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jueves, 26 de mayo de 2016

Hacia una verdad evangélica



Por. William Graham, España
A lo largo del último mes, hemos estudiado las declaraciones de fe de dieciséis denominaciones evangélicas en España.
Confieso que no pensé que una simple serie de artículos dedicada a asuntos doctrinales generaría tanto interés. A lo largo de las últimas cinco semanas, no he parado de recibir mensajes, e-mails, comentarios, llamadas telefónicas- ¡y hasta críticas!- sobre todos los temas que hemos tocado.
Como extranjero me ha fascinado aprender cada vez más acerca de la gran familia evangélica en España. ¡Gracias por haberme acompañado en este viaje tan emociónate! Estamos llegando al fin.
Las denominaciones hemos estudiado en esta serie han sido las siguientes: la Iglesia Evangélica Española (IEE), las Asambleas de Hermanos (AAHH), la Federación de Iglesias Evangélicas independientes de España (FIEIDE), la Iglesia Metodista Unida, el Cuerpo de Cristo, la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE), la Iglesia de Dios, los Menonitas, la Iglesia de Cristo, las Iglesias Evangélicas Biblia Abierta, Asamblea Cristiana, el Ejército de Salvación, la Iglesia Salem, las Iglesias Buenas Noticias, la Federación de Asambleas de Dios de España (FADE) y la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE).
Ahora podemos preguntarnos por la ‘verdad’ evangélica. ¿En qué puntos doctrinales están los evangélicos totalmente unidos? ¿Dónde hay unanimidad? ¿Y dónde hay diversidad?
En cuanto a la bibliología todos creen en:
  • La doctrina de la Sola Scriptura, esto es, que la Biblia es la suprema norma de fe y conducta.
  • La inspiración de las Sagradas por parte del Espíritu de Dios.
  • La perspicuidad de la Biblia, a saber, que el mensaje central de la Escrituras es lo suficientemente claro como para ser entendido por cualquier lector.
  • La sujeción de cualquier otra autoridad a la doctrina de las Escrituras.
En cuanto a las diferencias:
  • Una minoría cree que la Biblia ha sido inspirada ‘parcialmente’.
  • Una minoría cree que la Biblia ‘contiene’ la Palabra de Dios.

En cuanto a la teología propia todos creen en:
  • La doctrina trinitaria del Credo Apostólico y el Credo Niceno.
  • La doctrina cristológica del Credo de Calcedonia.
  • La personalidad y la deidad del Espíritu de Dios.

En cuanto a las diferencias:
  • Algunos dicen que ‘el bautismo en el Espíritu’ se refiere al momento de la conversión mientras que otros aseveran que se trata de una experiencia que se da después de la conversión y suele estar acompañada de manifestaciones carismáticas (sobre todo el hablar en otras lenguas).

En cuanto a la salvación todos creen en:
  • La pecaminosidad del ser humano.
  • La necesidad de convertirse al Cristo crucificado y resucitado para ser salvo y perdonado.

En cuanto a las diferencias:
  • Una sola denominación niega el pecado original.
  • Algunos piensan que la regeneración se da antes que la fe mientras que otros creen que es al revés.
  • Algunos piensan que la salvación no se puede perder mientras que otros creen que un verdadero creyente puede apartarse definitivamente de la fe.

En cuanto a la salvación todos creen en:
  • La iglesia local y universal.
  • La necesidad de cumplir con la Gran Comisión.
  • La naturaleza simbólica de los elementos en la Santa Cena. Como mucho, se podría hablar de una presencia ‘espiritual’ de Cristo; pero no de una presencia física en el pan y el vino.
  • La sumisión al Estado siempre y cuando éste no contradiga la Palabra de Dios.

En cuanto a las diferencias:
  • Hay tres formas de gobierno distintas: el sistema episcopal, el presbiteriano y el congregacionalista. Predomina el congregacionalismo en España.
  • Una minoría cree en el bautismo de los niños.
  • Una minoría cree la confirmación.
  • Una sola denominación cree en la unción de los enfermos como rito.
  • Una sola denominación cree en la absolución.
  • Una sola denominación estipula que cree en el diezmo.
  • Una sola denominación exige que los hombres tengan el pelo corto y las mujeres el pelo velado y sin cortar.
  • Una minoría cree en el lavamiento de los pies.
  • Algunos creen en el pastorado de las mujeres (aunque sola una denominación lo incluye en su confesión de fe).
En cuanto a la escatología todos creen en:
  • La Segunda Venida de Cristo.
  • La resurrección general de los justos y los impíos.
  • La salvación eterna para unos y la condenación para otros.
En cuanto a las diferencias:
  • Algunos creen en el rapto y el reinado milenial literal de Cristo en la tierra mientras que la mayoría de las iglesias simplemente no se moja.
  • Una minoría no aclara si la condenación de los impíos sería eterna o no.
Hacia una verdad evangélica
Para concluir esta serie, es interesante darnos cuenta de que la típica acusación empleada por los católico-romanos y los liberales de que no hay tal cosa como “una verdad evangélica” es manifiestamente falsa. Hay ciertas doctrinas clave que todos los evangélicos en España aceptan sí o sí.
¿De qué cosas estamos hablando?
  • Sola Scriptura.
  • La inspiración de las Escrituras.
  • La perspicuidad de la Biblia.
  • La sujeción de cualquier otra autoridad a la Palabra.
  • La Trinidad.
  • La doble naturaleza del Dios-hombre, Jesucristo.
  • La personalidad y deidad del Espíritu de Dios.
  • La pecaminosidad del ser humano.
  • La necesidad de convertirse a Cristo para ser salvo del pecado (sola gratia, sola fides, solus Christus).
  • La naturaleza tanto local como universal de la Iglesia.
  • La Gran Comisión.
  • La naturaleza simbólica de los elementos en la Santa Cena.
  • La sumisión al Estado siempre y cuando éste no contradiga la Palabra.
  • La Segunda Venida del Señor.
  • La resurrección general.
  • La salvación eterna para algunos y la condenación para otros.

Con todo, hay un claro consenso evangélico en cuanto a todos estos asuntos. El comentario católico/ liberal de que no hay tal cosa como una “verdad evangélica” no es nada más que un auténtico disparate que no corresponde a la realidad. ¡Por lo menos en España!
Es cierto, sin embargo, que los evangélicos están divididos en cuanto a otros asuntos ‘secundarios’. No obstante, conviene destacar que el Catolicismo está partido en miles de facciones diferentes también.
Así que a pesar de la intolerancia de un nuevo ecumenismo cada vez más agresivo y anti-doctrinal, cada denominación evangélica está en su pleno derecho de defender ciertas verdades que considera clave a la luz de las Escrituras.
Al fin y al cabo, somos protestantes. Seguimos creyendo en la libertad de la conciencia. Seguimos creyendo en la importancia de la sana doctrina. Y seguimos creyendo que la verdad evangélica es muchísimo más importante que una falsa unidad ecuménica impuesta por los católicos por un lado y los liberales por el otro.
Acabo la serie con una cita de otro bloguero compañero en Protestante Digital, Óscar Margenet Nadal: “El estudio de Will [Graham] es… un desafío a producir un estudio más profundo”.
¡A estudiar entonces! ¡Y a defender la verdad, la verdad, la verdad evangélica!
¡Un abrazo digital para todos!
La semana que viene:
Solus Spiritus: hacia una sexta sola protestante

Fuente: Protestantedigital, 2016.

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