en cuenta a las parejas homosexuales, se están violando derechos fundamentales, como el de tener una familia. “El Ministerio Público consideró que la Ley 1098 del 2006 está en armonía con la Constitución, en torno al respeto a la dignidad humana, a la igualdad, a la no discriminación, a la protección integral de la familia, así como a la prevalencia de los derechos de los niños”, afirma el concepto de la Procuraduría. Agrega que “la norma para nada afecta el reconocimiento de los derechos que la Corte Constitucional ha otorgado a las parejas convivientes del mismo sexo”. “Lo justo y lo debido es el trato diferenciado y justificado, por lo cual no existe ni afectación del principio de igualdad, ni vulneración del principio de la no discriminación”, agregó la Procuraduría.
La Corte
En la noche del miércoles pasado la Corte Constitucional negó la recusación propuesta por Mónica Sánchez, integrante de Colombia Diversa, quien cuestionó la posibilidad de que el procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, opinara (como la Ley lo obliga) en el proceso que se tramita en ese tribunal, el cual busca abrir la puerta para que las parejas del mismo sexo puedan adoptar niños. Por seis votos contra tres, la Sala consideró que en este caso no se presenta el alegato de interés moral, en el que, según la demandante, incurrió el jefe del Ministerio Público. El presidente de la Corte, Nilson Pinilla, recordó que cuando el Procurador se pronunció al respecto fue en el 2003 y la ley que contiene la norma demandada es de noviembre del 2006. Por ello, no se puede dar un concepto previo que inhabilita a un servidor judicial, entre otras cosas porque al momento de las declaraciones, la norma demandada por Móni ca Sánchez no existía, dijo el magistrado Pinilla.